HISTORIA ANTIGUA

Dejo aquí algunos retazos de la historia (más bien ... de la prehistoria) para que no se pierdan nunca y se sepa de donde venimos.

Ni que decir tiene, que estaré encantado de recibir colaboraciones, correcciones, etc...
 

ÍNDICE

· LOS COMIENZOS DEL GRUPO

· LA PAÑOLETA – NUESTROS COLORES

· NUESTRO NOMBRE (KIMBALL)

· FUNDACIÓN DEL CLAN

· LA TRIBU

· ANÉCDOTAS DE LA PREHISTORIA :

1. INOKIM ó INOQUIM

2. VACIANDO EL INOQUIM

3. TRIVIAL ESCULTA

4. LAS NATILLAS DE LAURA

                  5. TOLDO GRIS - PABELLÓN NARANJA

· TESTIMONIOS ANTIGUOS

1. ALEX

2. CARLOS GORDILLO

3. CURRO GARCIA

4. FERNANDO ROCAFULL

5. ISRAEL DORADO

6. JULIO GARRIDO

7. TROPEROS DE COVALEDA

8. UN PADRE DEL CAK

9. TIMOTEO GUZMAN

10.CARLOS CUADRADO

11.UN CASTOR DE 1997



LOS COMIENZOS DEL GRUPO

Perdón por las imprecisiones que pueda cometer. No es fácil hacer memoria de tiempos tan pasados. Digamos que ... estos son los hechos... "más o menos":

Recién comenzada la ronda solar 86/87 …. empezaron a tejerse parte de los mimbres de lo que luego sería el Kimball 110.

En aquellos tiempos, el Grupo Scout 110 - Nª Sª de las Nieves, atravesaba uno de los momentos más delicados de sus 16 años de historia. En ese grupo nos encontrábamos, entre otros, algunos de los que luego formaríamos parte del Kimball: dos Rovers (Cruz e Israel) y cinco scouters (Laura, Pachi, Fernando, Myriam y Carlos).

A raíz de unas diferencias metodológicas que se produjeron dentro del Consejo de Grupo y que afectó al Clan Rover, el entonces Jefe de Grupo (Fernando), acudió a la oficina de la Zona I de ASDE (el equivalente actual a Exploradores de Madrid) a solicitar intermediación en el conflicto con el fin de darle una solución negociada y tranquila.

El coordinador de la Zona I, tras conocer los hechos, determinó abrir una investigación oficial y, preventivamente, suspender de actividades al Grupo, mientras ésta terminara. Seguramente fue un exceso y suponía un terrible parón para el Grupo. Fue algo de lo que nunca nos sentiríamos orgullosos. Puede que fuera inevitable (o no), pero lo que es seguro es que fue lamentable para quienes creíamos en el diálogo y en la sensatez.

Tras la investigación oficial, la Asociación tomó las siguiente medidas:

Para colmo, mientras todo esto ocurría, la Comunidad de Madrid retiraba la cesión del local social del Grupo, en la calle Pirineos. Una pérdida terrible, ya que el local era uno de los principales recursos del Grupo, por su situación, su amplitud y su vinculación al barrio.

Esto nos dejó doblemente tocados y tras meses de inactividad, sin Rovers y sin local…. se apuntaba muy difícil volver a recuperar el grupo en breve plazo. El desanimó hizo mella en algunos, pero unos pocos no tiramos la toalla y comenzamos a buscar nuevos locales donde poder reiniciar las actividades. Solo cuatro scouters (Fernando, Pachi, Myriam y yo) lo creímos posible, pero aún éramos el 110 y queríamos renacer.

Comenzamos a buscar ayuda, implicando durante el proceso a viejos amigos y antiguos scouters de otros Grupos:

Ya teníamos Consejo de Grupo renovado y un montón de ganas. Así que buscamos local y lo encontramos: unos bajos estupendos en el Paseo de Extremadura que habían pertenecido al Grupo 111 y ahora custodiaban desde la Asociación. Nos duró una semana. Resultó que otro Grupo había perdido sus locales y, puesto que ellos sí tenían niños, el Comisario de la Zona les dio prioridad y nos dejó a nosotros en la calle, nuevamente.

