PANTANO ABAJO










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Hernán Blanco


 

UN PANTANO DE CONFUSIÓN
Autor: Hernán Blanco 

 

Cuando inicie mi trabajo de campo en Pantano Abajo para recabar la información que contiene esta reseña, pude descubrir a través de los entrevistados, la existencia de una creencia muy arraigada según la cual, por los alrededores de San Clemente fondeaban los barcos de los españoles. Ante semejante disparate, mi reacción como es obvio era tratar de explicarle a estas personas cuan errada era la información que manejaban, por cuanto, las costas descubiertas por los españoles a su llegada a Venezuela, son exactamente las mismas desde hace 15000 años por lo menos. En lo personal no tengo duda de que buena parte de los continentes en algún momento de la prehistoria estuvieran bajo las aguas, porque así lo demuestran los estudios científicos, más no es posible sostener como cierto lo que se comenta por allí.  

Con estos argumentos, espero poder convencer aquellos que sostienen como cierto semejante disparate, que están equivocado. Los fósiles de Taima Taima descubiertos por Cruxent, que datan de 15000 años aproximadamente, se encuentran bajo la tierra firme, donde eran cazados por el hombre primitivo de entonces, lo cual es demostrativo de que esa costa ya estaba definida para esa fecha desde la última glaciación. Los conchales de moluscos y los hornos o fogatas descubiertas por Adrián Hernández Baños al noroeste de Coro, es señal de que los Caquetios antes de la llegada de los españoles acudían al mar de sotavento en busca de especies marinas para alimentarse

Debo decir que este mal entendido es producto de interpretaciones erróneas que se han hecho de algunos escritos históricos, por parte de algunos aficionados de la historia, que de haber aplicado como mínimo la lógica elemental a sus propuestas, hubieran obtenido un mejor resultado  

La respuesta a este enredo se puede apreciar en el libro “De Coro y de Corianos” de Luís Alfonso Bueno, en la página 177, en el cual se menciona a Pedro Varela Añez, como autor de un escrito basado en hechos históricos narrados por Fray Pedro Simón y otro escritor de apellido Herrera, en el que a mi entender estos son descontextualizados en sus afirmaciones “Cita Varela: “Es probable que la provincia de Coro en el Siglo XVI, hubiese sido una playa de mar cuando fue descubierto por Alonso de Ojeda” “Apenas habían dado vistas a los castellanos” según Herrera, “cuando se llenó la Playa de Indios, infinita multitud, de haciendo señas de llegasen los nuestros”, y yéndose algunos de ellos para sus canoas y llevando perlas para rescatar “las cosillas de castilla que habían sabido habían rescatado con sus vecinos”. Esto también demuestra que Coro, ya era una ciudad poblada de indios en numerosa cantidad y playa de mar Caribe que nos rodea. Más adelante Varela refiere, como es lamentable que los historiadores locales no hayan explicado el significado del ancla, que propios y extraños contemplan en la ermita de San Clemente, y que sin duda es símbolo de las antiguas playas de Coro.  

Este texto, no tengo dudas es el generador de toda esa matriz de opinión en torno a las playas de Coro, pero hay otro más, que probablemente está basado en este, el cual también echa leña al fuego de la confusión. Este pequeño libro se titula “Coro Aspectos Históricos, en el cual se lee lo siguiente: “Mucho antes de la fundación de Coro, el 26 de julio de 1527, el mar profundo cubría dos cuadras mas abajo del templo de San Nicolás. Desde allí empezaban a fondear las embarcaciones con mucha frecuencia.”  

Respecto al ancla de La Ermita San Clemente, este nada tiene que ver con las presuntas playas de Coro. Ciertamente es un símbolo, pero del martirio del tercer Papa de la iglesia, el cual fue martirizado por mandato del emperador Trajano, quien autorizó fuera lanzado al mar con un ancla en el cuello. La muerte del Papa fue a consecuencia de cumplir con su misión, de atender pastoralmente a 2000 cristianos que cumplían penas de trabajo forzoso en el Quersoneso, lugar donde Clemente, se encontraba desterrado  

Estos son los textos consultados por los niños de El Pantano para hacer la reseña histórica de su comunidad. ¿Que otra interpretación puede dársele a estos textos que con tanta diafanidad sugieren la existencia de costas en el pantano de Coro?  

A todo esto ¿Qué dicen los letrados de la historia del Estado Falcón?



