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Fantasy, el magnate del porno by Juan Álvarez Ruiz is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.

El individuo detuvo su ataque y se quedo algo impresionado, ya que no se esperaba otra espada, y sin ella, el golpe que hubiese recibido Johan hubiese sido mortal.

Johan algo furioso, cogió su otra espada( esta era casi tan alargada como la otra, solo que era más estrecha) y las cogió de forma que la punta de las espadas quedaba mirando hacia atrás y el filo de las espadas mirando suelo.

-          Estilo dos espadas. – dijo Johan mientras corría hacia el individuo, salto hacía él,  se encogío en si mismo un poco, puso las espadas en cada mano mirando la punta hacia abajo y el filo hacia el frente, terminó por decir:- ¡Colmillo de víbora!

El otro intento cubrirse con su lanza en horizontal, pero se equivocó al no esquivar el ataque. Porque al esta encogido Johan y con la fuerza de la caida del salto, el individuo casi pierde el equilibrio, además no podría transformar su lanza en una red de hilos porque el peso de las dos espadas le alcanzaría, y tampoco podría realizar otro movimiento sin que perdiese el equilibrio.

Johan sonrió, y sorprendió al contrario cuando antes de caer al suelo, volvió a saltar pero esta vez por encima del contrario como si fuese un lince. Pero este ataco con su lanza hacía arriba, aunque Johan lo evito protegiendose con su espadas en el aire. Después, tras el ataque, se reincorporo al caer de nuevo al suelo.

-          Si esto sigue asi… acabaré mal – pensó Johan tras verse sus heridas sangrando – Mejor que haga algo para despistarlo, me curare las heridas y volvere a atacarlo.

Johan sacó de su cartuchera de cuero dos pequeñas bolas de acero y las tiro entre ellos. Estas explotaron creando un campo de humo espeso, momento que aprovechó Johan para esconderse detrás de un árbol lejos de alli. Cuando hubo encontrado el sitio adecuado, se sento apoyado en el tronco, saco un pequeño frasco de su cartuchera, lo abrió con la boca y se echo las gotas de su contenido sobre las heridas y estan se iban curando. Johan respiro tranquilo, hasta que sintió un dolor punzante que atravesaba su pecho. Cuando quiso darse cuenta, el individuo estaba delante suya con la punta de su lanza clavada en el pecho de Johan.

Este quiso coger su espada, pero el individuo le señalo con la mirada que las habia dejado lejos de él y clavadas en el suelo. Johan no sabía como reaccionar ante tal rapidez y astucia, lo unico que se le ocurrió fue chocar sus palmas contra el suelo, creando unos pilares pequeños por debajo de los pies del individuo que le hicieron caerse. Johan aprovecho y para quitarse la lanza clavada al mismo tiempo que caía, y cuando este estaba en el suelo, le propino una patada en picado girando sobre si mismo. Luego el individuo se apartó rodando pero dejando su lanza de lado. Johan la clavo en el suelo y dijo:

-          ¿Un mano a mano?

-          Jum – dijo el indiduo con un gemido al colocarse en posicion de defensa.

Johan le ataco con sus puños, pero el otro se defendió con la palma de sus manos apartando los ataques, y luego con un movimiento de pierna hizo que Johan se callera de lado al suelo. Luego el individuo le dio una patada a la cara de Johan, este cogió su pierna antes de que la apartase de su cara y apareció el mismo brillo que antes le radiaba de la mano,  pero con mas intensidad. Como si una descarga electrica de alto voltaje se tratase, recorría el brazo de Johan hasta cubrir todo el cuerpo del individuo, atontandole y dejandole algunas quemaduras. Johan se levantó y aprovechandose que estaba esta atontado le propino ciento de puñetazos a una velocidad enorme, después se agacho y con impulso en un salto le propino un puñetazo en el mentón, haciéndole caer.

Johan espero que se levantara del suelo. Cuando este lo hizo, ambos se miraron de nuevo, seriamente y volvieron a la carga. El individuo esperaba acercarse a Johan con una daga escondida por detrás suya. Cuando Johan estubo a su alcance, este se agarró al mismo brazo que tenía la daga, antes de darle con ella el individuo, se colocó detrás del individuo y dijo:

-          ¡Rompe codos! – gritó Johan . Y el codo del individuo se le dobló en sentido contrario. Dejándole el brazo inutilizable. Y terminó por decir, mientras le propinaba una patada lateral al individuo justo en la cara:- ¡Kiqto Shoot!

Y el individuo salió disparado contra un árbol.

Lo que cubría la cara del inviduo se le cayo de la cara, dando a conocer parte de su rostro.

Era el rostro de un joven, tenía los ojos verdes, y la tez y el cabello moreno. Un pequeño rastro de sangre le caia por el borde del labio, pero se lo limpio con la manga de su mano. Johan memorizo aquel rostro, y sobre todo le pregunto su nombre de nuevo:

-          Me gusta tu forma de luchar, me llamo Johan, ¿y tu?

-          Yo… - pero un pitido intermitente corto la frase al individuo – Luego vendre a por ti. – dijo el individuo un momento antes de desvanecerse con la misma velocidad que Johan cuando usa el Shanp.

-          ¡Espera…! - dijo Johan, aunque tarde.

Johan se quedo perplejo ante la situacion, ese joven no le resultaba conocido, quizas sea alguien que han contratado u obligado para cogerle con vida, ya que viendo la situación del combate, no parecía tener intención de matarle, sino de debilitarle.

-          Mejor que me cure esta herida, y me marche al norte… mi misión me espera. – se dijo Johan a si mismo.

Saco sus espadas del suelo, recogio todo lo que le se había llevado ,regreso a su casa, se dio una ducha, y preparo lo necesario para el viaje: sus espadas, comida, objetos curativos, el móvil, dinero, y el papel de las coordenadas.  Finalmente, se despidió de sus padres y les dijo que se iba de viaje con unos amigos, porque el trabajo que estaba llevando a cabo Johan era alto secreto. Los padres confiados de su hijo, no pidieron excusas a cambio, y Johan se marcho de casa.Quiso usar un Shanp, pero no podía, ya que estaba agotado y el Shanp necesita mucho esfuerzo. Asi que llamo a un taxi, se dirigió a la estación de tren y allí tomo destino a la capital. Cogió su móvil, marco un numero y espero contestación.

-          Ola Crista. Soy Johan, un amigo de Adry y de Juan. No se si me conoceras mucho… si… Bueno, yo soy de otra ciudad jeje… Ajam… Pues escucha, ahora mismo tengo que pasar por la capital para dirigirme a mi destino, yo te voy a dar esa cosa que necesita ¿vale?. Venga Adios – se despidió Johan tras una charla más bien monóloga – Ahora espero que Juan y su amigo me hagan ese favor, sino estaré en un lio – dijo Johan preocupado con la mirada perdida en el aire.

 

 

Entre las dos y las tres de la tarde en una autopista, circulaba un camión de color gris. Ocupaba todo el carril de circulación y parte del otro. Aunque sobre esa hora la circulación era muy monótona y falta de tráfico.

A la lejanía, acercandose cada vez mas al camión una motocicleta de una alta cilindrada, rugía por la autopista. Su potencia era colosal, su forma aerodinámica y su color rojo oscurecido como marrón daban la impresión de una motocicleta deportiva. Junto con el conductor y su acompañante, ambos con el casco, se iban acercando cada vez más a toda velocidad hacia el camión. El conductor, que tenía un micrófono, se comunicaba con su acompañante:

-          ¡Ese es el camión. Tienes que llegar a él. Sacar al conductor, y cuando lo hagas vuelve a la moto lo antes posible con él. ¿De acuerdo?!

