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Las Beguinas somos las esposas, viudas y amigas de los caballeros de la Encomienda Templaria-Hospitalaria. Mujeres laícas, semireligiosas y activas, que dedicamos nuestra vida al cuidado de los pobres, enfermos, mujeres y niños abandonados. El nombre procede seguramente de nuestro hábito de color beige, de lana burda, parecido al de los "humillados" italianos. Vivimos en el mundo como mujeres religiosas, sin votos ni reglas monásticas, trabajando para mantenernos. ¡A veces pedimos limosna!. Este movimiento místico-religioso surge en Belgica a finales del siglo XII, pero se extiende por toda Europa. Las autoridades eclesiásticas de Aragón (1318) ordenan a Beguinas y Begardos salir fuera de la provincia, si visten "capellos et capucia", y se reunen para leer, comentar o enseñar textos de teología en lengua vulgar. Las Madres Beguinas acompañamos a Isabel de Segura, en el funeral de Diego de Marcilla, entonando cánticos: "Exhultamus domino..." y cuidamos niños huérfanos de la villa.
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