Abatidos, a punto de disolvernos definitivamente e invadidos por un profundo desánimo, intentamos una última posibilidad: a principios de 1987, acudimos a la Zona I a explicar que teníamos un proyecto y un equipo muy preparado, pero que no encontrábamos donde aplicarlo y que nos ofrecíamos para apoyar a quien pudiera necesitarnos.

Fue en ese momento cuando conocimos la existencia de un Grupo en formación, el F13 (Kimball). Poco sabíamos del F13: que tenían locales en el Colegio Fray Luis de León y unos 30 ó 40 niños (lobatos y tropa), que estaban a cargo de un cura del Colegio (el padre Alex) y que le ayudaban algunos chicos de 15/16 años: Luis del Barrio (q.e.p.d.), Mario Martínez y Antonio Sánchez; quienes luego serían los primeros escultas del Grupo.

El F13, efectivamente, era un grupo en formación reconocido por ASDE desde el 25/09/1985. El padre Alex había iniciado el sueño de crear un Grupo Scout al que le "empujaron" algunos chavales mayores del colegio Fray Luis de León, donde daba clases. Recibió para ello la ayuda del Grupo 119 Kanatta, con quienes hicieron los campamentos del F13-Kimball y en donde vió las posibilidades educativas del escultismo. Su voluntad e interés eran excepcionales. Pero su formación scout era muy básica, los recursos humanos y materiales estaban por debajo de lo que se requería para sacar adelante el proyecto y muchos de los chavales más mayores se fueron al 119 (mas consolidado y atractivo para ellos), con lo que el proyecto entró en una situación poco sostenible. También en la Zona I sabían de estas necesidades y no dudaron en proponer a ambos Grupos la posibilidad de trabajar conjuntamente, entendiendo que una posible fusión era la solución a los problemas del 110 y del F-13.

Fernando y Alex se reunieron, conectaron a las mil maravillas y se propusieron intentarlo. Así, el 21 de marzo de 1987, los scouters del 110, acudimos a una “acampada” del F13 en Becerril de la Sierra, para conocer a los chicos y comenzar con la planificación del proyecto y la coordinación de las unidades. La idea en principio, era empezar con lobatos y tropa. De hecho…Myriam y yo empezamos con la Manada, mientras Fernando, Antonio Javier e Israel se hacían cargo de la tropa.

Tuvimos las primeras reuniones en el colegio con los chicos. Pero a las 2 semanas (el 4 de Abril de 1987) vimos la necesidad de hacer una Unidad Esculta. Myriam y yo nos ocupamos de ello (para alivio de Borja, quien fuera años después Jefe de Grupo y coordinador de Exploradores de Madrid. Entonces era lobato y no le dejábamos jugar al fútbol para "obligarle" a jugar a juegos "raros" ... de lobatos).

Para la Manada contábamos con Pedro, Mercedes, Enrique y Ángeles. Todos ellos del grupo 287, a quienes llamó Timoteo porque él no podía estar al 100% por asuntos personales. Aunque, poco más tarde, volvió con nosotros e incorporó a su hermana Teresa al Proyecto Kimball.

Fernando, Israel y Antonio Javier se hacían cargo de la Tropa Scout. Más tarde recuperaríamos a Laura (del antiguo 110).

Alex asumió la jefatura de Grupo y Pachi se quedó en funciones de apoyo y secretaría.

Era Abril del año 1987 y ya teníamos el Grupo que habíamos soñado. Teníamos tres unidades (Manada, Tropa y Escultas) y un equipo de scouters numeroso y experimentado. De material no estábamos mal y teníamos el apoyo del Colegio y de los padres. Todo era ilusión.

