HAY HUMOR CORDOOOBÉS...

 "Late" la villa… hay vida, hay anécdotas vivenciando los cuentos y chistes conocidos y no tan conocidos de nuestra querida provincia de Cooordoba.  

                               

     INDICE DE DIA POR DIA DE LAS HUMORADAS

Día 1.- VILLA LA ESPERANZA...SUS PERSONAJES.

Día 2.- "BARRIO PRIVADO"
Día 3.- NUEVOS PERSONAJES Y..., OTROS MAS
Día 4.- SE AGRANDA LA LISTA  MAIKEL,  EL COIFER

Día 5.- EL CURDITA...   Y SUS OCURRENCIAS
Día 6.-  EN LA MADRUGADA...   NUEVO INTEGRANTE 

Día 7.- EL CURDITA, OTRA VEZ...   LE DICEN "ALOE VERA".  

Día 8.- "CAN CAN"...  EL LOQUITO POR LOS PERROS 

Día 9.- TURISTAS...  "MAL ENTENDIDO"…

Día 10.-OTRO PERSONAJE... MANUEL. 

Día 11.-EL ACCIDENTE DE JERONIMO LUI.

Día 12.-VUELVE MANUEL 

Día 13.-LOS MOSQUITOS ...   Y SUS ANECDOTAS 

Día 14.-OTRO PERSONAJE... ROLINDO “TACHERO”

Día 15.-EN LA ESCUELA  CON JERONIMO LUI 

Día 16.-DE TAL PALO... TAL ASTILLA
Día 17.-EL DIA DESPUES...DE LAS ELECCIONES
Día 18.-ENTRE CHARLY ... Y  MANUEL.
Día 19.-"EL CHUQUI"  EN LA ESCUELA
Día 20.-JUANITA Y "SOLEDAD"
Día 21.-JUANITA Y JUANITO…EN EL DOCTOR...
Día 22.-HOY... LE TOCA A CHARLY
Día 23.-CARA É POYO… Y  EL PELAPAPAS

Día 24.-OTRA CON …EL CARA É POYO.

Día 25.-CORCHO É BOTEIA…Y SU ANÉCDOTA

Día 26.-JUANITA Y JERONIMO LUÍ

Día27.-OTRA CON... CARA É ÑOQUI.
Día28.-EL “CURDITA”... CON EL “CORDERO”
Día29.-Y… EL “CORCHO É BOTEYA” SE HIZO ATEO.  

 


 

 

 Día   1.
VILLA LA ESPERANZA
SUS
PERSONAJES…

   Villa “ La Esperanza”, una villa miseria como cualquiera otra que se encuentra en las orillas de esta “docta” ciudad de Córdoba, un camino principal que como siempre el único que está medio asfaltado y lleno de pozos, por donde pasa el ómnibus, camiones y carros como pueden. Y donde nunca falta un barcito mezcla con almacén en algún lugar de esa calle principal . 

  Allí en esa Villa viven varios personajes a los que iré observando y de los que les iré hablando como “gran hermano” ¿vio?, pero en la Villa, a los que entro a presentar: 

  “Charly” Acevedo, que en realidad su madre le puso cuando nació Carlos Gardel Acevedo, Charly para los de la Villa y casi siempre anda tarareando alguna canción; de trabajo… muy poco, pero se las rebusca. 

  “El Curdita”, otro personaje de la Villa, que como su sobrenombre lo indica, hace verdadero honor a su mote y con algunas ocurrencias a pedir de boca. 

  “El barcito”, lugar infaltable en las Villas, atendido por el Gordo Fune, al que todos le dicen “Cara é Ñoqui”, un lugar al que no le puede errar nadie, ya que tiene un letrero sobre la puerta pintado medio con cal, medio con tiza que dice: 

  “ Bar  “El Cara é Ñoqui” –Atendido por su propio dueño – Delibere”. 

  -¿Y porqué le puso Delibere Cara é Ñoqui?, -le pregunto. 

  -Por que acá es el lugar donde se habla los pro y los contra de fútbol, de mujeres, de la Villa, donde se arregla el mundo, -responde Cara é Ñoqui. 

Y al lado del Barcito hay un arbolito frondoso, y este lugar es como la catedral, como la meca para el Curdita, cita obligada y no puede faltar, y los que cruzan lo ven siempre con una cajita de vino y un bolsito al lado, sentadito sobre uno de los blok, que se encuentran a propósito para sentarse y donde cada dos por tres se encuentra con Charly. 

¿Y porqué se sienta aquí afuera Curdita?, -le pregunto. 

Por que a mí me gusta tomar todo purito, hasta el aire por eso me siento aquí afuera, –me responde, y continúa- ¿sabe como le dicen a aquel flaco? 

  -Miro a donde él señala y veo un flaco, bien flaco y alto- No ¿Cómo? –le pregunto. 

  -Maletín de plomero. 

  -¿Porqué? 

  -Codos y canillas. 

  Me río y me retiro, porque veo que otro más se acerca a escuchar las ocurrencias del Curdita. 

  Pero por ser el primer día paramos aquí para continuar mañana, y así en lo sucesivo, tratando de estar de lunes a viernes para que vean las vivencias y ocurrencias de ellos, como gran hermano ¿vio?, pero en la villa.  

 

Día   2.
BARRIO PRIVADO
Vuelvo al otro día, lo encuentro al Curdita, en el mismo lugar, la misma posición, el mismo estado.
-Como anda Curdita, -le pregunto.
-Ya lo ve, -me contesta
Y antes que pueda decir algo más, pasa un petiso que lo saluda con un gesto, como diciendo chau con la mano. Es que al “Curdita” lo conoce todo el mundo.
-¿Sabe como le dicen a ese?, -me pregunta.
-No, ¿cómo?, -le digo.
-“Mentirita”.
-¿Y porqué?
-Y, por que tiene las patitas cortas, -me dice.
-Pero sabe que le quería preguntar, -le digo.
-¿Qué será?
-¿Vio, que entrando a la villa, cuando uno baja de la Circunvalación hay dos letreros, Uno dice: “VILLA LA ESPERANZA”
Y el otro escrito con aerosol: “BARRIO PRIVADO”
-El primero, -dice el curdita lo trajo el “Beto” Magoya, el político de la villa, que según el va a ser intendente.
Y el segundo lo pusieron después para hacerle la contra, bien, bien no se sabe quien lo puso, aunque se rumorea que fue el “Charly”. Magoya lo quiere sacar, pero la gente lo pelea, no quiere, por que no es que estemos en un cantry, sino BARRIO PRIVADO, si privado de luz, privado de agua, privado gas, de cloacas, y hasta privado de remis, y de taxis, ya que ni quieren entrar por culpa de algunos, ya que le afanan todo. Y ahora, -sigue diciendo- déjeme buscar una cajita de vino en el bar que se me está secaaando la garganta.
Lo dejamos que baya a buscar la cajita, pero ya nos había informado de algunas cosas más de la Villa, por ejemplo nos nombró otro personaje, “el político” Magoya.  

Cualquier coincidencia con la realidad del dicho “Decile a Magoya que lo haga”, es pura casualidad… ja, ja, ja.

 

Día   3. 

 NUEVOS PERSONAJES 

  Y..., OTROS MAS...

  Y seguimos presentado personajes. 

  Hoy Juanita, la mujer que pone inyecciones, pero que además hace todo tipo de primeros auxilios, no por que tenga título, sino por experiencia nomás, y es la que se conoce todo en la villa. 

  Vecina de Juanita vive doña “Jo”, amiga de confianza con quién chusmea todo el tiempo, bueno todo el tiempo que puede. 

  Juanita tiene una hija: La Rosa que solo tiene dos amores, su hija Lindita y las motos. 

  Esta chichí, aunque de la villa siempre anda en moto nueva y muy veloz, y con un celular caro en la cintura, algunos dicen que hasta la han visto en una moto cross. Hace la suya, y se ve que la hace bien, al menos hasta ahora. 

  Otro hijo de Juanita aunque mucho más chico es Jerónimo Luí, que en este momento está en la escuela. 

  Justo en este preciso momento la maestra termina de corregirle los deberes, a esta “criaturita”. Levanta la vista y le dice: 

  -Jerónimo Luí, me parece reconocer la letra de tu mamá en estos deberes. 

  -Puede ser Señorita, -dice Jerónimo Luí- es que le pedí prestada su birome. 

  Y Mientras tanto en la casa, Juanita y doña “Jo”, también están conversando: 

  -Anoche cuando fui a colocarle la inyección a la Clara , -dice Juanita- estaba Julia, la hija mayor, que decía que había salido el sábado con ese vecino grandote, que paree un ropero, que ha venido hace poco. 

  -¿Cuál ese grandote que todas dicen que es "pura dinamita"? 

  -Siii... 

  -¿Y?, cuente, cuente Juanita. 

  - Siii, dice la Julia, -dice Juanita-  es pura dinamita pero con una mechita chiquita “así”. –Jajajajá, jajá. Se escucha la risa de la dos mujeres por todos lados. 

  Y por hoy dejamos aquí, mañana Dios mediante seguimos observando la Villa.  

  Hasta mañana.

 

Día   4. 

SE AGRANDA LA LISTA  

  MAIKEL, EL COIFER

  Hoy presentamos a Maikel, el peluquero de la Villa y como varios coifer, es gay, o como dicen algunos, manito quebrada. 

        Damas,  Señores Caballeros y Niños, dice un cartelito en la entrada de un camino angosto de los que entran a la Villa.  

  Y vamos a entrar a la peluquería con “Charly”, que elige siempre a mitad de semana para cortarse el cabello por que hay menos gente. 

