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Cuidado del Cuerpo


El cuerpo adolescente está en permanente cambio: hormonas, deporte, dietas, cirugías, etc.  
Pero para lograr y mantener un cuerpo armónico y saludable es necesaria la adecuada implementación de cada uno de ellos.
Los adolescentes viven preocupados por su aspecto personal. Esta procuración la padecen tanto mujeres como hombres, aunque estos últimos en general no lo demuestran. El adolescente va pasando por diferentes etapas en su desarrollo presentando diferentes preocupaciones a las que se tendrá que ir adaptando en cada momento.
Se ha dividido para su mejor comprensión a la adolescencia en tres etapas: adolescencia temprana, adolescencia media y adolescencia propiamente dicha, en cada una de ellas el concepto de belleza y el cuidado del cuerpo tienen características particulares.

                 
                   Cuando la moda, si, incomoda= situaciones peligrosas

Trastornos alimentarios

La presencia de los trastornos de la alimentación es cada vez más frecuente, especialmente entre las adolescentes y mujeres jóvenes, aunque han aparecido artículos alertando sobre la disminución de la edad de iniciación de estos trastornos, especialmente de la anorexia.

Se los define como alteraciones graves de la conducta alimentaria. Los más comunes son: anorexia nerviosa, bulimia y la ingesta compulsiva (llamado también “trastorno por atracón”).Estos tres trastornos son considerados enfermedades psicosomáticas (enfermedades físicas originadas por conflictos emocionales subconscientes o de tipo psicológico). Todos comparten síntomas primarios: preocupación por el peso y deseo de adelgazar.

En estos trastornos se producen alteraciones en el organismo que ponen en peligro la vida de quien lo sufre, lo que demuestra los desarreglos que puede llegar a tener el ser humano en cuanto a sus necesidades básicas de auto conservación .

En 1977 el médico naturista Steve Brahmán describió otro trastorno alimentario llamado “ortorexia”, que consiste en la obsesión por mejorar la salud a través de la alimentación, o la preocupación exagerada por ingerir una dieta sana. La Asociación Suiza para la Alimentación alertó sobre el aumento de la frecuencia de este trastorno alimentario, que por ahora se presenta especialmente en Europa.

Los trastornos alimentarios resultan de una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales.


Anorexia Nerviosa

Se lo considera un trastorno crónico, por lo cual cuando hablamos del tratamiento decimos que las anoréxicas se recuperan, no que se curan.

Las personas que padecen anorexia tienen alterada su imagen corporal (se ven “”gordas”) lo que las lleva a tener conductas alteradas respecto a la alimentación, auto provocándose la disminución de peso (disminución del 15% o más), pudiendo llegar a un estado de desnutrición severa. Esto repercute sobre sus funciones fisiológicas, por ejemplo las mujeres dejan de menstruar por más de tres meses (amenorrea) volviendo a hacerlo cuando recuperan peso.

Tienen temor a la obesidad, lo que las lleva a ayunos voluntarios, rechazando los alimentos necesarios para mantener el peso adecuado en función de su altura.

Los pacientes anoréxicos tienen apetito pero anulan la sensación de hambre a fuerza de controlar en forma muy rígida su alimentación, por el miedo obsesivo a aumentar de peso. El 90% de los pacientes son mujeres y se inicia con más frecuencia entre los 14 y 18 años.

Con respecto a la personalidad, son perfeccionistas, con personalidad introvertida y pueden presentar rasgos depresivos.  Las características físicas son disminución de peso del 15% o más; pelo y uñas quebradizas; piel seca, pálida y fría pudiendo aparecer lanugo (vello como el de bebés). Amenorrea (falta de menstruación más de 3 meses). Caída del cabello. Constipación. Dificultad a la deglución. Fatiga y desmayos.  


Bulimia

Este trastorno alimentario es dos a tres veces más frecuente que la anorexia nerviosa.

Son pacientes que ingieren grandes cantidades de comida, que contienen muchas calorías y acostumbran a comer sin respetar horarios. Para evitar el aumento de peso se provocan el vómito y toman laxantes o diuréticos. Frecuentemente esta conducta pasa desapercibida ante las personas que conviven con ellos, ya que los bulímicos comen normalmente cuando están acompañados, y así el trastorno se mantiene oculto.

Las alteraciones físicas que pueden observarse son: erosión del esmalte dental causado por el vómito, cara hinchada por la inflamación de las glándulas salivales, marcas en los dedos por auto provocación del vómito.  


 



Ingesta Compulsiva

Ingieren comidas hipercalóricas como los bulímicos, pero a diferencia de éstos últimos no se purgan. 

En general estos trastornos se presentan después de un acontecimiento que produce un impacto en la psiquis de quienes lo sufren (cambio de colegio, presión de compañeros adolescentes, problemas familiares, comienzo de entrada en la vida adulta, tratar de independizarse del núcleo familiar para iniciar la etapa adulta, etc.)

Los trastornos de la alimentación tienen fundamentalmente origen psicológico. Hay estudios que demuestran que estos pacientes tienen una predisposición genética para sufrir estos trastornos alimentarios. Es importante que el diagnostico se haga precozmente.

El tratamiento es multidisciplinario, ya que se debe corregir el estado nutricional y los factores psicológicos. Se trata de que los pacientes corrijan su comportamiento alimentario y recuperen su peso y autoestima. La recuperación se logra más fácilmente cuando el diagnóstico es temprano.