EL PANTANO ABAJO  

 

En esta reseña no vamos hablar de fundadores ya que no es fácil precisar quien llegó primero y quien llegó después, de lo que se trata es, en dejar constancia de las vivencias sociales de nuestros protagonistas, los entrevistados.  

En el año 36 según Carmen María Lugo, las buenas casas del Pantano sólo se veían hasta la calle Miranda. El resto de los terrenos estaban enmontados, algunos cercados y unas que otras casitas muy pequeñas de bahareque.  

El Pantano que vio Eusebio Amarante cuando llegó a vivir en El Tendalito con sus padres en el año 1937, fue un cardonal que se extendía al Oeste, desde El Trece Negro hasta la altura de la Tenería. La única casa que había por ese sector era la de Stefana González y una que estaba un poco más abajo de un señor de nombre David, que era barbero. La única calle que existía para ese entonces era la calle Urdaneta. Hacía la orilla del monte, habían tres grandes casas de tejas una estaba en La Boca de El Tanque, El Tendal y El Tendalito estos sitios sin duda alguna, eran especies de hatos que pudieron haber existido para la colonia. Otro sitio de cría era Boca e Tura. Allí cuidaba el padre de Ramona Molina los chivos de Pedro Acosta. Por esos lados tenía un hato el Padre Mármol  

El Tendalito fue una especie de barriada muy humilde que existió en la orilla del monte, entre los cuales se encontraban Faustino Chica y Flora Díaz, procedentes de Los Pozos en El Vínculo de Paraguaná, Ramón Gómez y Ramona Amarante quienes llegaron de Tacuato, Mamerto Colina y Avelino González entre Otros. Estas familias se dedicaban a la crianza de animales




                                     
                                                              Hermanos Amarantes


Más arriba del Tendalito estaba el Hatillo de Emilia Rodríguez de Hidalgo, el cual desapareció con la construcción del aeropuerto.  

Con la cancelación de las bienhechurías por parte del Gobierno, las familias que allí vivían adquirieron tierras en el Pantano Actual, para hacer sus nuevas viviendas.  

Según Cesar Ramírez el pantano que el vio para 1945, todavía era un Peladar. Apenas estaban en ese sector las casas de los Medina, Ruiz, Farías, Acosta, Mendoza, Leañez y las de su padre Emilio Ramírez López.  

Emilio Ramírez nació en Puerto Cabello, su padre fue Mariano Ramírez... de profesión escribiente, los cuales llegaron a Falcón entre 1880 y 1890, estableciéndose en Cumarebo donde funda un periodiquito. En el año 1935 ya estaba residenciado en Coro, donde funda el periódico El Día. Tuvo muchas casas en el Pantano, las cuales repartió a cada uno de sus hijos. En una de estas casas que hemos dicho, fuera propiedad de Emilio Ramírez, vivieron muchos tiempo ante de irse a Paraguana los famosos músicos Jacobo y Román González, los cuales eran oriundos de Curimagua. Este Último fue quien escribió la bella pieza musical El Pantanero. Esta es hoy propiedad del Señor Patiñó. A la altura de la calle Vuelvan caras tenía el Señor Ramírez una huerta con unas cuantas cabezas de ganado.

Estas personas llegaron uno ante y otros después para sembrarse en El Pantano para siempre, Silvestre Navarro y Bernardina Ramírez, Padres de Teodoro Ramírez, Stefana Sánchez., Avelino González, Luís Padilla y Rosalía Ruiz, Manuela Chirinos, Jorge Dorantes, José Nava, Elías Guanipa, Víctor Marín, Gabriel Primera y Pedro Chirinos entre Otros.  

 

Los antiguos Pantano abájense era gente muy trabajadora. El que no trabajaba la albañilería era pescador. Otros eran artesanos dedicados a la elaboración de alpargatas. Un gran artesano, muy famoso en El Pantano fue Pedro Chirinos, quien trabajaba en la elaboración de aperos para las bestias. Pero quizás lo que le hizo más famoso fueron aquellos cuentos que iba contando a su paso, en cualquier esquina donde la gente lo rodeaba para escucharlos. En mi opinión, fue el más espectacular cuenta cuentos de Coro, un hombre con una brillante imaginación y un estilo tan particular como era la exageración. Por este motivo quienes no comprendieron su talento para producir sus historias imaginarias optaron por etiquetarlo como mentiroso. Sería interesante que los cultores de la comunidad pantano abájense, se ocuparan de rescatar esos cortos cuentos que van de boca en boca en toda la corianidad.  

