
El
individuo detuvo su ataque y se quedo algo impresionado, ya que no se esperaba
otra espada, y sin ella, el golpe que hubiese recibido Johan hubiese sido
mortal.
Johan
algo furioso, cogió su otra espada( esta era casi tan alargada como la otra,
solo que era más estrecha) y las cogió de forma que la punta de las espadas
quedaba mirando hacia atrás y el filo de las espadas mirando suelo.
-
Estilo
dos espadas. – dijo Johan mientras corría hacia el individuo, salto hacía él, se encogío en si mismo un poco, puso las
espadas en cada mano mirando la punta hacia abajo y el filo hacia el frente,
terminó por decir:- ¡Colmillo de víbora!
El otro
intento cubrirse con su lanza en horizontal, pero se equivocó al no esquivar el
ataque. Porque al esta encogido Johan y con la fuerza de la caida del salto, el
individuo casi pierde el equilibrio, además no podría transformar su lanza en
una red de hilos porque el peso de las dos espadas le alcanzaría, y tampoco podría
realizar otro movimiento sin que perdiese el equilibrio.
Johan
sonrió, y sorprendió al contrario cuando antes de caer al suelo, volvió a
saltar pero esta vez por encima del contrario como si fuese un lince. Pero este
ataco con su lanza hacía arriba, aunque Johan lo evito protegiendose con su
espadas en el aire. Después, tras el ataque, se reincorporo al caer de nuevo al
suelo.
-
Si
esto sigue asi… acabaré mal – pensó Johan tras verse sus heridas sangrando –
Mejor que haga algo para despistarlo, me curare las heridas y volvere a
atacarlo.
Johan
sacó de su cartuchera de cuero dos pequeñas bolas de acero y las tiro entre
ellos. Estas explotaron creando un campo de humo espeso, momento que aprovechó
Johan para esconderse detrás de un árbol lejos de alli. Cuando hubo encontrado
el sitio adecuado, se sento apoyado en el tronco, saco un pequeño frasco de su
cartuchera, lo abrió con la boca y se echo las gotas de su contenido sobre las
heridas y estan se iban curando. Johan respiro tranquilo, hasta que sintió un dolor
punzante que atravesaba su pecho. Cuando quiso darse cuenta, el individuo
estaba delante suya con la punta de su lanza clavada en el pecho de Johan.
Este
quiso coger su espada, pero el individuo le señalo con la mirada que las habia
dejado lejos de él y clavadas en el suelo. Johan no sabía como reaccionar ante
tal rapidez y astucia, lo unico que se le ocurrió fue chocar sus palmas contra
el suelo, creando unos pilares pequeños por debajo de los pies del individuo
que le hicieron caerse. Johan aprovecho y para quitarse la lanza clavada al
mismo tiempo que caía, y cuando este estaba en el suelo, le propino una patada
en picado girando sobre si mismo. Luego el individuo se apartó rodando pero
dejando su lanza de lado. Johan la clavo en el suelo y dijo:
-
¿Un
mano a mano?
-
Jum
– dijo el indiduo con un gemido al colocarse en posicion de defensa.
Johan
le ataco con sus puños, pero el otro se defendió con la palma de sus manos
apartando los ataques, y luego con un movimiento de pierna hizo que Johan se
callera de lado al suelo. Luego el individuo le dio una patada a la cara de
Johan, este cogió su pierna antes de que la apartase de su cara y apareció el
mismo brillo que antes le radiaba de la mano,
pero con mas intensidad. Como si una descarga electrica de alto voltaje
se tratase, recorría el brazo de Johan hasta cubrir todo el cuerpo del
individuo, atontandole y dejandole algunas quemaduras. Johan se levantó y
aprovechandose que estaba esta atontado le propino ciento de puñetazos a una
velocidad enorme, después se agacho y con impulso en un salto le propino un
puñetazo en el mentón, haciéndole caer.
Johan
espero que se levantara del suelo. Cuando este lo hizo, ambos se miraron de
nuevo, seriamente y volvieron a la carga. El individuo esperaba acercarse a
Johan con una daga escondida por detrás suya. Cuando Johan estubo a su alcance,
este se agarró al mismo brazo que tenía la daga, antes de darle con ella el
individuo, se colocó detrás del individuo y dijo:
-
¡Rompe
codos! – gritó Johan . Y el codo del individuo se le dobló en sentido
contrario. Dejándole el brazo inutilizable. Y terminó por decir, mientras le
propinaba una patada lateral al individuo justo en la cara:- ¡Kiqto Shoot!
Y el
individuo salió disparado contra un árbol.
Lo que
cubría la cara del inviduo se le cayo de la cara, dando a conocer parte de su
rostro.
Era el
rostro de un joven, tenía los ojos verdes, y la tez y el cabello moreno. Un
pequeño rastro de sangre le caia por el borde del labio, pero se lo limpio con la
manga de su mano. Johan memorizo aquel rostro, y sobre todo le pregunto su
nombre de nuevo:
-
Me
gusta tu forma de luchar, me llamo Johan, ¿y tu?
-
Yo…
- pero un pitido intermitente corto la frase al individuo – Luego vendre a por
ti. – dijo el individuo un momento antes de desvanecerse con la misma velocidad
que Johan cuando usa el Shanp.
-
¡Espera…!
- dijo Johan, aunque tarde.
Johan se
quedo perplejo ante la situacion, ese joven no le resultaba conocido, quizas
sea alguien que han contratado u obligado para cogerle con vida, ya que viendo
la situación del combate, no parecía tener intención de matarle, sino de
debilitarle.
-
Mejor
que me cure esta herida, y me marche al norte… mi misión me espera. – se dijo
Johan a si mismo.
Saco
sus espadas del suelo, recogio todo lo que le se había llevado ,regreso a su
casa, se dio una ducha, y preparo lo necesario para el viaje: sus espadas,
comida, objetos curativos, el móvil, dinero, y el papel de las
coordenadas. Finalmente, se despidió de
sus padres y les dijo que se iba de viaje con unos amigos, porque el trabajo
que estaba llevando a cabo Johan era alto secreto. Los padres confiados de su
hijo, no pidieron excusas a cambio, y Johan se marcho de casa.Quiso usar un
Shanp, pero no podía, ya que estaba agotado y el Shanp necesita mucho esfuerzo.
Asi que llamo a un taxi, se dirigió a la estación de tren y allí tomo destino a
la capital. Cogió su móvil, marco un numero y espero contestación.
-
Ola
Crista. Soy Johan, un amigo de Adry y de Juan. No se si me conoceras mucho… si…
Bueno, yo soy de otra ciudad jeje… Ajam… Pues escucha, ahora mismo tengo que
pasar por la capital para dirigirme a mi destino, yo te voy a dar esa cosa que
necesita ¿vale?. Venga Adios – se despidió Johan tras una charla más bien
monóloga – Ahora espero que Juan y su amigo me hagan ese favor, sino estaré en
un lio – dijo Johan preocupado con la mirada perdida en el aire.
Entre
las dos y las tres de la tarde en una autopista, circulaba un camión de color
gris. Ocupaba todo el carril de circulación y parte del otro. Aunque sobre esa
hora la circulación era muy monótona y falta de tráfico.
A la
lejanía, acercandose cada vez mas al camión una motocicleta de una alta
cilindrada, rugía por la autopista. Su potencia era colosal, su forma
aerodinámica y su color rojo oscurecido como marrón daban la impresión de una
motocicleta deportiva. Junto con el conductor y su acompañante, ambos con el
casco, se iban acercando cada vez más a toda velocidad hacia el camión. El
conductor, que tenía un micrófono, se comunicaba con su acompañante:
-
¡Ese
es el camión. Tienes que llegar a él. Sacar al conductor, y cuando lo hagas
vuelve a la moto lo antes posible con él. ¿De acuerdo?!
