Nombre: Antonio Bravo García
Lugar de nacimiento: Santa Cruz de la Sierra, Cáceres, España
Año de nacimiento: 1944
Residencia actual: Benidorm, España


Poemas incluidos en esta página:


- Antígona.
- El amor siempre está presente entre líneas.
- Azul.
- Aniversario.
- Santa Cruz de la Sierra.
- Ruinas de un convento.
- Dictadura de tiza y regla.
- Arde la belleza.
- Escultores de nuestra propia mente.
- Camino de Santiago en invierno.
- El frutero con rayo de sol.
- Morimos cada día.
- A los narcisos de Wordworth.
- Nausica.
- Víspera de navidad.
- Recuerdos del Támesis en Oxford.
- Ese ciego reloj de ambigua esfera.
- Yo ya no sé quien soy.
- Nubes en blanco y negro.
- Nieve en rosa.
- Allá en la alta montaña.
- El pecado más grave.
- La cala blanca.
- Ciudad de rascacielos.
- Tu rubia cabellera.
- Paseos vespertinos.
- Cuervos y buitres.
- Vientos del otoño.
- El pasado de esta ciudad.
- Juventud con la vida perfumada.
- Fue una adolescencia.
- Guerra de paz.
- Fuente de la risa.





ANTÍGONA 

                                                                   

Para Cristina mi actriz favorita 

 

Recuerdo aquella noche en el teatro romano 

de Mérida, en agosto con estrellas testigos, 

presenciando la Antígona de Sófocles. 

Luces de luna en frente de escenario con jónicas 

columnas, capiteles de espirales 

de mármol blanco y fustes de azul, frisos 

clásicos, con estatuas de los dioses 

Ceres, Plutón y Júpiter, y también Proserpina. 

 

Salen los personajes por la valva 

Regia: la honesta Antígona, el tirano 

Creonte, Hemón, Ismene y Tiresias, 

también el coro a punto de tejer 

tragedia eterna. Muerte y vida, 

hombre y mujer, poder y humillación. 

Pienso en la Antígona de Brecht 

y su interpretación marxista 

de la figura de mujer, 

y en la versión de Anouilh que tal vez le inspiró 

aquella frase poco reverente: 

Les professeurs une bande de Creons 

que una estudiante joven escribió 

en la pared del campus de una universidad. 

 

Actores atrapados viven 

en sus papeles, todo es pasión y expresión 

en la voz y sus gestos, turbulentos 

los diálogos cual río embravecido. 

Poder del dictador que ama justicia déspota 

enfrentado al honor. Antígona 

para el amor nacida, devorada 

queda por sinrazón del opresor, 

frágil novia dispuesta al sacrificio. 

 

Diálogos y monólogos suceden 

unos tras otros, palabras lapidarias 

que se levantan hasta las cornisas, 

decorados que envuelven la tragedia 

amasada por hilos del destino. 

La tragedia se acerca, las muertes se suceden 

enredadas en rueca de la vida 

ajena a voluntad de los humanos. 

 

Entusiasmado el público ovaciona, 

también desde platea las estrellas 

aplauden la función, se arrojan flores, 

actriz ya sin la máscara saluda. 

¿Cómo lo habrán interpretado 

hoy los espectadores?, ¿Una Antígona 

fiel a las tradiciones familiares 

o rebelde mujer de nuestro tiempo? 

Es un público poco amante de problemas, 

sólo espera ficción de las ficciones. 

 

La representación finalizada 

me quedo comentando con los astros, 

ellos saben muy bien los mitos griegos 

y el valor de una dama ante el tirano: 

Hoy al igual que ayer 

la muerte en la ficción del teatro mitifica 

las virtudes sublimes de mujeres. 

 

  

 

EL AMOR SIEMPRE ESTÁ PRESENTE ENTRE LÍNEAS 

 

                                                 

Me apunta un buen amigo 

que el amor no trasciende en mi poesía, 

que no está o se oculta, 

que narro o que describo 

sin ardor ni pasión de enamorado; 

es posible, el lector es soberano 

del texto, si bien tengo yo mis dudas. 