El acompañante se quitó el casco cuando se puso de pie en la moto. Tenía un ropaje negro algo ancho de hombros, una camisa negra por dentro y un pantalón vaquero negro, y los botines del mismo color que la vestimenta. Este se agacho flexionando las piernas en la moto, agacho la cabeza… y saltó. Salto tan rápido que con la potencia del mismo salto llegó al camión que estaba a unos metros delante de ellos . Se agarró con dos dagas a la puerta del copiloto, elevó un poco la cabeza y se dirigió al conductor que le devolvió una mirada asesina:

-          Señor, venga conmigo

El conductor seguía manteniendo la misma mirada asesina, y le dio una patada a la puerta del copiloto donde estaba agarrado el chabal. Este salio volando junto con la puerta, pero pudo agarrarse con un gancho amarrado a una cuerda a una de las paredes laterales del camión. El conductor de este, asomo su cabeza. Su cuello estaba alargado, los ojos los tenía rojos y su piel se estaba volviendo negra como el carbón. Tanto el chabal como el conductor de la motocicleta presenciaron esa transformación. Ambos se sorprendieron, pero el motorista uso el micrófono para comunicarse con el chabal, al ver que en la frente de esa monstruo o lo que fuese, tenía una estrella de un color rojo, tan intenso como el fuego.

-          ¡Regresa a la moto Alex, olvidate del conductor del camión!

Pero Alex hizo caso omiso a su compañero y se enfrento al demonio o monstruo. Cerró su mano, en ella se creó una daga de acero, luego este lanzo la daga a el demonio justo a la cabeza. Pero el demonio dividio su cabeza en dos y la daga paso de largo. Luego este elevo la cabeza, la boca se le iluminaba hasta que Alex vio que le salian llamas. El demonio escupió un bola de fuego, pero Alex la evitó cortando con otra daga la cuerda del gancho que le permitía seguir sujeto al camión, y este salió volando hacia atrás, pero el conductor de la motocicleta acción un botón y la motocicleta saltó en el aire, Alex reacción a tiempo y se coloco en el asiento correspondiente de la motocicleta, y esta luego descendió de nuevo:

-          Gracias Juan – dijo Alex con el micrófono.

-          De nada Alex. Ahora agarrate. Voy a volar por los aires a ese camión.

Juan presionó un botón rojo justo al lado del acelerador, y de los laterales de la motocicleta salieron dos brazos metálicos sujetando lo que parecía dos misiles. Los brazos soltaron los misiles y estos salieron disparados contra el camión. La explosión generó tanto humo que nublo la visión de Juan y Alex, pero cuando la cortina de humo se disipó por el camino, ambos observarón que el camión seguía circulando sin un rasguño, y que una pequeña barrera negra cubría el camión, pero luego se fue desapareciendo.

-          ¿Que ha pasado Juan?

-          Es una escudo infernal. Protege de cualquier explosión o arma de fuego. Es un hechizo demoniaco… tal como pensaba… se hacia donde va dirigida esta mercancía. Johan nos la va a pagar con creces este favor – dijo Juan algo malhumorado y comentó:- Tengo una idea. El escudo protege el camión por fuera, pero no por dentro. Si conseguimos lanzar unos misiles pero que exploten en el interior, la barrera no podrá actuar.

-          Entiendo – dijo Alex

Alex saltó de nuevo hacia el camión. Fue a parar en las compuertas traseras, sujeto con sus dagas. Luego intentó abrir la compuerta trasera con sus manos, y luego usando sus dagas para cortar las cadenas que mantenían sellada la compuerta, pero no podía.

Juan pensaba que hacer, hasta que su compañero Alex grito. Una mano grisácea brillante había atravesado la compuerta trasera y había agarrado por el cuello a Alex. Esta misma mano tiró con brusquedad hacia dentro, abriendo un agujero en la compuerta. Alex se encontraba dentro del camión tumbado en el suelo boca abajo, conmociado por la brutalidad con la que había entrado, cuando se dio la vuelta y se puso boca arriba vio un pie enorme que iba a aplastarle la cabeza. Alex saltó hacia atrás desde el suelo y se coloco de pie, a tiempo de evitar el pisotón. Cuando recuperó la posición vio la figura de un hombre muy fuerte y alto, estaba totalmente cubierto de una capa metálica y brillante. Alex no sabía si era un robot o un humano, pero dejo de preocuparse por ello cuando este se lanzó a por Alex.

Este evadió el ataque de sus puños maniobrando hacia los lados y luego descendió agachandose. Quiso asestarle una patada circular por las piernas para hacerle perder el equilibrio, pero la patada de Alex no llego ha afectarle. Su pierna se quedo parada en la primera pierna a la que tenía que dar. Alex sintió un dolor profundo en su pierna, como si hubiese golpeado una extremidad cubierta y hecha de acero de verdad. La pierna tardo un poco en responderle con el dolor, mientras que el hombre cubierto de acero le iba a asestar dos puñetazos mientras Alex se retorcía de dolor en el suelo, este consiguío esquivar los puñetazos y luego saco una daga mágicamente de nuevo y con ella intento atacar al costado del otro, pero ni se inmuto. La daga ni siquiera le habia echo un rasguño a la capa de acero. Alex desesperado usó un hechizo. Los viento entraban por el boquete de la compuerta, rodeaban a Alex y llegaban al hombre de acero, pero aunque el viento llegaba con fuerza sobre él, no sentía la presencia del viento a su alrededor. Luego Alex toco el suelo con sus palmas y pronunció unas palabras muy raras. El hombre de acero se iba acercando más hasta que piso la zona en la que Alex dejo sus palmas antes, y varias capas de acero que se formaban con la materia del camión, rodeaban al hombre atrapandole en una capsula de acero. Alex respiró tranquilo, pero el hombre atravesó con su brazo la capa de acero y cogió a Alex de la cabeza. Después el hombre se quitó a puñetazos las capas de acero que le rodeaban, y ya libre, estrello a Alex contra la pared mas cercana al conductor del camión. Allí le asestó un puñetazo en el estómago a Alex, este quiso gritar pero le costaba con la boca tapada con la palma del contrario.

-          ¡Alex, sal de ahí. Por el boquete podre disparar los misiles! – dijo Juan preocupado al ver que su compañero tardaba en salir.

Alex no respondía. Estaba casi sin respiración tras el último puñetazo. El hombre de acero le iba a asestar otro puñetazo cuando Alex dijo en voz baja:

-          Di…visión

El cuerpo de alex se dividió en dos y cada parte dividida era otro Alex. El hombre de acero los soltó sin poder contener la cabeza de ambos en su mano. Los Alex se soltarón, cada uno se colocó en posición erguida, y cerrando los ojos pronunciaron unas palabras. Los pies y las manos de cada uno se iluminaron de un verde intenso. El hombre de acero lanzó un puñetazo a uno de los Alex, mientras el otro le golpe en la espalda con un puñetazo. El hombre de acero gimió algo de dolor, la fuerza del puñetazo lo empujo hacia delante, que el otro Alex aprovechó para agacharse y propinarle una patada a cada pie del enemigo. El hombre de acero perdió el equilibrio y el Alex que estaba detrás de el, antes de ver aplastado a su otro yo, pronunció:

-          Unión.

Y el Alex que estaba apunto de ser aplastado desapareció. El auténtico Alex con su mano izquierda empezó a girarla alrededor de la mano derecha, cerrada en puño. Esta se ilumino de un color negro. Luego Alex golpeo con ese la compuerta trasera para romperla.

El hombre de acero quiso coger a Alex entre sus brazos para aplastarlo, pero este le esquivó saltando hacia la motocicleta a tiempo. Y mientras estaba en el aire se dio la vuelta para mirar al hombre de acero he hizo aparecer cinco dagas en cada mano. Las lanzó mientras estaba en el aire hacia el hombre de acero. Algunas le alcanzarón sin hacerle nada y otras fallaron, callendo en el camión.

Alex y Juan volvieron a coordinarse para que el primero volviera a su asiento en la motocicleta tras caer en el salto. Juan le dio la enhorabuena a Alex y se preparó para lanzarle otros dos misiles al camión. Aunque el hombre de acero no se disponía a permitirlo, cogió parte de la mercancía del camión (aparentemente muebles de dormitorios) y los tiros a la carretera. Los escombros de armario no fueron peligrosos. Lo que si lo fue era el contenido de los Roccito que había esparcidos por toda la carretera. Estos rebentarón al chocar contra el suelo, liberando un líquido rojizo que hizo que las ruedas de la motocicleta perdieran adherencia. Juan actuo con rapidez, redujo la velocidad poco a poco hasta detener la motocicleta y después se detuvieron en el arcén de la autopista.

