
Nombre: Antonio Bravo García
Lugar de nacimiento: Santa Cruz de la Sierra, Cáceres, España
Año de nacimiento: 1944
Residencia actual: Benidorm, España
Poemas incluidos en esta página:
- Antígona.
- El amor siempre está presente entre líneas.
- Azul.
- Aniversario.
- Santa Cruz de la Sierra.
- Ruinas de un convento.
- Dictadura de tiza y regla.
- Arde la belleza.
- Escultores de nuestra propia mente.
- Camino de Santiago en invierno.
- El frutero con rayo de sol.
- Morimos cada día.
- A los narcisos de Wordworth.
- Nausica.
- Víspera de navidad.
- Recuerdos del Támesis en Oxford.
- Ese ciego reloj de ambigua esfera.
- Yo ya no sé quien soy.
- Nubes en blanco y negro.
- Nieve en rosa.
- Allá en la alta montaña.
- El pecado más grave.
- La cala blanca.
- Ciudad de rascacielos.
- Tu rubia cabellera.
- Paseos vespertinos.
- Cuervos y buitres.
- Vientos del otoño.
- El pasado de esta ciudad.
- Juventud con la vida perfumada.
- Fue una adolescencia.
- Guerra de paz.
- Fuente de la risa.


ANTÍGONA
Para Cristina mi actriz favorita
Recuerdo aquella noche en el teatro romano
de Mérida, en agosto con estrellas testigos,
presenciando la Antígona de Sófocles.
Luces de luna en frente de escenario con jónicas
columnas, capiteles de espirales
de mármol blanco y fustes de azul, frisos
clásicos, con estatuas de los dioses
Ceres, Plutón y Júpiter, y también Proserpina.
Salen los personajes por la valva
Regia: la honesta Antígona, el tirano
Creonte, Hemón, Ismene y Tiresias,
también el coro a punto de tejer
tragedia eterna. Muerte y vida,
hombre y mujer, poder y humillación.
Pienso en la Antígona de Brecht
y su interpretación marxista
de la figura de mujer,
y en la versión de Anouilh que tal vez le inspiró
aquella frase poco reverente:
“Les professeurs une bande de Creons”
que una estudiante joven escribió
en la pared del campus de una universidad.
Actores atrapados viven
en sus papeles, todo es pasión y expresión
en la voz y sus gestos, turbulentos
los diálogos cual río embravecido.
Poder del dictador que ama justicia déspota
enfrentado al honor. Antígona
para el amor nacida, devorada
queda por sinrazón del opresor,
frágil novia dispuesta al sacrificio.
Diálogos y monólogos suceden
unos tras otros, palabras lapidarias
que se levantan hasta las cornisas,
decorados que envuelven la tragedia
amasada por hilos del destino.
La tragedia se acerca, las muertes se suceden
enredadas en rueca de la vida
ajena a voluntad de los humanos.
Entusiasmado el público ovaciona,
también desde platea las estrellas
aplauden la función, se arrojan flores,
actriz ya sin la máscara saluda.
¿Cómo lo habrán interpretado
hoy los espectadores?, ¿Una Antígona
fiel a las tradiciones familiares
o rebelde mujer de nuestro tiempo?
Es un público poco amante de problemas,
sólo espera ficción de las ficciones.
La representación finalizada
me quedo comentando con los astros,
ellos saben muy bien los mitos griegos
y el valor de una dama ante el tirano:
Hoy al igual que ayer
la muerte en la ficción del teatro mitifica
las virtudes sublimes de mujeres.
EL AMOR SIEMPRE ESTÁ PRESENTE ENTRE LÍNEAS
Me apunta un buen amigo
que el amor no trasciende en mi poesía,
que no está o se oculta,
que narro o que describo
sin ardor ni pasión de enamorado;
es posible, el lector es soberano
del texto, si bien tengo yo mis dudas.
El amor siempre está
presente entre líneas,
lo mismo que en la rosa los perfumes,
o el frío en los copos de la nieve,
no se ve en absoluto, mas se siente.