 

El amor siempre está 

presente entre líneas, 

lo mismo que en la rosa los perfumes, 

o el frío en los copos de la nieve, 

no se ve en absoluto, mas se siente. 

 

Mi amor entreverado se presenta, 

o su ausencia, siempre, entre los versos, 

a pesar del bullicio de palabras, 

de sonidos y ritmos 

en la selva intrincada de los tropos, 

su resplandor trasciende 

para aquel que bien sepa leer atento. 

Ahora sé responderle: 

La presencia o ausencia 

del amor son la cara y la cruz 

de una misma moneda. 

 

 

AZUL 

 

Para ti 

 

Su vestido era azul, 

así la conocí 

aquella noche 

en el baile del parque, 

radiante en su apariencia 

a mis palabras 

de requiebros de amor 

con una amplia sonrisa 

me respondía aquella 

esquiva señorita 

vestida con un cielo 

de primavera. 

 

Tenía el rostro en nieve, 

miel en sus ojos 

grandes, rubia melena 

de Boticelli; 

feliz pasé bailando 

la Noche de San Juan, 

no cesé de mirar 

a la luz de la luna 

a mi dama de estrellas 

revestida, una diosa 

de Olimpo imaginada 

en mágica noche. 

 

El tiempo mata el tiempo 

y también los colores, 

y aquel azul 

no volvió a ser el mismo 

nunca en la vida, 

fue diluyéndose 

en un agua marina, 

todavía los tonos 

azulados resisten 

en borrascosos días, 

mas sigo imaginando 

aquella huella azul. 

 

 

 

ANIVERSARIO 

 

Para Mada 

 

Al valle del silencio te has marchado, 

trescientas y sesenta y cinco noches 

sin tu presencia en casa; 

olemos tu perfume, 

sentimos tu sonrisa, 

escuchamos tu voz, 

hablamos con tu sombra imaginada; 

fotos, libros, detalles mil y un ciento 

pequeños en armarios 

y anaqueles con tus vivencias, 

y en todas las películas de viajes 

excepto de la última, 

esa cinta quedó velada, 

la del postrer trayecto del que no hay 

información ni mapas, te extraviaste, 

no hay ninguna noticia, desde entonces 

sigues por las galaxias aún perdida. 

 

Para nosotros viva continúas 

en todos los recuerdos, 

en la agenda del móvil, 

en libro todavía abierto sobre 

tu mesilla, en las fotos repartidas 

por todos los rincones de tu piso 

como tú lo dejaste en aquella hora 

justo antes de rayar el alba, 

el alba que tus ojos ya no vieron, 

mas nosotros sí envuelta entre las lágrimas. 

Con esperanza brille sobre ti 

la luz eterna. Amén. 

 

 

 

SANTA CRUZ DE LA SIERRA 

 

 

Yo tuve un sueño, un pueblo de cristal 

aire y de flores llenas sus esquinas 

blancas, su cielo en luz de Inmaculada, 

sus campos empapados de los soles 

de las espigas, y una catedral 

gótica de vidrieras deslumbrantes 

por templo; luminosas avenidas 

por callejas, palacios versallescos 

por casas arruinadas y pequeñas; 

los niños con sus perros y sus pájaros 

corriendo por ejidos y las eras, 

y los enamorados con sus juegos 

románticos en fuentes cristalinas 

como si fueran faunos con sus ninfas, 

en los pozos de luna manantiales, 

yo un niño emperador feliz en sueños. 