 Juan se quedo indignado por haber fallado la misión. Pero Alex le tranquilizo con una palmada en la espalda. Juan le dirigio la mirada dudosa y Alex le lanzó una sonrisa pícara.

Mientras, el hombre de acero en el camión que ya habia llegado a la ciudad, cogió una de las dagas que Alex lanzó antes, la miró con desprecio y le dirigió una mirada burlona a la daga. La siguió observando hasta ver en ella una pequeña lucecita roja que parpadeaba, el hombre de acero se quedo perplejo, y luego dirigió otra mirada a las demás dagas que había allí… todas emitían una pequeña luz roja que parpadeaba.

-          ijo de… - dijo el hombre de acero. Pero no le dio tiempo a terminar la frase porque el interior del camión explotó.

Alex le explico a Juan lo que había hecho. Se estubieron riendo al mismo tiempo que reparaban la motocicleta. Cuando terminaron, se montaron en ella de nuevo y decidieron regresar a casa. Pero antes de que arrancaran la moto, una temible nube oscura, que cubría todo el cielo se les acercaba desde la ciudad. Juan se asustó, presenciando el peligro que se les avecinaba y aviso inmediatamente a su compañero de que tendrían que salir de allí en seguida. Arranco Juan el motor y se marcharon de allí.

Tras media hora de viaje en autopista, la cosa parecía tranquila.  Juan dejo a Alex en su casa y luego él unos minutos mas tarde regresaba a la suya. Estaba agotado, asi que le envio un mensaje a Johan:

“Ya te hemos hecho el favor. Pero la cosa no era tan fácil. Cuando vuelvas te contare porque. Buena suerte en esa cosa que estas haciendo. Y saluda a Crista de mi parte. Bye.

 P.D: nos debes a mi y a alex, sobre todo a el, un gran favor después de esto, ok?. Venga, nos vemos. ”

Al dia siguiente, Johan había llegado a la capital del país. Uno de los pasajeros tuvo que despertarlo porque se había quedado dormido. Cuando se despertó, salió del tren con sus cosas y miro el móvil. Tenía dos mensajes,uno de Juan que decía que habían cumplido la misión, y otro que decía que enhorabuena por cumplir la misión y que el otro compañero (Adry) ya había sido trasladado a las coordenadas indicadas.

 Leido los mensajes dio una pequeña vuelta por la estación hasta encontrarse con una joven de pelo rojizo, ojos castaños y una sonrisa muy alegre. Era de constitución delgada, tez blanca y llevaba puesto un jersey blanco porque allí hacía frio y unos pantalones vaqueros rojos, además de unas botas a juego. Era algo tímida, pero le dio un apretón de manos a Johan.

-          ¿Qué tal el viaje Johan?

-          Bien, gracias Crista – dijo Johan- ¿y tu que…? – preguntó Juan sin terminar porque le interrumpió otra persona por detrás. Esta se lanzo encima de Johan, este perdió el equilibrio y se cayo de boca en el suelo de la estación.

-          ¡Primo! ¡Por fin has llegado me tenías preocupada jeje! – dijo la niña encima de Johan.

-          Em… Laura, por favor. Quitate- dijo Johan con cara de poco amigos.

-          ¡Joe que saborio. Pues ahora no me quito! – dijo Laura dando un brinco encima de la espalda de Johan con mala leche.

-          ¡Aaaaah! – gritó Johan – ¡eso duele!

-          ¡Pidemelo de otra forma! – ordenó Laura a Johan

-          Vale… - dijo Johan y añadio:- ¿Puedes quitarte por favor primita de encima de mi espalda?

-          Pues claro primo jeje – afirmo Laura para levantarse

-          Aim… - suspiro Johan y le preguntó a su prima:- ¿Qué haces aquí prima?

-          Pues mira primo, resulta que … ¿oye no me vas a presentar a tu amiga? – preguntó Laura refiriendose a Crista.

-          Por supuesto. Crista ella es mi prima Laura, Laura ella es Crista, una amiga de Juan -dijo presentadolos mientras concluía:- Laura también conoce a Juan, son casi como hermanos.

-          ¿Como esta Juan? – preguntó Laura a Johan

-          Esta bien acaba de hacerme un favor... Bueno Prima, ¿puedes explicarme que haces aquí?

-          Pues… espera… ¿ella es de fiar nop? – preguntó Laura susurrantemente a Johan

-          Pues claro – dijo Johan

-          Me refiero si pertenece a la organización que te ha mandado hacer la misión – dijo Laura al oido de su primo.

-          Em… ¡¿Tu como conoces la organización?! – preguntó Johan algo alarmado, aunque intentó no hablar demasiado alto.

-          Ya te contare. Pero dime, ¿es de fiar? ¿si o no? – y afirmo Johan

-          Vale, os cuento. Resulta que Pachino Rubisco se a presentado en público hace unos días.

-          ¿Cómo? – preguntó Juan pasmado

-          Y entonces para que hay que destruir…? Bueno, ya sabes el que…

-          ¿Seguimos la conversación en otro sitio vale? Es que tengo hambre – propuso Crista interrumpiéndolos.

Los tres ayudaron a Johan con el equipaje y se largaron de la estación. Buscaron un lugar tranquilo y con poco público. Crista conocía un pequeño restaurante, perfecto para desayunar y con poca clientela. Cuando llegaron allí, cada uno pidio lo que le parecía conveniente: Johan pidió un café con una tostada, Laura dijo que no tenía mucha hambre, Crista se pidió tres croissant, dos tostadas con mantequilla, un vaso de leche,un batido, cereales, dos bizcochos y un vaso de agua.

Johan se asustó al ver a su compañera pedir todo eso, al igual que Laura. Pero intentaron no decirle nada a Crista al respecto y continuarón con la conversación anterior:

-          Laura… - dijo Johan esperando una respuesta por parte de su prima.

-          ¡Am vale! Sobre la misión… Bueno la idea era que Pachino Rubisco saliese y asi los de la organización lo atrapasen, pero parece que era una imitación.

-          ¿Una imitación el que? – preguntó Johan

-          Pachino Rubisco, anoche, quedó en uno de los almacenes del sur de la capital para hablar con los clientes de la mercancia de ayer. Toda esa cantidad de Roccito voló por lo aires en una explosión mientras fue transportada. Uno de los hombres que trabaja para Rubisco y que sobrevivió a la explosión,conto lo ocurrido. Estaban desorientados, Pachino ofreció otra cantidad de la misma droga transportada por avión, pero el cliente… bueno… más bien clienta. No quiso excusas. Y se cabreo tanto que le lanzó un hechizo de fuego a Pachino Rubisco.

-          ¿Entonces ha muerto? – preguntó Johan

-          Si ha muerto, entonces no tenemos que hacer nada ¿no? – propuso Crista

-          No, no murió. Resulta que las llamas quemaron la superficie del cuerpo de Pachino y desvelaron como era en realidad: un cuerpo gelatinoso, casi transparente y de un color violeta claro. Hubo un momento de sorpresa, porque nadie se lo esperaba. Luego Pachino o lo que fuese, le ofrecio una oferta: la mitad del precio total y una cosa más.

-          ¿Cúal? – preguntó Crista curiosa.

-          Cuando se la iba a proponer la clienta un hombre pelirojo con ojos azules miró el reloj y le dijo una cosa al oido a la clienta, esta dijo que tenía que marcharse y que Pachino le acompañase para contarle el ultimo detalle de la oferta, cuando se marcharon se adentraron más en la estancia donde estaban, y no pude seguirles. Asi que no pude escuchar que era la última cosa que le iba a proponer.

-          ¡¿Cómo?! – preguntarón los dos alertados.

-          ¡Si, fui yo quien fue a investigar! – dijo Laura orgullosa y añadio:-  ¡Te recuerdo primo que soy detective privada!

-          Ya lo se, ¡¿pero la organización estaba al tanto de lo que habías hecho?!!¿No sabías que eso podría ser peligroso?!

-          No te preocupes primo, se cuidar de mi. Además, fue la organización quien me lo pidio – dijo Laura.

Johan estaba algo inquieto y molesto. no pensaba otra cosa que coger el móvil y dejarle las cosas claras al jefe de la organización, incluso le daba igual que no fuese un lugar seguro para efectuar la llamada.