Pescadores famosos de Pantano Abajo: Pedro Chirinos, Elías Primera, Juan Medina, Cecilio Amarantes, Diógenes Ruiz, Mamerto Colina, Chon Guanipa, Teodoro Guanipa, Faustino Chica, Eusebio Amarante entre otros. Entre 6 y 7 kilómetros recorrían estos pescadores en 3 horas con un canasto de pescado en la espalda. Este recorrido era más penoso cuando llovía `por cuanto la salina se ponía resbalosa. Doce pescados se vendían por un bolívar. Teodoro Ramírez se los vendía a unos chinos, que tenían un restaurant en el antiguo mercado de la plaza Falcón  

En el Pantano se recuerda el rico y sabroso Pan de Horno que hacía la Señora Raimunda Tiehelen y Petra Acosta. Un real costaba la tira.  

En esta localidad casi todas las familias de los primeros pobladores tenían su corral dechivos.








                                                    

                                                            EL AGUA EN EL PANTANO 


Los primeros pantaneros tuvieron muchísimas dificultades para proveerse del agua para poder satisfacer sus vitales necesidades, tanto, que los que vivían en El Tendalito bebían el agua que se empozaba en la época de lluvia. También la buscaban en la pila que estaba en la calle Toledo con Norte, donde estuvo la antigua Oficina del I.N.O.S, Institutos Nacional de Obras Sanitarias, y en otra que estuvo en la Plaza Miranda que estuvo al lado del Ayuntamiento Municipal.
 

En el año 1950 el agua comenzó a estar más cerca de la gente. A partir de ese momento la comunidad se organizó para acortar la distancia entre el tuvo matriz y las alejadas viviendas. Eso fue precisamente lo que hicieron todos los pantaneros, cada quien en su zona. En el caso particular de los Pantano abájense, dicho movimiento estuvo liderizado por un grupo valiosos hombre de la comunidad entre los cuales intervinieron Benito Valles, Segundo Medina, Emilio Guanipa, Jacinto Guanipa, Dionisio Ramírez y Luís Lugo, entre otros. Víctor Ruiz y Teodoro Ramírez no participaron en la ejecución de la obra pero pusieron obreros a trabajar bajo su responsabilidad.

También hubo una bomba de agua donde hoy se encuentra la casa de Patiño, cuyo celador fue Pío Gamero.
 

 

                                  ANTES DE LLEGAR LA ENERGIA ELECTRICA  

 


Los pantaneros resolvían el problema de la oscuridad nocturna con lámparas de querosén y de gasolina y los más pobres utilizaban una botella o un pote con una mecha. Cuando la tecnología se hizo presente, Luís Ruiz y Teodoro Ramírez adquieren cada uno una planta eléctrica con las cueles suministraban energía eléctrica a los vecinos a un costo módico. De 6 a 9 de la noche era la prestación del servicio.

 


                                                                    LA EDUCACIÓN
 



En el Pantano se dice que la educación la inició María Leonor Chirinos, hija de Manuela Chirinos. Es cierto que aquellas primeras generaciones de pantaneros recibieron las primeras instrucciones educativas por parte de esta invalorable mujer a quien la comunidad recuerda con mucho afecto. Carmen María Lugo se cuenta entre las niñas que acudían a la casa de María Leonor para recibir la enseñanza, la cual no era para ese entonces educación formal. Carmen María recibió educación formal en una escuela Municipal que regentaba Carmen Graciela Rojas, ubicada en la calle Colon, entre calle Miranda y calle Norte. La casa donde funcionó esta escuela fue de Emilio Ramírez ¿Fue acaso esta la Primera Escuela Formal del Pantano? Carmen María continuó estudios en el colegio Sucre que dirigía la curazoleña América de Triana.
 

El Señor Nelson Arteaga Pachano en su libro “Las Campanas de Gaspar” refiere que Germán Borregales Pachano, enseñó a leer y escribir a niños de San Nicolás y El Pantano, en una escuelita que puso en su casa.  

En el Tendalito, refiere María Inocencia Gómez las señora María Clorinda y María Morales también enseñaban las primeras letras  

Según Sebastián Chica, José Nava, Elías Guanipa Víctor Marín, también sacaban tiempo para enseñar muy espontáneamente a los niños de la localidad. Luisa Ruiz tabién tuvo su escuelita en El Pantano de abajo  






                                           

                                                  Josefina Ramirez de Figueredo Sebastaián Chica



                                                 BODEGAS Y BODEGUEROS DE EL PANTANO  




Entre las bodegas de El Pantano la gente recuerda la de Teo y Antonio Borregales, en esta ultima trabajo por muchos años como expendedor Juan Vicente Acosta. Cecilio Chirinos, Jacobo García, también tuvieron su bodeguita. Muy famosa fue Bodega La Atarraya, de Carlos Medina. La Bodega de Teodoro Ramírez se llamaba la Esperanza.
 Bodega la Buena Fe se llaba la bodega de José Dionisio Ramírez.