  Pasá Charly, -le dice Maikel- auque sabés bien que me gusta llamarte Carlos Gardel, ya que me recordás el porte varonil del Zorzal Criollo. 

  Y mientras se va sentando Charly, continúa Maikel. 

  -Aunque no se, porque por ahí se escuchan algunos rumorillos. 

  -Bueno, está bien, -dice Charly- porque no lo dejamos que descanse en paz. 

  Quedan unos segunditos en silencio, y empieza la melodía de la tijera. 

  -Está bien, te voy a contar entonces lo que me pasó cuando venía esta mañana en el ómnibus, -dice Maikel. 

  ¿Qué te pasó?, -pregunta Charly 

  -Resulta que traía 100 pesos en el bolsillo de atrás del pantalón, y noto que uno me empieza a tocar, y bueno lo dejo; llego a las casas y me faltaban los 100 pesos. Ese desgraciado me lo sacó. 

  -¿Y porqué no protestaste antes? 

  -Por que yo creía que el tipo al tocarme tenía buenas intenciones. 

  -Ja, ja, -lanzó un carcajada Charly. 

  -Pero no te riás mucho vos porque me parece que te he agarrado un piojo, ¿lo tiro o es un recuerdo de familia? 

  -Recuerdo de familia pero tiralo nomás al piso y que se vuelva a pata a las casas. 

  -Ja, ja , ja, -esta vez el que se ríe es Maikel. 

  Y así van transcurriendo los días, por ahora bastantes amenos. 

  Hasta mañana.

 

Día   5. 

EL CURDITA...  

  Y SUS OCURRENCIAS

  Persona que ya he presentado, pero como andaba cerca me llego. 

  -Como anda Curdita ,-le pregunto. 

  -¿Cómo como ando mi amigo?, no ve que estoy sentado, -me dice mientras va tomando un poco de vino, y me llama la atención que cada vez que toma un sorbo cierra los ojos. Me animo y le pregunto: 

  -Curdita, ¿porqué cada vez que toma vino, cierra los ojos? 

  -Es que me gusta tanto el vino m`hijo, que si lo miro se me hace agüita la boquita, y a mí el vino me gusta bien purito. 

  -¿Y eso no le produce algún problema, o no va ni al médico? 

  -Claro que sí, vea, el mes pasado me hicieron unos análisis, ¿y sabe lo que me dijo el médico? 

  -No, que le dijo. 

  -Vea mi amigo, el 98 % de su sangre es alcohol nomás. 

  -¿Y que le dijo usted? 

  -¿Vio doctor porqué no le quiero poner hielo al vino? 

  -Ja, ja, río yo porque la ocurrencia me pareció graciosa. 

  Y de bien que estábamos bajo el arbolito, uno que saluda: 

  -Chau papi, -si era Maikel. 

  -Chau, -lo saluda el Curdita, y agrega- sabe como le dicen a ese. 

  -¿Cómo? 

  -Tiburóm blanco. 

  -¿Porqué? 

  -Porque cada tanto se come un hombre. 

Y ahí nomás la cortamos. 

  Bueno y nosotros también así que le digo hasta mañana.

 

Día   6. 

EN LA MADRUGADA... 

  NUEVO INTEGRANTE 

  Hoy que tal si visitamos la villa en la madrugada... 

  ...Vemos que pasa alguien corriendo, ¿a dónde irá? 

  Se para en la puerta de Juanita, golpea fuerte y llama: 

  -Juanita, Juanita. Venga urgente que ya está saliendo, el chico. –dice. 

  -¿Qué chico?, -pregunta Juanita. 

  -Es que mi señora está sobre la cama ya casi comprando, -le responde la voz anterior. 

  -Bueno, ahí voy, le contesta Juanita, -salta de la cama, acomoda todo lo que mas puede y sale, y en el camino recrimina al hombre: 

  -¿Pero como no la a llevado a la Maternidad ? 

  -Es que no nos dio tiempo, -le dice el hombre nervioso. 

  Llegan a la casa estaba la señora con el chico más afuera que adentro, Juanita le termina de ayudar, lo saca y le pega el chirlito para que llore. 

  Dos hemanitos que estaban acurrucaditos en un rincón comentan 

  -¿Viste como le pegó un chirlo la Juanita al nene? 

  - ¿Y como que no?,-dice el otro- no viste donde se había metido. 

  Ya pasado todo, el padre le agradece a Juanita y le dice que le va poner Juanito, 

       Juanita sonríe y le dice: 

  -¿Y qué va a hacer ahora que es padre? 

  -No se, le vuá a regalá una estampita. 

  Lanza un carcajada Juanita por la ocurrencia y se va a su casa, contenta con otro parto más en su haber. 

  Y nosotros ya tenemos el primer integrante nuevo en la Villa , Juanito ¿qué tal Pascual?

 

Día   7.
EL CURDITA, OTRA VEZ...  

  LE DICEN "ALOE VERA".

     Llego hoy un poco mas tarde, casi a medio día, bueno no solo yo he llegado tarde, me parece que el Curdita también recién llega. 

  -¿Y cómo se encuentra Curdita?, -le pregunto. 

  -No tengo la menor idea, -dice el Curdita. 

  -¿Cómo que no tiene la menor idea?, -le vuelvo a preguntar. 

  -¿Pero usted no me preguntó como me encuentro? 

  -Sí, -le digo 

  -Como quiere que sepa como me encuentro si nunca me he perdido, -me responde. 

  -Tiene razón, -y continúa él la conversación. 

  -Sabe donde he andado ayer, día religioso por excelencia. 

  -Me imagino que en la Iglesia.  

  -Exactamente, -me dice, y sigue- pero me sacaron sonando. 

  -¿Porqué? 

  -Como era día santo entro, me acomodo en un asientito y se ve que me he quedado medio dormido, porque ya en plena misa, el monaguillo entra a hacer sonar la campañilla varias veces, y medio dormido pego un grito: 

  -“Ma vé si atienden ese teléfono”, para que habré dicho eso, me sacaron sonando, -y casi sin terminar de hablar se manda otro trago de vino, y sigue. 

  -Pero sabe usted cual es el vino mas amargo para mi. 

  -No, -le digo- ¿cual será? 

  -Vino mi suegra, ja, ja, ja, -dice, y antes que termine de reírse para un auto nuevo frente al arbolito del Curdita, y saluda 

  -¿Cómo andás Curdita? 

  -Bien, -dice el Curdita y continúa- pero mejor si me dejai un 100 para los cigarrillos. 

  -¿Qué fumás importados ahora? - le dice el del auto. 

  -No, -le dice el “Curdita sonriendo y agrega- pero me gusta fumar después de las comidas. 

       Y ante mi asombro, saca un billete de 50 y se lo da, y después saluda con la mano nomás y se va. 

  -Este es uno de los pocos que entran sin problemas a la Villa , -me dice el Curdita. 

  -¿Y sabe como le dicen? 

  -No, -le digo. 

  -“Aloe Vera”. 

  -¿Porqué?, -le pregunto. 

  -Porque tiene “varias propiedades” 

  Y así era me cuenta que tiene muchas casas y otras cosas más, así que 50 pesos no le hacía nada… 

  Bien, yo les digo hasta mañana que posiblemente conozcamos nuevos personajes.

Día   8.
"CAN CAN"...  

          EL LOQUITO POR LOS PERROS 

  Estoy sentado con El curdita en el lugar de siempre, y casi a la misma hora, de repente empiezan a llegar algunos perros, a lo que el Curdita dice: 

  -Seguro se viene acercando Can Can. 

  ¿Quién es Can Can?, -pregunto. 

  -No, no tiene nada que ver con la ropa femenina, es solo el sobrenombre que le he puesto por que siempre anda rodeado de perros, y como él no le dice perros sino “can, can”, le he puesto Can Can, el loquito por los perros. 

  Cierto se acerca un muchacho rodeados de perros y con uno en los brazos. 

  -Buenas, -dice. 

  -¿Cómo andan sus perros?, -le dice el Curdita. 

  -Mis canes andan perfectamente bien, -responde. 

  Y yo como para intervenir le pregunto: 

  -¿Cómo se llama ese perrito, -señalando al que tiene en los brazos. 

  -Este can no tiene nombre, y a nacido sin patitas por eso siempre lo llevo alzando. 

  -Disculpe no! -le digo e insisto- ¿pero como no va a tener nombre? 

  -No tiene nombre, -me dice. 

  -Pero como no va a tener nombre, entonces como hace para llamarlo. 

  -¡Y para que lo voy a llamar si no va a poder venir! 

  -Claro, -le digo, tiene razón. 

  El Curdita me mira y hace una mueca de risa. 

  Y para continuar la conversación y salir del mal momento, le pregunto: 

  -¿Y aquel?, -señalándole uno rengo, que le faltaba la patita de atrás. 

  -Aquel se llama tres patas, -me dice y agrega- obsérvelo y vera que sufre el mismo síndrome que los humanos. 

  -Eeehhh, -le digo- no puede ser. 

  -Obsérvelo, -me vuelve a decir. 

  Lo miro y justo está olfateando un poste, después hace lo que todos los perros, levanta la patita, bueno que digo levanta la patita, levanta lo que le queda de patita y orina. 

  -Siga observando ,-dice Can Can. 

  Lo veo que hay nomás pega la vuelta, vuelve a olfatear el palo, solo que ahora le queda en contra para orinar, olfatea el palo, levanta la patita sana… y se va a pique. 

  -Vio, vio, -me vuelve a decir Can Can- cree que tiene la patita, pero no se confunda que aún así los canes saben ser mejor que los humanos. 

  -¿En qué por ejemplo?, -le pregunto. 