 

Me desperté del sueño y aquel pueblo 

era cual vidrio roto y sin flores 

en calles, con calor en los veranos 

y los inviernos gélidos, la iglesia 

vieja por templo gótico, las casas 

sombras, no los palacios; los ancianos, 

en vez de niños, ahora ya sin trinos 

como las golondrinas en otoño; 

el prado, un parque mustio sin los jóvenes 

amantes de otros tiempos ensoñados, 

las fuentes ya están secas, manantiales 

son piedras, y en profundos pozos blancos 

la luna no se mira en el espejo, 

solo el sol sus doradas ruinas luce. 

No quiero despertar, anhelo aquel sueño 

del niño emperador que fui en mi pueblo. 

 

 

 

RUINAS DE UN CONVENTO 

 

 

Corroe el tiempo al tiempo de esplendor 

de estas paredes, gritos hoy al cielo, 

derruidas las estancias sin color 

de antaño, esparcidas por el suelo 

 

las bóvedas y claustro, también coro 

del templo, y los altares con santos 

barrocos adornados por el oro 

de retablos que anhelan por los cantos 

 

gregorianos que ahora nadie escucha; 

son solo muros fríos, sigilosos 

por donde la corriente poca o mucha 

cruza sin saber días milagrosos. 

 

Que un nuevo sol disipe la espesura 

de estas ruinas y nos deje su hermosura. 

 

 

 

 

DICTADURA DE TIZA Y REGLA 

 

 

Tiempos de regla y tiza, 

horas de espesa niebla y cielos lentos 

en la escuela de frailes; dictadura 

dura en las calles, dentro de las aulas 

pedagogía a golpes. 

 

Después de presignarse y de rezar 

aquel “Ave María” 

empezaban las “mates” que la lluvia 

solía acompañar 

con sus tamborileras gotas sucias; 

él escribía números 

en el negro encerado y lo hacía 

con furia tal que se rompía barra 

de tiza en mil pedazos 

y aquel polvillo blanco se extendía 

por las cuatro paredes y ensuciaba 

su impoluta sotana. 

 

Cinco por una es cinco, 

cinco por dos son diez, 

cinco por tres son quince… 

al compás de una regla repetían 

la tabla aquellos niños; 

con su mano él con saña inusitada 

a la mesa golpeaba con su cetro, 

los números así los aprendíamos 

para andar por la vida. 

 

Algunos soldaditos sin sus cascos 

la Tizona flamígera sentían 

hendirse en sus cabezas 

para salvaguardar el dogma sacro 

de que números entran con la sangre. 

Pocos, tal vez ninguno, recordar 

pueden con complacencia 

los días de aquel polvo 

y el penetrante rayo en sus cerebros. 

Tiempos de dictadura 

dura de aquella tiza y de la regla.  

   

 

 

ARDE LA BELLEZA 

 

 

Arde en toda la tierra la belleza, 

ya a nadie le preocupa 

que agonice el planeta 

con charcas de inmundicias y los sapos 

leprosos siempre croando, 

y que las amapolas en trigales 

expiren, mariposas 

de brisas de colores mueran, pétalos 

con perfumes se caigan hasta el suelo, 

concertando en los álamos 

a las alondras cacen, y se queme 

en los montes arándanos violetas, 

que el aire escalde azufre 

para asar los pulmones de los niños, 

y en ríos corra raudo 

ese veneno verde en agua plata. 

A nadie importa que arda la belleza. 

 

 

 

ESCULTORES DE NUESTRA PROPIA MENTE 

 

 

Algún iluminado lo decía, 

los ascetas y sabios, 

ahora también la ciencia lo confirma: 

Nuestro mundo lo crea 

en gran medida nuestro pensamiento 

si confías en ti mismo con fe, 

ilusión y entusiasmo. 

Lo que el corazón quiere 

sentir, la mente acaba por mostrarlo; 

pensamiento y palabra 

energía vital son para el cuerpo, 

agobio y negativo estrés son muerte 

de la memoria; paz y la armonía 

son vida del espíritu. 

No vemos mundo que es, vemos el mundo 

que en la realidad somos: 

Escultores de nuestra propia mente 

que transforma en hermoso lo ordinario. 