Mi amor entreverado se presenta,
o su ausencia, siempre, entre los versos,
a pesar del bullicio de palabras,
de sonidos y ritmos
en la selva intrincada de los tropos,
su resplandor trasciende
para aquel que bien sepa leer atento.
Ahora sé responderle:
La presencia o ausencia
del amor son la cara y la cruz
de una misma moneda.
AZUL
Para ti
Su vestido era azul,
así la conocí
aquella noche
en el baile del parque,
radiante en su apariencia
a mis palabras
de requiebros de amor
con una amplia sonrisa
me respondía aquella
esquiva señorita
vestida con un cielo
de primavera.
Tenía el rostro en nieve,
miel en sus ojos
grandes, rubia melena
de Boticelli;
feliz pasé bailando
la Noche de San Juan,
no cesé de mirar
a la luz de la luna
a mi dama de estrellas
revestida, una diosa
de Olimpo imaginada
en mágica noche.
El tiempo mata el tiempo
y también los colores,
y aquel azul
no volvió a ser el mismo
nunca en la vida,
fue diluyéndose
en un agua marina,
todavía los tonos
azulados resisten
en borrascosos días,
mas sigo imaginando
aquella huella azul.
ANIVERSARIO
Para Mada
Al valle del silencio te has marchado,
trescientas y sesenta y cinco noches
sin tu presencia en casa;
olemos tu perfume,
sentimos tu sonrisa,
escuchamos tu voz,
hablamos con tu sombra imaginada;
fotos, libros, detalles mil y un ciento
pequeños en armarios
y anaqueles con tus vivencias,
y en todas las películas de viajes
excepto de la última,
esa cinta quedó velada,
la del postrer trayecto del que no hay
información ni mapas, te extraviaste,
no hay ninguna noticia, desde entonces
sigues por las galaxias aún perdida.
Para nosotros viva continúas
en todos los recuerdos,
en la agenda del móvil,
en libro todavía abierto sobre
tu mesilla, en las fotos repartidas
por todos los rincones de tu piso
como tú lo dejaste en aquella hora
justo antes de rayar el alba,
el alba que tus ojos ya no vieron,
mas nosotros sí envuelta entre las lágrimas.
Con esperanza brille sobre ti
la luz eterna. Amén.
SANTA CRUZ DE LA SIERRA
Yo tuve un sueño, un pueblo de cristal
aire y de flores llenas sus esquinas
blancas, su cielo en luz de Inmaculada,
sus campos empapados de los soles
de las espigas, y una catedral
gótica de vidrieras deslumbrantes
por templo; luminosas avenidas
por callejas, palacios versallescos
por casas arruinadas y pequeñas;
los niños con sus perros y sus pájaros
corriendo por ejidos y las eras,
y los enamorados con sus juegos
románticos en fuentes cristalinas
como si fueran faunos con sus ninfas,
en los pozos de luna manantiales,
yo un niño emperador feliz en sueños.
Me desperté del sueño y aquel pueblo
era cual vidrio roto y sin flores
en calles, con calor en los veranos
y los inviernos gélidos, la iglesia
vieja por templo gótico, las casas
sombras, no los palacios; los ancianos,
en vez de niños, ahora ya sin trinos
como las golondrinas en otoño;
el prado, un parque mustio sin los jóvenes
amantes de otros tiempos ensoñados,
las fuentes ya están secas, manantiales
son piedras, y en profundos pozos blancos
la luna no se mira en el espejo,
solo el sol sus doradas ruinas luce.
No quiero despertar, anhelo aquel sueño
del niño emperador que fui en mi pueblo.
RUINAS DE UN CONVENTO
Corroe el tiempo al tiempo de esplendor
de estas paredes, gritos hoy al cielo,
derruidas las estancias sin color
de antaño, esparcidas por el suelo
las bóvedas y claustro, también coro
del templo, y los altares con santos
barrocos adornados por el oro
de retablos que anhelan por los cantos
gregorianos que ahora nadie escucha;
son solo muros fríos, sigilosos
por donde la corriente poca o mucha
cruza sin saber días milagrosos.