  -Por ejemplo los canes nunca tiran la comida, cuando le sobran la guardan para cuando tienen hambre. 

  Y después de decir esto sigue caminado. 

  Quedo de nuevo solo con el “Curdita” que me dice: 

  -Vaya a visitarlo a su casita dígale que le muestre un cuadrito que tiene, y si quiere historia, que le cuenta la de “Colita” por ejemplo, Can Can vive allá en el fondo, es buena persona. 

  -Puede ser otro día, le digo, mientras veo que va pasando un hombre y saluda, le responde el Curdita pero con un sonrisa pícara. 

  -¿Qué pasa le pregunto? 

  -Sabe como le dicen a ese que va pasando? 

  -No. 

  -“Oveja” 

  -¿Porqué? 

  -Por que tiene “cuatro pata é lana”.

  Me causa cierta gracia, ya que muchos con un "solo" pata é lana ya le sobra.

  Bueno por hoy quedamos aquí así que les digo hasta mañana.

 

Día   9.
TURISTAS...  

  MAL ENTENDIDO…

  Hola, bueno seguimos hablando desde el lugar donde habita diariamente el “Curdita” 

  Después de haber hablado un rato, vemos que llega un auto bastante nuevón, se para frente a donde estamos nosotros, se baja una pareja como para estirar las piernas y saluda. 

  -Buenos días dicen, -con claro acento porteño. 

  -Buenos días, -saludamos. 

  -Voy bien para el centro de la ciudad, -dice él, mientras mira el letrero del bar. 

  -Sí, -le responde el “Curdita” y sigue- pero le aconsejo que vuelvan a la Circunvalación y en la próxima entrada van a encontrar una avenida, por ahí entren, una porque por aquí continúa el camino muy malo, y otra porque ya andan rondando algunos pajarracos. 

  -Ah, ya le entendí, -dice todo canchero el porteño y agrega- pero digamé ¿Por qué dice en ese letrero “caro los ñoquis”? ¿porque son caseros? 

  -¡No!, -dice el “Curdita”, y continúa- ahí dice “Cara é Ñoqui” que es el nombre del bar. 

  -¿Y tiene reparto a domicilio?, -vuelve a preguntar el porteño.
  -¿Porqué lo dice don?, -pregunta ahora el “Curdita”. 

  -Por que allí dice delivery, es reparto a domicilio. 

  -No, -vuelve a decirle el “Curdita”- allí medio borroneado dice delibere, o sea converse. 

  Y para completar el panorama, justo en ese momento va pasando Jerónimo Luí con una bolsita de batatas al hombro, y la mujer tal vez de curiosa nomás le pregunta: 

  -Son patatas nene. 

  -No, -le responde J. L.- son pá mama. 

  Se ve que era muy notorio que conteníamos la risa, porque allí nomás puso un primerón el vago y salió a mil. 

  -Ja, ja, ja, -ya nos salió la risotada y el Curdita agrega: 

  -Quedaron más desconcertados que lombriz en plato lleno de fideos creyendo que era una orgía. 

  -Ja, ja, ja, -se escuchó.

 

Día   10. 

OTRO PERSONAJE 

             HOY… MANUEL. 

  Llego cerca del medio día, y como siempre me dirijo hasta donde está el Curdita. 

  -Buenos días, -le digo. 

  -Buenos días, -me dice y agrega- usted ya parece docente. 

  -¿Porqué?, -le pregunto. 

  -Y porque aparece cerca de las doce, - y continúa- hoy le voy a presentar a mi amigo Manuel. 

  -Mucho gusto, -le digo. 

  -Encantado, -me dice, y agrega- yo soy amigo de “Curdita” desde hace mucho tiempo. 

  -Sí, -dice el “Curdita”- y es una persona muy observadora. 

  -Digamos un autodidacta, -le digo. 

  -No, -dice Manuel- de autodidacta nada, lo que tengo es una bicicleta. 

  -No, -dice el “Curdita”- autodidacta es la persona observadora y que aprende sola. 

  -Bueno eso también soy, -dice Manuel y sigue- a ver hágame una pregunta hombre. 

  -Como no, -le digo, y pregunto- ¿Qué es un sexagenario? 

  -Pues eso es fácil, -dice- es uno de esos artistas que hacen películas de sexo...
  Me miró el “Curdita” con cara de picarón y bueno los dejé que siguieran conversando ellos… 

  -Así que a muerto el Cara é Pollo, -le dice ahora Manuel.
  -¿Y de que murió?, -le pregunta el “Curdita”. 

  -Y… de muerte, -responde Manuel. 

  -Pero que tenía, -vuelve a preguntar el “Curdita”. 

  -Y…, -dice Manuel- tenía un quiosquito... 

  -Ahhh. –dice el “Curdita” suspirando hondo, y continúa- Bueno, cambiando de tema.... ¿De donde viene ahora? 

  -De la carnicería del Lucho, he ido a comprar un poco de pescado. 

  -Tenga cuidado con las espinas, -le dice ahora el “Curdita”. 

  -No se haga problema mi amigo, ando con zapatillas nuevas, -responde Manuel y agrega-y ya me estoy yendo para que no se me eche a perder el pescado. 

  -Y bueno hasta luego, -le dice el “Curdita”. 

  -Hasta luego, -le digo yo, que miro hacia la vereda, y ¿Qué veo?, uno que venía derechito, como si lo hubieran almidonado, simulando bastante bien estar fresco, pero no podía. 

  -Sabe como le dicen a ese, -me dice el “Curdita”. 

  -¿Cómo? 

  -“Pata é caballo” 

  -¿Porqué? 

  -Porque esta siempre “pegado al vaso” 

  Y yo les digo hasta mañana para seguir con las ocurrencias de los personajes de esta hermosa Villa

 

Día   11. 

EL ACCIDENTE 

           DE JERONIMO LUI. 

  Estoy conversando con el “Curdita”, de bien que estamos pasa una ambulancia, que para en la casa de la Juanita 

  -¿Qué pasará? , -nos preguntábamos con El “Curdita”, cuando vemos que venía de ese lado El Charly… 

  -¿Qué pasó?, -pregunta el “Curdita”. 

  -El Jerónimo Luí que ha saltado desde el techo de la Escuela para ir a comprar golosinas fuera del colegio, se ha caído y le han hecho cinco puntos, -dice el Charly. 

  -Pero ese chico con las caídas que tiene, ya lleva comprada la mitad de la escuela. 

  -Sí, -dice Charly- y cinco puntos tiene más puntos que Talleres de Córdoba. 

  Ja, ja, ja, -se sintió las carcajadas de Charly, que es de Belgrano- en diez partidos 4 puntos, y ahora que le sacan algunos por el problema de la cancha, a Marzo, directo a Marzo, Ja, ja, ja. 

  -Y hablando de fútbol,-dice el Curdita- nunca me voy a olvidar cuando el Cara é Pollo fue a jugar un partido para la Villa , fue todo de verde, camiseta verde, medias verdes, pantalón verde, un equipo bárbaro, y solo la veía pasar. Viéndolo Cara é Ñoqui le grita: 

  -Che Cara, tai de jugador o te hai disfrazau de yuyo. 

  -Ja, ja, ja, -nosotros. 

  -Y la otra vuelta, -sigue diciendo el “Curdita”- cuando Cara é Pollo fue con esa camiseta llena de colorinches, y le grita Cara é Ñoqui: 

  -Decime che Cara, ande hai comprau esa camiseta, que parece basura é corzo. 

  -Ja, ja, ja, -nosostros y justo en ese momento pasa la hija de la Clara , ¿se acuerdan?, y el Curdita que me dice: 

  -Sabe como le dicen, -señalándola. 

  -No. 

  -“Soledad” 

  -¿Por qué? 

  -Por que se lo pasa “revoleando” la cartera.

 

Día   12. 

VUELVE MANUEL 

              Y SUS OCURRENCIAS... 

  Hoy a amanecido medio nublado, muy poco sol, muchas nubes, y yo que me voy acercando hasta el lugar habitual del “Curdita”, que como siempre está en su lugarcito, como si estuviera cumpliendo una promesa. 

  -Buenos días, -digo. 

  -Buenos días responde y me señala al ladrillo block para que me siente. 

  -Bueno, -le digo- aunque hoy pensaba entrar al bar, la verdad que el día no invita quedarse afuera. 

  -Pero yo si lo invito, -dice el “Curdita” 

  Así que me siento ahí nomás, antes de terminar de sentarme escucho uno que viene cantando: 

  -“El marginal me llaman, el marginal” -Y era Charly que venía muy contento, y también se sentó a la par nuestra. 

  No se termina de sentar Charly y vemos que viene Manuel, bueno decir que viene, más que venir era un lamento, casi arrastrando los pies. 

  -¿Que te pasa Manuel que tenés los pies tan inchados? –le pregunta el “Curdita” 

  -Después que estuve conversando con ustedes la semana pasada, ¿se acuerda?, -dice Manuel- tropiezo y me golpeo los dos pies, -y aclara- el derecho y el izquierdo. 

  -Y sí Manuel solo tenemos dos pies el derecho y el izquierdo, -dice Charly. 

  -Sabés que tenés razón, -dice Manuel. 

  -¿Y no ha ido al médico?, -dice el “Curdita” 

  -Pero claro, -dice Manuel- y en ese mismo momento, y el bueno del doctor me a dado un montón de pastillas para los piés. 

  -¿Pero me parece que no te han mejorado nada?, -dice el “Curdita” 

  - No, al contrario, -dice Manuel- y eso que a cada zapato les pongo dos pastillas cada 8 horas de las que me ha dado el doctor…
  Bueno... –sigue diciendo Manuel- pero para que vean que no todo es mala suerte, ahora me voy a comprar un televisor de color, para cambiar de una buena vez el de blanco y negro. 