 

 

 

CAMINO DE SANTIAGO EN INVIERNO 

 

                                                     

“A cold coming  we had of it” 

Tuvimos un camino de ida frío 

T. S. Elliot. 

 

Por fin he realizado en un gélido invierno  

el Camino a Santiago -desde tierras del Cid 

hasta la venerada tumba San Isidoro-, 

suelos áridos, yermos, los barbechos con barro, 

caminos cenicientos, llanuras de gris y ocres 

y con algunos árboles cansados de sus hielos 

ya tiritando. Solo con ilusión empiezo, 

mas me arrepiento pronto, para el orgullo es tarde. 

Peregrino entre escarchas de estrellas rezagadas 

y los fríos de luna, solo con pensamiento 

de aventuras, de historias, del arte y la cultura, 

no de mística fe, fe que me es necesaria 

cuando me pierdo en cruces de las sendas perdidas. 

Pobres torres de iglesias pobres en lejanías 

contemplo, allá un románico quebrado y triste gótico 

en ermita y conventos. En Sirga me detengo 

todo derrotado. “Ánimo”, me dice, “falta menos 

un mesonero honrado, a otros no tan honrados 

perdón por molestarles. En soledades solo, 

en posadas amigos fugaces, compañeros 

de destino, cada uno una historia distinta, 

cada cual un por qué en su peregrinaje. 

Prosigo por eriales, baldíos y los páramos 

infinitos, rebaños de lana con los lobos 

escondidos,  yo a veces siento miedo al silencio, 

hambre, sed, lluvias, fríos y solo caminando, 

sensaciones ambiguas en ambiguo camino. 

Llego a la capital, destino señalado, 

penitente sin culpas me dan como regalo 

paraíso románico en el techo pintado 

de la Real Colegiata, y cristaleras de arco 

iris con santos célibes en la catedral gótica. 

También inmensa paz y armonía de espíritu, 

tal vez como los Reyes  Magos de T. S. Elliot. 

 

 

 

EL FRUTERO CON RAYO DE SOL 

 

 

Rosa en granos, manzanas con la sombra 

verde y uvas doradas, 

y plátanos, sandía en sangre abierta, 

albaricoques, higos lujuriosos, 

todo en cristal 

colocado en la mesa de bordada 

nieve, y un rayo 

de sol iluminando. 

Aquí está la belleza 

de luz y de color 

que no durará mucho en este tiempo. 

Pronto será todo eso 

mondas, piel y corteza, bien comprendo, 

y más allá basura y desperdicios; 

quedará sólo imagen 

del vidrio refulgente, 

mas también la simiente 

para otros nuevos frutos, y esperanza 

de otro fulgor de luz 

que vuelva a dar color 

a la belleza, tras la muerte efímera 

de la fruta, en aquella transparencia. 

 

 

MORIMOS CADA DÍA 

 

 

Morimos cada día ya desde hace 

millones de años. Sólo 

pensamos en la muerte 

de cada día, humanos muy soberbios 

en nuestra dignidad especulando 

que tal vez un error hay en el cielo. 

No hay error en el cosmos, 

se enfría nuestra tierra 

mientras el sol se apaga poco a poco, 

y todavía peor, 

las galaxias se abrazan sin remedio, 

inexorablemente, 

la Andrómeda y la Vía Láctea juntas 

en cataclismo universal seguro. 

Y sin embargo, hay hombres, mayoría, 

que sólo les preocupa 

resultados de fútbol los domingos 

y a las mujeres bodas de duquesas 

y divorcios de divas 

de cartón piedra y cera. 

Que las divinidades nos enseñen 

en qué rincón del universo estamos, 

porque morimos cada día en cierto 

modo y, aunque parezca muy extraño, 

la muerte es natural 

en este nuestro mundo 

de estrellas infinitas, y galaxias 

abrazándose poco a poco en caos 

mientras entre el temor y la esperanza 

nos creemos unos seres inmortales. 