Que un nuevo sol disipe la espesura
de estas ruinas y nos deje su hermosura.
DICTADURA DE TIZA Y REGLA
Tiempos de regla y tiza,
horas de espesa niebla y cielos lentos
en la escuela de frailes; dictadura
dura en las calles, dentro de las aulas
pedagogía a golpes.
Después de presignarse y de rezar
aquel “Ave María”
empezaban las “mates” que la lluvia
solía acompañar
con sus tamborileras gotas sucias;
él escribía números
en el negro encerado y lo hacía
con furia tal que se rompía barra
de tiza en mil pedazos
y aquel polvillo blanco se extendía
por las cuatro paredes y ensuciaba
su impoluta sotana.
Cinco por una es cinco,
cinco por dos son diez,
cinco por tres son quince…
al compás de una regla repetían
la tabla aquellos niños;
con su mano él con saña inusitada
a la mesa golpeaba con su cetro,
los números así los aprendíamos
para andar por la vida.
Algunos soldaditos sin sus cascos
la Tizona flamígera sentían
hendirse en sus cabezas
para salvaguardar el dogma sacro
de que números entran con la sangre.
Pocos, tal vez ninguno, recordar
pueden con complacencia
los días de aquel polvo
y el penetrante rayo en sus cerebros.
Tiempos de dictadura
dura de aquella tiza y de la regla.
ARDE LA BELLEZA
Arde en toda la tierra la belleza,
ya a nadie le preocupa
que agonice el planeta
con charcas de inmundicias y los sapos
leprosos siempre croando,
y que las amapolas en trigales
expiren, mariposas
de brisas de colores mueran, pétalos
con perfumes se caigan hasta el suelo,
concertando en los álamos
a las alondras cacen, y se queme
en los montes arándanos violetas,
que el aire escalde azufre
para asar los pulmones de los niños,
y en ríos corra raudo
ese veneno verde en agua plata.
A nadie importa que arda la belleza.
ESCULTORES DE NUESTRA PROPIA MENTE
Algún iluminado lo decía,
los ascetas y sabios,
ahora también la ciencia lo confirma:
Nuestro mundo lo crea
en gran medida nuestro pensamiento
si confías en ti mismo con fe,
ilusión y entusiasmo.
Lo que el corazón quiere
sentir, la mente acaba por mostrarlo;
pensamiento y palabra
energía vital son para el cuerpo,
agobio y negativo estrés son muerte
de la memoria; paz y la armonía
son vida del espíritu.
No vemos mundo que es, vemos el mundo
que en la realidad somos:
Escultores de nuestra propia mente
que transforma en hermoso lo ordinario.
CAMINO DE SANTIAGO EN INVIERNO
“A cold coming we had of it”
Tuvimos un camino de ida frío
T. S. Elliot.
Por fin he realizado en un gélido invierno
el Camino a Santiago -desde tierras del Cid
hasta la venerada tumba San Isidoro-,
suelos áridos, yermos, los barbechos con barro,
caminos cenicientos, llanuras de gris y ocres
y con algunos árboles cansados de sus hielos
ya tiritando. Solo con ilusión empiezo,
mas me arrepiento pronto, para el orgullo es tarde.
Peregrino entre escarchas de estrellas rezagadas
y los fríos de luna, solo con pensamiento
de aventuras, de historias, del arte y la cultura,
no de mística fe, fe que me es necesaria
cuando me pierdo en cruces de las sendas perdidas.
Pobres torres de iglesias pobres en lejanías
contemplo, allá un románico quebrado y triste gótico
en ermita y conventos. En Sirga me detengo
todo derrotado. “Ánimo”, me dice, “falta menos”
un mesonero honrado, a otros no tan honrados
perdón por molestarles. En soledades solo,
en posadas amigos fugaces, compañeros
de destino, cada uno una historia distinta,
cada cual un por qué en su peregrinaje.