  -¿Un televisor de color?, -le pregunto. 

  -Sí, pero tengo un problema, -dice Manuel. 

  -¿Cuál problema?, le pregunta ahora Charly. 

  -Que no se de qué color comprarlo, -dice Manuel.., y sigue su camino. 

  Sale Manuel y vemos pasar a un flaco que saluda al “Curdita” y a Charly. 

  -Sabe como le dicen a ese 

  “Eveready” 

  -¿Porqué? 

  -Por que tiene una pila. 

  -Es pura potencia, -le digo. 

  -No, -dice el "Curdita"- es por que tiene una pila de hijos. 

  Nos reímos con Charly, y a ustedes le decimos hasta mañana.

 

Día   13. 

LOS MOSQUITOS 

            Y SUS ANECDOTAS 

  Pá, que día insoportable un humedad y un calor que no se puede estar en ningún lado, 39 grados de sensación térmica, en otoño. 

  Pero adonde podíamos estar mejor sino bajo el frondoso árbol que cobija al “Curdita”, a la sombra y al aire libre, ¿que más se puede pedir? 

  -Urgente un mata mosquito, -me dice Charly mientras ve que voy llegando, se notaba que él hacía rato que estaba acompañando al “Curdita” 

  -Es cierto le digo, porque hay mosquitos por todos lados. 

  -Mosquitos, estos son camiones, -dice Charly- con decirle que en mi casa ya me ceban mate. 

  -¿Y por que no se quedó?, -le dice el “Curdita” 

  -Lo que pasa es que se me terminó la yerba, y el mosquito me dijo: 

  -¿Qué hacemos si se terminó la yerba, tomamos mate ohhh... 

  -No, le digo voy urgente a buscar más yerba y me disparé. 

  -¡Já!, el miedo no es sonso ja, ja, ja, -dice el “Curdita” y continúa- mosquitos grandes eran los de antes. 

  -Eh no me diga, -le digo- ¿y porqué? , -le pregunto. 

  -Fíjese como serían de grandes que la finadita me sabía hacer escabeche de mosquitos. 

  -¿Me parece un poco exagerado? Dice Charly. 

  -No, fíjese que en lugar de picar, mordían. 

  -Bueno, -le digo yo. 

  -Les voy a contar una anécdota, -dice ahora el “Curdita”: 

  Un día estábamos tomando unos vinitos adentro del bar del Cara é Ñoqui, en tiempos en que atendía su mamá. 

  Éramos varios entre ellos Pata é Caballo, y Cuchillo Loco. También un calor, una humedad, y una cantidad enorme de mosquitos, y los muy pícaros ¿sabe donde se refrescaban? 

  -Donde, -le pregunto. 

  -En nuestros vasos de vino, ahí había varios de ellos, y con mucha pena al principio los iba sacando y poniendo sobre la mesa pensando que estaban muertos. 

  -¿Y? 

  -No estaban muertos, los muy pícaros apenas los dejaba ahí nomás tomaban vuelo zigzagueando, pero tomaban vuelo, así que después los agarraba y les decía que si querían seguir viviendo que largaran el vino que me habían tomado. 

  -¿Y? 

  -Es que una vez que se prueba el vino, no se lo deja nunca más, así que los sacrificaba nomás, -y sigue diciendo el “Curdita”- y en esa misma mesa el Pata é Caballo lo desafía a Cuchillo Loco: 

  -Usted que dice que con su cuchillo corta un pelo al aire, a ver si puede matar un mosquito al aire? 

  -Ahhhjá, -nomás dijo Cuchillo Loco, pelo el cuchillo, se escuchó el zhhhhhás, el mosquito y el cuchillo en el aire, y dijo: 

  -¿Vieron?, lo operé. 

  -Que va a operar si el mosquito siguió volando, -le dice el Pata. 

  -Sí. dice Cuchillo- pero ese mosquito no tiene más relaciones sexuales. 

  -Ja, ja, ja, todos nosotros, - y termina el relato el “Curdita”, cuando pasa un medio pelado que lo saluda, le contesta el saludo con la mano y a mí me dice: 

  -¿Sabe como le dicen a ese? 

  -No, ¿cómo? 

  -Panza de muñeco é goma. 

  -¿Porqué? -le pregunto. 

  -Pelada al medio y mugrosa a las orillas, -dice el “Curdita” 

  Y ya con esto para que no se haga tan largo le decimos hasta mañana.

 

Día   14. 
OTRO PERSONAJE...

  ROLINDO “TACHERO”
 

  Hoy me toca hablar de otro personaje de la villa esta vez de Rolindo, pero dejemos que el Curdita nos diga quien es Rolindo. 

  -Rolindo, -dice el “Curdita”- es como Rolando, nada mas que más lindo, por eso todos en la villa lo conocen como Rolindo. Tachero de alma, dijera él, que no sabe hacer ningún otro trabajo, ni siquiera manejar autos, solo taxis. Y que uno de los francos que se toma al mes lo usa, con el permiso del dueño del taxi, para llevar chicos de la villa al cine, al parque o al zoológico. Presentado, -termina diciendo el “Curdita” 

  -Muy bien, -le digo- y mucho gusto Rolindo. 

  -Encantado don –me dice. 

  -Cuente alguna anécdota, -le dice el “Curdita” 

  -¡Como no!, -dice Rolindo y continúa- Una vez sube un pasajero al taxi y me dice: 

  -A la Sipe-Sipe . 

  -Nopo , sepe, le digo, como me queda mirando le pregunto: 

  -¿No me está hablando usted en jeringoso? 

  -No, -me dice- quiero ir a la calle Sipe-Sipe del barrio San Rafael. 

  -Ah, sí, le digo tiene razón. 

  Otra vuelta sube uno y me dice: 

  -A la calle Pierino Gamba. 

  -A que altura. 

  -A la altura del tobillo, ja, ja, me dice… 

  Y otra vuelta llevo de un bar, dos amigos que se notaba que hacía mucho que no se veían, y la verdad estaban bastante entonados. Llega el primero hasta su casa se baja, y el otro le dice de arriba del taxi: 

  -No te bayas a olvidar que el sábado te espero a cenar en casa, y llevá tu señora también 

  -No va a poder ser, -le dice el otro 

  -¿Y porque no? 

  -Por que está embarazada de días. 

  -Y bueno, -dice el otro- llevalo a Diaz también. 

  Ja, ja, ja, nosotros… 

  Y el "Curdita" me señala a uno que va pasando en bicicleta. 

  -¿Sabe como le dicen a ese? 

  -¿Cómo? 

  -Viento y tierra. 

  -El peor de los Días, -dice el "Curdita"

  Y con esto nos despedimos. 

  Hasta mañana

 

Día   15. 

EN LA ESCUELA 

            CON JERONIMO LUI 

  Hoy vamos a ir con Jerónimo Luí a la escuela y nos sorprendemos con la primer pregunta de la Maestra, a ver escuchemos:  

  -¿Porqué faltaste ayer, Jerónimo Luí?  

  -Se murió mi abuelita señorita.  

  -¿Otra vez?, ¿Cómo puede morirse tantas veces tu abuelita?  

  -Porque ella cree en la reencarnación, señorita.  

  Ante este argumento queda desarmada la señorita que no se atreve a preguntarle nada más, por ahora, ni J. L. quiere contestar nada más en esa hora.  

  Pasa a la segunda hora y pregunta la señorita:  

  ¿Qué animalito nos da la Miel? –varias manos levantadas, entre ellas la de J. L:.  

  -A ver Ernestito.  

  -La abeja señorita.  

  Sigue la mano levantada de J. L.  

  -¿Está de acuerdo alumno Jerónimo Luí?  

  -No señorita.  

  -¡Cómo no! ¿y porqué no?  

  -Porque no la da..., se la afanamos.  

  -Y sí, -se escucha en todo el grado- tiene razón.  

  -Bueno a ver, otra pregunta, -dice la seño como para cambiar de tema.  

  -Cuál es el lago más contaminado, -de vuelta varias manos.  

  -El del Parque, -dijo uno.  

  -En la Boca, -dijo otro.  

  -Yo, yo, -dijo J. L.  

  -¿A ver cual?, -pregunta la seño.  

  -El Titi Caca, dice J. L:, y fue risa en todo el grado.  

  -Bueno basta, la última pregunta por hoy, -todos en silencio esperando la pregunta.  

  -¿Cuál es el mar que despide mal olor?  

  De nuevo la mano de J. L.  

  -Bueno J. L. pero cuidado con lo que dice.  

  -El mar que despide muy mal olor es el Mar Muerto.  

  -Jua, jua, jua, se escuchó.  

  -Y ahora yo señorita, -dice J. L.  

  -¿Cuál es el país que ríe y explota?  

  -¿Cuál?, -se escucha a su espalda.  

  -Ja – pón, -dice J. L.  

  Jua, jua, jua, -se escucha.  

       Y por hoy terminamos aquí hasta mañana. 

 

Día   16.
DE TAL PALO...