Seguía inmerso en sus pensamientos cuando Laura le dijo:

-          Johan. Yo fui quien les llame. – dijo Laura dejando dudoso a su primo y concluyo por decirle:- Ellos no me buscaron, yo los encontre. Te investigaba y sabía que trabajabas para ellos. Los he investigado, conseguí su telefono y me comunique con ellos con sus contraseñas. Al ponerme en contacto, sabían quien era y dijeron que me estaban esperando… Después me contaron la misión, que trabajabas para ellos y muchas cosas más.

-          Pero el jefe de la organización me dijo hace unos días que si Pachino salía a la luz ellos se encargarían de él. – explicó Johan a su prima - Te han tomado de tonta – espetó Johan a su prima.

-          ¡Ehh! ¡No te pases imbecil! Era porque hay alguién que esta vigilando a los miembros de la organización, entre ellos te vigilan a ti. Hay muchos miembros que estan desapareciendo, y se dice que es debido a una persona. Todavía no han descubierto quien es. Asi que como yo no pertenezco a la organización, me encomendaron la misión a mi y ha cambio me han dado un mes de vacaciones pagadas ha EEUU.

Johan dudaba si aquella persona que capturaba a los miembros y les vigilaba era el mismo que la noche en que a él lo llamaron, o el a quien se enfrento aquella mañana cuando dejo de entrenar. ¿O eran ambas la misma persona?

-          ¿Y no han descubierto nada de él? La organización ha de saber algo. – dijo Crista a Laura

-          Sólo han descubierto una cosa – y los dos la miraron – que es moreno por rastros del cabello que se le callo mientras se peleaba con uno de los miembros, o eso me dijeron.

Johan sabía que no podía tratarse de la misma persona. El que le atacó era rubio y el que le seguía no sabía como era, pero quizás sea el mismo del que habla Laura, y sea moreno. ¿Trabajarian juntos?. Dentro de sus pensamientos, se le encaro otra duda.

-          Laura. Pachino Rubisco era un diltonian – dijo Johan

-          Si primo. Pero de todas formas ese no era Pachino Rubisco.

-          ¿Cómo lo sabes?

-          Porque esa misma noche, cuando les conte a la organización lo que vi. Ellos me contaron que alguien había tramitado en la cuenta de Pachino, extrayendo cierta cantidad unas horas antes. Es imposible que haya estado en dos sitios a la vez en tampoco tiempo.

-          Pero eso puede ser cualquiera en quién confie Pachino – afirmo Crista

-          Imposible. Porque la cuenta de Pachino necesita una muestra de sangre, y ha de ser idéntica. Además fue en un banco internacional de holanda, y las cámaras grabaron a Pachino mientras entregaba una muestra de sangre del brazo y se marchaba con el dinero.

-          ¿Entonces hay dos Pachinos? – preguntó Johan confuso

-          No. Pachino sólo hay uno. Probablemente al que espié era un clon.

Un grupo de camareros se acercaron y sirvieron el desayuno con educación. Laura y Johan tenían también algo de hambre, asi que terminaron rápido el desayuno. Crista en cambió todavia seguía con su festín matinal. Johan y Laura rieron al ver la escena. Se dirigieron unas miradas y continuaron hablando:

-          Por cierto prima, ¿que es un diltonian? – preguntó Johan

-          Es una criatura marina. Además de excasas en el planeta. Tiene la propiedad de transformarse idénticamente, molécula a molécula, en el individuo que ellos quieran. Se las consideraba extinguidas, pero parece que Pachino tiene recursos para uno y usarlo como clon.

-          Si – afirmó Johan, y tras un momento de silencio que el único ruido era Crista masticando, preguntó a Laura: - ¿Por qué Pachino absorbe la esencia de las personas con pornografía y no con otro dvd ?

-          Eso tiene una explicacion: que Pachino sabe muy bien que los dvd pornográficos son más vistos que las pelis normales, por lo que le da más clientela, aunque gracias a la pirateria y e internet, iba perdiendo dinero, hasta que coloco estirilio modificado en cada uno de los pc americanos. Con esa idea, su dinero aumento rápidamente. La organización esperaba que iniciase el proceso de estirilio aquí, pero lo ha hecho en otro país, por eso la organización se ha enterado hace poco de lo ocurrido. Allí se compran ordenadores nuevos cada año y sobre todo cada mes para renovar los viejos, es imposible que el plan de Pachino falle. Los gobiernos no puedes detectar el estirilio, y aunque lo hiciesen con la ayuda de la magia, Pachino soborna a miembros de los altos cargos. Dentro de poco, casi toda america perderia algo mas que el dinero comprando el pc, y Pachino aprovechara montando clínicas de terapia y hospitales donde se les dirá que la unica cura es consumir el Roccito. Es un ciclo sin fin, donde el unico beneficiado es el cabrón de Rubisco. –dijo laura enfurecida pensando en todo lo que el tramaba.

-          Hay que admitir que el plan es muy bueno – dijo Johan pero al mirar la cara de cabreo de su prima añadio: - pero no es justo lo que esta haciendo, por eso la dama del fuego, yo y Adry nos encargaremos de destruir los laboratorios principales de creación de la droga. Ahora me tengo que marchar a coger otro tren. – dijo Johan al levantarse de la mesa – Yo invito. Crista, Laura… nos vemos fuera.

Laura quiso rechistarle pero Johan la ignoro. Crista no se habia enterado de nada, estaba absorta en el comida. Cuando termino de comer, Laura le dijo que se fuesen fuera. Cuando salieron del restaurante vieron a Johan sentado en el capo de un coche frente a ellos. Johan se levanto del capo y se acerco a ellas:

-          Bueno, es hora de marcharme. – dijo Johan despidiendose de Laura y de Crista.

-          Johan, necesito que me dejes eso – dijo Crista

-          Es verdad. Toma – dijo Johan entregandole una nota de papel doblada a Crista – Volvere después de completar la misión. Buena suerte. Por cierto… - comentó mirando a su prima – no intentes seguirme ni a mi, ni a Crista. Si eres detectiva privada vuelve a tu trabajo, y si la organización te pide otra misión, llamame y cuentame lo que te han dicho ¿vale?

-          Primo. No soy una niña pequeña. Se cuidar de mi misma.

-          Pero tu hazme caso, no quiero que te pase nada – dijo Johan con un tono preocupado – la organización podría hacerte correr un gran peligro. No les importa si sales con vida o no, lo que les importa es la información.

-          Si… primo… - dijo laura con la mirada perdida, como si no hechase cuenta a las palabras de su primo.

-          Bueno he de irme ya o no llegare a tiempo. Adios.

Johan volvió a la estación. Crista regreso a su casa y se preparo para la misión que le esperaba. Se despidió de sus amigas (todas se ofrecieron en ayudar, pero no quería ponerlas en peligro) y se marcho a las coordenadas que marcaba el papel que le había dado Johan.

Laura vivía en la capital, y su casa no estaba muy lejos de allí, asi que decidio marcharse también hasta que sonó su móvil, lo cogió y contesto a la llamada:

-          ¿Quién es?

-          Hola, ¿eres Laura? – preguntó una voz femenina por el móvil.

-          Si, soy yo. ¿Qué desea?

-          Soy tu vecina. Escuchame, que hay tres personas aquí que quieren hablar contigo. No sabía donde estabas, asi que uno de ellos me dio tu movil y me dijo que te avisara.

-          Mmm – dijo pensativa Laura – seguro sea algunos clientes.

-          ¿Algunos qué?

-          Nada, nada – rectificaba Laura – digales que voy allí ahora mismo. Adios – y colgo el móvil.

Laura llegó a su casa. En la entrada había una mujer algo mayor, un niño pequeño y un joven muy apuesto, junto a ellos estaba su vecina. Una mujer rechoncha, con arrugas, para ser una cuarentona se cuidaba fatal, aparentaba el doble.

Cuando llego se despidio de la vecina, y ésta sin decirle adiós siquiera se metió en su casa cerrando la puerta con brusquedad. Cada una de las personas que estaban allí quería pedirle ayuda por sus dotes de detective. Primero empezó por la madre:

-          ¿Qué desea?