Prosigo por eriales, baldíos y los páramos
infinitos, rebaños de lana con los lobos
escondidos, yo a veces siento miedo al silencio,
hambre, sed, lluvias, fríos y solo caminando,
sensaciones ambiguas en ambiguo camino.
Llego a la capital, destino señalado,
penitente sin culpas me dan como regalo
paraíso románico en el techo pintado
de la Real Colegiata, y cristaleras de arco
iris con santos célibes en la catedral gótica.
También inmensa paz y armonía de espíritu,
tal vez como los Reyes Magos de T. S. Elliot.
EL FRUTERO CON RAYO DE SOL
Rosa en granos, manzanas con la sombra
verde y uvas doradas,
y plátanos, sandía en sangre abierta,
albaricoques, higos lujuriosos,
todo en cristal
colocado en la mesa de bordada
nieve, y un rayo
de sol iluminando.
Aquí está la belleza
de luz y de color
que no durará mucho en este tiempo.
Pronto será todo eso
mondas, piel y corteza, bien comprendo,
y más allá basura y desperdicios;
quedará sólo imagen
del vidrio refulgente,
mas también la simiente
para otros nuevos frutos, y esperanza
de otro fulgor de luz
que vuelva a dar color
a la belleza, tras la muerte efímera
de la fruta, en aquella transparencia.
MORIMOS CADA DÍA
Morimos cada día ya desde hace
millones de años. Sólo
pensamos en la muerte
de cada día, humanos muy soberbios
en nuestra dignidad especulando
que tal vez un error hay en el cielo.
No hay error en el cosmos,
se enfría nuestra tierra
mientras el sol se apaga poco a poco,
y todavía peor,
las galaxias se abrazan sin remedio,
inexorablemente,
la Andrómeda y la Vía Láctea juntas
en cataclismo universal seguro.
Y sin embargo, hay hombres, mayoría,
que sólo les preocupa
resultados de fútbol los domingos
y a las mujeres bodas de duquesas
y divorcios de divas
de cartón piedra y cera.
Que las divinidades nos enseñen
en qué rincón del universo estamos,
porque morimos cada día en cierto
modo y, aunque parezca muy extraño,
la muerte es natural
en este nuestro mundo
de estrellas infinitas, y galaxias
abrazándose poco a poco en caos
mientras entre el temor y la esperanza
nos creemos unos seres inmortales.
A LOS NARCISOS DE WORDWORTH
“I saw a crowd,
a host of golden daffodils
beside the lake”.
“Vi una multitud, un lecho de narcisos junto al lago”
Daffodils W. Wordworth
Yo anhelo por volver
al campo de narcisos amarillos
cerca del lago con los juegos broncos
de aquellos vientos fríos
allá entre las montañas verdinegras,
regiones solitarias junto al cielo
que tanto amabas
Wordworth, mi poeta de odas de romántica
Naturaleza de violetas y lirios.
Contigo en mi memoria contemplé
los musgos, florecillas y las rocas
en remoto Distrito de los Lagos.
Al resplandor dorado de narcisos
cimbreándose en las aguas y la niebla
mi corazón de gozo se cubrió,
y bailó como el tuyo entre las flores
en aquel escenario.
NAUSICA
“Y Atenea le dio gracia a sus obras y hermosura.”
Odisea. Homero, Z, ll.235.
Quisiera ser Ulises
y encontrarme a Nausica de rosadas
carnes lavando túnica en el río,
atrevida y gozosa;
mientras amigas huyen
asustadas desnudas a la fronda,
ella allí se deleita viendo al héroe
desnudo en su esplendor
en medio de la escena,
igual que ella. Nausica,
princesa más hermosa jamás vieron
los dioses ni los hombres
según Homero.
Volver quiero otra vez a tales versos
y mecerme en placer de tu hermosura.
VÍSPERA DE NAVIDAD
Del invierno el primer día, silente
tengo un libro en las manos con el viento
y nieve tras cristales; nacimiento
y un abeto en rincón, postal hiriente
de nueva Navidad en un presente
cargado de nostalgia, aburrimiento
oscuro encadenando sentimiento
de irreversible hora, eternamente.