  TAL ASTILLA

  Hoy día bastante nublado y medio frío. Llego y ya estaba el “Curdita” acurrucadito agarrando con las dos manos la cajita de vino, con la derecha y con la izquierda dijera Manuel.
  Y hablando de Manuel me parece que se viene acercando, pero antes por un cuerpo va llegando primero el Charly.
  -“El marginal, me llaman, el marginal”, -cantando por supuesto.
  -Buenos días, -dice.
  -No se que tendrán de buenos, -le contesta el “Curdita”
  -Buenas, buenas, -dice Manuel entrando a la rueda, y sigue- la verdad que estoy muy contento.
  -¿Porqué Manuel?, le pregunta Charly.
  -Porque he visto como se desenvuelve mi hijo, -dice Manuel- lo despierto y ahorrativo que es...
  -Y cuando te has dado cuenta Manuel, -le vuelve a preguntar Charly.
  -Fíjate que ayer por ejemplo ha terminado de armar un rompecabezas.
  -¿Y en cuanto tiempo?, -sigue preguntando Charly.
  -En apenas 15 días, y eso que en la caja decía… de 3 a 5 años. Y eso no es nada, -continúa Manuel- a medio día cuando llega de la escuela lo veo muy agitado y le pregunto:
  ¿Qué te ha pasado?, y me contesta:
  -Papá, hoy si que gané plata, en lugar de tomar el ómnibus vine corriendo detrás de él.
  -Bien hijo querido, -le digo- pero hubieras ganado más plata si hubieras venido corriendo detrás de un taxi.
  Y lo veo tan contento que no puedo menos que darle un consejo, -sigue diciendo Manuel: Haces bien en estudiar hijo, por que en el mundo hay tres clases de personas.
  -Si, y cuales, -me dice el hijo.
  -Las que saben contar, -le digo- y las que no saben
  Y se ve que entendió bien lo que le dije por que me dijo:
  -Gracias pá..
  -¡Que bien!, -dice el “Curdita” mientras me va señalando a otro curdita que va cruzando- ¿Sabe cómo le dicen a ese?
  -No, -le digo.
  -Pezón derecho
  -¿Y porqué?
  -Por que siempre es el primero en chuparse.
  Me río, porque me causó gracia, y por hoy, le digo hasta mañana.

 

Día   17.
EL DIA DESPUES...

  DE LAS ELECCIONES

  Hoy lunes después de las elecciones de ayer decido visitar a Villa “La Esperanza”, para curiosear un poco los acontecimientos, como en algunos lugares había habido ciertos problemas por la votación.
  No se por qué hoy se me da por entrar por la bajada de la Circunvalación, voy entrando y ya me encuentro con el primer fruto de la contienda. Si se veía que en el letrero puesto por Magoya, ¿se acuerdan del político de la Villa?, letrero que decía “VILLA LA ESPERANZA” bueno alguien al mejor estilo de la Voz del Interior había agregado con aerosol “sin”, por lo tanto ahora se leía: “VILLA LA sin  ESPERANZA” , la verdad me causó un poco de gracia por la ocurrencia.
  Y a medida que me voy acercando, empiezo a escuchar sonar un bombo: plum, plum plum plum, plum, y mucha gente que se había reunido frente al bar del Cara é Ñoqui, y mientras voy pasando ¿a quién veo arriba de un tacho de aceite de 200 litros que servía de escenario arengando a la multitud? ¿A quién?... Al político de la Villa, A Magoya.
  Paso entre la gente que estaba comiendo “choripán”, si choripán, y me dirijo a donde estaba el Curdita, siempre en su lugar y acompañado de su vinito amigo.
  -¿Qué pasa “Curdita”? –le pregunto.
  -Que la lista de Magoya ha ganado y a conseguido una choripaneada para toda la Villa y el Cara é Ñoqui, se la está preparando, y de paso lo escucho..., escuche, -me dice el “Curdita”…
  -Y compañeros… -decía Magoya- también he visto que nos han pintado el letrero de la entrada a la Villa La Esperanza, que le han puesto “sin Esperanza” pero yo les aseguro que nunca a estado con mas esperanza que hoy que ustedes ha sabido elegir, por eso les digo a los que pintaron, que nosotros los buenos políticos sabemos perdonar, que aunque no conocemos la derrota lo mismo lo vamos a comprender, y es por eso que también los invitamos a la choripaneada, por que un choripán no se le niega a nadie.
  -Bieeennn, -el griterío de la gente, y un cantito:
  Magoya, Magoya, la villa con la olla, Magoya Magoya, la Villa está con vos.
  -Bien , bien compañeros, -continúa diciendo Magoya- tengan presente y no se olviden que con su voto cada vez hacen mas grande a la Villa, y llegará a ser tan grande que será como un pueblo, y ese día ustedes cantarán:
Magoya, Magoya, el “pueblo” está con vos.
  -Bieeen,-se escucha el griterío, y de vuelta el cantito:
  -
Magoya, Magoya, el “pueblo” con la olla, Magoya, Magoya, es “pueblo” está con vos.
  Yo hago como un mueca con la cara, y el Curdita se da cuenta y me dice:
  -Ya se que está pensando
  -¿Qué´?. –le digo.
  -Que si la Villa sigue creciendo estamos pior, -dice el “Curdita”- pero al menos a Magoya, como a todo político le conviene que la “Villa” siga creciendo.
  Pero para que vea que no todas son pálidas, -continúa el “Curdita”- ¿sabe como le dicen a aquel que está observando medio retirado en esa 4 x 4?
  -¿Cómo le dicen?, le pregunto.
  -Araña sin patas, -me dice.
  -¿Porqué?, le vuelvo a preguntar.
  -Porque no se sabe como hace “la tela”, -termina diciendo.
  -Ja, ja, ja, -me río, y con esto me despido hasta mañana.

 

Día   18.
ENTRE CHARLY ...

  ...Y MANUEL.

  Después del día de la elección llego a la Villa, y papelitos por todos lados, el “Curdita” firme como clavo de mesa.
  -Buenos días, -saludo.
  -Buenas, -responde el “Curdita”
  -Hoy también abre el Cara é Ñoqui, -pregunto.
  -Es que es fiel a la clientela, -me responde.
  Cuando miro para un costado, veo que se acerca Charly cantando:
  -¿Quién se ha tomado todo el vino, ohhh, ooohhhhh?
  -Te lo has tomado vos nomás, -dice el “Curdita”- mirá como te ha quedado el brazo, vendado por todos lados.
  -No, si estaba fresquísimo cuando me caí, -le responde Charly- y casi me rompo el alma.
  Cuando está terminando de hablar llega Manuel que saluda.
  -Buenos días, -dice.
  -Buenos días le decimos.
  -Usted sabe “Curdita” que le hice caso, -dice Manuel dirigiéndose directamente al “Curdita”- volví al médico para que me cambie las pastillas.
  -¿Y…?, -pregunta el “Curdita”
  -Mejor, pero voy a tener que ir de nuevo, -dice Manuel.
  -¿Por qué? –le vuelve a preguntar el “Curdita”
  -Para que me vuelva a cambiar la receta, -vuelve a decir Manuel.
  -¿Y porqué? –dice el “Curdita”
  -Porque ya me he quedau sin un peso, -dice Manuel.
  -¿Y qué le ha recetado ahora? –dice el “Curdita”
  -Mucha bicicleta, -dice Manolo - bicicleta a la mañana, bicicleta a la tarde, mucha bicicleta, así que le hecho caso y ya llevo compradas 6 bicicletas y ya he quedado sin un peso.
  -A la perinola, -dice Charly, con una risa para nada disimulada.
  -¿Pero que le ha pasado hombre?, -le pregunta Manuel a Charly que ahora lo ve, con todo el brazo enyesado y con el pañuelo sosteniéndolo al cuello.
  -Nada, -dice Charly- solo me he sacado la muñeca.
  -Que suerte, ¿y con qué número?, -le pregunta Manuel.
  -¿Con que número qué?, -el que pregunta ahora es Charly.
  -¿Con que número se ha sacado la muñeca?, le dice Manuel.
  -Ja, ja, ja, -nosotros.
  En medio de la risa el “Curdita” me señala a un pelado que va pasando.
  -¿Sabe como le dicen a ese?
  -¿Cómo?, -le pregunto.
  -Soldado mal escondido, -dice el "Curdita"
  -¿Porqué?, -le vuelvo a preguntar.
  -Por que se le ve el casco, -me dice el "Curdita"
  -Ja, ja, ja, -nos reímos todos de la ocurrencia del Curdita.
  Y con esto por hoy les digo hasta mañana.

Día   19.
"EL CHUQUI"

  EN LA ESCUELA

  -Hoy llego un poco mas temprano porque está medio nublado, y rápidamente me dirijo a la escuela para ver a Jerónimo Luí, entro sin hacer ruido, despacito, ya sobre el filo de la clase. ¿Y quién tiene la palabra?: Jerónimo Luí.
  -Señorita ya que se termina la clase me deja hacerle tres preguntas relacionadas con la clase, -dice J. L.
  -Si es sobre los pescados sí, -le contesta la maestra.
  -Sí, se relaciona con los pescados, y va la primera:
  -Las ballenas ¿comen sardinas?
  -Claro que sí, -responde la maestra.
  -¿Entonces cómo hacen para abrir las latas?
  -Ja, ja, ja, -la risa en el grado, apenas una sonrisa de la Seño, y le dice:
  -A ver la segunda pregunta.
  -¿Los pescados tienen fósforo?
  -Si, por supuesto, -dice la seño.
  -¿Entonces como hacen para prenderlos bajo el agua?
  -Ja, ja, ja, -la risa en el grado.
  -Bueno a ver la tercera, -dice la maestra.
  -Como no, -dice J. L. y continúa, ¿Porqué los peces no hablan?
  -A lo que la seño muy tranquila le dice:
  -¿Has probado vos hablar bajo el agua?
  -Esta ves el que quedó con la boca abierta fue J. L. y los compañeros y la señorita:
  -Ja, ja, ja….., -se desquitó la señorita.
  Me salgo de allí, y me voy yendo, pero antes paso a saludar al “Curdita”
  -¿Dónde has andado?, -me pregunta.
  -Por la escuela visitando a Jerónimo Luí, -le contesto.
  -Ah, ¿Sabe como le dicen a J. L.?
  -¿Cómo?
  -“Chuqui”
  -¿Porqué?, -le pregunto.
  -“Porque es de terror”
  -Ja, ja, ja, -nos reímos los dos.
  Y con esto me despido hasta mañana.