-          Creo que mi marido ha contratado a un detective privado para seguirme. – dijo la mujer

La señora era alta, tenía el pelo rizado y brillante, los labios pintados, la cara maquillada. Llevaba ropa escotada y una minifalda. Además de un bolso blanco cubierto de rubíes.

-          ¿En qué trabaja su marido? – preguntó Laura

-          Pues es dueño de una agencia de viajes. Casi siempre esta de viaje, ¿sabe?.  Se fue por motivos de trabajo hace una semana, y en esa semana bueno me estaba viendo con un hombre. ¡No era mi amante, sólo un amigo! . Pero mi marido me llamo hace poco para pedir el divorcio, le pregunté porque y no me lo dijo. Creo que ha contratado a un detective para seguirme. De otra forma no podría pensar que le he sido infiel.

-          ¿Y que quiera que haga yo exactamente?

-          Quiero que averigue quien es el detective que me persigue, cuando lo haga, quiero que me diga todo sobre él.

-          Firme aquí por favor – dijo Laura sacando un papel y un boli – y necesito que me entregue la mitad en efectivo y la otra mitad al terminar. Y que además ponga en este papel las condiciones que me pide.

-          Ya. ¿Cuánto es?

-          Son 500 € - contestó Laura

La mujer metió la mano en el bolso, sacó una cartera blanca hecha de cuero, a juego con el bolso. La abrió enseñando un fajo de billetes enorme, y entre ellos saco un billete de quinientos euros. Se lo entrego a Laura y luego la mujer se largo de alli en silencio.

-          Te toca pequeño  - dijo Laura dirigiendose a un niño pequeño

Era pequeño, tenía gorra, un camisa de mangas cortas y un pantalon vaquero pequeño. Tenía el pelo castaño y mascaba un chicle. Se acerco a Laura con timidez y ella le animo ha hablar:

-          Mire … señora… que el otro dia estaba con mis amigos y jugando al futbol se nos perdió un balón en los matorrales y no lo encontramos.

-          ¿Y quieres que yo te ayude a encontrarlo pequeño? – dijo Laura con dulzura.

-          Si. Pero solo tengo 20 centimos y un chicle

-          Con eso tendras suficiente para pagar. Y jugasteis al futbol en el campo provisional de aquí al lado ¿verdad? – el niño afirmo – Entonces no te preocupes. Encontrare la pelota

-          Gracias  - dijo el niño al despedirse.

-          Bueno… ¿Tu qué deseas?

-          Me gustaría denuncia un robo – dijo el joven de cabellos rubios.

-          Por favor, pasa dentro de mi casa.

El joven siguió a Laura hasta el interior de su casa. Ella le indico que esperase sentado en el sofa del salón, junto a la habitacion de invitados.

Cuando laura regreso, saludo coordialmente al joven y este abrió la conversación:

-          Me han robado algo muy importante para mi

-          ¿El que?¿Dinero, joyas?

-          Algo con un gran valor sentimental

-          ¿Un retrato, una reliquia familiar, un regalo de cumpleaños?

-          Me han robado… el corazón.

-          ¿Qué? – dijo Laura, pensando que le estaba tomando el pelo – losiento marchase de …

-          Digo que me han robado el corazon con el simple hecho de robarme – le interrumpió el joven a Laura rectificando sus palabras anteriores - Lo que me han robado es a mi gato ulises.

-          Seguramente no te lo han robado, sólo habrá… - pero no pudo acabar la frase.

-          Le estoy diciendo que me lo han robado – dijo el joven histérico – vi como me lo robaban.

-          ¿quién?

-          Un joven, vi que se marchaba con él. Creo que es mi vecino pero no estoy seguro.

-          Eso es problema de la policia, no mio. – dijo Laura

-          Ya he e ido a la policía pero dicen que sin pruebas no pueden irrumpir en casa de alguien. Hace unos días lo hicieron educadamente, pero mi vecino nego tener a mi gato. Lo que le pido es que averigue si lo tiene o no.

-          De acuerdo. – confirmó Laura

Firmaron los papeles, el joven le entregó el dinero y se despidieron. Este le dio el movil de él a Laura y las gracias por lo que estaba haciendo.

Al día siguiente Laura resolvió los casos uno por uno: primero fue a los matorrales a buscar el balón que perdieron los niños pequeños, Laura averiguo uno de los matorrales tenía la forma de haber caido un balón allí junto con restos de pelos que resultaron ser de un beagle. Investigó todas las casas cuyos dueños tenían beagles y acabo encontrando el balón que al final entregó al niño. En segunda lugar, telefoneo a la señora y le dijo que no le seguía ningun detective, sino que simplemente el marido quería cortar la relación con ella, porque según descubrió Laura el marido había encontrado a otra persona, que resultaba que era amiga de un amigo que era amigo del hombre con el cual la mujer de él tuvo una relación infiel. La mujer le entregó el dinero a Laura, aunque se negaba, ya que si no lo hacía el contrato apoyaría a Laura en juicio. Y en cuanto al caso del gato ulises, Laura descubrió que el vecino compraba comida para gatos en el supermercado. Ella se hizo pasar por una veterinaria y decirle que había un plaga que se contagiaba entre gatos y era necesario que si tenía gatos que fuese con ella a la clínica. El hombre asustado sacó al gato ulises del escondite, Laura lo cogió y fue a avisar al joven, le entregó su gato y el vecino fue multado, pero el joven retiro la denuncia si el vecino se negaba a robarlo y se pasase de vez en cuando a cuidarlo. Asi ambos salian ganando.

Cuando resolvio los casos, el joven volvió a visitar a Laura para darle las gracias:

-          No hay de que jeje – dijo laura

-          Me gustaria agradecertelo con crecez – dijo el joven – Mira me llamo Christian

-          Encantado Christian, yo Laura jaja

-          Que graciosa eres, además de guapa – dijo el joven alagador.

-          Gracias. Tu tampoco estas mal jajaja

-          ¿Quieres venir conmigo a cenar mañana por la noche? – dijo el joven a Laura

-          Pues claro.

-          Ok. Mañana vengo a recogerte a las nueve. Ahora tengo cosas que hacer. Hasta pronto – dijo Christian despidiendose

-          Hasta pronto, Christian.

Esa noche Laura le costaba dormir. No podía quitarse de la cabeza aquel rostro perfecto, de tez morena, con ojos azules y pelo rubio entonado a castañado. Con dificultad alcanzó el sueño,  se durmió placidamente en su cama esperando quedar mañana con el hombre con el que soñaba despierta.

 

Eran casi las nueve. Se acercaba la hora. Johan bajaba del tren cuando llego a la estación del norte. Cogió su equipaje, llamó a un taxi a la salida y se fue. El taxi lo dejo unos kilómetros lejos de su objetivo. Johan pago al taxista, y cuando este se alejo lo suficiente y no veía a nadie a su alrededor, sacó un objeto de su cartuchera de cuero. Era un pajaro pequeño, de color marrón. Lo tiró al suelo y una nube de humo se formó delante de Johan. De la nube salió un pajaro enorme, parecía un águila pero con el pico mas curvado y los ojos más grandes. Además tenía un pelaje marrón pero las puntas de las plumas eran negras. Johan se subió a su espalda, el ave se elevó aleteando las alas en el aire y se fueron volando.

Cuando había llegado a lo que parecía las coordenadas indicadas, Johan miro el reloj. Faltaba 1 minuto para la hora del ataque y todavía no había encontrado el laboratorio.

Sacó de su cartuchera un lente de vidrio, se la puso como un monóculo en el ojo y miró hacia abajo. Un laboratorio se presenciaba debajo de él. Johan se soltó del ave y calló en picado hacia el laboratorio. Cuando estaba a punto de estrellarse al suelo, una extraña barrera invisible cubría a Johan desde los pies y esta iba subiendo cada vez más hasta cubrir a Johan. Cuando lo hubo cubierto, Johan siguio callendo pero esta vez vio como el laboratorio se hizo visible bajo sus pies. Consiguió detener el impacto de la caida con un hechizo de viento para descender más lentamente, cuanto llego al suelo miro el reloj: era la hora.