El
acompañante se quitó el casco cuando se puso de pie en la moto. Tenía un ropaje
negro algo ancho de hombros, una camisa negra por dentro y un pantalón vaquero
negro, y los botines del mismo color que la vestimenta. Este se agacho
flexionando las piernas en la moto, agacho la cabeza… y saltó. Salto tan rápido
que con la potencia del mismo salto llegó al camión que estaba a unos metros delante
de ellos . Se agarró con dos dagas a la puerta del copiloto, elevó un poco la
cabeza y se dirigió al conductor que le devolvió una mirada asesina:
-
Señor,
venga conmigo
El
conductor seguía manteniendo la misma mirada asesina, y le dio una patada a la
puerta del copiloto donde estaba agarrado el chabal. Este salio volando junto
con la puerta, pero pudo agarrarse con un gancho amarrado a una cuerda a una de
las paredes laterales del camión. El conductor de este, asomo su cabeza. Su
cuello estaba alargado, los ojos los tenía rojos y su piel se estaba volviendo
negra como el carbón. Tanto el chabal como el conductor de la motocicleta
presenciaron esa transformación. Ambos se sorprendieron, pero el motorista uso
el micrófono para comunicarse con el chabal, al ver que en la frente de esa
monstruo o lo que fuese, tenía una estrella de un color rojo, tan intenso como
el fuego.
-
¡Regresa
a la moto Alex, olvidate del conductor del camión!
Pero
Alex hizo caso omiso a su compañero y se enfrento al demonio o monstruo. Cerró
su mano, en ella se creó una daga de acero, luego este lanzo la daga a el
demonio justo a la cabeza. Pero el demonio dividio su cabeza en dos y la daga
paso de largo. Luego este elevo la cabeza, la boca se le iluminaba hasta que
Alex vio que le salian llamas. El demonio escupió un bola de fuego, pero Alex
la evitó cortando con otra daga la cuerda del gancho que le permitía seguir
sujeto al camión, y este salió volando hacia atrás, pero el conductor de la
motocicleta acción un botón y la motocicleta saltó en el aire, Alex reacción a
tiempo y se coloco en el asiento correspondiente de la motocicleta, y esta
luego descendió de nuevo:
-
Gracias
Juan – dijo Alex con el micrófono.
-
De
nada Alex. Ahora agarrate. Voy a volar por los aires a ese camión.
Juan
presionó un botón rojo justo al lado del acelerador, y de los laterales de la
motocicleta salieron dos brazos metálicos sujetando lo que parecía dos misiles.
Los brazos soltaron los misiles y estos salieron disparados contra el camión.
La explosión generó tanto humo que nublo la visión de Juan y Alex, pero cuando
la cortina de humo se disipó por el camino, ambos observarón que el camión
seguía circulando sin un rasguño, y que una pequeña barrera negra cubría el
camión, pero luego se fue desapareciendo.
-
¿Que
ha pasado Juan?
-
Es
una escudo infernal. Protege de cualquier explosión o arma de fuego. Es un
hechizo demoniaco… tal como pensaba… se hacia donde va dirigida esta mercancía.
Johan nos la va a pagar con creces este favor – dijo Juan algo malhumorado y
comentó:- Tengo una idea. El escudo protege el camión por fuera, pero no por
dentro. Si conseguimos lanzar unos misiles pero que exploten en el interior, la
barrera no podrá actuar.
-
Entiendo
– dijo Alex
Alex
saltó de nuevo hacia el camión. Fue a parar en las compuertas traseras, sujeto
con sus dagas. Luego intentó abrir la compuerta trasera con sus manos, y luego
usando sus dagas para cortar las cadenas que mantenían sellada la compuerta,
pero no podía.
Juan
pensaba que hacer, hasta que su compañero Alex grito. Una mano grisácea
brillante había atravesado la compuerta trasera y había agarrado por el cuello
a Alex. Esta misma mano tiró con brusquedad hacia dentro, abriendo un agujero
en la compuerta. Alex se encontraba dentro del camión tumbado en el suelo boca
abajo, conmociado por la brutalidad con la que había entrado, cuando se dio la
vuelta y se puso boca arriba vio un pie enorme que iba a aplastarle la cabeza.
Alex saltó hacia atrás desde el suelo y se coloco de pie, a tiempo de evitar el
pisotón. Cuando recuperó la posición vio la figura de un hombre muy fuerte y
alto, estaba totalmente cubierto de una capa metálica y brillante. Alex no
sabía si era un robot o un humano, pero dejo de preocuparse por ello cuando
este se lanzó a por Alex.
Este
evadió el ataque de sus puños maniobrando hacia los lados y luego descendió
agachandose. Quiso asestarle una patada circular por las piernas para hacerle
perder el equilibrio, pero la patada de Alex no llego ha afectarle. Su pierna
se quedo parada en la primera pierna a la que tenía que dar. Alex sintió un
dolor profundo en su pierna, como si hubiese golpeado una extremidad cubierta y
hecha de acero de verdad. La pierna tardo un poco en responderle con el dolor,
mientras que el hombre cubierto de acero le iba a asestar dos puñetazos
mientras Alex se retorcía de dolor en el suelo, este consiguío esquivar los
puñetazos y luego saco una daga mágicamente de nuevo y con ella intento atacar
al costado del otro, pero ni se inmuto. La daga ni siquiera le habia echo un
rasguño a la capa de acero. Alex desesperado usó un hechizo. Los viento
entraban por el boquete de la compuerta, rodeaban a Alex y llegaban al hombre
de acero, pero aunque el viento llegaba con fuerza sobre él, no sentía la
presencia del viento a su alrededor. Luego Alex toco el suelo con sus palmas y
pronunció unas palabras muy raras. El hombre de acero se iba acercando más
hasta que piso la zona en la que Alex dejo sus palmas antes, y varias capas de
acero que se formaban con la materia del camión, rodeaban al hombre atrapandole
en una capsula de acero. Alex respiró tranquilo, pero el hombre atravesó con su
brazo la capa de acero y cogió a Alex de la cabeza. Después el hombre se quitó
a puñetazos las capas de acero que le rodeaban, y ya libre, estrello a Alex
contra la pared mas cercana al conductor del camión. Allí le asestó un puñetazo
en el estómago a Alex, este quiso gritar pero le costaba con la boca tapada con
la palma del contrario.
-
¡Alex,
sal de ahí. Por el boquete podre disparar los misiles! – dijo Juan preocupado
al ver que su compañero tardaba en salir.
Alex no
respondía. Estaba casi sin respiración tras el último puñetazo. El hombre de
acero le iba a asestar otro puñetazo cuando Alex dijo en voz baja:
-
Di…visión
El
cuerpo de alex se dividió en dos y cada parte dividida era otro Alex. El hombre
de acero los soltó sin poder contener la cabeza de ambos en su mano. Los Alex
se soltarón, cada uno se colocó en posición erguida, y cerrando los ojos
pronunciaron unas palabras. Los pies y las manos de cada uno se iluminaron de
un verde intenso. El hombre de acero lanzó un puñetazo a uno de los Alex,
mientras el otro le golpe en la espalda con un puñetazo. El hombre de acero
gimió algo de dolor, la fuerza del puñetazo lo empujo hacia delante, que el
otro Alex aprovechó para agacharse y propinarle una patada a cada pie del
enemigo. El hombre de acero perdió el equilibrio y el Alex que estaba detrás de
el, antes de ver aplastado a su otro yo, pronunció:
-
Unión.
Y el
Alex que estaba apunto de ser aplastado desapareció. El auténtico Alex con su
mano izquierda empezó a girarla alrededor de la mano derecha, cerrada en puño.
Esta se ilumino de un color negro. Luego Alex golpeo con ese la compuerta
trasera para romperla.
El
hombre de acero quiso coger a Alex entre sus brazos para aplastarlo, pero este
le esquivó saltando hacia la motocicleta a tiempo. Y mientras estaba en el aire
se dio la vuelta para mirar al hombre de acero he hizo aparecer cinco dagas en
cada mano. Las lanzó mientras estaba en el aire hacia el hombre de acero.
Algunas le alcanzarón sin hacerle nada y otras fallaron, callendo en el camión.
Alex y
Juan volvieron a coordinarse para que el primero volviera a su asiento en la
motocicleta tras caer en el salto. Juan le dio la enhorabuena a Alex y se
preparó para lanzarle otros dos misiles al camión. Aunque el hombre de acero no
se disponía a permitirlo, cogió parte de la mercancía del camión (aparentemente
muebles de dormitorios) y los tiros a la carretera. Los escombros de armario no
fueron peligrosos. Lo que si lo fue era el contenido de los Roccito que había
esparcidos por toda la carretera. Estos rebentarón al chocar contra el suelo,
liberando un líquido rojizo que hizo que las ruedas de la motocicleta perdieran
adherencia. Juan actuo con rapidez, redujo la velocidad poco a poco hasta
detener la motocicleta y después se detuvieron en el arcén de la autopista.
Juan se quedo indignado por haber fallado la
misión. Pero Alex le tranquilizo con una palmada en la espalda. Juan le dirigio
la mirada dudosa y Alex le lanzó una sonrisa pícara.