El objetivo de esta información es ayudar a las personas para la consulta médica temprana, para que sea un especialista quien aconseje la conducta a seguir.

Ortorexia Nerviosa

En la actualidad la medicina le da un gran valor a la alimentación sana, ya sea para prevenir o curar enfermedades. Sin embargo esta conducta puede transformarse en una obsesión , y entonces se convierte en un trastorno alimentario llamado “ortorexia nerviosa”.

El nombre deriva de los términos griegos “orthos” (significa recto) y “orexis” (significa correcto).

Este trastorno alimentario se está viendo en los países de Europa. La Asociación Suiza para la Alimentación considera que en su país, este trastorno está aumentando en forma significativa. También médicos españoles han hecho estudios sobre este nuevo trastorno, cuya característica es la obsesión por la calidad de la comida y no por la cantidad, como sucede en la anorexia nerviosa o la bulimia.

La “ortorexia nerviosa” fue descripta en 1977 por el Dr. Steve Bratman, médico naturista que observó en sus pacientes una preocupación exagerada respecto a la calidad de la comida, es decir que lo que comenzó como algo que podía curarlos o mejorarlos de una enfermedad, se transformó en un trastorno de la alimentación. 
 

Los  pacientes que sufren este trastorno elaboran sus propias reglas alimentarias, autoimponiéndose una dieta libre de grasas, conservantes o colorantes porque consideran que estos elementos la transforma en impura. El tener que comer en restauran o fuera de su casa, les supone un problema porque no pueden cumplir con la dieta, lo que puede traerles problemas de relación social.

Ejercen un gran autocontrol para seguir la dieta, pudiendo llegar a sentirse superiores, por la fuerza de voluntad que tienen para no consumir determinados alimentos. Sienten culpa cuando no cumplen la dieta, lo que los lleva a castigarse con una dieta estricta o bien con la abstinencia de alimentos. El consumo de grasas les produce miedo, pudiendo llegar a desarrollar fobias ante ciertas sustancias químicas (conservantes por ejemplo). Pueden tener una conducta obsesiva - compulsiva respecto al tipo de alimentos que ingieren. También se pueden presentar dependencia al tipo de alimentos, como aparece en los adictos a las drogas.

Las manifestaciones clínicas producidas por el déficit de vitaminas: osteoporosis, anemia. Esto se produce porque dejan de comer alimentos esenciales porque creen que no son “puros”.

Son personas que emplean más de 3 hs. para organizar su dieta.  La alimentación sana les aumenta su autoestima.

Prefieren comer alimentos que consideran sanos, renunciando a comer alimentos que les gusta.
Se sienten culpables cuando se salen de la dieta.
No les gusta comer fuera de su casa para no salirse de la dieta.
Se aíslan socialmente.
Sólo se sienten seguros cuando comen comida sana. 
 
El tratamiento es desterrar la obsesión por la comida sana, con un tratamiento psicológico. También deben intervenir especialistas en trastornos alimentarios, para ayudarlos a recuperarse en el desorden físico, incorporando a su dieta todo tipo de alimentos.

Vigorexia

Se da preferentemente en los varones. Su obsesión es obtener un físico musculoso, para lo cual pasan largas horas en el gimnasio y suelen consumir esteroides anabólicos. es el perfil que se observa en algunos fisicolculturistas. 

                    Síntomas para Detectar un Trastorno Alimentario

La mayoría de los que sufren un trastorno alimentario son adolescentes, y es la madre la que generalmente percibe antes que otras personas del entorno familiar que algo le pasa a su hija/o.
Los síntomas que pueden ayudar a los padres a detectar un desorden alimentario son:

Actitudes obsesivas respecto a las dietas. Es común en esta etapa de la vida que las mujeres hagan dietas porque llega el verano, y esto tal vez no sea motivo de preocupación, pero cuando estos regímenes se hacen de forma compulsiva, es decir que la persona sabe que es algo dañino para su salud pero no puede dejar de hacer dieta es cuando se debe tomar como un signo de alarma.

Hacer dieta para adelgazar una parte determinada de su cuerpo, por ejemplo se quejan de tener panza o del tamaño de sus piernas.

Disminución importante del peso.

Contar las calorías de los alimentos que se ingieren.

Pesarse con frecuencia.

Realizar ejercicios en forma obsesiva.

Tener atracones y después usar laxantes.

Preguntar a otras personas si las ven gordas o medirse con frecuencia.

Comer a solas o evitar comer cualquier tipo de comida.

Usar diuréticos o laxantes.

Esconder comida, envases o envoltorios de golosinas.

Fumar para no tener apetito.

Hacer dietas en forma reiterada, aunque los alimentos sean siempre los mismos.

Verse "gorda" aunque haya una disminución importante de peso.

Encerrarse en el baño después de comer, sin que haya una causa que lo justifique.

Cambios en el carácter relacionados con el haber comido o no.

Cuando comen cortan la comida en pedacitos muy pequeños, juegan con los alimentos en el plato.

Cuando los padres detectan algunos de estos síntomas lo más aconsejable es tratar de asumir que algo pasa en el núcleo familiar, y reorganizar los horarios de comida para toda la familia, cuidar que la hija o hijo haga las cuatro comidas. Y tal vez lo más difícil es hablar para que acepten su cuerpo. Es fundamental para ayudar a los hijos mejorar la comunicación familiar.  

 


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