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18/11/2011 Volver a lo cotidiano.
Uno de estos días pasados estaba escuchando la radio, era un programa de música de zarzuela, hablaban sobre la vida de Amadeo Vives, compositor que obtuvo sus grandes éxitos al final del siglo diecinueve y principios del veinte. Pero no voy a hablar sobre el mencionado compositor. Lo que me llamó la atención es que, el locutor de radio comentaba que a Amadeo Vives le vino bien los acontecimientos que se vivían por aquellos días. Por esas fechas finalizaba la guerra de Cuba y los españoles estaban todos entristecidos y un tanto desmoralizados por el final caótico que tubo aquella triste contienda, y la gran crisis a que fueron sometidos. Se perdió la guerra, y con ello las últimas colonias de allén de los mares. Los soldados volvían a la Patria totalmente deshechos, física y moralmente hundidos, a lo que tenían que sumar el desaire del pueblo que no les perdonaba la derrota ni les reconocía todas las miserias que allí habían pasado.
El pueblo poco a poco se fue recuperando y adaptándose a la nueva situación; asumir la tragedia y como siempre, intentar sobrevivir de la manera que únicamente sabe y puede hacerlo: VOLVER A LO COTIDIANO.
En aquella época, fue con las distracciones normales del momento: los toros, la zarzuela, donde entra el maestro citado con sus éxitos del momento, las verbenas y pocas cosas más. Así me imagino que, con esfuerzo y trabajo sobrevivieron a aquella gran crisis.
Pero a mí lo que me impactó fue la frase: VOLVER A LO COTIDIANO. Enseguida me di cuenta de que si había que volver a la cotidiano, es por que lo cotidiano en un momento trágico se había cortado y la vida de nuestros antepasados a causa de la guerra, dejo de ser la habitual.
Yo, como toda mi generación, vivimos otra gran crisis; la de la posguerra, la de los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado, puede que algo más. Pero los años más duros después de la Guerra Civil Española, fueron los de las dos primeras décadas. Por las circunstancias que todos sabemos, España quedó bloqueada y tenía que depender de sí misma, eso dio paso al racionamiento y muchas miserias más. No había nada, pero había que sobrevivir, y evidentemente lo hicimos, y en esto entra en juego la susodicha frase: VOLVER A LO COTIDIANO, toda vez que lo cotidiano se había perdido durante los años de contienda.
En Madrid eran tiempos de Revistas de Teatro, de Toros, Fútbol, tertulias de Café y pocas cosas más. En Santa Cruz los jóvenes nos refugiamos en nuestros instrumentos de cuerda, la gran mayoría, los que no pertenecíamos a la banda de música. Las chicas en sus costuras, algunas a la Iglesia, el paseo de la tarde, el baile de los festivos y el cine. Los hombres iban al casino y tabernas. Las mujeres se visitaban unas a otras y algunas iban a la Iglesia.
Fueron recuperándose las tradiciones religiosas, en un ambiente un tanto enrarecido por la represión de libertades tan severa que por entonces había. Eran tiempos para las personas mayores, de sonrisa escasa, miradas profundas y callados silencios. La política era un tema tabú que, no se hablaba para nada, sobretodo en sitios públicos, quedaría quizá para la intimidad de los hogares, si és que en los mismos se comentaba algo de ello.
Yo he de decir que los jóvenes aunque no disponíamos de mucho efectivo, con nuestras músicas lo pasábamos bien. Jamás nos metimos con nadie, ni nadie se metió con nosotros y sobretodo por las circunstancias de aquellos momentos, nunca se hablaba de política, era un tema que ni se rozaba de paso, las conversaciones giraban siempre, sobre nuestra música, las chicas, las faenas del campo y el trabajo. Estas reuniones para ensayar nuestras canciones, eran habitualmente en una cuadra de mulas, donde podíamos cantar y gritar a nuestras anchas sin molestar a nadie, y que sobretodo en invierno se estaba muy agustito con el calor que generaban los animales.
Así pasaron aquellos años de sombras y escaseces, en tiempos de mulas, cuando todavía no habían llegado los electrodomésticos ni la televisión a España. Cuando todo estaba lejos para nosotros.
Durante la década de los sesenta se empezó a cambiar y en la década de los setenta, todos sabemos lo acaecido, ya es cuando se fue retornando a lo cotidiano, no sin algún que otro sobresalto que, una vez superado todo aquello, de alguna forma es como vivimos en estos días.
Pero ahora, en la actualidad, da la casualidad que estamos viviendo otra gran crisis, aunque esta es una crisis económica, distintas a la de la posguerra, pero de un calado tan profundo que ni los expertos en el tema saben cuales son las soluciones. Así que nosotros, no tenemos ni idea de cual será su desenlace.
Los medios de información, cada día nos sobrecogen con noticias alarmantes; la Deuda Soberana, la Prima de riesgo, los bancos, la bolsa, Grecia, Italia, ESPAÑA..., y peores noticias y más peores noticias... pero lo más terrible, son los cerca de cinco millones de españoles que están sometidos al desolador problema del paro. Esto es sobrecogedor.
Esperemos que nuestros gobernantes que salgan elegidos en estas elecciones, sepan llevar la nave de España a buen puerto y puedan frenar este grave deterioro al que estamos sometidos, sobretodo el último citado. Ojalá puedan acabar con él.
Pero estos son tiempos de no perder la esperanza y seguir luchando por mantener y no malograr lo conseguido hasta el momento: las libertades, las ideas, las creencias, la cultura, el ocio, nuestras tradiciones... en definitiva... lo cotidiano, ese bien que cuando lo tenemos quizá no lo sabemos apreciar y solo conocemos su incalculable valor si por desgracia en un momento nefasto algo de él se vuelve a perder.
La historia debemos asumirla pero conviene no olvidarla, nos debe servir como gran lección para que nos ayude a evitar en lo sucesivo, que jamás tengamos que volver a repetir la tremenda frase de: VOLVER A LO COTIDIANO.
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