 

Día   20.
HOY...

            JUANITA Y "SOLEDAD"
  Hoy me voy acercando a la Villa, y en el camino me encuentro con la Juanita, la que coloca inyecciones.
  -¿Cómo anda Juanita?, -le pregunto.
  -Y, acá me ve, -me dice- yendo a colocar una inyección a la Clara, que sigue media jodida.
  -Que macana, -me lamento- ¿y no me deja que la acompañe?
  -Como no, -dice
la Juanita.
  -Muchas gracias, -le digo y agrego- y cuando llegue a la casa haga de cuenta que yo no existo.
  -Ah, sí por que a mi me gusta total discreción con los clientes, -aclara Juanita.
  Llegamos, ella golpea las manos, ¿y adivinen quién nos atiende?. Julia, la hija de Clara, que según el Curdita le dicen “Soledad”, nada más que en lugar del poncho, esta revolea la cartera.
  -Pasen, pasen, -dice muy atenta- ahí está mi mamá, -le dice a la Juani- y usted siéntese aquí, -me dice a mí mientras acompaña a Juanita hasta el dormitorio de su madre.
  Termina de colocar la inyección Juanita y se quedan en la cocinita con Julia conversando.
  -Viste que se separó la Cloti, -le dice Juanita.
  -Pero esta vez yo no tuve nada que ver, -dice Julia.
  -¿Y entonces quién tuvo la culpa?
  -El marido, -dice Julia.
  -¿Y porqué?
  -Y por que el sonso llegó de viaje un día antes.
  -Ja, ja, ja, -las mujeres.
  -Che, y por que le decís sonso, -vuelve a la carga Juanita.
  -Salí no me hagas acordar, una noche vamos para pasar toda la noche juntos, y el negro al rato se duerme unos minutos, ¿y qué se me ocurre decirle cuando se despierta?
  -¿Qué?
  -Negro, sos el primer hombre que duerme conmigo.
  -¿Qué? ¿Cómo?, - y ya se agrandó el negro- ¿es en serio lo que me estás diciendo?
  -Sí, porque todos los otros no pegaron los ojos.
  -Ja, ja, ja, -de nuevo las mujeres.
  Y ya miran de reojo para donde estoy yo, cuchichean algo bajito, y se despiden.
  Acompaño a Juanita hasta su casa, y yo también me despido de ella y de ustedes, hasta mañana.

 

Día 21.
JUANITA Y JUANITO…
EN EL DOCTOR...

  Hoy después de un par de meses me acerco de nuevo a la “Villa” y como siempre lo encuentro al “Curdita” en su clásico lugarcito bajo el arbolito junto a su botellita de vino medio disimulada en el bolsito que también, siempre lo acompaña.
  -Ehhh, -me dice- tanto tiempo y como dice el dicho: el que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen.
  -Ja, ja, ja , -la risotada de Rolindo el tachero que se encontraba con él en ese momento- como anda usted -me dice.
  -Y…, bien nomás, -le respondo- y los entro a saludar calurosamente a los dos.
  -Ya lo estábamos extrañando, -dice el “Curdita”
  -Y es más, -dice Rolindo- hay un montón de anécdotas nuevas.
  -Eso, eso, -dice el “Curdita”, y continúa- por ejemplo cuentelé la de Juanita con Juanito.
  -Ah, sí, -dice Rolindo- se acuerda de Juanita, la “doctora” de la Villa.
  -Si claro, -le respondo- la que ayudó a tener a Juanito aquella noche.
  -Exactamente, -dice el “Curdita” y que le ponen Juanito, justamente por Juanita, y además por pedido del padre llega Juanita a ser su madrina.
  -Que bien, -le digo.
  -Bueno después de unos par de meses, -dice Rolindo- la comadre le pide por favor que le lleve el Juanito al médico por que ella andaba muy enferma y además tenía que cuidar de los otros hijos.
  Juanita me contrata con el taxi para que la lleve bien temprano y bueno ya que tenía franco le dije que si, además le dije si no quería que la acompañe.
  -Como no, -me dice Juanita.
  Así que llegamos, sacamos el turno, a su tiempo la llama un médico joven muy pintón entra Juanita muy altanera ella con el bebé en brazos. Y me cuenta ella que le sacan la ropa al bebé, estaba muy flaquito, este muy joven médico lo pesa, lo ve muy flaquito, casi como desnutrido, entonces la mira a Juanita y le pregunta…
  -Dígame señora este bebé como se alimenta
  -Únicamente con el pecho doctor, -le dice Juanita.
  -La vuelve a mirar el médico a Juanita y ahora le dice…
  -A ver sáquese el corpiño señora.
  ¡Qué! Ni hizo falta que se lo repitiera, ahí nomás se lo saca y este joven médico le entra a palpar un pecho, nada, sigue con el otro palpa que te palpa y nada, vuelve de nuevo con el primero y nada.
  -Pero señora- le dice- como no va estar desnutrido este nene si estos pechos no tienen nada de leche.
  -Pero es que yo no soy la madre, -le dice Juanita.
  -Entonces por que no me lo dijo antes.
  -Es que estaba todo tan lindo doctor, -dice la Juanita- que me entusiasme y no quería desilusionarlo así que lo deje tocar y tocar.
  -Ja, ja, ja, -la risa de nosotros tres bajo el arbolito.
  -Eh amigo, -me dice el “Curdita” sabiendo que soy de Talleres- sabe como le dicen al Club Talleres.
  -¿Cómo?, -le pregunto.
  -Abuelita en el asiento de atrás, -dice el “Curdita”
  -¿Por qué? –le vuelvo a preguntar.
  -Por que va peleando con los chicos, -me dice el “Curdita”.
  Y con esto les digo hasta mañana. 

 

Día    22.
HOY
... LE TOCA A CHARLY

  Llego hoy y como siempre el “Curdita” firme en su lugarcito, hoy también acompañado de Rolindo.
        Los saludo y me siento sobre un ladrillo como lo haga habitualmente.
  -Que tal, -les digo.
  -Bien, -responden a dúo. Y ya El “Curdita” me dice.
  -Hoy le vamos a contar la anécdota de Charly cuando fue a pedir la mano de la María Laura.
  -La María Laura, es la hija del que tiene esa casa linda a tres cuadras para allá arriba, aclara el Rolindo.
  -Bueno, -dice el “Curdita” llega Charly a la casa y cuando se enfrenta con el padre de María Laura le dice de sus intenciones de casarse con su hija.
  Claro el padre lo primero que le pregunta es como piensa mantener a María Laura, a lo que Charly le dice:
  -Mire señor caballero en estos momentos estoy trabajando de guardia de seguridad en el mercadito del “Toto”, pero sigo buscando alguna otra cosa porque no me quiero quedar con eso solo.
  -Bien, muy bien, -le dice el padre de María Laura- y cuanto gana por mes
  -Y en estos momentos, -le dice Charly- en estos momentos, -repite- estoy sacando unos 600 pesos…
  -¡Qué!!! -dice el vie…, digo el padre de María laura que lo mira y le dice:
  -Vaya, -y señalandole la puerta continúa- vaya mi amigo y cuando se mejore su situación vuelva, por que con esa plata a mi hija no le alcanza ni para comprarse papel higiénico, ni papel higiénico, -repite el padre.
  Dice que sale el Charly haciendo puchero a la calle, y en la vereda tropieza con María Laura que le pregunta:
  -Y que te ha dicho mi papá.
  A lo el Charly le responde:
  -Que hasta que no te curé de la diarrea no te podes casar.
  Ja, ja, ja, nosotros a las carcajadas.
  Y de repente veo que pasa uno medio pelado, medio por que estaba pelado en el medio, a lo que el “Curdita me lo señala y me dice:
  -Sabe como le dicen a ese.
  -¿Cómo?, -le pregunto.
  -Cabeza de campito que se le ha ido el circo,- me dice el “Curdita.
  Y con esto dejamos hasta mañana.