En la profundidad del alma se iza
una bandera blanca ondeando al cielo
sin victorias ni honores en la liza.
Sobrevivir es mucho en este suelo
estéril de cemento y de ceniza.
¿Me queda la esperanza de algún vuelo?
RECUERDOS DEL TÁMESIS EN OXFORD
En esta hora de oro
camino por orillas del gran Támesis
con su cenicienta agua que solemne
serpea entre los campos y colegios
de la Universidad.
Con la mirada gris que dan los años
veo pasar los jóvenes corriendo
por el verde sendero
o remando a favor de la corriente,
algunos con los libros bajo el brazo
en parejas deambulan entre risas
en este otoñal día
con manzanas en árboles
y las doradas hojas que se cimbrean
jugando con la brisa de la tarde.
Aún siento la ilusión
de los días ya idos entre el río
y las góticas flechas de capillas
de aquellas residencias ancestrales
que este escenario evoca.
ESE CIEGO RELOJ DE AMBIGUA ESFERA
Edad ya tengo para ver el pozo
profundo de mi vida con recuerdo
de insanas estulticias o de un cuerdo
vagar por la pradera de alborozo.
Un día de las rosas con un gozo
y otro día en fangal yo me remuerdo,
temores y dolores en acuerdo
para hacer de mis años un destrozo.
Deambulé de continuo por la vera
de caminos buscando rojas flores
de pasión como el místico que espera
en su levitación morir de amores.
Ese ciego reloj de ambigua esfera
del pasado placer fue y sinsabores
YO YA NO SÉ QUIEN SOY
Yo ya no sé quién soy,
me encuentro con historias sin Historia,
como si hubiese muerto estando vivo.
Ráfagas del otoño,
como a las hojas muertas,
me traen en remolinos turbulentos
de un lado para el otro sin ningún
sentido; así me está pasando ahora
tras el largo camino zigzagueante
en aulas con hogueras
de brasas en sus ojos,
desgranando palabras tras palabras
que volaron al limbo de la nada;
me creí imprescindible,
craso error, la luz blanca nunca existe.
Cual pájaro ovillado en su nidal
bajo viejos aleros,
rebeco en el invierno en altos riscos,
amapola en un cuadro de alfileres
o un libro abierto en niebla, así me siento.
Verdad estoy diciendo,
ya no sé quién soy ahora.
¿No existen esas playas deslumbrantes
que iluminan los días del otoño
y me informen de quién soy yo realmente?
NUBES EN BLANCO Y NEGRO
Estas nubes de foto en blanco y negro
preñadas de tormenta
parece que las oigo aquí en mi nueva
patria de sempiternos soles lúcidos.
Me hablan con su silencio
cubriéndome la mente de recuerdos
de mi ciudad de industria
almagre y mar de muertas
algas turbias, y fuertes
oleajes de imponentes mareas cíclicas,
palomas mensajeras que me traen
en picos de granizo las noticias
de mi casa, terraza húmeda y fría,
del arbolillo junto a mi ventana,
de las montañas verdes
reduciendo horizontes de gris niebla,
y de mi librería de mil libros
de poesía, y de poetas mis amigos
que metamorfosean
vivencias en las letras
de fulgor, y a la luna
en la pista de nieve en la que ardieron
mis sentimientos.
Y aquí me encuentro, contemplando nubes
en blanco y negro, arando algunos versos
en la marina azul
y blanca en que resido.
NIEVE EN ROSA
La visión más hermosa
que retengo en mis ojos
era el momento
cuando el sol se ponía
tras los nevados picos
de la alta cordillera,
y la montaña, enfrente
de mi casa,
de nieve revestida
mutaba en una flor
intensamente rosa
y así permanecía
durante un tiempo,
un éxtasis en pétalos,
hasta que las estrellas
se caían al cielo.
ALLÁ EN LA ALTA MONTAÑA
Por aquella ventana
de verdes horizontes
entre las altas cumbres
y montañas de brezos
solía contemplar
la caída de nieve
haciendo estrellas
revoloteando
en un aire de espuma
de blancos imposibles.