 

 

 

A LOS NARCISOS DE WORDWORTH 

 

                         “I saw a crowd, 

a host of golden daffodils 

beside the  lake”. 

 

“Vi una multitud, un lecho de narcisos junto al lago” 

                      Daffodils W. Wordworth 

 

Yo anhelo por volver 

al campo de narcisos amarillos 

cerca del lago con los juegos broncos 

de aquellos vientos fríos 

allá entre las montañas verdinegras, 

regiones solitarias junto al cielo 

que tanto amabas 

Wordworth, mi poeta de odas de romántica 

Naturaleza de violetas y lirios. 

Contigo en mi memoria contemplé 

los musgos, florecillas y las rocas 

en remoto Distrito de los Lagos. 

Al resplandor dorado de narcisos 

cimbreándose en las aguas y la niebla 

mi corazón de gozo se cubrió, 

y bailó como el tuyo entre las flores 

en aquel escenario. 

 

 

 

NAUSICA 

 

“Y Atenea le dio gracia a sus obras y hermosura.” 

Odisea. Homero, Z, ll.235. 

 

Quisiera ser Ulises 

y encontrarme a Nausica de rosadas 

carnes lavando túnica en el río, 

atrevida y gozosa; 

mientras amigas huyen 

asustadas desnudas a la fronda, 

ella allí se deleita viendo al héroe 

desnudo en su esplendor 

en medio de la escena, 

igual que ella. Nausica, 

princesa más hermosa jamás vieron 

los dioses ni los hombres 

según Homero. 

Volver quiero otra vez a tales versos 

y mecerme en placer de tu hermosura. 

 

 

 

VÍSPERA DE NAVIDAD 

 

 

Del invierno el primer día, silente 

tengo un libro en las manos con el viento 

y nieve tras cristales; nacimiento 

y un abeto en rincón, postal hiriente 

 

de nueva Navidad en un presente 

cargado de nostalgia, aburrimiento 

oscuro encadenando sentimiento 

de irreversible hora, eternamente. 

 

En la profundidad del alma se iza 

una bandera blanca ondeando al cielo 

sin victorias ni honores en la liza. 

 

Sobrevivir es mucho en este suelo 

estéril de cemento y de ceniza. 

¿Me queda la esperanza de algún vuelo? 

 

 

 

RECUERDOS DEL TÁMESIS EN OXFORD 

 

 

En esta hora de oro 

camino por orillas del gran Támesis 

con su cenicienta agua que solemne 

serpea entre los campos y colegios 

de la Universidad. 

 

Con la mirada gris que dan los años 

veo pasar los jóvenes corriendo 

por el verde sendero 

o remando a favor de la corriente, 

algunos con los libros bajo el brazo 

en parejas deambulan entre risas 

en este otoñal día 

con manzanas en árboles 

y las doradas hojas que se cimbrean 

jugando con la brisa de la tarde. 

 

Aún siento la ilusión 

de los días ya idos entre el río 

y las góticas flechas de capillas 

de aquellas residencias ancestrales 

que este escenario evoca. 

 

 

 

ESE CIEGO RELOJ DE AMBIGUA ESFERA 

 

 

Edad ya tengo para ver el pozo 

profundo de mi vida con recuerdo 

de insanas estulticias o de un cuerdo 

vagar  por la pradera de alborozo. 

 

Un día de las rosas con un gozo 

y otro día en fangal yo me remuerdo, 

temores y dolores en acuerdo 

para hacer de mis años un destrozo. 

 

Deambulé de continuo por la vera 

de caminos buscando rojas flores 

de pasión como el místico que espera 

 

en su levitación morir de amores. 

Ese ciego reloj de ambigua esfera 

del pasado placer fue y sinsabores 

 

 

 

YO YA NO SÉ QUIEN SOY 

 

 

Yo ya no sé quién soy, 

me encuentro con historias sin Historia, 

como si hubiese muerto estando vivo. 

