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Ganadora del Festival Internacional de Cine de Locarno y acogida con gran éxito por la crítica y el público helvético, “La fortaleza” (La forteresse) explora la compleja realidad de Vallorbe un centro para demandantes de asilo ubicado en la frontera de Suiza con Francia.
Fernand Melgar (1961) en su documental toca fibras sensibles sobre la inmigración en la Confederación Helvética y sus recuerdo de niñez como hijo de exiliados españoles en un mundo frío y hermético como el suizo.
“La fortaleza” fue galardonada con el Leopardo de Oro en la categoría de Cineastas del Presente del Festival Internacional de Cine de Locarno, uno de los eventos culturales más destacados en Suiza junto con el Festival de Jazz de Montreux, el Festival de Lucerna y Art Basel.
Fernand Melgar va cosecha éxitos en su carrera como cineasta en la que destaca el Gran Premio de Cine Suizo 2006 con “Exit, el derecho a morir”, documental sobre el controvertido tema de la asistencia al suicidio.
“La fortaleza” se adentra en el mundo claustrofóbico de un centro para solicitantes de asilo. Es la primera vez que una cámara es autorizada a penetrar entre esos muros, para dar testimonio de la realidad cotidiana de hombres y mujeres llegados de todas partes del mundo en busca de una vida mejor.
Melgar, en una entrevista con la cadena Swissinfo, dijo que la idea de hacer “La fortaleza” le nació el 24 de septiembre de 2006, cuando el pueblo suizo aprobó con un 68 por ciento de votos el endurecimiento de las leyes que regulan el asilo y la llegada de inmigración extracomunitaria.
Con respecto a la dificultad para conseguir permisos de la Oficina de Migraciones (ODM), de filmar en el Centro de Vallorbe, Melgar confesó a la cadena suiza que “en este país funciona una verdadera democracia”.
Declaró que cualquier ciudadano tiene el derecho de acceder a la información. “Pero la gestión de los permisos me tomó seis meses, aunque la ODM no pidió en contrapartida el derecho a mirar el material filmado, lo que es asombroso”.
Sigue Obtiene. dos. asombroso
Melgar convivió seis meses con los inmigrantes que solicitaban asilo para entender el funcionamiento del centro de migraciones. “Es interesante comprobar que si ganas la confianza de un togolés o un nigeriano, te has ganado a todos los de su etnia o nacionalidad”, confesó.
El cineasta de origen español con nacionalidad suiza, hizo referencia a “algo que podríamos llamar “turismo sanitario”, y que es poco conocido. Hay gente que viene a Suiza para hacerse tratar de adicciones o por enfermedades graves”. Desde que entra en el sistema de demanda de asilo, recibe tratamiento médico, explicó.
El documental refleja la dificultad para ingresar al territorio helvético. “De 100 personas que lo piden, sólo una lo recibe. Las otras pasan a iniciar recursos administrativos y agotan las vías legales antes de pasar a la clandestinidad. “La forteresse” no es sólo Vallorbe, sino una metáfora de Suiza y Europa. Construimos una muralla para aislarnos de la miseria”, comentó Melgar.
El documental también retrata la situación de la gente que hace su demanda de asilo a sabiendas de que no tiene ninguna posibilidad. Pero durante dos meses están bajo techo y alimentados. Eso les da el tiempo de entrar en contacto con las redes del mercado de trabajo “ilegal” y ya tienen un pie dentro de Suiza, subrayó Melgar.
En Lausanne o Ginebra, hay latinoamericanos indocumentados que viven de a 40 en un piso, en lo que se denomina “camas calientes”. Uno duerme ocho horas, se levanta y cede la cama al siguiente. Trabajan en el servicio doméstico por unos 500 o mil francos (entre 500 y mil dólares) y la comida.
Melgar confesó a la cadena de noticias suiza, que su padre llegó “como trabajador temporero a vivir en barracas insalubres por un sueldo de miseria. Trajo a mi madre clandestina y yo debía vivir oculto. Si alguien llamaba a la puerta, me escondía bajo la cama. En 1996, tras 27 años trabajando en Suiza, mis padres decidieron volver a España”.
Con respecto a las diferencias para trabajar en Suiza en tiempos de sus padres y ahora, Melgar comentó a Swissinfo que “antes existía el “Permiso A”, que permitía trabajar hasta nueve meses sin el derecho de traer a la familia. Para Suiza era ideal porque permitía tener una mano de obra descartable y controlada. Trabajaban aquí unos 150 mil temporeros”.
Sin embargo, continua la entrevista, desde que Suiza firma los acuerdos bilaterales con la Unión Europea, ese permiso desaparece. Y ¨qué ocurre? Que ahora tenemos 150 mil trabajadores clandestinos ó los mismos que antes tenían un “Permiso A”, pero ahora te pueden meter en prisión por trabajo ilegal. Incluso si eres menor de edad, lo que, creo, es un caso único en el mundo”, puntualizó.
“Esta película es un recordatorio de mis orígenes. He hecho “La fortaleza” para no olvidar de dónde vengo. Yo intento mostrar cómo la vida recomienza, aún en medio de los peores dramas. Es una metáfora, pues siempre la vida llama a la vida, y el ciclo se reinicia”, concluyó Melgar.
El año pasado Suiza recibió 10 mil 387 solicitudes de asilo. De ellas, mil 561 obtuvieron una respuesta positiva. La mayor parte de las personas que solicitan asilo en Suiza provienen de Eritrea, Serbia, Irak, Sri Lanka y Turquía.
El tema de “La fortaleza” es universal a pesar de tratar sobre un asunto local. Quizá invite a la reflexión de los tiempos en que Colón cruzó los mares en barcas, en las que no tiraron por la borda a sus pasajeros como se advierte con los traficantes de hombres en Somalia y los sucesos del Golfo de Aden.
Un tiempo en el que Colón pisó tierra americana “con los derechos del rey de España” y que por lo tanto no tuvo que ir a pedir visa ni solicitar asilo, un explorador que por azares del destino hizo un mundo un poco más pequeño y sin querer, más complejo.
Alberto Dufey.
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