Estimados Hermanos en Cristo:
El tiempo ha pasado y esta, nuestra pequeña gran Cofradía, ha ido creciendo. De algunos de aquellos propósitos que anhelábamos y nos daban ánimo para seguir construyendo “Hermandad”, hemos ido viendo cómo se hacían realidad, no sin un gran esfuerzo por parte de cofrades y amigos que aportan su granito de arena.
También esta Cofradía ha visto como entre su patrimonio crecía algo más que pobreza y enseres prestados. Pero, y sobre todo, hemos hecho realidad el mayor de nuestros “sueños”, el tener, dar culto en una capilla digna, dentro de nuestra comunidad parroquial y procesionar en sus Andas completas y con gran orgullo, a nuestras Imágenes titulares “Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y Santa María Virgen del Mar”.
No lo refiero por presunción ni por hacer “balance de existencias”, sino por dar ánimo con el ejemplo a todas aquellas personas o asociaciones que cuando ven que las cosas no van bien, pierden todo su interés y lo abandonan abocándolo al fracaso o desaparición. “Dios aprieta, pero no ahoga” me dijo alguien una vez y he comprobado que es cierto, y que siempre que hay una tormenta acaba saliendo el sol.
Del mismo modo esperamos que, siempre de una manera respetuosa, no dudéis en hacernos saber vuestras sugerencias o preguntar cualquier duda que os surja.
Espero que os guste nuestra “ventanita”. En ella hemos invertido nuestro trabajo, hermandad y amor hacia Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y hacia su bendita Madre, Santa María Virgen del Mar.
Aprovecho esta ocasión para agradecer a todas aquellas personas que colaboran con esta Cofradía ya que gracias a ellos hemos podido llegar hasta aquí.
Sin otro particular, os envío un cordial saludo en Cristo.