 

Día   23.
CARA É POYO…
  EL PELAPAPAS
   Llego como todos los mediodía hasta el lugar del “Curdita”
  -Que tal “Curdita”  -lo saludo.
  -Bien, -me contesta.
  -Estoy seguro que todavía le quedan algunas anécdotas más, -le digo.
  -Como quedar, quedan un montón, me dice y continúa- Y hoy le voy a contar cuando fuimos una vez al centro con Cara é Poyo y nos encontrábamos los dos haciendo un alto en esa placita chiquita que está por 27 de Abril, frente al hospital San Roque ¿y con que nos encontramos?
  -¿Con qué? –le pregunto.
  -Con un vendedor ambulante, esos que arman un kiosquito en cualquier lado, este, sobre un especie de banquito tenía un plato de plástico y una bolsa de supermercado llena de papas, y en una mano tenía unas papas y en la otra mano el famoso pelapapas y como se habían acercado algunos curiosos, también nos acercamos nosotros.
  -Y si señores y señoras, -decía el vendedor- este es el maravilloso instrumento que no puede faltar en ningún hogar de esta distinguida ciudad, como ustedes pueden ver, -decía y agregaba con un ademán- ya le paso a entregar señor, -nosotros mirábamos donde señalaba y por supuesto nadie pedía nada pero era parte de show y continuaba- como ustedes pueden ver con esta maravilla se puede pelar papas a lo largo, a lo ancho, con la derecha, con la izquierda, -y repetía- si señores, un momentito ya paso a entregar, -nosotros mirábamos y nada, pero el continuaba- pero antes de entregarlos déjenme decirles señores y señoras que con la punta de este magnífico instrumento pueden sacar los brotes de las papas, el carozo de las aceitunas y mil funciones más, y que ustedes lo van a poder llevar a solo $ 2 cada uno, si señores ya paso a entregarles, -mirábamos nosotros y nada, pero el vendedor continuaba- y por último les quiero decir –tomando un par de papas de la bolsa- que además de las maravillas demostrada por esta pieza única que no puede faltar en ningún hogar cordobés, también puede cortar las papas para freír en juanita, cuadraditas o la clásica papafrita bien finita que es la delicia de los grandes y de los chicos ¿y por que no de la ama de casa?
       -
Muy bien, -grita el Cara é Poyo entusiasmado por la fuerza de la disertación y sacando un billete de $ 2 todo arrugado agrega- me has convencido varón, dame un kilo de papas.
  -Ja, ja, ja, -nosostros
  -Tipo que es pesado, -me dice el “Curdita”- pero plomazo es aquel que va pasando por allá, y sabe como le dicen.
  -¿Cómo? –le pregunto.
  -Contracción, -me dice el “Curdita”
  -¿Por qué? Le vuelvo a preguntar
  -Por que aguantarlo es un parto.
  Y con esto decimos hasta mañana 

 

Día   24.
OTRA CON …EL CARA É POYO.

       -¿Cómo anda Curdita? – lo saludo.
       -Y ya la ve, -me dice el “Curdita"- bien dentro de todo, y ya que lo veo a usted me acuerdo de otra anécdota para contarle.
       -Muy bien, -le digo como no, ya sabe que para mí es un gusto escucharlo.
       -Esta bien, -dice el “Curdita- hoy le voy a contar otra de cuando volvíamos con Cara é Poyo de visitar a unos amigos.
       Por supuesto veníamos muy chupadazos, claro que Cara é Poyo más que yo todavía.
       Era ya la madrugada, -continúa el “Curdita”- y justo vimos un colectivo y bueno le hice señas, y se ve que el colectivero nos tuvo lástima y paró. Subimos como pudimos, yo me tomé fuertemente de la agarradera de un asiento por que estaban todos los asientos ocupados y Cara é Poyo como puede, medio se apoya en mí, y ahí venía que se caía y que no se caía, iba y venía, y como nadie le ofrecía asiento alguno en un momento dado tomando fuerza grita:
       -Todos los del fondo son unos degenerados totales, hip…
       -Yo lo miraba, -dice el “Curdita"
       -Los de mi derecha, -continuaba el Cara é Poyo- unos basuras atorrantes, hip…
       -Y yo lo miraba nomás al Cara é Poyo, -dice el “Curdita”
       -Y los de mi izquierda, continuaba el Cara é Poyo- su madres serán unas santas pero ustedes son todos unos hijos de hip. cucas, hip, y el chofer hip… y el chofer un maricón, comilón, pucherazo...
       -Ya con eso, -dice el “Curdita"- colmó la paciencia del chofer que hay nomás frenó tan de golpe, que quedaron todos amontonados en el medio y se le fueron al humo al Cara é Poyo, unos lo agarraron del cogote otros de la camisa y otros de donde podían para sacudirle con las dos manos o a patadones mientras le decían:
       -¿Qué decí que somos?
      
-Ya ni se, ahora ya se me han mezclau todos, -decía titubeando el cara é Poyo.
       -Ja, ja, ja, -nos reíamos- mientras veíamos uno cruzar la calle, y ya nomás me lo señaló el “Curdita diciendo:
       -Sabe como le dicen a ese que va allá.
       -No, -le digo- ¿cómo?
       -Tallarín, -me dice el “Curdita”
       -¿Por qué? –le pregunto.
       -Por que la mujer lo moldea con el palo de amasar.
       Y así terminamos por hoy, hasta mañana.  

 

Día   25.
CORCHO É BOTEIA…Y SU ANÉCDOTA
       Llego como siempre hasta la catedral del “Curdita” por que para el es como una religión el tomar, así que es infaltable bajo su plantita, y la botellita media camuflada al lado.
       -Como anda “Curdita”, -lo saludo.
       -Y ya lo ve, -me contesta- mirando como pasan los turistas por la ruta.
       -Ajá, -le digo- es cierto, se ven bastantes vehículos.
       -Y ya que hablamos de turistas, -dice el “Curdita”- le voy a contar lo que le pasó el año pasado al Corcho é Boteya cuando salvo su vida por milagro, pero perdió su perro, su caballo y su carro.
       -Ehhh, no me diga -le digo.
       -Si, -dice el “Curdita-cuando venía un turista al mango con esas cuatro por cuatro grandes bajando de la Circunvalación y frente al letrero de la Villa se le cruza el Corcho é Boteya en el carro, según él no lo vio y el turista no tuvo tiempo a nada… ¿y sabe que?
       -¿Qué? –le pregunto..  
       -Quedó el desparramo,-dice el “Curdita- el carro por un lado, el caballo por otro, un perrito que lo acompañaba más allá, y por último el Corcho é Boteya que conducía el carro, más lejos todavía.
  Usted viera ni se imagina la escena del choque, daba impresión verla, daba pena, daba angustia.
  Y se ve que lo mismo le pasó al turista que miraba aterrado desde la chata y lo primero que vio es a los animales sufriendo, se le partió el alma y dijo en voz alta:
  -Yo no puedo ver sufrir a los animales, -así que sacó un revolver que tenía en la guantera, se le acercó al caballo y |sás¡.. le metió un tiro y en el acto murió.
  Siguió caminando y repitiendo:
  -No, no puedo ver sufrir a los animales,-mientras se iba acercando ahora al perro que estaba el lamento, -No, no puedo verlo sufrir, - y bang, también le metió un tiro y lo mató.
  A unos metros más allá estaba el Corcho é Boteya que venía observando toda la escena, pero que no se había podido mover del dolor, revolcado, sucio, herido, golpeado por todos lados, era una hilacha, pero cuando ve que el turista se le iba acercando y con el revolver en la mano… pega un salto urgente… se pone de pié y dice:
 
-¡¡¡Que suerte mi amigo que yo no me hice nada!!!...
       -Ja, ja, ja, -nosotros-.
       -Si -dice el “Curdita”- hoy podemos reírnos pero que julepe fue aquello.
       Y sabe por que le dicen: Corcho é Boteya
       -¿Por qué? - le pregunto.
       -Por que cuando no está agarrado a la botella, anda por el suelo, -dice el “Curdita.
       Y con esto le decimos hasta mañana. 

 

Día   26.
JUANITA Y  JERONIMO LUÍ  
      Hoy voy un poco más temprano que otros días y en el camino me encuentro con Juanita, que viene riéndose sola, 
       -Que le pasa Juanita, le pregunto. 
       -Usted sabe, -dice Juanita- al final no se si hice bien o hice mal, mandando a Jerónimo Luí a la Iglesia 
  -¿Por qué, que le pasó? –le pregunto y continúo- Se le cayo la Iglesia
  -No, pero mire mejor le cuento desde el principio, -dice Juanita y continúa:. 

       Resulta que J. L. hay veces que para ayudarme sale a vender algo, y bueno me cuenta él, que ayer salió a vender el pato. 
       Sale con el pato bajo el brazo llega hasta una casa, le ofrece el pato y la dueña que estaba en camisón lo hace pasar,  cierra la puerta y mientras va a buscar dinero suena el timbre,  
      -Mi marido -dice- a ver pibe escóndete en el ropero rápido, el J. L. ni lerdo ni perezoso se metió en el ropero, ¿ y sabe con que se encuentra en el ropero? 
      -¿Con qué se encuentra? –le pregunto. 
      -Con un tipo en calzoncillos, y ahí nomás trata de aprovechar la oportunidad y le dice a este señor que está en paños menores. 
      -Le vendo el pato don, -le dice Jerónimo Luí. 
      -¿Qué?, -le dice el tipo- no ve que para eso estoy yo para comprar un pato ahora. 
      -Déle don, compremé el pato, -insiste J: L. 
      -Pero no nene!!! déjame de inchar!!! 
      -¿Ah sí?... Me compra el pato o grito, -ya le dice J. L. 
      -Tá bien no grites te compro el pato, ¿Y cuanto vale? 
      -50 pesos, -le dice J. L. 
      -Eh, como va a valer 50 pesos esa porquería de pato, -le dice el tipo. 
      -Me paga los 50 pesos o grito, -le dice J. L. 
      -Tá bien toma los 50. 
      Pasa unos minutos y el J.L. vuelve a la carga y le dice: 
     -Oiga don le compro el pato. 
     -Shiiii, callate nene no inchés, -le dice el tipo. 
     -Me vende el pato o grito, -dice J. L. 
     -Bueno está bien, ¿cuánto me das? 
     -10 pesos, -le dice J. L. 
     -Vos sos loco, -le dice el tipo- me lo vendiste en 50 y lo querés comprar en 10. 
     -Me lo vende en 10 o grito , -le dice J. L. 
     -Shiiisss, está bien, -le dice el tipo- te lo vendo pero quedate piola… 
     Pasa un ratito y puede creer vuelve de nuevo el J.L. a la carga 
     -Oiga don, le vendo el pato… 
     Y así lo tuvo al pobre tipo, vendiéndole y comprandolé el pato, hasta que al rato se escucha un ruido de puerta, era el marido que se iba. La mujer abre el ropero y dice: 
      -Ya no hay peligro se fue mi marido. 
      Apenas abrió el ropero la mujer el J. L. salió rajando de la casa con el pato bajo el brazo. 
      Y cuando llega hasta mi casa, y me dice: 
     -Má…, vos viera el negoción que me hice… traje toda esta plata y el pato. 
      Yo no entendía nada, veía un montón de dinero y el pato, así que le pido que me cuente lo que pasó, me cuenta todo esto que yo le conté a usted, así que puse cara de enojada y le dije: 
      -Lo que hiciste está muy mal hijo, así que te vas ya mismo a la Iglesia y te confesás. 
      -Bueno Mama, -me dice Jerónimo Luí resignado. 
      Se va hasta la Iglesia y me cuenta lo que le sucedió allí,,, dice que se arrodilla en el confesionario y le dice al cura: 
      -Padre vengo a confesarme por que he cometido un pecado muy grave. 
      -A ver hijo cuenta, cuenta cual es ese pecado tan grave que cometiste…-le dice el cura. 
      -Bueno, todo empezó con un pato que quería vender y… 
      -Oh Señor mío y Dios mío, -dice el cura- otra vez vos y tu bendito pato
      Ja, ja, ja, la Juanita y yo, es que no aguantamos la risa; y con esto les digo hasta mañana. 
 