Ráfagas del otoño, 

como a las hojas muertas, 

me traen en remolinos turbulentos 

de un lado para el otro sin ningún 

sentido; así me está pasando ahora 

tras el largo camino zigzagueante 

en aulas con hogueras 

de brasas en sus ojos, 

desgranando palabras tras palabras 

que volaron al limbo de la nada; 

me creí imprescindible, 

craso error, la luz blanca nunca existe. 

Cual pájaro ovillado en su nidal 

bajo viejos aleros, 

rebeco en el invierno en altos riscos, 

amapola en un cuadro de alfileres 

o un libro abierto en niebla, así me siento. 

Verdad estoy diciendo, 

ya no sé quién soy ahora. 

¿No existen esas playas deslumbrantes 

que iluminan los días del otoño 

y me informen de quién soy yo realmente? 

 

 

 

NUBES EN BLANCO Y NEGRO 

 

 

Estas nubes de foto en blanco y negro 

preñadas de tormenta 

parece que las oigo aquí en mi nueva 

patria de sempiternos soles lúcidos. 

Me hablan con su silencio 

cubriéndome la mente de recuerdos 

de mi ciudad de industria 

almagre y mar de muertas 

algas turbias, y fuertes 

oleajes de imponentes mareas cíclicas, 

palomas mensajeras que me traen 

en picos de granizo las noticias 

de mi casa, terraza húmeda y fría, 

del arbolillo junto a mi ventana, 

de las montañas verdes 

reduciendo horizontes de gris niebla, 

y de mi librería de mil libros 

de poesía, y de poetas mis amigos 

que metamorfosean 

vivencias en las letras 

de fulgor, y a la luna 

en la pista de nieve en la que ardieron 

mis sentimientos. 

Y aquí me encuentro, contemplando nubes 

en blanco y negro, arando algunos versos 

en la marina azul 

y blanca en que resido. 

 

 

 

NIEVE EN ROSA 

 

 

La visión más hermosa 

que retengo en mis ojos 

era el momento 

cuando el sol se ponía 

tras los nevados picos 

de la alta cordillera, 

y la montaña, enfrente 

de mi casa, 

de nieve revestida 

mutaba en una flor 

intensamente rosa 

y así permanecía 

durante un tiempo, 

un éxtasis en pétalos, 

hasta que las estrellas 

se caían al cielo. 

 

 

 

ALLÁ EN LA ALTA MONTAÑA 

 

 

Por aquella ventana 

de verdes horizontes 

entre las altas cumbres 

y montañas de brezos 

solía contemplar 

la caída de nieve 

haciendo estrellas 

revoloteando 

en un aire de espuma 

de blancos imposibles. 

Esplendor de belleza 

intacta ante mi vista 

que todavía 

dura en el valle umbroso, 

otoño de mi vida. 

 

 

 

EL PECADO MÁS GRAVE 

 

 

El pecado más grave 

que puede cometer 

el ser humano, dicen 

que es la soberbia propia 

del yo de los ególatras 

que se tumban en playa 

de perlas encarándose 

al sol porque no sirve 

para que les bronceen 

sus obtusos cerebros; 

ellos serían capaces, 

por eso se creen Dios 

echados en la arena 

de las bellas nereides 

invocando a Narciso 

que se mira al espejo 

de las aguas serenas 

de este piélago azul. 

 

 

 

LA CALA BLANCA 

 

 

Parece un azul lago con trasfondo, 

rocas y pinos mustios por escena 

de anfiteatro romano, Cala Blanca. 

La luz irradia diáfana mostrando 

transparencia en las leves olas suaves. 

 

Sobre una playa humana, juveniles 

cuerpos que al sol se rinden indolentes 

con fragancias de aceites de los cocos 

tropicales, tornando claros ojos 

a la contemplación de apolos bellos 

y afroditas de espumas nacaradas 

en las pasivas calmas de las horas. 