Así que, ese mismo mes, nos sometimos a la mejor prueba de fuego: nuestro primer campamento de Semana Santa. Lo hicimos conjuntamente con el Grupo 119 en las cabañas de El Hornillo (Ávila) y todo salió estupendamente, un gran campamento en el recuerdo de todos los que estuvimos allí. Los chicos disfrutaban con los primeros juegos, canciones, talleres … A recordar el susto que Nacho Lanzat nos dio cuando, jugando al Rangerball, se golpeó en la cabeza y perdió la consciencia durante un par de horas.

El 1 de mayo de 1987, los dos jefes de Grupo firmaron formalmente la fusión del 110 y del F13. Básicamente por operatividad (y algo de sentimentalismo), mantuvimos el número 110, aunque el proyecto era bastante diferente del anterior Grupo 110. Cambiamos de nombre, de barrio, de chicos, de colores … e iniciamos una senda que, a día de hoy, ya tiene 25 años, la del Grupo Scout Kimball-110.

Pocos días después (9 de mayo de 1987), en una ceremonia emotiva y multitudinaria, los scouters más veteranos renovamos nuestras promesas y los que aun no la tenían (Alex y Ángeles) la hicieron por primera vez, así como decenas de escultas, lobatos y troperos que vistieron ese día la pañoleta multicolor del Kimball-110.

El campamento de verano fue en Berlanga de Duero (Soria). El F13 ya había estado por allí el año anterior y Alex nos “vendió” que era un buen sitio. La verdad es que no demasiado. Una chopera en un parque público a las afueras del pueblo, con sus farolas, su caseta de obra para la cocina, sus baños, grifos, etc….. Bueno… sirvió para ese primer campamento, pero el Grupo aspiraba a más. Fue el año de las primeras misiones escultas (todas ellas inolvidables. Pero la de Mario durmiendo en los calabozos de algún pueblo grande, la de Curro y Almudena trabajando duro y la del acercamiento de Nacho al misticismo espiritual, son las que mejor recuerdo.), las primeras construcciones, el primer mástil. Teníamos piscina, campo de fútbol, el pueblo muy cerca para que Alex desayunara felizmente, un castillo para despertar la imaginación y muchos cortapichas, muchos.

Al inicio de la siguiente ronda, en la acampada de pases de Zarzalejo (este lugar merece una historia aparte, para explicar algo sobre una fábrica de cemento que nunca llegó a construirse allí), se constituyó el Clan Rover (ver historia en esta misma página) y el Grupo comenzó a tomar una dimensión importante.

En Diciembre hicimos el primer festival de Navidad. Fue sensacional (el mejor de los que puedo recordar). En el colegio había un salón de actos donde ahora está el gimnasio y allí comprobamos las dotes artísticas de nuestros chicos y lo bien que nuestro nuevo Clan lo organizó todo.

Inolvidable el primer Campamento de Navidad, en el Pueyo de Jaca(Huesca). En un extraordinario Albergue en el Pirineo, a orillas de un lago fabuloso y rodeado de montañas nevadas, donde se comía (y desayunaba) extraordinariamente bien. Iniciamos con ello una costumbre (heredada del Grupo 217, en el que algunos habíamos estado antes) que duró varios años en el Kimball (aunque luego se perdió), por la que el Grupo viajaba lejos de Madrid, a disfrutar de la Nieve y a conocer zonas más o menos lejanas aprovechando que nos quedábamos con los autocares durante los 5 días.

1988 fue quizás el año donde el Grupo se asienta rápida y definitivamente como uno de los grandes grupos en esto del escultismo.

Participamos en el Festival de la Canción, por primera vez, con la canción “Despedida a un Scouter”. El festival lo organizó nuestro Grupo y se celebró en el Salón de Actos del Fray Luis. Merecimos ganar, pero una canción floja (aunque resultona) nos arrebató el triunfo y quedamos segundos. El propio Alex formaba parte del jurado.

También fue nuestro primer San Jorge con el Sector Wontolla y dimos mucho más que la talla.