Mientras,
el hombre de acero en el camión que ya habia llegado a la ciudad, cogió una de
las dagas que Alex lanzó antes, la miró con desprecio y le dirigió una mirada
burlona a la daga. La siguió observando hasta ver en ella una pequeña lucecita
roja que parpadeaba, el hombre de acero se quedo perplejo, y luego dirigió otra
mirada a las demás dagas que había allí… todas emitían una pequeña luz roja que
parpadeaba.
-
ijo
de… - dijo el hombre de acero. Pero no le dio tiempo a terminar la frase porque
el interior del camión explotó.
Alex le
explico a Juan lo que había hecho. Se estubieron riendo al mismo tiempo que
reparaban la motocicleta. Cuando terminaron, se montaron en ella de nuevo y
decidieron regresar a casa. Pero antes de que arrancaran la moto, una temible
nube oscura, que cubría todo el cielo se les acercaba desde la ciudad. Juan se
asustó, presenciando el peligro que se les avecinaba y aviso inmediatamente a
su compañero de que tendrían que salir de allí en seguida. Arranco Juan el
motor y se marcharon de allí.
Tras
media hora de viaje en autopista, la cosa parecía tranquila. Juan dejo a Alex en su casa y luego él unos
minutos mas tarde regresaba a la suya. Estaba agotado, asi que le envio un
mensaje a Johan:
“Ya te
hemos hecho el favor. Pero la cosa no era tan fácil. Cuando vuelvas te contare
porque. Buena suerte en esa cosa que estas haciendo. Y saluda a Crista de mi
parte. Bye.
P.D: nos debes a mi y a alex, sobre todo a el,
un gran favor después de esto, ok?. Venga, nos vemos. ”
Al dia
siguiente, Johan había llegado a la capital del país. Uno de los pasajeros tuvo
que despertarlo porque se había quedado dormido. Cuando se despertó, salió del
tren con sus cosas y miro el móvil. Tenía dos mensajes,uno de Juan que decía
que habían cumplido la misión, y otro que decía que enhorabuena por cumplir la
misión y que el otro compañero (Adry) ya había sido trasladado a las
coordenadas indicadas.
Leido los mensajes dio una pequeña vuelta por
la estación hasta encontrarse con una joven de pelo rojizo, ojos castaños y una
sonrisa muy alegre. Era de constitución delgada, tez blanca y llevaba puesto un
jersey blanco porque allí hacía frio y unos pantalones vaqueros rojos, además
de unas botas a juego. Era algo tímida, pero le dio un apretón de manos a
Johan.
-
¿Qué
tal el viaje Johan?
-
Bien,
gracias Crista – dijo Johan- ¿y tu que…? – preguntó Juan sin terminar porque le
interrumpió otra persona por detrás. Esta se lanzo encima de Johan, este perdió
el equilibrio y se cayo de boca en el suelo de la estación.
-
¡Primo!
¡Por fin has llegado me tenías preocupada jeje! – dijo la niña encima de Johan.
-
Em…
Laura, por favor. Quitate- dijo Johan con cara de poco amigos.
-
¡Joe
que saborio. Pues ahora no me quito! – dijo Laura dando un brinco encima de la
espalda de Johan con mala leche.
-
¡Aaaaah!
– gritó Johan – ¡eso duele!
-
¡Pidemelo
de otra forma! – ordenó Laura a Johan
-
Vale…
- dijo Johan y añadio:- ¿Puedes quitarte por favor primita de encima de mi
espalda?
-
Pues
claro primo jeje – afirmo Laura para levantarse
-
Aim…
- suspiro Johan y le preguntó a su prima:- ¿Qué haces aquí prima?
-
Pues
mira primo, resulta que … ¿oye no me vas a presentar a tu amiga? – preguntó
Laura refiriendose a Crista.
-
Por
supuesto. Crista ella es mi prima Laura, Laura ella es Crista, una amiga de
Juan -dijo presentadolos mientras concluía:- Laura también conoce a Juan, son
casi como hermanos.
-
¿Como
esta Juan? – preguntó Laura a Johan
-
Esta
bien acaba de hacerme un favor... Bueno Prima, ¿puedes explicarme que haces
aquí?
-
Pues…
espera… ¿ella es de fiar nop? – preguntó Laura susurrantemente a Johan
-
Pues
claro – dijo Johan
-
Me
refiero si pertenece a la organización que te ha mandado hacer la misión – dijo
Laura al oido de su primo.
-
Em…
¡¿Tu como conoces la organización?! – preguntó Johan algo alarmado, aunque
intentó no hablar demasiado alto.
-
Ya
te contare. Pero dime, ¿es de fiar? ¿si o no? – y afirmo Johan
-
Vale,
os cuento. Resulta que Pachino Rubisco se a presentado en público hace unos
días.
-
¿Cómo?
– preguntó Juan pasmado
-
Y
entonces para que hay que destruir…? Bueno, ya sabes el que…
-
¿Seguimos
la conversación en otro sitio vale? Es que tengo hambre – propuso Crista
interrumpiéndolos.
Los tres ayudaron a Johan con el equipaje y se
largaron de la estación. Buscaron un lugar tranquilo y con poco público. Crista
conocía un pequeño restaurante, perfecto para desayunar y con poca clientela.
Cuando llegaron allí, cada uno pidio lo que le parecía conveniente: Johan pidió
un café con una tostada, Laura dijo que no tenía mucha hambre, Crista se pidió
tres croissant, dos tostadas con mantequilla, un vaso de leche,un batido,
cereales, dos bizcochos y un vaso de agua.
Johan se asustó al ver a su compañera pedir todo
eso, al igual que Laura. Pero intentaron no decirle nada a Crista al respecto y
continuarón con la conversación anterior:
-
Laura…
- dijo Johan esperando una respuesta por parte de su prima.
-
¡Am
vale! Sobre la misión… Bueno la idea era que Pachino Rubisco saliese y asi los
de la organización lo atrapasen, pero parece que era una imitación.
-
¿Una
imitación el que? – preguntó Johan
-
Pachino
Rubisco, anoche, quedó en uno de los almacenes del sur de la capital para
hablar con los clientes de la mercancia de ayer. Toda esa cantidad de Roccito
voló por lo aires en una explosión mientras fue transportada. Uno de los
hombres que trabaja para Rubisco y que sobrevivió a la explosión,conto lo
ocurrido. Estaban desorientados, Pachino ofreció otra cantidad de la misma
droga transportada por avión, pero el cliente… bueno… más bien clienta. No
quiso excusas. Y se cabreo tanto que le lanzó un hechizo de fuego a Pachino
Rubisco.
-
¿Entonces
ha muerto? – preguntó Johan
-
Si
ha muerto, entonces no tenemos que hacer nada ¿no? – propuso Crista
-
No,
no murió. Resulta que las llamas quemaron la superficie del cuerpo de Pachino y
desvelaron como era en realidad: un cuerpo gelatinoso, casi transparente y de
un color violeta claro. Hubo un momento de sorpresa, porque nadie se lo
esperaba. Luego Pachino o lo que fuese, le ofrecio una oferta: la mitad del
precio total y una cosa más.
-
¿Cúal?
– preguntó Crista curiosa.
-
Cuando
se la iba a proponer la clienta un hombre pelirojo con ojos azules miró el
reloj y le dijo una cosa al oido a la clienta, esta dijo que tenía que
marcharse y que Pachino le acompañase para contarle el ultimo detalle de la
oferta, cuando se marcharon se adentraron más en la estancia donde estaban, y
no pude seguirles. Asi que no pude escuchar que era la última cosa que le iba a
proponer.
-
¡¿Cómo?!
– preguntarón los dos alertados.
-
¡Si,
fui yo quien fue a investigar! – dijo Laura orgullosa y añadio:- ¡Te recuerdo primo que soy detective privada!
-
Ya
lo se, ¡¿pero la organización estaba al tanto de lo que habías hecho?!!¿No
sabías que eso podría ser peligroso?!
-
No
te preocupes primo, se cuidar de mi. Además, fue la organización quien me lo
pidio – dijo Laura.
Johan
estaba algo inquieto y molesto. no pensaba otra cosa que coger el móvil y
dejarle las cosas claras al jefe de la organización, incluso le daba igual que
no fuese un lugar seguro para efectuar la llamada.
Seguía
inmerso en sus pensamientos cuando Laura le dijo:
-
Johan.