 

Otros prefieren rubias olas ver 

hundiéndose sus cuerpos en las fúlgidas 

ondas dejando al mar que se los trague 

en busca de sirenas de desnudas 

carnes, y apasionadas sus miradas 

verdes de irresistible encanto onírico 

 

Prevalece en los cuerpos la belleza 

en escenario de la Cala Blanca. 

 

 

 

CIUDAD DE RASCACIELOS 

 

 

Vivo, eso me imagino, 

rodeado por un bosque 

de aristas imposibles 

que pugnan por llegar 

hasta el cielo, a sus pies 

diminutos jardines 

con palmeras agónicas 

y una moneda azul 

de cloro; abstractos monstruos 

cubistas de cien lenguas 

y mil rostros que viven 

aquí para adorar 

al mismo dios sol Helio 

en ciudad entre playas 

de luz y de cristal. 

 

 

 

TU RUBIA CABELLERA 

 

 

En Mirasierra entonces a tu rubia 

cabellera miraba fascinado 

con tu rostro por sol iluminado 

cayendo suelta cual dorada lluvia. 

 

Después, como un destierro por la Nubia, 

di vueltas por el mundo y abrumado; 

tus ojos así fueron un pasado, 

mas tu cara por siempre me diluvia. 

 

Estoy solo, no alcanzan mis querellas 

a llevarme hasta la lejana cumbre 

donde pintan tu imagen las estrellas. 

 

Yo quiero dejar esta pesadumbre 

del alma, ir en busca de tus huellas 

y quemarme en las brasas de tu lumbre. 

 

 

 

PASEOS VESPERTINOS 

 

 

Paseos vespertinos, ya con sombra, 

tras las tórridas tardes de delirios 

de un agosto con soles de martirios, 

recuerdos de la mente que te nombra. 

 

Camino de las eras una alfombra 

tejía para ti con blancos lirios: 

mis palabras. Igual que ardientes cirios 

el brillo de tus ojos aún me asombra. 

 

Mi continuo dolor siempre tu ausencia 

por evos e invencible la distancia, 

mas quedé con la rosa de tu esencia. 

 

Como el errante que en desierto escancia 

el agua fría, así con tu presencia 

te libaría yo con gran prestancia. 

 

 

 

CUERVOS Y BUITRES 

 

 

Cuento un cuervo, cien cuervos y mil cuervos 

juntos en la gran torre 

tocando la campana de la iglesia 

a rezos y a pedir limosnas 

a aquellos feligreses. 

Cuento un buitre, cien buitres y mil buitres 

juntos en la gran plaza 

tocando la campana de la bolsa 

a repartirse las cuantiosas arcas 

por esfuerzo de aquellos jornaleros. 

¿De qué vivía el pueblo?: 

De las hoces, arados y los trillos, 

mucho sudor y esfuerzo 

desde el alba a la noche 

y a pesar de los cuervos y los buitres. 

En esta patria nuestra 

los buitres y los cuervos no volaban, más bien 

solían ir a ras de tierra 

para comerse nuestro pan y el alma. 

 

 

   

VIENTOS DEL OTOÑO 

 

 

Hay vientos zarandeando mustios setos 

en el umbroso patio de la casa, 

las hojas muertas son los huesos ocres 

de los geranios en rincón mojado 

por la ceniza lluvia matutina, 

las nubes raudas corren por el cielo 

dejando sensaciones de nostalgias 

de un estío agostado desde tiempo. 

Ya no hay color donde estuvieron rosas 

y buganvillas fucsias esplendentes, 

ni el doblón de oro se refleja en taza 

de la fuente con Eros de verdín, 

ni en el aire se siente tu fuego hálito 

en espacio olvidado ya de todos 

excepto de mis lágrimas profusas 

no enjugadas por vientos del otoño. 