Adry estaba en posición cuando su reloj pito. El laboratorio que le tocaba destruir uno que se encontraba cerca de un volcán inactivo, en el centro de la isla. Cuando Adry se acerco a la puerta principal, comprobó su altura: 5 metros. La puerta y las vallas que rodeaban los bordes del laboratorio tenían la señal de electrificadas. Adry lo comprobó al tirar una piedra que al chocar con la puerta se hizo añicos. Estubo un momento pensativo, hasta que se le ocurrio retroceder. Miro a la puerta, empezó a correr la suficiente distancia, como para llegar a la puerta, y cuando la había alcanzado, saltó. El salto que dío fue enorme, superó la puerta y creo una parabola en el aire.

Cuando cayo al suelo, rodo sobre su hombro, se puso de nuevo en pie y marcho corriendo hacia el frente. Dos soldados con armas de fuego en sus manos, vieron a Adry ir hacia ellos. El más cercano ha Adry le disparaba con lo que parecía una metralladora y el otro se acerco su muñeca a su mano para pedir ayuda. Adry esquivo todas las balas excepto unas pocas, que pasarón rozandole. Cuando tenía cerca al que le disparaba, Adry sacó su bastón de acero sujeto a su espalda, con él le quitó el arma de fuego al soldado, después le golpeo con la punta del bastón en el estómago del soldado. Este se doblo del dolor y Adry le asestó con un giro de bastón en la frente, tirándolo hacia atrás y dejándolo inconsciente. Luego Adry cogió su bastón y se lo tiró al que pedía ayuda, el golpe del lanzamiento lo dejo inconsciente. Adry recuperó su bastón y comprobó que la muñeca del soldado desmayado empezaba a soltar ruidos de voces <enseguida vamos,cambio>. Adry penso un plan y observo donde se encontraba. A su espalda estaba el recinto electrificado que rodeaba el laboratorio, en frente suya un edificio que se bifurcaba en tres caminos: metiendose por la puerta que estaba abierto enfrente de Adry, un callejon a la izquierda y otro a la derecha.

Adry miró ha ambos lados, todavía no veía a nadie, excepto a lo que parecía a un técnico de laboratorio, con bata, con auriculares de mp3 puesto y leyendo unos papeles que tenía en mano.

Paso unos minutos hasta que los refuerzos de soldados llegasen a la entrada. Vieron a dos de sus camaradas inconscientes en el suelo y a otra persona, que acaba de levantarse del suelo. Era un hombre con una vestimenta muy esceptica de color marrón, un chandal y un bastón en la mano. Los soldados no vacilaron en dispararle y acabar con él.

Adry en cambio se encontraba dentro del edificio con una bata puesta, y con una ropa distinta. Distinguió como los soldados mataron al técnico que él habia dejado inconsciente y cambiado las ropas con él. Cuando el técnico yacía en el suelo con la ropa hecha unos destrozos por los disparos, Adry murmuró:

-          Joder… me gustaba ese chandal.

Se adentro en el edificio. Atravesó varias compuertas, saludando a los técnicos que se encontraban allí, unos alarmados por lo que había pasado fuera, y otros ignoraron su presencía. Continuo hacia el centro del edificio, donde se encontró en una sala enorme, la más grande. Rodeada de máquinas, instrumental de laboratorio, un montón de técnicos y justo en el centro lo que parecía una bola enorme morada, viscosa y que iba aumentando su tamaño poco a poco. Un gran brazo mecánico cogía a montones partes de esa bola, las pasaba por un separador mecánico, y una de las muestras separadas era analizada por uno de los técnicos, en cambió las demás eran expuestas a productos químicos que le rociaban las máquinas y los técnicos.

Adry se acerco a la bola viscosa de esencia líbida y metió en ella una granada de color azul. Se alejo y la bola viscosa se congelo al instante. Adry ante las expectacion de los demás, cogio un lunchaco y lo tiro hacia la bola congelada, rompiendola en trozos. Después cogio una granada y la tiro, haciendo volar toda esa sala por los aires. Él consiguió salir a tiempo de alli, y se fue corriendo a la salida. Pero allí le esperaban los soldados, y dos de ellos en el frente dijeron:

-          ¡Es él!

-           Mierda – dijo Adry

Un temible explosión, debida a la cantidad de productos químicos en aquel laboratorios, origino una reacción en cadena que derribo a todos los presentes en el edificio. Adry aprovecho la explosión para salir huyendo por una ventana que llevaba al exterior ha un callejón de la izquierda del edificio. Desde alli se le ocurrió escalar el edificio, pero la explosión estaba produciendose cada vez más fuerte, tanto que las paredes del edificio se estaban desplomando. Adry no tuvo más opción que cuando llegara a una altura considerable, apoyo sus dos pies en la pared y saltó hacia atrás dando una voltereta sobre si mismo. Cuando Adry tenía la cabeza boca abajo en el aire, miro hacia abajo y vió que un pelo de su cabeza se chamuscaba al rozar la valla electrificada, pero por suerte Adry cayo de pie al otro lado sano y salvo. Salió huyendo de allí mientras la explosión hizo saltar por los aires todo el edificio y derrumbando incluso los muros.

Mientras tanto, en la capital del pais, justo en medio de la ciudad. Se encontraba otro laboratorio. Este no era invisible ni estaba oculto, al contrario, cualquier persona que pasase pro allí lo vería. Pero a diferencia de los otros laboratorios, este tenía dos soldados en la puerta de guardia. Otros soldados pratullando el interior, un edificio vallado y los muros llegaban hasta los doce metros, y por encima una rendija, también electrificada.

Crista, con su vestimenta de batalla: un vestido rojo y largo con tirantes gordos, con dos rajas a cada lado para luchar bien, dos abanicos con cuchillas y botas altas. El pelo lo seguía teniendo rojo, pero estaba alisado.

Miro las coordenadas y un reloj de manecillas que tenía: era la hora que marcaba el papel que le dio Johan. Crista tenía que actuar, asi que dio una pequeña danza circular sobre si mismo, elevándola en el aire. Los soldados de la entrada pensaron al principio que era una chabala disfrazada, pero cuando la vieron danzar en el aire se asustaron y abrieron fuego contra ella. Las balas no alcanzaron a Crista, rebotaban mientras ella danzaba. Por lo visto, Crista movía unos abanicos que tenía en las manos para repeler las balas. Cuando los soldados se quedaron sin munición y empezaron a cargar, ella lanzó sus dos abanicos que fueron girando en el aire hasta formar un disco de fuego rotarorio. Los abanicos de fuego lograron dañar a los soldados que calleron heridos e inconscientes en el suelo. Crista paro de danzar, se acerco a ellos y cogió sus abanicos. Cuando miro hacia arriba vio dos camaras vigilando la entrada. Ignoro las camaras y se acerco a una de las esquinas del muro, cogió un pincel rojo y colocó un simbolo japonés en la esquina. Hizo lo mismo en las otras tres.

Cuando hubo llegado a la tercera, cerca de la entrada donde estaban los soldados inconscientes por el ataque. Un grupo de soldados salieron con la intención de atacar a Crista. Ellos abrieron fuego hacia ella y dijo:

-          ¡Katon, Hite!

Un muro de fuego apareció desde bajo tierra entre los soldados y Crista, las balas trasparon el muro, pero cuando este se desvanecio Crista no estaba donde antes. Se había elevado en el aire, usando el calor del muro en sus tirantes como si fuesen globos.

Los soldados apuntaron hacia a ella, pero Crista era más rapida que ellos y agito generando una corriente de viento incandescente sobre ellos. Las armas se fundieron y los cascos de los soldados no les dejaban ver. Algunos se dispararon entre ellos y otro calleron asfixiados. Cuando todos calleron, Crista se acerco a la entrada paso por ella. Alli estaban esperandola, una veintena de soldados apuntando con sus rifles desde todas direcciones.

Crista observo la situación y se le escapo una carcajada. Los soldados se quedaron pensando que le pasaba y ella después de reir dijo:

-          Que nerviosa estoy. Me han dejado a mi estos dos la peor parte. – dijo Crista – Venga Crista, relajate. Tu puedes con esto jeje – se dijo Crista a si misma.

Los soldados como pensando <esta esta loca>. Crista respiro hondo un par de veces, cogió con fuerzas sus abanicos, los abrio y se coloco en posición de danza con los ojos cerrados.