 

Día   27.
OTRA CON... CARA É ÑOQUI
.
  Llego una vez más hasta el lugar donde se encuentra el “Curdita”, y como siempre lo saludo:
  -Que tal “Curdita”, -le digo.
  -Bien, -me responde y sigue- y aquí lo ve, queriendo salir de pobre
  -Qué bien, -le digo.
  -Si, -dice- pero pá más pobre, ¿y usted?
  -Y…, -le digo- bien nomás.
  -Ya que ha venido, -dice el “Curdita”- le voy a contar de una vez que fuimos a ver boxeo con Cara é Ñoqui, por que bien sabe que a Cara é Ñoqui le gustan todos los deportes.
  -Si me acuerdo que me dijo ya hace un tiempo, -le digo- y hasta me acuerdo de esa vez que me contó cuando fue a ver al Cara é Poyo, cuando fue a jugar un partido de fútbol para la Villa, y que fue todo de verde…, camiseta verde, medias verdes, pantalón verde, un equipo bárbaro, pero no tocaba una, más solo veía pasar la pelota y viéndolo Cara é Ñoqui le grita:
  -Che Cara, tai de jugador o te has disfrazau de yuyo.
  -Eso, eso, -dice el “Curdita”- ja, ja, ja, -y continúa- bueno con él fuimos a ver boxeo.
  En una de esas peleas ya estaba el boxeador tirado sobre el banquito, ya no le entraba ni siquiera una cachetada más, entonces en el rincón ya sus entrenadores muy preocupados se consultan entre ellos y hasta uno dice en voz alta:
  -¿Qué hacemos, le tiramos la toalla?
  -No,-le grita el Cara é Ñoqui desde la tribuna- mejor llévensela, no vaya a ser que se enoje.
  -Ja, ja, ja, -nosotros.
  Y continuaban las peleas, -sigue diciendo el “Curdita”- y ya en otra resulta… que un negro estaba cobrando para que tenga y guarde, hasta que en un momento le pegan un trompadón que lo hacen volar hasta su rincón, y el manager le grita:
  -No te levanté hasta los ocho.
  -¿Y ahora que hora es? –pregunta grogui el boxeador.
  -Ja, ja, ja, -nosotros, yo y el “Curdita que sigue…
  Y ya en la mitad de la última pelea, -continúa diciendo el “Curdita”- veíamos con Cara é Ñoqui como estaba cobrando el guaso, pero ya ni las manos ponía cuando entonces desde el rincón le preguntan:.
  -¿Te quedan piernas negro?
  -Sssíii, -dice el boxeador.
  -Bueno, rajemos, antes que éste te mate, -le gritan desde el rincón.
  -Ja, ja, ja, -nosotros.
  -Y como siempre entro a mirar para los costados y uno de los que venía era un flaco con unos bigotazos inmensos, terribles, y claro lo miro al “Curdita” por las dudas me dijera algo, y si nomás…
  -Sabe como le dicen a ese bigotudo, -me dice el “Curdita”
  -¿Cómo? –le pregunto.
  -“Cara con dos sobacos”, -me dice.
  - Ja, ja, ja… buena la ocurrencia, -le digo- y con esto me despido hasta mañana. 

 

Día   28.
EL “CURDITA”... CON EL “CORDERO” 
       Llego hoy como todos los días y veo al “Curdita” que está saludando a un hombre. 
       -Adiós “Curdita” y gracias por todo, -le dice
       -Adiós, -le dice el “Curdita”. 

       Ni bien sale, yo me siento en el mismo lugar de siempre, espero unos segundos y ya me saluda el “Curdita” 
       -¿Que tal? 
       -Bien, -le digo. 
       -Este muchacho que se acaba de ir, -me dice- es el “Cordero” se acuerda que le dicen así por que tiene cuatro pata é lanas, y bueno también tiene sus anécdotas. 
       -A sí, -le digo- y recuerda alguna. 
       -Y si algunas, -dice el “Curdita”- por ejemplo un día vino muy enojado y le pregunto que le pasa, a lo que él me responde 
  -La verdad que no doy más de la bronca que tengo
  -¿Pero por qué?, -le pregunto.
  -Todas las tardes cuando llego del trabajo a casa la encuentro a mi mujer con otro vago, y ya tengo miedo de llegar uno de estos días y cometer una locura, no se que hacer, ¿qué hago?
  -Y bueno, -le digo- haga muchas horas extras sonso.
  -Ja, ja, ja, nosostros, y ya el “Curdita” corta diciendo
  -Si uno se ríe pero es triste, -y continúa- otra vez cayó a comentarme que había discutido con la mujer, por que unos amigos le habían dicho que lo engañaba con un guaso del Comando Radioeléctrico? Y sabe que le contestó la mujer.
  -¿Qué?, - le pregunto.
  -Negativo, QCL barra 5 y Fuera… Así le dijo la mujer, -dice el “Curdita”
  -Ja, ja, ja, nosotros, y el “Curdita que sigue…
  -Y resulta que la mujer ante este escena del cordero se hizo la ofendida por que le dice al marido:
  -Para que sepas, ¡te engaño con tu mejor amigo!
  -¿Y qué piensa casarse con vos?, -le dice el Cordero
  -No, -dice ella.
  -Ves, entonces…, no es mi mejor amigo, -le dice el Cordero.
  -Ja, ja, ja, nosotros. Y veo que va pasando por el frente del lugar donde estamos una morocha terrible.
  -¿Sabe como le dice a esa morocha?, me dice el “Curdita”
  -¿Cómo? ,-le digo.
  -Banco de plaza, -me dice.
  -¿Porqué?,-le pregunto.
  -.Por que es la que más chapadas tiene, -me dice.
  Y con esto les digo hasta mañana. 

 

Día   29.
Y… EL “CORCHO É BOTEYA” SE HIZO ATEO.
 

       Llego hasta el lugar del “Curdita” y lo encuentro allí, como siempre mirando,  como solo los curditas miran. 

       -Buenas, -lo saludo. 

       -Buenas, -me dice y agrega- a usted cada vez lo veo más ralito que bigote é lampiño. 

       -Tiene razón, voy a tratar de venir más seguido, -le digo y continúo- y se acuerda de alguna anécdota para contarme. 

       -Puede haber alguna, -dice el “Curdita” 

       - Muy bien, -le digo- estoy bien dispuesto a escucharlo. 

       -Le voy a contar de una vez salimos juntos con el Corcho é Boteya…, que ese sí que es pior que yo. 

       -Resulta que una vez fuimos a un bar, del barrio ya ni me acuerdo, pero ahí estábamos los dos, juntitos, casi cabeza con cabeza, solo que ya no teníamos ni una moneda para seguir chupando, así que nos mirábamos nomás, de repente en una mesa vimos una botella de vino tinto de vidrio, casi llenita, y… estaba solita. Nos miramos con el Corcho, miramos la botella, -no es de nadie dijimos, y empezamos a caminar hacia la mesa. Disimuladamente el Corcho se metió la botella de vino tinto de vidrio entre las ropas para que no lo viera nadie, salimos despacito y ya  afuera empezamos a apurar el paso con tan mala suerte que ahí nomás en el cordón de la vereda tropezamos, y el Corcho queda abrazado a un poste de cemento y lo escucho: 

       -¡Ayyyayyyyaayyyuuuyyyayyy!...-el Corcho-  yo no quería ni mirarlo., 

       -¡Aayyyyayyuyyyayy!, - de nuevo el Corcho- veo que se mete la mano entre la ropa, saca la mano colorada. 

       -¡Aaayyyy!... el lamento del Corcho,  y un ruego…  

       -¡Aaaayyyyyy!... Diosito querido… Diosito querido que por favor sea sangre… 

       Y el “Curdita” se queda callado… 

       -¿Y?…-le pregunto yo- ¿Cómo terminó eso? 

       -Menos mal que era el vino tinto nomás, -dice el “Curdita”- pero el Corcho se quería matar, por  que Diosito no lo había escuchado y de allí es que se  hizo ateo. 

       -Ja. Ja, ja, nosotros 

       Estábamos riéndonos todavía cuando vemos pasar uno que ya no le cabía un cachitito más de mugre, lo señala el “Curdita” y me dice: 

       -Sabe como le dicen a ese. 

       -¿Cómo?, -le digo. 

       -Ortiga, -me dice. 

       -¿Por qué? –le pregunto. 

       -Por que con tocarlo nomás ya te empieza a picar, -dice el “Curdita” 

       Y con eso les digo hasta mañana.