El equipo de Scouters de aquel año era:

En la Manada: Pedro (Akela), Timoteo, Mercedes y el otro Pedro (Chil) al que “rescatamos” del 119.En la Tropa Scout: Angeles, Enrique, Israel y Laura. En la Unidad Esculta:Myriam y Carlos. En el Clan Rover:Fernando y Antonio Javier.Sinceramente… y modestia aparte… de lo mejorcito que se podía tener.

Los escultas hicieron su primera empresa. Una ruta de más de 100 kms, por Galicia en busca de templarios y celtas.

Pero sin duda, lo más grande ese año fue nuestro campamento en Covaleda. Los seis días de lluvia torrencial no impidieron (al contrario) que se hiciera un fabuloso campamento del que grupo salió muy unido. Muchos recuerdos hay de aquel campamento: el hachazo de Akela, aquella piña que casi me saca un ojo, las continuas excursiones a sacar coches del barro, las subidas al Urbión de escultas y rovers, las noches de lluvia en el comedor, las conversaciones de algunos a la orilla del río, las escapadas de otros, .....

Un gran año 1988, sin duda. Me siento afortunado de haberlo vivido. Y los que estabais allí me daréis la razón. 

Aquí termina la historia de los comienzos de nuestro Grupo, pero permitidme un pequeño epílogo:

Ahora en el 2012, al escribir estas líneas, no puedo olvidar que 25 años después ninguno de aquellos scouters seguimos ya en activo. Pero sí lo hacen los hijos de algunos de nosotros: Los hijos de Israel y Teresa, de Enrique y Ángeles, de Timoteo ó ... los míos, están ahí para dar fe de que el Kimball es una gran familia unida en el tiempo. Igual de importante y significativa es la presencia de los hijos de otros pioneros del Grupo (aunque no formaran parte de aquel primer Consejo): los de Mario y Elsa, Almudena y Adolfo, Cruz ó Rocío.

Por todos ellos, esta aventura ya merecería la pena para los que dimos aquellos primeros pasos. Pero lo verdaderamente importante es saber que, durante años, cientos de jóvenes han disfrutado de un sueño que se hizo realidad y han sabido lo que significa "ser Kimball", sintiendo el escultismo y buscando una nueva forma de vivir.

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LA PAÑOLETA – NUESTROS COLORES

Poco antes de la fusión oficial de los dos grupos que dieron lugar al Kimball-110, surgió la cuestión de si mantener o cambiar la pañoleta. El que aquello fuera un nuevo proyecto lo justificaba, pero también nos costaba separarnos de nuestros colores. La pañoleta del 110 era mitad marrón y la otra mitad amarilla, en el F13 Kimball … no había aún ninguna pañoleta, ya que después de más de un año no se había realizado ninguna promesa. De todas formas, le preguntamos al padre Alex y nos dijo que el había pensado en los colores rojo y blanco (pregunta de trivial: ¿era Alex del Atlético de Madrid?), aunque nunca los habían podido utilizar.

Así que … queriendo complacer a todos, una tarde en la cafetería habitual de la Cuesta de San Vicente donde nos reuníamos a planear nuestro futuro Grupo, se nos encendió la bombilla: la pañoleta sería multicolor: amarilla, marrón, roja y blanca. Pero aquello no era suficiente, aquello no unía…separaba. Necesitábamos un nuevo color que representara el nuevo proyecto común, que aglutinara nuestra nueva esperanza conjunta. ¿Esperanza? ….Esperanza….. ¡YA ESTÁ!, el color de la esperanza: el Verde sería el color del Kimball 110. El resto fue coser y cantar (sobre todo ….coser). Una nueva pañoleta acababa de surgir para sufrimiento de las primeras madres que las cosieron: Verde, con cintas amarilla y marrón en un lado para recordar al 110 Nª Sª de las Nieves y con cintas roja y blanca en el otro, para recordar el sueño de Alex, el Kimball F13.

