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_____________________________________________________________ Mi experiencia con el Aikido
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He leído por aquí, que cada cual ha tenido sus motivos para empezar la práctica del Aikido; a unos les ha movido el desarrollo personal, a otros la práctica deportiva y como no, a la mayoria la defensa personal. En mi caso deberia de añadir un último motivo, el profesional en mi condición de policia, si bien debo reconocer que los otros se han ido imponiendo poco a poco.
Mi acercamiento al Aikido deriva en un principio de la búsqueda de un arte marcial que fuera útil en mi labor profesional (cansado de sufrir tantas agresio- nes y de no recibir la preparación adecuada), siendo este arte marcial lo más efectiva y lo menos lesiva para el otro (por razones obvias). Después de infor- marme por mi cuenta ( y de leer algún libro) decidí que el Aikido era el arte marcial que más se ajustaba a lo que estaba buscando, más efectividad con menor daño, y por qué no decirlo, se puede practicar con cualquier edad.
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 | De ahí pase al primer contacto, las primeras clases (las cuales tengo que reconocer que fueron en general un poco frustrantes en . las que veía como los demás. practicaban. técnicas y hacían caídas con total facilidad y yo. mientras moviéndome como un pato; . eso sí, también. descubrí que si se pone verdadero. interés y dedicación,. el progreso, aunque lento, llega, animándote. a ampliar .. tus conocimientos.
Pero bueno, voy a centrarme en lo que se me ha pedido para este pequeño artículo, mi experiencia con el Aikido a nivel usuario teniendo en cuenta que llevo practicándolo. muy poco tiempo, apenas nueve meses. Pues bien, las veces que he aplicado lo que sé de Aikido han sido cuatro, las cuales se pueden resumir de la siguiente manera:
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La primera vez, un joven que no se deja detener, no ataca pero tampoco se deja poner los grilletes por lo que hay que inmovilizarlo. Empleo sobre uno de sus brazos Sankyo con un resultado que incluso a mi me sorprende, puesto que el dolor que refleja su cara no se corresponde con la potencia que empleo, es decir muy poca.
En otra ocasión, un hombre que en el momento de proceder a su detención, me agarra del hombro estando situado enfrente de mí, creo que el agarre se llama Katadori, y empieza a lanzar puñetazos; intento hacer Tenchinage con resultado desastroso ya que uno de mis compañeros agarra a su vez a esta persona y sale rebotado hacia mi volviendo a agarrarme. | En una tercera ocasión un paciente psiquiátrico que agrade a personal de ambulancia y está muy agresivo; otra vez Sankyo, pero esta vez sin muestra alguna de dolor (hay que recordar que es un paciente psiquiátrico) pero co resultado tambien positivo puesto que el mismo queda totalmente inmovilizado en el suelo sin poder moverse. Por último, un hombre que tras haber consumido bastante alcohol, cree que la Policía está para recibir sus insultos y sus golpes; técnica usada, Irimi, sí, solo eso, con todo el cuerpo como nos enseñan, fácil y directo, y he de decir que el resultado es sorpren- dente, se levanta a la persona del suelo.
En resumen, podria decirse que los éxitos superan a los fracasos y por suerte para mi, así es. Habrá personas que achaquen estos supuestos éxitos a la suerte, a que uno estaba bebido, a que el otro estaba loco o a que alguno se dejo hacer; quizás alguna de estas cosas sea verdad o quizás lo sean todas, pero lo que sí es seguro, es que sin un buen entrenamiento no tendría nada que hacer; por lo cual también me gustaria intentar el tipo de entrenamiento que se hace en el Dojo, eso si, sin poder compararlo con ningún otro por la experien- cia personal que tengo.
Y ¿en qué consiste ese entrenamiento? o ¿que lo hace efectivo? Posiblemente el principio al que se le da mayor peso es el control de la distancia, puesto que es controlando la distancia respecto al atacante, como se puede realizar una defensa efectiva, evitando la agresión y situándonos nosotros a su vez en una situación ventajosa (haciendo irimi, tenkan o tan solo apartándonos). |
 | ¿Cómo se consigue esto?, pues entre otras cosas, practicando Randori (combate libre significa, creo) el cual me apasiona. Si bien los principiantes lo practicamos de un forma bastante lenta, llega un momento, en el cual llegas a controlar la distancia de tal manera que parece que los oponentes se mueven a cámara lenta (o al menos a mi me lo parece).
Otro “principio” importante a tener en cuenta, es practicar la defensa de golpes reales y bien ejecutados, ya que si uno puede defenderse de un buen ataque, mas fácil le será defenderse de uno malo (que por lo general s erán la mayoría). No vale de nada que yo me defienda de ataques mal ejecutados, si cuando me enfrento a alguien que sabe pegar de verdad, no sé qué hacer. Para ello necesitamos que nuestro compañero de práctica, ponga también interés, ejecutando bien los ataques, ya que el Aikido es cosa de dos.
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También es muy importante la intensidad del entrenamiento, cuanta más mejor. Sólo entrenando con intensidad se pueden conseguir resultados. Y esto lo digo porque alguna vez he oído que hay gente que practicando Aikido no suda o que le parece una actividad muy liviana, pues bien yo puedo garantizar que sudo y que acabo cada clase destrozado.
Pero aparte de todo lo dicho, para mí y esto sí que es una opinión muy perso- nal, es interesante practicar con gente que sepa cuanto más Aikido mejor, ya que es la manera ideal de aprender. Por eso, en cada clas e procuro ponerme con un compañero que tenga un nivel superior al mío a ser posible, y si me llevo algún golpe, pues nada, no hay mejor manera de conocer la efectividad de las técnicas que sufrirlas uno mismo. | Pues bien, hasta el momento, esto es todo lo que puedo contar sobre mi experiencia con el Aikido, y debo decir que estoy muy contento y satisfecho con el resultado, por lo que animo a todos los compañeros que lo sigan practicando y poniendo el máximo empeño, ya que el esfuerzo, llegado el momento valdrá la pena. Miguel
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