Yo fui quien les llame. – dijo Laura dejando dudoso a su primo y concluyo por
decirle:- Ellos no me buscaron, yo los encontre. Te investigaba y sabía que
trabajabas para ellos. Los he investigado, conseguí su telefono y me comunique
con ellos con sus contraseñas. Al ponerme en contacto, sabían quien era y
dijeron que me estaban esperando… Después me contaron la misión, que trabajabas
para ellos y muchas cosas más.
-
Pero
el jefe de la organización me dijo hace unos días que si Pachino salía a la luz
ellos se encargarían de él. – explicó Johan a su prima - Te han tomado de tonta
– espetó Johan a su prima.
-
¡Ehh!
¡No te pases imbecil! Era porque hay alguién que esta vigilando a los miembros
de la organización, entre ellos te vigilan a ti. Hay muchos miembros que estan
desapareciendo, y se dice que es debido a una persona. Todavía no han descubierto
quien es. Asi que como yo no pertenezco a la organización, me encomendaron la
misión a mi y ha cambio me han dado un mes de vacaciones pagadas ha EEUU.
Johan
dudaba si aquella persona que capturaba a los miembros y les vigilaba era el
mismo que la noche en que a él lo llamaron, o el a quien se enfrento aquella mañana
cuando dejo de entrenar. ¿O eran ambas la misma persona?
-
¿Y
no han descubierto nada de él? La organización ha de saber algo. – dijo Crista
a Laura
-
Sólo
han descubierto una cosa – y los dos la miraron – que es moreno por rastros del
cabello que se le callo mientras se peleaba con uno de los miembros, o eso me
dijeron.
Johan
sabía que no podía tratarse de la misma persona. El que le atacó era rubio y el
que le seguía no sabía como era, pero quizás sea el mismo del que habla Laura,
y sea moreno. ¿Trabajarian juntos?. Dentro de sus pensamientos, se le encaro
otra duda.
-
Laura.
Pachino Rubisco era un diltonian –
dijo Johan
-
Si
primo. Pero de todas formas ese no era Pachino Rubisco.
-
¿Cómo
lo sabes?
-
Porque
esa misma noche, cuando les conte a la organización lo que vi. Ellos me
contaron que alguien había tramitado en la cuenta de Pachino, extrayendo cierta
cantidad unas horas antes. Es imposible que haya estado en dos sitios a la vez
en tampoco tiempo.
-
Pero
eso puede ser cualquiera en quién confie Pachino – afirmo Crista
-
Imposible.
Porque la cuenta de Pachino necesita una muestra de sangre, y ha de ser
idéntica. Además fue en un banco internacional de holanda, y las cámaras
grabaron a Pachino mientras entregaba una muestra de sangre del brazo y se
marchaba con el dinero.
-
¿Entonces
hay dos Pachinos? – preguntó Johan confuso
-
No.
Pachino sólo hay uno. Probablemente al que espié era un clon.
Un
grupo de camareros se acercaron y sirvieron el desayuno con educación. Laura y
Johan tenían también algo de hambre, asi que terminaron rápido el desayuno.
Crista en cambió todavia seguía con su festín matinal. Johan y Laura rieron al
ver la escena. Se dirigieron unas miradas y continuaron hablando:
-
Por
cierto prima, ¿que es un diltonian? –
preguntó Johan
-
Es
una criatura marina. Además de excasas en el planeta. Tiene la propiedad de
transformarse idénticamente, molécula a molécula, en el individuo que ellos
quieran. Se las consideraba extinguidas, pero parece que Pachino tiene recursos
para uno y usarlo como clon.
-
Si
– afirmó Johan, y tras un momento de silencio que el único ruido era Crista
masticando, preguntó a Laura: - ¿Por qué Pachino absorbe la esencia de las
personas con pornografía y no con otro dvd ?
-
Eso
tiene una explicacion: que Pachino sabe muy bien que los dvd pornográficos son
más vistos que las pelis normales, por lo que le da más clientela, aunque
gracias a la pirateria y e internet, iba perdiendo dinero, hasta que coloco
estirilio modificado en cada uno de los pc americanos. Con esa idea, su dinero
aumento rápidamente. La organización esperaba que iniciase el proceso de
estirilio aquí, pero lo ha hecho en otro país, por eso la organización se ha
enterado hace poco de lo ocurrido. Allí se compran ordenadores nuevos cada año
y sobre todo cada mes para renovar los viejos, es imposible que el plan de
Pachino falle. Los gobiernos no puedes detectar el estirilio, y aunque lo
hiciesen con la ayuda de la magia, Pachino soborna a miembros de los altos
cargos. Dentro de poco, casi toda america perderia algo mas que el dinero
comprando el pc, y Pachino aprovechara montando clínicas de terapia y
hospitales donde se les dirá que la unica cura es consumir el Roccito. Es un
ciclo sin fin, donde el unico beneficiado es el cabrón de Rubisco. –dijo laura
enfurecida pensando en todo lo que el tramaba.
-
Hay
que admitir que el plan es muy bueno – dijo Johan pero al mirar la cara de
cabreo de su prima añadio: - pero no es justo lo que esta haciendo, por eso la
dama del fuego, yo y Adry nos encargaremos de destruir los laboratorios
principales de creación de la droga. Ahora me tengo que marchar a coger otro
tren. – dijo Johan al levantarse de la mesa – Yo invito. Crista, Laura… nos
vemos fuera.
Laura
quiso rechistarle pero Johan la ignoro. Crista no se habia enterado de nada,
estaba absorta en el comida. Cuando termino de comer, Laura le dijo que se
fuesen fuera. Cuando salieron del restaurante vieron a Johan sentado en el capo
de un coche frente a ellos. Johan se levanto del capo y se acerco a ellas:
-
Bueno,
es hora de marcharme. – dijo Johan despidiendose de Laura y de Crista.
-
Johan,
necesito que me dejes eso – dijo Crista
-
Es
verdad. Toma – dijo Johan entregandole una nota de papel doblada a Crista –
Volvere después de completar la misión. Buena suerte. Por cierto… - comentó
mirando a su prima – no intentes seguirme ni a mi, ni a Crista. Si eres
detectiva privada vuelve a tu trabajo, y si la organización te pide otra
misión, llamame y cuentame lo que te han dicho ¿vale?
-
Primo.
No soy una niña pequeña. Se cuidar de mi misma.
-
Pero
tu hazme caso, no quiero que te pase nada – dijo Johan con un tono preocupado –
la organización podría hacerte correr un gran peligro. No les importa si sales
con vida o no, lo que les importa es la información.
-
Si…
primo… - dijo laura con la mirada perdida, como si no hechase cuenta a las
palabras de su primo.
-
Bueno
he de irme ya o no llegare a tiempo. Adios.
Johan
volvió a la estación. Crista regreso a su casa y se preparo para la misión que
le esperaba. Se despidió de sus amigas (todas se ofrecieron en ayudar, pero no
quería ponerlas en peligro) y se marcho a las coordenadas que marcaba el papel
que le había dado Johan.
Laura
vivía en la capital, y su casa no estaba muy lejos de allí, asi que decidio marcharse
también hasta que sonó su móvil, lo cogió y contesto a la llamada:
-
¿Quién
es?
-
Hola,
¿eres Laura? – preguntó una voz femenina por el móvil.
-
Si,
soy yo. ¿Qué desea?
-
Soy
tu vecina. Escuchame, que hay tres personas aquí que quieren hablar contigo. No
sabía donde estabas, asi que uno de ellos me dio tu movil y me dijo que te
avisara.
-
Mmm
– dijo pensativa Laura – seguro sea algunos clientes.
-
¿Algunos
qué?
-
Nada,
nada – rectificaba Laura – digales que voy allí ahora mismo. Adios – y colgo el
móvil.
Laura llegó
a su casa. En la entrada había una mujer algo mayor, un niño pequeño y un joven
muy apuesto, junto a ellos estaba su vecina. Una mujer rechoncha, con arrugas,
para ser una cuarentona se cuidaba fatal, aparentaba el doble.
Cuando
llego se despidio de la vecina, y ésta sin decirle adiós siquiera se metió en
su casa cerrando la puerta con brusquedad. Cada una de las personas que estaban
allí quería pedirle ayuda por sus dotes de detective. Primero empezó por la
madre:
-
¿Qué
desea?