Los soldados dispararon contra ella al aviso mientras ella pronunciaba sus palabras:

-          Danza primera… el sol naciente.

Un brillo anaranjado cubría a Crista y envolvió todo el laboratorio y a los soldados. Estos perdieron la visión de ella durante un buen tiempo. Ninguno podía ver lo que pasaba, pensaron que las balas habían alcanzado a la joven. Pero sólo oyeron a sus demás camaradas gritando: <¿qué ocurre?> <¿qué es esto?> <!no veo nada joder!>, y una voz de una joven que retumbaba en sus oidos, era la voz de Crista que decía:

-          Danza segunda… la luna trasnocha.

Unos cuanto soldados recuperaron la vista y vieron a Crista en una posición de danza inmóvil. Dispararon contra ella, pero al alcanzarle las balas resultaba ser un espejimo que se desvaneció en un brillo plateado algo ténue. Los que dispararon no sabían que pasaba, otros soldados disparon a otra silueta que parecía ser Crista, pero resultaba ser otra ilusión. Muchos se estaban asustando. Y luego se volvió a oir esa voz, cada vez más cerca y retumbaba con más fuerza en los oidos de los soldados:

-          Danza tercera… - dijo Crista planeando desde encima de los soldados hasta caer justo en medio de la multitud de ellos y con aire de seriedad pronunció:-el día infernal. – terminó diciendo con un chasquido producido por el choque entre sus abanicos.

Los soldados se miraron los unos a los otros y no se creían lo que veían. Estaban ardiendo. Todos empezaron a gritar, pero sus gritos se ahogaban en las llamas y todos calleron al suelo como figuras de domino. Crista recupero el aliento y entro en el edificio.

Había un pasillo central enorme, con puertas metálicas a los lados y cámaras de seguridad  en las paredes. Crista avanzo hacia a delante. Abrio una puerta enorme de metal con sus manos y entro en una sala, algo pequeña con una bola viscosa morada en el centro dentro de una capsula de vidrio cilindrica.Ella sabía que tenía que destruirla, asi que de sus manos invoco un hechizo de fuego en forma de lanzallamas que quemó toda la capsula, y carbonizando toda la bola pringosa.

Crisa escapo de alli, pero no sin antes dejar unas dagas de tres puntas incrustadas en algunas paredes. Al llegar a la salida, la puerta se cerro.

-           Enhorabuena. Has llegado lejos – dijo una voz a espaldas de Crista

-          ¿Quién eres? – preguntó Crista dandose la vuelta.

-          Sólo estoy aquí para detenerte. Dama del fuego. – dijo la silueta de la mujer

-          ¿Cómo sabes quién soy?

-          Tu vestimenta y los restos quemados de los soldados son una clara pista. – dijo la mujer moviendo los brazos señalando a las heridos del ataque – Ya se que eres la dama del fuego. Yo me llamo, Lady Gant, mercenaria. Y tu Dama del fuego, eres mi recompensa.

Ha miles de kilómetros de allí, en una selva de palmera altas y verdes, árboles gruesos y enormes, matorrales de inigualable altura, y animales salvajes. Adry, corría para llegar al puerto y escapar de esa isla. Desgraciadamente, mientras corría sintío un pinchazo en el gemelo. Pensando que era un tirón muscular fue a mirarselo, y vió un pequeño dardo de vidrio en forma de aguja. Se lo saco y lo miro con atención. Luego escucho el ruido de unas hojas moverse y un sílvido en el aire, Adry se levantó y saltó hacia atrás, y donde estaba antes acaba de clavarse otro dardo. Cuando fue a examinarlo se escucho una voz desde el segundo dardo:

-          Hola joven. ¿Vamos a jugar a un juego te parece?

-          Es a la oca – bromeó Adry

-          No idiota.  Es el cazador y su presa. Yo sere el cazador y tu la presa. – dijo la voz del dardo.

-          Joo, yo quiero jugar a otro juego. – dijo Adry quejándose.

-          Deja de burlarte. El dardo que ha tocado tu gemelo llevaba un veneno, el cual solo yo tengo la cura. Si la quieres, tendrás que encontrarme en la selva. – dijo la voz que se oía en el dardo y añadio:- Otra cosa, sólo tienes una hora para encontrarme o el veneno te matara.

Adry miraba su reloj: eran las 10:50. Tenía una hora para encontrar a esa persona.

-          El juego ha comenzado –dijo la voz del dardo.

 

La noche anterior, Laura se vistió con sus mejores ropas. Se puso un vestido blanco, el más bonito y caro que tenía en su armario junto unos tacones. Además esa misma mañana fue a la peluquería para redecorarse el pelo. Se puso algo de maquillaje, aunque no demasiado porque ella ya era muy guapa de por si. Se colgo sus pendientes favoritos y se pinto los labios.

Cerró la puerta de su casa con llave al salir y cogió el móvil para llamar a una taxi, aunque no le hizo falta porque en la otra acera, enfrente de su casa, había un coche de color negro que pitaba sin cesar. Laura se acerco y comprobo que era Christian el que pitaba, esperandola a ella. Esta se subio al asiento del copiloto.

-          Estas radiante Laura – dijo Christian

-          ¡Anda, vamonos que se nos enfría la cena! – exclamo Laura sonrojada por el piropo.

Llegaron al restaurante al cabo de unos minutos. En la entrada, tras dejar el coche aparcado, Christian pregunto por la mesa que había reservado posteriormente. El camarero los acompaño educadamente hacia su mesa. El restaurante estaba algo vacio, pero todavia se respiraba el perfumado ambiente y se escuchaba música relajante por los altavoces escondidos en las paredes.

Cada uno pidio una cosa distinta. El pidio una menestra de verdura con filete de ternera del norte y de postre un dulce de almendras. Ella en cambio pidió algo más ligero: una ensalada italiana (que no se terminó de comer), y de postre pidio una macedonia de frutas tropicales. Ambos bebieron vino de reserva.

Estuvieron toda la noche hablando, Laura y él hablaron sobre sus trabajos, algunos casos particulares que le habían ocurrido a ella y sobre su vida, él en cambio prefería escucharla. Tenía su mirada absorta y su atención puesta en Laura mientras hablaba. Ella seguía hablando mientras bebía algunas copas de vino de más.

Estuvieron toda la noche en el restaurante hasta que se acerco el camarero de la puerta para decirles que el restaurante iba ha cerrar. Entre carcajadas y risas, Christian se puso serio y le dijo a Laura que tenían que marcharse. Ella con dificultad para caminar por la borrachera que había cogido bebiendo vino, tuvo que pedirle ayuda a Christian. Este la cogió antes de que se callese al suelo, y la llevo en brazos al coche.

Aparcaron el coche al lado de casa de Laura, y Christian le preguntó que como estaba:

-          Estoy bien. Gracias – dijo Laura que se había recuperado rápido de la borrachera.

-          Te has mejorado muy rápido. Hace unos minutos no te mantenías en pie jaja

-          Me recuperó con facilidad – dijo Laura y añadio al tomar aliento:- Me lo he pasado muy bien.

-          Yo también

Ella soltó una sonrisa y salio del coche. Él por caballerosidad la acompaño a la puerta de su casa, y cuando ella abrio la puerta de su casa le preguntó:

-          ¿Quieres entrar?

No respondió. Ella le pidió que se acomodara en el sofa del salón mientras se ponía comoda quitándose los tacones que llevaba puestos.

Estuvieron el resto de la noche viendo una pelicula juntos en la tele de treinta y seis pulgadas del salón. De vez en cuando la paraban para ponerse a charlar o para decir que era muy tarde, pero parecía que ninguno de los dos quería irse.

Acabo la película y Christian miro el reloj del móvil. Se levantó del sofa y cogió su chaqueta que había dejado colgada en la entrada. Laura se iba a despedir de él, cuando sonó un móvil. El tono no parecía ser de Laura, asi que era de Christian, este lo cogió y contestó a la llamada:

-          Si… soy yo… ¡¿cómo?!

-          ¿Qué pasa? – preguntó Laura preocupada

-          Vale, gracias… Adiós – dijo Christian colgando el telefóno y dirigiendose luego a Laura – Era mi vecino, me han dicho que mi apartamento se ha quemado pero que al menos ha conseguido sacar a mi gato de allí.

