A continuación nombramos algunos de los problemas más frecuentes que pueden llegar a tener a la hora de educar a su cachorro de chihuahua. Esperamos les sirva de ayuda y de guía, y les deseamos mucha suerte y que procuren hacer siempre las cosas con el cariño que su pequeño cachorro merece.

 

*¡A dormir!*

Es normal que durante las primeras noches nuestro cachorro se encuentre extraño en su nuevo hogar. Ha dejado a su madre, a sus hermanos, y a las personas que veía diariamente y que le atendían y consideraba parte de su familia. Por eso, en buena medida, nosotros debemos de hacer que él encuentre la protección y el cariño que ha dejado atrás, y reconfortarle especialmente en los primeros días.
Ahora bien, una cosa es hacer que la separación suponga el menor trauma posible para él, y otra muy distinta dejar que el pequeño haga con nosotros lo que quiera. Nos referimos con ésto a que cada vez que el cachorro llore, acudamos acto seguido a acariciarlo y tranquilizarlo como tónica. Ésto no es malo en sí, pero puede ser un arma de doble filo; ya que el animal asociará a que tan sólo con lloriquear unos pocos minutos, conseguirá de nosotros todo aquello que desee en el momento (en éste caso, los mimos y zalamerías que quiera).
Debemos de ser firmes sobretodo las primeras noches y no dejarnos conmover por sus ojitos dulces y sus lloros. Él sabe muy bien lo que está haciendo, y empleará todos los trucos que estén en su mano para enternecernos y que venzamos nuestra resistencia y corramos a su lado.
Una vez hayamos depositado al cachorro en su cunita, comprobado que ha comido lo suficiente y que está gordito, que ha bebido, hecho de vientre con normalidad, y en definitiva, que se encuentra bien, lo dejaremos en la habitación o parque donde vayamos a tenerle, y procuraremos no echar a correr cuando, acto seguido de cerrar la puerta, escuchemos sus gemidos.
El cachorro llorará sobretodo el primer día, pero si somos constantes y no le prestamos la atención que él espera en ese momento, veremos como poco a poco irá haciéndolo cada vez menos; hasta que finalmente aprenderá que una vez es de noche y lo dejamos en su sitio, es hora de dormir, y dejará de llorar por completo.
Como con todo, existen cachorros que no lloran ni la primera noche y que se adaptan perfectamente, y otros más persistentes y llorones. Todo es cuestión de paciencia, un poco de disciplina por nuestra parte, y procurar hacerlo siempre del mismo modo. Ya que si a la tercera noche de haber estado dejándolo llorar terminamos por acudir y por meterlo con nosotros en el dormitorio, todos nuestros esfuerzos habrán sido en vano; con el agravante de que una vez haya sucedido ésto, nos será incluso más difícil quitarle la costumbre, pues ya habrá descubierto que llorando consigue lo que quiere.
El estrés del viaje, la separación, etc, puede ser mayor sobretodo el primer día en que el cachorro llega a casa; por lo que si queremos, podemos posponer un par de días su educación si lo viéramos excesivamente nervioso y asustado. Pero por norma general, si el cachorro se encuentra bien, debemos de empezar cuanto antes a enseñarle cuál es su lugar, y que durante la noche debe de acostumbrarse a estar solo.
Existen algunos trucos para cachorros persistentes; como colocar en su cama una bolsa de agua caliente o mantita eléctrica (con cuidado de que no queme o de que muerda el cable de la manta), o envolver un despertador dentro de alguna camisa (es preferible que no tenga botones que pueda arrancar y tragarse) que ya no nos sirva o camiseta, para que escuche el sonido del “tic-tac”, y que ésto sirva para tranquilizarlo; ya que le recordará a los latidos del corazón de su madre.
Éstos son a groso modo algunos de los consejos que se pueden dar acerca de las primeras noches y de cómo luchar contra los temidos lloros; aunque a veces (como no es la primera vez que pasa a muchos propietarios de chihuahua, que se dejan seducir por su tamaño y sus mimos), terminemos haciéndole un hueco en nuestro dormitorio, dejando puertas abiertas para que nos vea desde su cuarto, o metiéndolo en nuestra cama...