-
Creo
que mi marido ha contratado a un detective privado para seguirme. – dijo la
mujer
La
señora era alta, tenía el pelo rizado y brillante, los labios pintados, la cara
maquillada. Llevaba ropa escotada y una minifalda. Además de un bolso blanco
cubierto de rubíes.
-
¿En
qué trabaja su marido? – preguntó Laura
-
Pues
es dueño de una agencia de viajes. Casi siempre esta de viaje, ¿sabe?. Se fue por motivos de trabajo hace una semana,
y en esa semana bueno me estaba viendo con un hombre. ¡No era mi amante, sólo
un amigo! . Pero mi marido me llamo hace poco para pedir el divorcio, le
pregunté porque y no me lo dijo. Creo que ha contratado a un detective para
seguirme. De otra forma no podría pensar que le he sido infiel.
-
¿Y
que quiera que haga yo exactamente?
-
Quiero
que averigue quien es el detective que me persigue, cuando lo haga, quiero que
me diga todo sobre él.
-
Firme
aquí por favor – dijo Laura sacando un papel y un boli – y necesito que me
entregue la mitad en efectivo y la otra mitad al terminar. Y que además ponga
en este papel las condiciones que me pide.
-
Ya.
¿Cuánto es?
-
Son
500 € - contestó Laura
La
mujer metió la mano en el bolso, sacó una cartera blanca hecha de cuero, a
juego con el bolso. La abrió enseñando un fajo de billetes enorme, y entre
ellos saco un billete de quinientos euros. Se lo entrego a Laura y luego la
mujer se largo de alli en silencio.
-
Te
toca pequeño - dijo Laura dirigiendose a
un niño pequeño
Era
pequeño, tenía gorra, un camisa de mangas cortas y un pantalon vaquero pequeño.
Tenía el pelo castaño y mascaba un chicle. Se acerco a Laura con timidez y ella
le animo ha hablar:
-
Mire
… señora… que el otro dia estaba con mis amigos y jugando al futbol se nos
perdió un balón en los matorrales y no lo encontramos.
-
¿Y
quieres que yo te ayude a encontrarlo pequeño? – dijo Laura con dulzura.
-
Si.
Pero solo tengo 20 centimos y un chicle
-
Con
eso tendras suficiente para pagar. Y jugasteis al futbol en el campo
provisional de aquí al lado ¿verdad? – el niño afirmo – Entonces no te
preocupes. Encontrare la pelota
-
Gracias - dijo el niño al despedirse.
-
Bueno…
¿Tu qué deseas?
-
Me
gustaría denuncia un robo – dijo el joven de cabellos rubios.
-
Por
favor, pasa dentro de mi casa.
El
joven siguió a Laura hasta el interior de su casa. Ella le indico que esperase
sentado en el sofa del salón, junto a la habitacion de invitados.
Cuando
laura regreso, saludo coordialmente al joven y este abrió la conversación:
-
Me
han robado algo muy importante para mi
-
¿El
que?¿Dinero, joyas?
-
Algo
con un gran valor sentimental
-
¿Un
retrato, una reliquia familiar, un regalo de cumpleaños?
-
Me
han robado… el corazón.
-
¿Qué?
– dijo Laura, pensando que le estaba tomando el pelo – losiento marchase de …
-
Digo
que me han robado el corazon con el simple hecho de robarme – le interrumpió el
joven a Laura rectificando sus palabras anteriores - Lo que me han robado es a
mi gato ulises.
-
Seguramente
no te lo han robado, sólo habrá… - pero no pudo acabar la frase.
-
Le
estoy diciendo que me lo han robado – dijo el joven histérico – vi como me lo
robaban.
-
¿quién?
-
Un
joven, vi que se marchaba con él. Creo que es mi vecino pero no estoy seguro.
-
Eso
es problema de la policia, no mio. – dijo Laura
-
Ya
he e ido a la policía pero dicen que sin pruebas no pueden irrumpir en casa de
alguien. Hace unos días lo hicieron educadamente, pero mi vecino nego tener a
mi gato. Lo que le pido es que averigue si lo tiene o no.
-
De
acuerdo. – confirmó Laura
Firmaron
los papeles, el joven le entregó el dinero y se despidieron. Este le dio el
movil de él a Laura y las gracias por lo que estaba haciendo.
Al día
siguiente Laura resolvió los casos uno por uno: primero fue a los matorrales a
buscar el balón que perdieron los niños pequeños, Laura averiguo uno de los
matorrales tenía la forma de haber caido un balón allí junto con restos de
pelos que resultaron ser de un beagle. Investigó todas las casas cuyos dueños
tenían beagles y acabo encontrando el balón que al final entregó al niño. En
segunda lugar, telefoneo a la señora y le dijo que no le seguía ningun
detective, sino que simplemente el marido quería cortar la relación con ella,
porque según descubrió Laura el marido había encontrado a otra persona, que
resultaba que era amiga de un amigo que era amigo del hombre con el cual la
mujer de él tuvo una relación infiel. La mujer le entregó el dinero a Laura,
aunque se negaba, ya que si no lo hacía el contrato apoyaría a Laura en juicio.
Y en cuanto al caso del gato ulises, Laura descubrió que el vecino compraba
comida para gatos en el supermercado. Ella se hizo pasar por una veterinaria y
decirle que había un plaga que se contagiaba entre gatos y era necesario que si
tenía gatos que fuese con ella a la clínica. El hombre asustado sacó al gato
ulises del escondite, Laura lo cogió y fue a avisar al joven, le entregó su
gato y el vecino fue multado, pero el joven retiro la denuncia si el vecino se
negaba a robarlo y se pasase de vez en cuando a cuidarlo. Asi ambos salian
ganando.
Cuando
resolvio los casos, el joven volvió a visitar a Laura para darle las gracias:
-
No
hay de que jeje – dijo laura
-
Me
gustaria agradecertelo con crecez – dijo el joven – Mira me llamo Christian
-
Encantado
Christian, yo Laura jaja
-
Que
graciosa eres, además de guapa – dijo el joven alagador.
-
Gracias.
Tu tampoco estas mal jajaja
-
¿Quieres
venir conmigo a cenar mañana por la noche? – dijo el joven a Laura
-
Pues
claro.
-
Ok.
Mañana vengo a recogerte a las nueve. Ahora tengo cosas que hacer. Hasta pronto
– dijo Christian despidiendose
-
Hasta
pronto, Christian.
Esa
noche Laura le costaba dormir. No podía quitarse de la cabeza aquel rostro
perfecto, de tez morena, con ojos azules y pelo rubio entonado a castañado. Con
dificultad alcanzó el sueño, se durmió
placidamente en su cama esperando quedar mañana con el hombre con el que soñaba
despierta.
Eran
casi las nueve. Se acercaba la hora. Johan bajaba del tren cuando llego a la
estación del norte. Cogió su equipaje, llamó a un taxi a la salida y se fue. El
taxi lo dejo unos kilómetros lejos de su objetivo. Johan pago al taxista, y
cuando este se alejo lo suficiente y no veía a nadie a su alrededor, sacó un
objeto de su cartuchera de cuero. Era un pajaro pequeño, de color marrón. Lo
tiró al suelo y una nube de humo se formó delante de Johan. De la nube salió un
pajaro enorme, parecía un águila pero con el pico mas curvado y los ojos más grandes.
Además tenía un pelaje marrón pero las puntas de las plumas eran negras. Johan
se subió a su espalda, el ave se elevó aleteando las alas en el aire y se
fueron volando.
Cuando
había llegado a lo que parecía las coordenadas indicadas, Johan miro el reloj.
Faltaba 1 minuto para la hora del ataque y todavía no había encontrado el
laboratorio.
Sacó de
su cartuchera un lente de vidrio, se la puso como un monóculo en el ojo y miró
hacia abajo. Un laboratorio se presenciaba debajo de él. Johan se soltó del ave
y calló en picado hacia el laboratorio. Cuando estaba a punto de estrellarse al
suelo, una extraña barrera invisible cubría a Johan desde los pies y esta iba
subiendo cada vez más hasta cubrir a Johan. Cuando lo hubo cubierto, Johan
siguio callendo pero esta vez vio como el laboratorio se hizo visible bajo sus
pies. Consiguió detener el impacto de la caida con un hechizo de viento para
descender más lentamente, cuanto llego al suelo miro el reloj: era la hora.
Adry
estaba en posición cuando su reloj pito. El laboratorio que le tocaba destruir
uno que se encontraba cerca de un volcán inactivo, en el centro de la isla.