 

 

 

EL PASADO DE ESTA CIUDAD 

 

 

Me contó allí el anciano 

cómo era este universo 

antes de la explosión de los colores, 

antes de que las playas 

fueran los hormigueros de este siglo. 

Por entonces se andaba sin defensa 

por las noches sin miedos, 

se soñaba dormido 

bajo la red de redes de los astros, 

nidos de las luciérnagas plateadas, 

y no estaban los anglos ni sajones. 

Se compartía soledad de amigos 

entre arenas de légamo 

y los huertos de sal, grises peñascos 

y los vientos del sur, 

común eran las hambres y los soles, 

los madroños y pinos, y la ciénaga 

de aquellos paludismos. 

No existía violencia 

difusa, tintineo de los dineros, 

ni cantos de sirenas; 

el pueblo se ceñía en horizontes 

de azul, se fantaseaba 

sólo con las hazañas que ofrecía 

el trabajo infinito de los días 

inciertos bajo estrellas y temores. 

Hoy no se fantasea, se malvive 

en medio de este bosque de edificios. 

 

 

 

JUVENTUD CON LA VIDA PERFUMADA 

 

 

Juventud con la vida perfumada 

que se quedó esculpida en esta mente 

como si fuera a sangre y fuego hiriente 

y que permaneció en el alma helada. 

 

Recuerdos enredados en la enramada 

de la vida, apariencia de sonriente 

aventura que al igual que la corriente 

de un río sufrió suerte muy variada. 

 

Todo así pareció una hermosura 

envuelta en los licores y canciones, 

y en los otros placeres de locura. 

 

Hace tiempo moré en tales pasiones 

jubilosas y llenas de ventura. 

Ahora solo las rotas ilusiones. 

 

 

 

FUE UNA ADOLESCENCIA 

 

 

Fue una adolescencia de asombrado 

camino sobre plácidos pilares 

de la fe, no surcando hondos mares 

bajo esplendores de soles en dorado. 

 

Al cielo yo pensaba destinado 

siguiendo gregorianos los cantares, 

lejos del placer contra mis pensares 

de mística divina enamorado. 

 

Sermones y plegarias mi alegría 

al cuidado del alma, el pensamiento 

ascético y estudio todo el día 

 

creyendo sin lógica en firmamentos, 

todo lo terrenal era agonía. 

Nada de Razón, sólo Sentimiento. 

  

 

 

GUERRA DE PAZ 

 

 

Guerra en Afganistán -dicen de paz-, 

Irak y Palestina, 

y en todo el mundo matan la paloma 

blanca de rama olivo. 

Guerra de hambre alimentan poderosos 

en ese cuerno de África, 

en barrios de Bombay 

y en selvas de caimanes acechando. 

Guerra de hierbas malas 

que aromatiza opacos eurodólares, 

balas contra el cerebro 

de la juventud loca y sin futuro. 

Guerra de números robando a pobres 

en la City y Wall Street, 

en las bolsas de oriente y de poniente, 

que no saben de playas tropicales 

ni de noches de luna 

ni de poemas azules con estrellas. 

Guerra de letras llenas de falacias 

que hacen arder los ánimos, 

tergiversan verdades 

y a las verdades sacian con mentiras, 

Ya todo el mundo está en continua guerra. 

 

 

 

FUENTE DE LA RISA 

 

 

Leo en la prensa 

tras las noticias de las crueles guerras 

de cada desayuno que un inválido 

trabajador de un circo 

viajará hasta Pequín en bicicleta 

en busca de la fuente de la risa. 

Desde siempre los hombres 

anhelan por origen de las cosas, 

del Dorado, del Nilo, de la luna, 

de Urano o de Plutón, 

ahora se busca manantial de risa 

en la Ciudad Prohibida de la China; 

vano intento presumo, demasiado 

lejos, sólo hallaremos esa fuente 

en sonrisa de los niños 

de nuestro alrededor. 

 

  

  


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