 

*El “pipí” se hace aquí*

Una de las peguntas más frecuentes que se hace el nuevo propietario de un perro es: “¿qué tengo que hacer para que haga sus necesidades en la calle o en un mismo sitio?”.
Está claro que no es igual que un gran danés nos deje sus “regalitos” en mitad del salón, que nuestro pequeño chihuahua; pero aún así, la convivencia será más sencilla si desde cachorro le educamos como es debido.
Primero debemos de decidir si queremos que las haga fuera de casa, o en el caso de disponer de un patio o terraza adecuados, enseñarlo a hacerlo allí o en algún lugar concreto que hayamos preparado para él. Para empezar, colocaremos desde el primer día un empapador o periódicos en algún lugar concreto de la casa para que el cachorro se acostumbre a ir allí cada vez que necesite hacer sus necesidades. Si orinara fuera del periódico o empapador, mojaremos el mismo impregnándolo para que tome el olor, y lo colocaremos sobre las demás hojas de periódico para que él sepa que es allí donde debe de hacerlo. NO COMPREN ARENA DE GATOS para rellenar una bandeja (si la compran); ya que debido a su toxicidad y a su pequeño tamaño, supone un riesgo elevado de provocar asfixia a nuestro perro. Las bandejas para gatos además, son poco aceptadas por los cachorros, ya que suelen tener los bordes altos y las encuentran incómodas; con lo que no entrarán. Existen bandejas especiales para perros, más planas, que vienen con empapadores para cambiar, y que sí tienen mejor aceptación.
Cuando el cachorro haga sus necesidades dentro del empapador le premiaremos, bien con algo que le guste y que pueda comer (como un pequeño trozo de jamón de york o salchicha de frankfurk), bien haciéndole ver con nuestras caricias y actitud, que es eso lo que queremos que haga. Los castigos violentos, los gritos, y los zarandeos, no sólo NO SERVIRÁN PARA QUE APRENDA, sino que además harán que el perro nos tome miedo, se vuelva agresivo o excesivamente tímido, y que pierda la confianza en nosotros. Un premio o caricia, siempre es mejor ayuda; y en caso de tener que regañarle, un ¡NO!, tajante, corto, y seco, será más que suficiente para que tras repetirlo varias veces, el cachorro entienda que lo que hizo estuvo mal.
En el caso de querer que nuestro perro haga sus necesidades fuera de casa, prepararemos alguna bolsa para recoger sus excrementos una vez depositados, y lo haremos cuando el cachorro tenga ya puestas todas sus vacunas, y que hayan pasado al menos quince días desde que se puso la última. Evitaremos igualmente llevar a nuestro chihuahua por lugares donde confluyan mayor número de perros; es decir, lugares con un alto potencial de infección mediante las heces de otros perros. No dejaremos tampoco que huela los excrementos de otros canes, ni otro tipo de sustancias peligrosas como: gasolinas, grasa, residuos provenientes de contenedores, alimentos en descomposición o que hayan caído al suelo, etc...
Intentaremos sacar al cachorro cuantas más veces al día mejor, teniendo en cuenta que después de comer, éste tendrá más ganas de orinar o de hacer de vientre. Una vez logremos que se acostumbre a hacer siempre todo fuera, iremos reduciendo las salidas, a un mínimo de tres al día: por la mañana, al medio día y antes de acostarnos.
Con éstas pequeñas pautas, paciencia, cariño y tiempo, conseguiremos si no desistimos, educar correctamente a nuestro chihuahua y hacer de él un perro limpio, educado y de fácil convivencia.

 