Cuando Adry se acerco a la puerta principal, comprobó su altura: 5 metros. La
puerta y las vallas que rodeaban los bordes del laboratorio tenían la señal de
electrificadas. Adry lo comprobó al tirar una piedra que al chocar con la
puerta se hizo añicos. Estubo un momento pensativo, hasta que se le ocurrio
retroceder. Miro a la puerta, empezó a correr la suficiente distancia, como
para llegar a la puerta, y cuando la había alcanzado, saltó. El salto que dío
fue enorme, superó la puerta y creo una parabola en el aire.
Cuando
cayo al suelo, rodo sobre su hombro, se puso de nuevo en pie y marcho corriendo
hacia el frente. Dos soldados con armas de fuego en sus manos, vieron a Adry ir
hacia ellos. El más cercano ha Adry le disparaba con lo que parecía una
metralladora y el otro se acerco su muñeca a su mano para pedir ayuda. Adry
esquivo todas las balas excepto unas pocas, que pasarón rozandole. Cuando tenía
cerca al que le disparaba, Adry sacó su bastón de acero sujeto a su espalda,
con él le quitó el arma de fuego al soldado, después le golpeo con la punta del
bastón en el estómago del soldado. Este se doblo del dolor y Adry le asestó con
un giro de bastón en la frente, tirándolo hacia atrás y dejándolo inconsciente.
Luego Adry cogió su bastón y se lo tiró al que pedía ayuda, el golpe del
lanzamiento lo dejo inconsciente. Adry recuperó su bastón y comprobó que la
muñeca del soldado desmayado empezaba a soltar ruidos de voces <enseguida
vamos,cambio>. Adry penso un plan y observo donde se encontraba. A su
espalda estaba el recinto electrificado que rodeaba el laboratorio, en frente
suya un edificio que se bifurcaba en tres caminos: metiendose por la puerta que
estaba abierto enfrente de Adry, un callejon a la izquierda y otro a la
derecha.
Adry
miró ha ambos lados, todavía no veía a nadie, excepto a lo que parecía a un
técnico de laboratorio, con bata, con auriculares de mp3 puesto y leyendo unos
papeles que tenía en mano.
Paso
unos minutos hasta que los refuerzos de soldados llegasen a la entrada. Vieron
a dos de sus camaradas inconscientes en el suelo y a otra persona, que acaba de
levantarse del suelo. Era un hombre con una vestimenta muy esceptica de color
marrón, un chandal y un bastón en la mano. Los soldados no vacilaron en
dispararle y acabar con él.
Adry en
cambio se encontraba dentro del edificio con una bata puesta, y con una ropa
distinta. Distinguió como los soldados mataron al técnico que él habia dejado
inconsciente y cambiado las ropas con él. Cuando el técnico yacía en el suelo
con la ropa hecha unos destrozos por los disparos, Adry murmuró:
-
Joder…
me gustaba ese chandal.
Se
adentro en el edificio. Atravesó varias compuertas, saludando a los técnicos
que se encontraban allí, unos alarmados por lo que había pasado fuera, y otros
ignoraron su presencía. Continuo hacia el centro del edificio, donde se
encontró en una sala enorme, la más grande. Rodeada de máquinas, instrumental
de laboratorio, un montón de técnicos y justo en el centro lo que parecía una
bola enorme morada, viscosa y que iba aumentando su tamaño poco a poco. Un gran
brazo mecánico cogía a montones partes de esa bola, las pasaba por un separador
mecánico, y una de las muestras separadas era analizada por uno de los
técnicos, en cambió las demás eran expuestas a productos químicos que le
rociaban las máquinas y los técnicos.
Adry se
acerco a la bola viscosa de esencia líbida y metió en ella una granada de color
azul. Se alejo y la bola viscosa se congelo al instante. Adry ante las
expectacion de los demás, cogio un lunchaco y lo tiro hacia la bola congelada,
rompiendola en trozos. Después cogio una granada y la tiro, haciendo volar toda
esa sala por los aires. Él consiguió salir a tiempo de alli, y se fue corriendo
a la salida. Pero allí le esperaban los soldados, y dos de ellos en el frente
dijeron:
-
¡Es
él!
-
Mierda – dijo Adry
Un
temible explosión, debida a la cantidad de productos químicos en aquel
laboratorios, origino una reacción en cadena que derribo a todos los presentes
en el edificio. Adry aprovecho la explosión para salir huyendo por una ventana
que llevaba al exterior ha un callejón de la izquierda del edificio. Desde alli
se le ocurrió escalar el edificio, pero la explosión estaba produciendose cada
vez más fuerte, tanto que las paredes del edificio se estaban desplomando. Adry
no tuvo más opción que cuando llegara a una altura considerable, apoyo sus dos
pies en la pared y saltó hacia atrás dando una voltereta sobre si mismo. Cuando
Adry tenía la cabeza boca abajo en el aire, miro hacia abajo y vió que un pelo
de su cabeza se chamuscaba al rozar la valla electrificada, pero por suerte
Adry cayo de pie al otro lado sano y salvo. Salió huyendo de allí mientras la
explosión hizo saltar por los aires todo el edificio y derrumbando incluso los
muros.
Mientras
tanto, en la capital del pais, justo en medio de la ciudad. Se encontraba otro
laboratorio. Este no era invisible ni estaba oculto, al contrario, cualquier
persona que pasase pro allí lo vería. Pero a diferencia de los otros
laboratorios, este tenía dos soldados en la puerta de guardia. Otros soldados
pratullando el interior, un edificio vallado y los muros llegaban hasta los
doce metros, y por encima una rendija, también electrificada.
Crista,
con su vestimenta de batalla: un vestido rojo y largo con tirantes gordos, con
dos rajas a cada lado para luchar bien, dos abanicos con cuchillas y botas
altas. El pelo lo seguía teniendo rojo, pero estaba alisado.
Miro
las coordenadas y un reloj de manecillas que tenía: era la hora que marcaba el
papel que le dio Johan. Crista tenía que actuar, asi que dio una pequeña danza
circular sobre si mismo, elevándola en el aire. Los soldados de la entrada
pensaron al principio que era una chabala disfrazada, pero cuando la vieron
danzar en el aire se asustaron y abrieron fuego contra ella. Las balas no
alcanzaron a Crista, rebotaban mientras ella danzaba. Por lo visto, Crista
movía unos abanicos que tenía en las manos para repeler las balas. Cuando los
soldados se quedaron sin munición y empezaron a cargar, ella lanzó sus dos
abanicos que fueron girando en el aire hasta formar un disco de fuego
rotarorio. Los abanicos de fuego lograron dañar a los soldados que calleron
heridos e inconscientes en el suelo. Crista paro de danzar, se acerco a ellos y
cogió sus abanicos. Cuando miro hacia arriba vio dos camaras vigilando la
entrada. Ignoro las camaras y se acerco a una de las esquinas del muro, cogió
un pincel rojo y colocó un simbolo japonés en la esquina. Hizo lo mismo en las
otras tres.
Cuando
hubo llegado a la tercera, cerca de la entrada donde estaban los soldados
inconscientes por el ataque. Un grupo de soldados salieron con la intención de
atacar a Crista. Ellos abrieron fuego hacia ella y dijo:
-
¡Katon,
Hite!
Un muro
de fuego apareció desde bajo tierra entre los soldados y Crista, las balas
trasparon el muro, pero cuando este se desvanecio Crista no estaba donde antes.
Se había elevado en el aire, usando el calor del muro en sus tirantes como si
fuesen globos.
Los
soldados apuntaron hacia a ella, pero Crista era más rapida que ellos y agito
generando una corriente de viento incandescente sobre ellos. Las armas se
fundieron y los cascos de los soldados no les dejaban ver. Algunos se
dispararon entre ellos y otro calleron asfixiados. Cuando todos calleron,
Crista se acerco a la entrada paso por ella. Alli estaban esperandola, una
veintena de soldados apuntando con sus rifles desde todas direcciones.
Crista
observo la situación y se le escapo una carcajada. Los soldados se quedaron
pensando que le pasaba y ella después de reir dijo:
-
Que
nerviosa estoy. Me han dejado a mi estos dos la peor parte. – dijo Crista –
Venga Crista, relajate. Tu puedes con esto jeje – se dijo Crista a si misma.
Los
soldados como pensando <esta esta loca>. Crista respiro hondo un par de
veces, cogió con fuerzas sus abanicos, los abrio y se coloco en posición de
danza con los ojos cerrados.