Esplendor de belleza
intacta ante mi vista
que todavía
dura en el valle umbroso,
otoño de mi vida.
EL PECADO MÁS GRAVE
El pecado más grave
que puede cometer
el ser humano, dicen
que es la soberbia propia
del yo de los ególatras
que se tumban en playa
de perlas encarándose
al sol porque no sirve
para que les bronceen
sus obtusos cerebros;
ellos serían capaces,
por eso se creen Dios
echados en la arena
de las bellas nereides
invocando a Narciso
que se mira al espejo
de las aguas serenas
de este piélago azul.
LA CALA BLANCA
Parece un azul lago con trasfondo,
rocas y pinos mustios por escena
de anfiteatro romano, Cala Blanca.
La luz irradia diáfana mostrando
transparencia en las leves olas suaves.
Sobre una playa humana, juveniles
cuerpos que al sol se rinden indolentes
con fragancias de aceites de los cocos
tropicales, tornando claros ojos
a la contemplación de apolos bellos
y afroditas de espumas nacaradas
en las pasivas calmas de las horas.
Otros prefieren rubias olas ver
hundiéndose sus cuerpos en las fúlgidas
ondas dejando al mar que se los trague
en busca de sirenas de desnudas
carnes, y apasionadas sus miradas
verdes de irresistible encanto onírico
Prevalece en los cuerpos la belleza
en escenario de la Cala Blanca.
CIUDAD DE RASCACIELOS
Vivo, eso me imagino,
rodeado por un bosque
de aristas imposibles
que pugnan por llegar
hasta el cielo, a sus pies
diminutos jardines
con palmeras agónicas
y una moneda azul
de cloro; abstractos monstruos
cubistas de cien lenguas
y mil rostros que viven
aquí para adorar
al mismo dios sol Helio
en ciudad entre playas
de luz y de cristal.
TU RUBIA CABELLERA
En Mirasierra entonces a tu rubia
cabellera miraba fascinado
con tu rostro por sol iluminado
cayendo suelta cual dorada lluvia.
Después, como un destierro por la Nubia,
di vueltas por el mundo y abrumado;
tus ojos así fueron un pasado,
mas tu cara por siempre me diluvia.
Estoy solo, no alcanzan mis querellas
a llevarme hasta la lejana cumbre
donde pintan tu imagen las estrellas.
Yo quiero dejar esta pesadumbre
del alma, ir en busca de tus huellas
y quemarme en las brasas de tu lumbre.
PASEOS VESPERTINOS
Paseos vespertinos, ya con sombra,
tras las tórridas tardes de delirios
de un agosto con soles de martirios,
recuerdos de la mente que te nombra.
Camino de las eras una alfombra
tejía para ti con blancos lirios:
mis palabras. Igual que ardientes cirios
el brillo de tus ojos aún me asombra.
Mi continuo dolor siempre tu ausencia
por evos e invencible la distancia,
mas quedé con la rosa de tu esencia.
Como el errante que en desierto escancia
el agua fría, así con tu presencia
te libaría yo con gran prestancia.
CUERVOS Y BUITRES
Cuento un cuervo, cien cuervos y mil cuervos
juntos en la gran torre
tocando la campana de la iglesia
a rezos y a pedir limosnas
a aquellos feligreses.
Cuento un buitre, cien buitres y mil buitres
juntos en la gran plaza
tocando la campana de la bolsa
a repartirse las cuantiosas arcas
por esfuerzo de aquellos jornaleros.
¿De qué vivía el pueblo?:
De las hoces, arados y los trillos,
mucho sudor y esfuerzo
desde el alba a la noche
y a pesar de los cuervos y los buitres.
En esta patria nuestra
los buitres y los cuervos no volaban, más bien
solían ir a ras de tierra
para comerse nuestro pan y el alma.