 

 

                                                              INSTITUCIONES CULTURALES  


La primera Organización Social instituida en la comunidad fue la Junta Pro mejora, a través de la cual se lograron grandes reivindicaciones en pro de la comunidad. La Sede de dicha junta funcionaba en la casa de Tomás Ruiz. La directiva estaba compuesta por Luís Lugo, quien la presidía, Jesús Colina, Víctor Ruiz, Dionisio Ramírez, José de la Rosa Ruiz 

El Centro Cívico Emilio Ramírez fue el centro del quehacer comunitario a partir del año 1963. En esa instalación se inició un gran movimiento social cultural y deportivo hasta que la misma se convirtió en la sede de la Escuela Básica María Leonor Chirinos.  

La Escuela de Mecanografía José Gregorio Hernández que tuvo La Señora Josefina Ramírez de Figueredo fue también una institución en la que se capacitaron muchísimos jóvenes para buscar trabajo en la administración pública. La Señora Josefina aprendió el oficio en la Escuela de Mecanografía "María Auxiliadora", que funcionaba "en la calle Bolívar entre calle Purureche y Calle Garcés, cuya Directora y propietaria fue la Señora Aura Valles de Pirona. 



                                        

 

 




DEPORTE Y RECREACIÓN

 

Los pantaneros en la época de Tan Chica jugaron Béisbol en la antigua Huerta de Teo Borregales la cual llamaban la Embajada, de allí salieron grandes estrellas como Camilo, Domingo, Alberto y Teodoro Chica, Pedro Vicente Ruiz, Antonio Pimentel entre otros.




                                                        




Los pantaneros se recreaban Jugando Bolas criollas. Las primeras bolas que usaban los pantaneros las hacían de yabo. Entre los buenos jugadores estaban Chucho Ramírez, Guillermo Hernández, Francisco Rafe, León Farias y Chen Ramírez. En este campo de juego se construyó posteriormente la Escuela Normal, José Mercedes Santelíz

El Bolo de José Nava fue un sitio de gran atracción para el juego y las apuestas.

Otros sitio donde se congregaban los pantaneros para disfrutar de aquellas grandes películas mexicanas fue el Cine San Nicolás, donde asegura Cesar Ramírez estuvieron Los Panchos, famoso Trío mexicano










                              



                                                         PERSONAJES, SERENATEROS Y PARRANDEROS



Mamerto Colina, Martín Nava, Perucho y Vicente Ramírez, Mariano Ramírez, Francisco Rafo y José Colina

Nicolás Dorante repicaba el tambor en diciembre, era un hombre muy alegre.

José Dionisio Ramírez: Consejero del barrio. Fue sacristán del P. Mármol

Jorge Dorante. Hizo una capillita a la Virgen del Carmen frente a su casa. Allí venía el P Mármol a hacer misa.

José Nava, Elías Guanipa Víctor Marín, Gabriel Primera fueron otros personajes de la de comunidad.

El padre Mármol se le recuerda como un buen pastor que siempre estaba pendiente de las ovejas del Señor, a las cuales atendía solícitamente. En su Mula siempre se le veía pasar por El Pantano.


                                                                                                 LA SALUD


En cuestiones de salud los pantano abájense no tuvieron mayores problemas ya que históricamente todas las instituciones de salubridad en el pasado estuvieron muy cercana a esta localidad. Las últimas instituciones de salud que desaparecieron con la inauguración del Hospital General de Coro en el año 1973 fueron el Hospital Antonio Smith, Hospital de Niños Maximiliano Iturbe, y la Maternidad Oscar Chapman. Para esta fecha el Antituberculoso Santa Ana ya había desaparecido. En el presente todavía queda el Centro de Asistencia Social que los corianos identificamos como la Sanidad, en la cual funciona la Escuela de Inspectores Sanitarios.

Donde actualmente se encuentra el gimnasio de boxeo Tomás Cubanito Chirinos, funcionó el Hospital de Beneficencia. Para más información a este respecto recomendamos el libro del Dr. Mario Jacobo Penso.