Los
soldados dispararon contra ella al aviso mientras ella pronunciaba sus
palabras:
-
Danza
primera… el sol naciente.
Un
brillo anaranjado cubría a Crista y envolvió todo el laboratorio y a los
soldados. Estos perdieron la visión de ella durante un buen tiempo. Ninguno
podía ver lo que pasaba, pensaron que las balas habían alcanzado a la joven.
Pero sólo oyeron a sus demás camaradas gritando: <¿qué ocurre?> <¿qué
es esto?> <!no veo nada joder!>, y una voz de una joven que retumbaba
en sus oidos, era la voz de Crista que decía:
-
Danza
segunda… la luna trasnocha.
Unos
cuanto soldados recuperaron la vista y vieron a Crista en una posición de danza
inmóvil. Dispararon contra ella, pero al alcanzarle las balas resultaba ser un
espejimo que se desvaneció en un brillo plateado algo ténue. Los que dispararon
no sabían que pasaba, otros soldados disparon a otra silueta que parecía ser
Crista, pero resultaba ser otra ilusión. Muchos se estaban asustando. Y luego
se volvió a oir esa voz, cada vez más cerca y retumbaba con más fuerza en los
oidos de los soldados:
-
Danza
tercera… - dijo Crista planeando desde encima de los soldados hasta caer justo
en medio de la multitud de ellos y con aire de seriedad pronunció:-el día
infernal. – terminó diciendo con un chasquido producido por el choque entre sus
abanicos.
Los
soldados se miraron los unos a los otros y no se creían lo que veían. Estaban
ardiendo. Todos empezaron a gritar, pero sus gritos se ahogaban en las llamas y
todos calleron al suelo como figuras de domino. Crista recupero el aliento y
entro en el edificio.
Había
un pasillo central enorme, con puertas metálicas a los lados y cámaras de
seguridad en las paredes. Crista avanzo
hacia a delante. Abrio una puerta enorme de metal con sus manos y entro en una
sala, algo pequeña con una bola viscosa morada en el centro dentro de una
capsula de vidrio cilindrica.Ella sabía que tenía que destruirla, asi que de
sus manos invoco un hechizo de fuego en forma de lanzallamas que quemó toda la
capsula, y carbonizando toda la bola pringosa.
Crisa
escapo de alli, pero no sin antes dejar unas dagas de tres puntas incrustadas
en algunas paredes. Al llegar a la salida, la puerta se cerro.
-
Enhorabuena. Has llegado lejos – dijo una voz
a espaldas de Crista
-
¿Quién
eres? – preguntó Crista dandose la vuelta.
-
Sólo
estoy aquí para detenerte. Dama del fuego. – dijo la silueta de la mujer
-
¿Cómo
sabes quién soy?
-
Tu
vestimenta y los restos quemados de los soldados son una clara pista. – dijo la
mujer moviendo los brazos señalando a las heridos del ataque – Ya se que eres
la dama del fuego. Yo me llamo, Lady Gant, mercenaria. Y tu Dama del fuego,
eres mi recompensa.
Ha
miles de kilómetros de allí, en una selva de palmera altas y verdes, árboles
gruesos y enormes, matorrales de inigualable altura, y animales salvajes. Adry,
corría para llegar al puerto y escapar de esa isla. Desgraciadamente, mientras
corría sintío un pinchazo en el gemelo. Pensando que era un tirón muscular fue
a mirarselo, y vió un pequeño dardo de vidrio en forma de aguja. Se lo saco y
lo miro con atención. Luego escucho el ruido de unas hojas moverse y un sílvido
en el aire, Adry se levantó y saltó hacia atrás, y donde estaba antes acaba de
clavarse otro dardo. Cuando fue a examinarlo se escucho una voz desde el segundo
dardo:
-
Hola
joven. ¿Vamos a jugar a un juego te parece?
-
Es
a la oca – bromeó Adry
-
No
idiota. Es el cazador y su presa. Yo
sere el cazador y tu la presa. – dijo la voz del dardo.
-
Joo,
yo quiero jugar a otro juego. – dijo Adry quejándose.
-
Deja
de burlarte. El dardo que ha tocado tu gemelo llevaba un veneno, el cual solo
yo tengo la cura. Si la quieres, tendrás que encontrarme en la selva. – dijo la
voz que se oía en el dardo y añadio:- Otra cosa, sólo tienes una hora para
encontrarme o el veneno te matara.
Adry
miraba su reloj: eran las 10:50. Tenía una hora para encontrar a esa persona.
-
El
juego ha comenzado –dijo la voz del dardo.
La
noche anterior, Laura se vistió con sus mejores ropas. Se puso un vestido
blanco, el más bonito y caro que tenía en su armario junto unos tacones. Además
esa misma mañana fue a la peluquería para redecorarse el pelo. Se puso algo de
maquillaje, aunque no demasiado porque ella ya era muy guapa de por si. Se
colgo sus pendientes favoritos y se pinto los labios.
Cerró
la puerta de su casa con llave al salir y cogió el móvil para llamar a una
taxi, aunque no le hizo falta porque en la otra acera, enfrente de su casa,
había un coche de color negro que pitaba sin cesar. Laura se acerco y comprobo
que era Christian el que pitaba, esperandola a ella. Esta se subio al asiento
del copiloto.
-
Estas
radiante Laura – dijo Christian
-
¡Anda,
vamonos que se nos enfría la cena! – exclamo Laura sonrojada por el piropo.
Llegaron
al restaurante al cabo de unos minutos. En la entrada, tras dejar el coche
aparcado, Christian pregunto por la mesa que había reservado posteriormente. El
camarero los acompaño educadamente hacia su mesa. El restaurante estaba algo
vacio, pero todavia se respiraba el perfumado ambiente y se escuchaba música
relajante por los altavoces escondidos en las paredes.
Cada
uno pidio una cosa distinta. El pidio una menestra de verdura con filete de
ternera del norte y de postre un dulce de almendras. Ella en cambio pidió algo
más ligero: una ensalada italiana (que no se terminó de comer), y de postre
pidio una macedonia de frutas tropicales. Ambos bebieron vino de reserva.
Estuvieron
toda la noche hablando, Laura y él hablaron sobre sus trabajos, algunos casos
particulares que le habían ocurrido a ella y sobre su vida, él en cambio
prefería escucharla. Tenía su mirada absorta y su atención puesta en Laura
mientras hablaba. Ella seguía hablando mientras bebía algunas copas de vino de
más.
Estuvieron
toda la noche en el restaurante hasta que se acerco el camarero de la puerta
para decirles que el restaurante iba ha cerrar. Entre carcajadas y risas,
Christian se puso serio y le dijo a Laura que tenían que marcharse. Ella con
dificultad para caminar por la borrachera que había cogido bebiendo vino, tuvo
que pedirle ayuda a Christian. Este la cogió antes de que se callese al suelo,
y la llevo en brazos al coche.
Aparcaron
el coche al lado de casa de Laura, y Christian le preguntó que como estaba:
-
Estoy
bien. Gracias – dijo Laura que se había recuperado rápido de la borrachera.
-
Te
has mejorado muy rápido. Hace unos minutos no te mantenías en pie jaja
-
Me
recuperó con facilidad – dijo Laura y añadio al tomar aliento:- Me lo he pasado
muy bien.
-
Yo
también
Ella
soltó una sonrisa y salio del coche. Él por caballerosidad la acompaño a la
puerta de su casa, y cuando ella abrio la puerta de su casa le preguntó:
-
¿Quieres
entrar?
No
respondió. Ella le pidió que se acomodara en el sofa del salón mientras se
ponía comoda quitándose los tacones que llevaba puestos.
Estuvieron
el resto de la noche viendo una pelicula juntos en la tele de treinta y seis
pulgadas del salón. De vez en cuando la paraban para ponerse a charlar o para
decir que era muy tarde, pero parecía que ninguno de los dos quería irse.
Acabo
la película y Christian miro el reloj del móvil. Se levantó del sofa y cogió su
chaqueta que había dejado colgada en la entrada. Laura se iba a despedir de él,
cuando sonó un móvil. El tono no parecía ser de Laura, asi que era de
Christian, este lo cogió y contestó a la llamada:
-
Si…
soy yo… ¡¿cómo?!
-
¿Qué
pasa? – preguntó Laura preocupada
-
Vale,
gracias… Adiós – dijo Christian colgando el telefóno y dirigiendose luego a
Laura – Era mi vecino, me han dicho que mi apartamento se ha quemado pero que
al menos ha conseguido sacar a mi gato de allí.