-          ¡Ostia! – exclamó Laura y añadio al ver a Christian algo decaido: - ¿Por qué no te quedas esta noche a dormir aquí?

-          Gracias Laura. Pero mejor me ire a un hotel, no quiero molestarte. – dijo Christian

-          No me molestas tonto. Anda quedate.

En ese momento, Christian se abalanzó sobre Laura y le dio un beso en los labios. Laura no supo que pensar, sólo respondió de la misma forma. Ambos se abrazaron con fuerza, se siguieron besando sin parar, el uno al otro. Christian la cogió con sus brazos, mientras seguían besándose, al mismo tiempo que Laura le indicaba con sensuales gemidos en que dirección estaba la habitación. Cuando llegarón Christian tiro a Laura en la cama y este se lanzo a por ella como si fuese un tigre por su presa. Poco a poco, se iban quitando la ropa el uno al otro hasta dejarse en ropa interior. Seguían besándose con mucha pasión, el le quitaba el sujetador y la ropa inferior a Laura a la vez que ella le qitaba la ropa interior al él. Cuando estaban los dos desnudos…

Después de la dulce noche romántica, Laura despertó al dia siguiente en su cama. Busco a Christian pero no lo encontro a su lado. Hasta que este apareció por la puerta del dormitorio con una bandeja y el desayuno. Ambos desayunaron en la cama y más tarde recogieron juntos el desorden de la casa.

 Christian tenía que ir al piso a reconocer los daños. Laura se despidio de él aunque había insistido en acompañarle, pero este la convencio para que se quedase en casa hasta que él volviera. Aunque ella hizo caso omiso de lo que él le dijo. Asi que cuando él se marcho en el coche hacia su apartamento, ella le siguió con su coche.

Al llegar a la escena del accidente, Laura vió que todos los apartamentos estaban intactos excepto uno, que había tomado un color negrizo y cuyas ventanas estaban exteriores estaban rotas.

En la entrada del edificio había un agente de policía hablando con Christian, luego entraron. Laura les siguió hasta el interior. Ellos ascendieron por el ascensor, pero ella prefirio subir por las escaleras. Cuando llegó al piso, Christian reconoció que era suyo y se marcho con el agente. Laura se escondió entre las escaleras para que no la vieran, y cuando ellos entraron en el ascensor, ella subió para examinar el piso. Había una serie de agentes investigando el piso, Laura se las consiguió ingeniar para entrar diciendo que era esposa del dueño.

El apartamento estaba totalmente carbonizado, los muebles quemados y el suelo con trozos del techo que se habían caido. Laura miró alrededor de la cocina, que parecía el lugar desde donde se había iniciado el incendio. Miro el techo pero sólo vio un techo quebradizo que daba la intención de caerse, por suerte los agentes habían colocado un soporte de seguridad que impedía eso. Luego miro al suelo, desde donde se había iniciado el fuego y cerca de la ventana exterior, que era el punto opuesto. El incendio parecía propagarse desde los electrodomésticos de la cocina hasta la ventana.

-          Perdone señor, ¿saben cúal es la causa del incendio? – preguntó Laura ha a un agente

-          Todavia no lo sabemos. Estamos pensando que es una fuga de gas pero las tuberías estan en buen estado.

Laura se acerco al horno, este estaba devorado por las llamas, al igual que el resto de los electrodomésticos.

-          Si hubiese sido un escape de gas, la explosión hubiese hecho derrumbar el techo y el suelo. Pero en cambio sólo ha ardido este apartamento, además los restos del fuego tienen ollín y otros compuestos carbonizados, la explosión por el gas hubiese sido de otra forma, además los demás vecinos hubiesen oido la explosión – pensaba Laura deduciendo.

Miro por la pared y vio una parte de la pared, cercana a la puerta que estaba más quemada que las demás. La investigo y encontró un pequeño agujero, muy fino y estrecho. Le cogió prestado unas pinzas a los agentes y unos guantes con la excusa de que ella tenía que coger una joya de su bisabuela que estaba detrás del agujero.

-          El agujero es estrecho y los bordes lisos, como si hubiese sido un objeto puntiagudo lo que se hubiese clavado aquí. – pensaba Laura mientras seguía investigando el agujero.

Metio la mano por el y noto algo viscoso. Cuando se miro los guantes estaban pringados de un líquido negro. Se le ocurrió coger un mechero y acercar la llama al líquido. Este se prendió quemando el guante. Laura se quitó el guante deprisa y lo tiro al suelo para apagarlo a pisotones. Los agentes retiraron el guante y le hecharon la bronca, dos de ellos la obligaron a que saliese fuera. Laura se resistía, pero mientras dos de los hombres le arrastaban para llevarla fuera. Laura miró por la ventana, había un edificio un poco más alto pero a simple vista, y la ventana estaba abierta.

Cuando la echaron del apartamente Laura penso en lo que había visto:

-          ¿Por qué Christian habría dejado la ventana abierta? O a lo mejor no era él… quizás intentaron… asesinarlo.

Regreso aterrorizada en la idea hacia su coche. Pero antes de irse, pensó subir hasta el edificio de enfrente. Llego hasta el techo, subió a la azotea y miró por los bordes del edificio hasta llegar a una zona del borde que tenía de frente al apartamento de Christian. Laura siguio investigando hasta tocar un borde del techo que parecía ser falso. Laura casi se cae, pero consiguió agarrarse a tiempo a una antena parabólica.

Cuando recuperó el aliento, investigo el borde de nuevo y cuando lo pensaba tocar, su mano lo traspaso, como si fuese un holograma. Laura metio su mano y noto algo sólido, lo cogió y lo saco. Era una ballesta tecnólogica. No parecía tener flechas, pero si un temporadizador.

Telefoneo a la organización y le pidió que vinieran a recoger la ballesta después de contarle lo ocurrido. Dijeron que tenían cosas más importantes que hacer, pero ella insistía además comento la misión que había hecho al investigar a Pachino Rubisco hace unos días, asi que con cierta resignación, el hombre después de suspirar, accedió.

Laura guardo la ballesta en el capo del coche rumbo a su casa. Aparco el coche, sacó la ballesta y el guante que había usado en el apartamento para investigar. Entró en su casa, se tumbo en el sofa y dejo la ballesta encima de la mesa, cogió el móvil y llamo a la organización:

-          Buenas, Pizza Cósmica a domicilio.  ¿Qué desea?

-          Laura. Diecinueve años. Organización

-          brth767575343737832wteh3526262226795eiwg – dijo una voz electrónica

Colgo el telefono tras apuntar los número y descifro lo que quiso decirle: los números son las coordenadas, y las letras el código.

Con un mapa y las coordenadas buscó el lugar deseado. Estaba cerca de su casa, en una calle deshabitada y una cabina telefónica en la otra punta. Laura estuvo unos minutos esperando, y el teléfono de la cabina sono. Ella se acerco y lo cogió:

-          ¿Si?

-          Ei – dijo Laura

-          Aceptado.

Un pequeño barullo se escuchaba por al otro lado del teléfono hasta que se llego el silencio y se escucho a una voz que preguntaba quién era:

-          Soy Laura. La detective privada. Prima de Johan. Deseaba llevar un objeto a la organización para que lo analizaran si es posible. Es algo urgente.

-          Losiento. Pero en estos momentos estamos muy… - pero la voz fue cortada por otra – Ola Laura. ¿Cómo estas?

-          Bien – dijo Laura al resultarle a voz familiar

-          ¿Que querías?

-          Quería analizar una ballesta que he encontrado en un edificio, tiene un temporadizador  y su infraestructura es de alta tecnología. ¿podrías analizarmela?

-          Pues claro guapa, sin ningun problema. Tu pasate esta noche sobre este mismo lugar que iremos a recogerte ¿vale?. Ya te tengo que dejar. Hasta pronto.

-          Adiós… - dijo Laura algo sorprendida por la excesiva confianza del individuo.

Colgo el telefono, y regreso a su casa con muchas conjeturas en su cabeza, pero con una idea clara: alguién intentaba acabar con la vida de Christian.


CONTINUARA.....