VIENTOS DEL OTOÑO
Hay vientos zarandeando mustios setos
en el umbroso patio de la casa,
las hojas muertas son los huesos ocres
de los geranios en rincón mojado
por la ceniza lluvia matutina,
las nubes raudas corren por el cielo
dejando sensaciones de nostalgias
de un estío agostado desde tiempo.
Ya no hay color donde estuvieron rosas
y buganvillas fucsias esplendentes,
ni el doblón de oro se refleja en taza
de la fuente con Eros de verdín,
ni en el aire se siente tu fuego hálito
en espacio olvidado ya de todos
excepto de mis lágrimas profusas
no enjugadas por vientos del otoño.
EL PASADO DE ESTA CIUDAD
Me contó allí el anciano
cómo era este universo
antes de la explosión de los colores,
antes de que las playas
fueran los hormigueros de este siglo.
Por entonces se andaba sin defensa
por las noches sin miedos,
se soñaba dormido
bajo la red de redes de los astros,
nidos de las luciérnagas plateadas,
y no estaban los anglos ni sajones.
Se compartía soledad de amigos
entre arenas de légamo
y los huertos de sal, grises peñascos
y los vientos del sur,
común eran las hambres y los soles,
los madroños y pinos, y la ciénaga
de aquellos paludismos.
No existía violencia
difusa, tintineo de los dineros,
ni cantos de sirenas;
el pueblo se ceñía en horizontes
de azul, se fantaseaba
sólo con las hazañas que ofrecía
el trabajo infinito de los días
inciertos bajo estrellas y temores.
Hoy no se fantasea, se malvive
en medio de este bosque de edificios.
JUVENTUD CON LA VIDA PERFUMADA
Juventud con la vida perfumada
que se quedó esculpida en esta mente
como si fuera a sangre y fuego hiriente
y que permaneció en el alma helada.
Recuerdos enredados en la enramada
de la vida, apariencia de sonriente
aventura que al igual que la corriente
de un río sufrió suerte muy variada.
Todo así pareció una hermosura
envuelta en los licores y canciones,
y en los otros placeres de locura.
Hace tiempo moré en tales pasiones
jubilosas y llenas de ventura.
Ahora solo las rotas ilusiones.
FUE UNA ADOLESCENCIA
Fue una adolescencia de asombrado
camino sobre plácidos pilares
de la fe, no surcando hondos mares
bajo esplendores de soles en dorado.
Al cielo yo pensaba destinado
siguiendo gregorianos los cantares,
lejos del placer contra mis pensares
de mística divina enamorado.
Sermones y plegarias mi alegría
al cuidado del alma, el pensamiento
ascético y estudio todo el día
creyendo sin lógica en firmamentos,
todo lo terrenal era agonía.
Nada de Razón, sólo Sentimiento.
GUERRA DE PAZ
Guerra en Afganistán -dicen de paz-,
Irak y Palestina,
y en todo el mundo matan la paloma
blanca de rama olivo.
Guerra de hambre alimentan poderosos
en ese cuerno de África,
en barrios de Bombay
y en selvas de caimanes acechando.
Guerra de hierbas malas
que aromatiza opacos eurodólares,
balas contra el cerebro
de la juventud loca y sin futuro.
Guerra de números robando a pobres
en
en las bolsas de oriente y de poniente,
que no saben de playas tropicales
ni de noches de luna
ni de poemas azules con estrellas.
Guerra de letras llenas de falacias
que hacen arder los ánimos,
tergiversan verdades
y a las verdades sacian con mentiras,
Ya todo el mundo está en continua guerra.
FUENTE DE LA RISA
Leo en la prensa
tras las noticias de las crueles guerras
de cada desayuno que un inválido
trabajador de un circo
viajará hasta Pequín en bicicleta
en busca de la fuente de la risa.
Desde siempre los hombres
anhelan por origen de las cosas,
del Dorado, del Nilo, de la luna,
de Urano o de Plutón,
ahora se busca manantial de risa
en la Ciudad Prohibida de la China;
vano intento presumo, demasiado
lejos, sólo hallaremos esa fuente
en sonrisa de los niños
de nuestro alrededor.