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Cuevas de Bellamar
Según cuenta las leyendas, el azar abrió el camino a su hallazgo, el cual tuvo lugar en febrero de 1861 en una cantera de Matanzas uno de los esclavos perdió su instrumento de barreta de trabajo de las manos y este se hundió en la tierra entre unas rocas, donde excavaciones posteriores sacaron a la luz un verdadero tesoro subterraneo natural. Las cuevas son consideradas además como una zona especial para llevar a cabo investigaciones, pues en sus galerías se encuentra una amplia representación de formas cristalinas de singular belleza. Valle de Yumuri El Valle de Yumurí es un conjunto paisajístico de alta significación nacional en el que se funden la naturaleza y la arquitectura. Este bello lugar conserva restos arqueológicos y la especie vegetal endémica melocactus matanzanus. Localizado a 3 Km. de la ciudad, se dice no sin razón que el Valle de Yumurí es uno de los paisajes más pintorescos de Cuba. El paisaje rural del valle, de singular atractivo constituye un medio ideal para la práctica de actividades al aire libre, además de poder estar directamente en contacto con la naturaleza y las familias que viven en esta zona. El Valle de Yumurí es un lugar ideal, ideado por la naturaleza para que el turista, residente o visitante, asi como el lugareño, pueda salir del gran estrés de la ciudad y sentirse alejado de la realidad. Este impresionante valle es atravesado por los ríos Yumurí y Bacunayagua, que desembocan en la costa septentrional del territorio, de manera que confluyen las aguas, palmas y el azul de su cielo. Una apasionante historia de amor centra la emociòn de la cultura de los interesados. Según cuentan los habitantes del lugar, existió una comunidad que aclamaba a una princesa india llamada Coalina, sobre quien pesaba un maleficio, que cuando ella se enamorara ocurriría una desgracia a su pueblo. Nerey, un cacique de Camagüey, enamorado de Coalina, se propuso conquistarle. Pronto surgió el amor entre ambos y ese día, se dice entre los aborigenes que la tierra tembló, las colinas se abrieron y se formó el abra, y el río, impetuoso, arrasó el poblado y arrastró a los amantes hacia las profundidades del mar cercano. Coalina, antes de morir gritó: Yumuriiiiiiiií!, y de ahí su denominaciòn posterior al rìo y el valle, una mezcla excepcional para deleitar la vista en ese entorno natural de un mundo lleno de un verdor intenso, de riachuelos, ríos y lagunas. El maravilloso Valle del Yumurí nos fascina y nos inspira a deternernos ante su fastuosidad y reverenciarle contemplandolo desde el monumental Mirador de Bacunayagua.
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