-
¡Ostia!
– exclamó Laura y añadio al ver a Christian algo decaido: - ¿Por qué no te
quedas esta noche a dormir aquí?
-
Gracias
Laura. Pero mejor me ire a un hotel, no quiero molestarte. – dijo Christian
-
No
me molestas tonto. Anda quedate.
En ese
momento, Christian se abalanzó sobre Laura y le dio un beso en los labios.
Laura no supo que pensar, sólo respondió de la misma forma. Ambos se abrazaron
con fuerza, se siguieron besando sin parar, el uno al otro. Christian la cogió
con sus brazos, mientras seguían besándose, al mismo tiempo que Laura le
indicaba con sensuales gemidos en que dirección estaba la habitación. Cuando
llegarón Christian tiro a Laura en la cama y este se lanzo a por ella como si
fuese un tigre por su presa. Poco a poco, se iban quitando la ropa el uno al
otro hasta dejarse en ropa interior. Seguían besándose con mucha pasión, el le
quitaba el sujetador y la ropa inferior a Laura a la vez que ella le qitaba la
ropa interior al él. Cuando estaban los dos desnudos…
Después
de la dulce noche romántica, Laura despertó al dia siguiente en su cama. Busco
a Christian pero no lo encontro a su lado. Hasta que este apareció por la
puerta del dormitorio con una bandeja y el desayuno. Ambos desayunaron en la
cama y más tarde recogieron juntos el desorden de la casa.
Christian tenía que ir al piso a reconocer los
daños. Laura se despidio de él aunque había insistido en acompañarle, pero este
la convencio para que se quedase en casa hasta que él volviera. Aunque ella
hizo caso omiso de lo que él le dijo. Asi que cuando él se marcho en el coche
hacia su apartamento, ella le siguió con su coche.
Al
llegar a la escena del accidente, Laura vió que todos los apartamentos estaban
intactos excepto uno, que había tomado un color negrizo y cuyas ventanas
estaban exteriores estaban rotas.
En la
entrada del edificio había un agente de policía hablando con Christian, luego
entraron. Laura les siguió hasta el interior. Ellos ascendieron por el
ascensor, pero ella prefirio subir por las escaleras. Cuando llegó al piso,
Christian reconoció que era suyo y se marcho con el agente. Laura se escondió
entre las escaleras para que no la vieran, y cuando ellos entraron en el
ascensor, ella subió para examinar el piso. Había una serie de agentes
investigando el piso, Laura se las consiguió ingeniar para entrar diciendo que
era esposa del dueño.
El
apartamento estaba totalmente carbonizado, los muebles quemados y el suelo con
trozos del techo que se habían caido. Laura miró alrededor de la cocina, que
parecía el lugar desde donde se había iniciado el incendio. Miro el techo pero
sólo vio un techo quebradizo que daba la intención de caerse, por suerte los
agentes habían colocado un soporte de seguridad que impedía eso. Luego miro al
suelo, desde donde se había iniciado el fuego y cerca de la ventana exterior,
que era el punto opuesto. El incendio parecía propagarse desde los
electrodomésticos de la cocina hasta la ventana.
-
Perdone
señor, ¿saben cúal es la causa del incendio? – preguntó Laura ha a un agente
-
Todavia
no lo sabemos. Estamos pensando que es una fuga de gas pero las tuberías estan
en buen estado.
Laura
se acerco al horno, este estaba devorado por las llamas, al igual que el resto
de los electrodomésticos.
-
Si
hubiese sido un escape de gas, la explosión hubiese hecho derrumbar el techo y
el suelo. Pero en cambio sólo ha ardido este apartamento, además los restos del
fuego tienen ollín y otros compuestos carbonizados, la explosión por el gas
hubiese sido de otra forma, además los demás vecinos hubiesen oido la explosión
– pensaba Laura deduciendo.
Miro
por la pared y vio una parte de la pared, cercana a la puerta que estaba más
quemada que las demás. La investigo y encontró un pequeño agujero, muy fino y
estrecho. Le cogió prestado unas pinzas a los agentes y unos guantes con la
excusa de que ella tenía que coger una joya de su bisabuela que estaba detrás
del agujero.
-
El
agujero es estrecho y los bordes lisos, como si hubiese sido un objeto
puntiagudo lo que se hubiese clavado aquí. – pensaba Laura mientras seguía
investigando el agujero.
Metio
la mano por el y noto algo viscoso. Cuando se miro los guantes estaban
pringados de un líquido negro. Se le ocurrió coger un mechero y acercar la
llama al líquido. Este se prendió quemando el guante. Laura se quitó el guante
deprisa y lo tiro al suelo para apagarlo a pisotones. Los agentes retiraron el
guante y le hecharon la bronca, dos de ellos la obligaron a que saliese fuera.
Laura se resistía, pero mientras dos de los hombres le arrastaban para llevarla
fuera. Laura miró por la ventana, había un edificio un poco más alto pero a
simple vista, y la ventana estaba abierta.
Cuando
la echaron del apartamente Laura penso en lo que había visto:
-
¿Por
qué Christian habría dejado la ventana abierta? O a lo mejor no era él… quizás
intentaron… asesinarlo.
Regreso
aterrorizada en la idea hacia su coche. Pero antes de irse, pensó subir hasta
el edificio de enfrente. Llego hasta el techo, subió a la azotea y miró por los
bordes del edificio hasta llegar a una zona del borde que tenía de frente al
apartamento de Christian. Laura siguio investigando hasta tocar un borde del
techo que parecía ser falso. Laura casi se cae, pero consiguió agarrarse a
tiempo a una antena parabólica.
Cuando
recuperó el aliento, investigo el borde de nuevo y cuando lo pensaba tocar, su
mano lo traspaso, como si fuese un holograma. Laura metio su mano y noto algo
sólido, lo cogió y lo saco. Era una ballesta tecnólogica. No parecía tener
flechas, pero si un temporadizador.
Telefoneo
a la organización y le pidió que vinieran a recoger la ballesta después de
contarle lo ocurrido. Dijeron que tenían cosas más importantes que hacer, pero
ella insistía además comento la misión que había hecho al investigar a Pachino
Rubisco hace unos días, asi que con cierta resignación, el hombre después de
suspirar, accedió.
Laura
guardo la ballesta en el capo del coche rumbo a su casa. Aparco el coche, sacó
la ballesta y el guante que había usado en el apartamento para investigar.
Entró en su casa, se tumbo en el sofa y dejo la ballesta encima de la mesa,
cogió el móvil y llamo a la organización:
-
Buenas,
Pizza Cósmica a domicilio. ¿Qué desea?
-
Laura.
Diecinueve años. Organización
-
brth767575343737832wteh3526262226795eiwg
– dijo una voz electrónica
Colgo
el telefono tras apuntar los número y descifro lo que quiso decirle: los
números son las coordenadas, y las letras el código.
Con un
mapa y las coordenadas buscó el lugar deseado. Estaba cerca de su casa, en una
calle deshabitada y una cabina telefónica en la otra punta. Laura estuvo unos
minutos esperando, y el teléfono de la cabina sono. Ella se acerco y lo cogió:
-
¿Si?
-
Ei
– dijo Laura
-
Aceptado.
Un
pequeño barullo se escuchaba por al otro lado del teléfono hasta que se llego
el silencio y se escucho a una voz que preguntaba quién era:
-
Soy
Laura. La detective privada. Prima de Johan. Deseaba llevar un objeto a la
organización para que lo analizaran si es posible. Es algo urgente.
-
Losiento.
Pero en estos momentos estamos muy… - pero la voz fue cortada por otra – Ola
Laura. ¿Cómo estas?
-
Bien
– dijo Laura al resultarle a voz familiar
-
¿Que
querías?
-
Quería
analizar una ballesta que he encontrado en un edificio, tiene un
temporadizador y su infraestructura es
de alta tecnología. ¿podrías analizarmela?
-
Pues
claro guapa, sin ningun problema. Tu pasate esta noche sobre este mismo lugar
que iremos a recogerte ¿vale?. Ya te tengo que dejar. Hasta pronto.
-
Adiós…
- dijo Laura algo sorprendida por la excesiva confianza del individuo.
Colgo el telefono, y regreso a su casa con muchas conjeturas en su cabeza, pero con una idea clara: alguién intentaba acabar con la vida de Christian.
CONTINUARA.....