*Paseando por la calle*

Cuando llegue la hora y nuestro cachorro haya cumplido correctamente con el calendario de vacunaciones, habrá llegado el momento de comenzar a enseñarle a andar con la correa, y a que disfrute de largos paseos a nuestro lado.
Para empezar, buscaremos una correa adecuada para su tamaño. Recomendamos las de nylon de exposición, debido a su practicidad y su peso liviano, y a que incluyen correa y collar en una misma pieza, con ajuste regulable. Pueden optar también por la opción del collar y correa clásicos, pero sepan que los collares que se dejan puestos, con el tiempo y el roce suelen hacer que nuestro chihuahua termine perdiendo pelo en el cuello; por lo que aconsejamos que se use sólo cuando lo sacamos a pasear, y que dentro de casa no tenga nada puesto.
La reacción más común ante el collar, es de rechazo. Nuestro perro intentará quitárselo, dar tirones si lo tenemos sujeto, y hacer cuanto esté en su mano para librarse de ésta molestia. Como ayuda podemos acostumbrarlo a ir durante las primeras semanas con el collar puesto dentro de casa hasta que la sensación de incomodidad cese, y el perro lo acepte.
Una vez hecho ésto, sacaremos a pasear a nuestro perro por lugares tranquilos y poco concurridos, en donde pueda familiarizarse con su entorno, algunos de los ruidos de la calle, los coches, los olores, etc. Vigilen que la correa no quede excesivamente holgada, pues podría sacársela y escapar, pudiendo ser atropellado o atacado por perros de mayor tamaño; pero tampoco que esté tan apretada como para provocar la náusea o el estrangulamiento en nuestro perro. No es bueno que la primera vez que sacamos a nuestro cachorro se lleve sobresaltos (perros que repentinamente y sin avisar se acerquen de forma brusca a él o le ladren, el ruido de los ciclomotores pasando muy cerca suya, o el agobio del gentío de una gran ciudad). Siempre es mejor que hagamos que su avance y aprendizaje sea progresivo, y que llevemos siempre con nosotros algún premio que darle para que el cachorro se anime y pierda el miedo a andar por la calle. Para ésto es igualmente positivo sacarlo junto con otro chihuahua o perro de pequeño tamaño que él conozca (si lo tuviéramos), que sí esté acostumbrado a andar y que no se asuste; ya que disipará los miedos del cachorro y lo reafirmará en que lo que está haciendo es algo positivo y que no tiene nada que temer.
Una vez más recomendamos paciencia y mucha mano izquierda con él, y que no se desanimen las primeras veces. Hasta un chihuahua tímido puede aprender a disfrutar de su paseo si nosotros lo enseñamos y hacemos que sus temores se disipen.

 

*El verdadero carácter del chihuahua*

¿Cuántas veces hemos escuchado cosas acerca del mal carácter del chihuahua, de lo consentidos, miedosos, y gruñones que son todos?. Seguramente más de una. Y ésto es en buena medida culpa de aquellos propietarios, que consintiendo en exceso a sus perros, no socializándolos ni dejando que otras personas los toquen, han conseguido. Pero ésto no sólo sucede en el caso del chihuahua, sino con cualquier otro perro pequeño al que consintamos y “malcriemos” de ésta manera; desde yorkshires, a pomeranias, pinchers miniatura, o caniches toy.

El chihuahua es un perro de carácter noble, dulce, y cariñoso, hasta con los extraños. Cierto que como perro pequeño y apegado a su dueño que es, en un principio desconfíe de las personas que no conoce; pero no hasta el punto de que alguien que se acerque a acariciarlo reciba un rápido mordisco en respuesta. Ésto es lo que no debemos consentir bajo ningún concepto. ¿Y cómo conseguirlo?. Es bien sencillo. Como pasa con las personas, existen chihuahuas de muy distinto carácter entre sí. Hay chihuahua alegres, otros nerviosos, otros tímidos, valientes, desconfiados, etc... Sin embargo, independientemente del carácter que tenga nuestro chihuahua (el cual nos facilitará o dificultará su educación en mayor o menor grado), la realidad es que si desde pequeño lo enseñamos y acostumbramos a ver gente, a otros perros, a que lo toquen más personas además de nosotros mismos y la familia, y en definitiva, no lo sobreprotegemos; lograremos en poco tiempo que nuestro chihuahua se socialice correctamente y que sea el perro dulce, cariñoso y afectivo que disfrutamos en casa, pero también con otras personas. Recordemos que éste "mal carácter" puede convertirse en un hábito, y que una vez adoptado, nos será mucho más difícil quitárselo. Si alguna vez observan cualquier tipo de comportamiento agresivo por parte de nuestro animal hacia otros perros, personas, etc, aconsejamos le reprochen su actuación en la medida que requiera y SIN ABUSOS, e intenten reconducir su carácter. Ya que no hay nada más desagradable que ver echado a perder a un animal tan tierno y noble, cuando podríamos tener al mejor y más dulce de los compañeros tanto en casa, como fuera de ella.