Esta es la verdadera razón de los colores del Kimball 110. Aunque luego surgirían explicaciones más poéticas. La primera de ellas hace referencia a que nuestra pañoleta incluía los colores de todas las unidades: Amarillo de la Manada, Verde de la Tropa, Marrón de la Unidad Esculta, Rojo del Clan y Blanco de los Scouters (no pensábamos en tener castores aun, cuando surgió esta teoría). La otra explicación es que llevamos al cuello los colores de la naturaleza: El Blanco de la Nieve, el Amarillo del Sol, el Rojo del Fuego, el Marrón de la Tierra y el Verde de la Vegetación.

En cualquier caso, lo importante es que quedó muy bien. Original, llamativa, atractiva y …sobre todo… inolvidable. El símbolo del Kimball pronto se hizo patente y reconocible. Y, hoy en día, 25 años después, nos sigue gustando.

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NUESTRO NOMBRE (KIMBALL)

Tras la elección de la pañoleta, vino la cuestión (no menor) de que nombre adoptar para nuestro nuevo Grupo.

Decidimos que, puesto que mantendríamos el número de uno de los dos grupos que se fusionaban, nos quedaríamos con el nombre del otro. 

Además, el nombre era bastante original. Kimball era el nombre no abreviado de un viejo conocido en el mundo scout (sobre todo por los famosos “juegos de Kim").

Kim (Kimball O'hara) es el protagonista de la novela del mismo nombre de Ruyard Kipling (Autor de el libro de las Tierras Vírgenes). Explorador muy observador y con mucha memoria, que también aparece en "Escultismo para Muchachos" (el libro de B.P. en los orígenes del movimiento Scout).

Eso sí… no faltó durante mucho tiempo quienes, bromeando, referenciaran el nombre del Grupo a un mal construido genitivo sajón y dijeran eso de ….. “ -¿Kimball?. Sí, hombre sí… las pelotas de Kim”. De hecho, durante muchos años (quizás siga aún) hubo en el Grupo un hacha gigantesca (1500 gr.) llamada "PE-DE-KIM" (en alusión a las pelotas de Kim) con la que Rovers y Scouters derribaban el mastil de campamento (los escultas tenían un hacha más pequeña llamada AZIMUT, como su unidad).

También hubo quien bromeaba con la idea de que el nombre del Grupo homenajeara al Dr. Richard Kimball, famoso personaje de ficción en la serie de TV “El Fugitivo” emitida en España en los años 60/70 y que luego fue llevada al cine en 1993 protagonizada por Harrison Ford.

Sea como fuere, Kimball dejó de ser el nombre de un personaje real o ficticio para ser mucho más: un Grupo Scout conocido y reconocido por su buen hacer y su forma de entender el escultismo.

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FUNDACIÓN DEL CLAN

Transcribo aquí un documento escrito por uno de los primeros Rovers del Grupo (Antonio Sánchez), en el que explica como fueron los comienzos del Clan Rover Sherwood, desde su fundación en octubre de 1987 hasta el momento en el que lo escribió (abril de 1988):

El día 17 de octubre de 1987, en la acampada de Zarzalejo se llevó a cabo una solemne ceremonia. En ella se realizaron los pases de unas unidades a otras.

Así, 7 escultas dimos un paso adelante entrando a formar parte de la nueva unidad, el clan Rover.

Atrás dejábamos grandes amigos y recuerdos que todavía hoy nos acompañan. Ante nosotros se presentaba una senda sin recorrer, una unidad que formar; un espíritu de grupo que fundamentar. Con dos nuevos jefes, Antonio Javier y Fernando y con una chica más, Cruz, había nacido el clan del grupo.

Tras una larga asamblea en nuestro local (el cual compartimos con el material de grupo) elegimos un nombre para el clan. Se barajaron varios y al fin salió elegido "Clan Rover Sherwood", término que corresponde al bosque en el que transcurrieron las aventuras de Robin Hood, heroico defensor de los débiles y oprimidos.

Una vez bautizados hicimos nuestra primera acampada a San Martín de Valdeiglesias, que resultó un desastre porque en el último momento rompimos con todos los planes e improvisamos la salida.

Con un cierto rodaje empezamos a tomar conciencia del significado de la Comunidad Rover y de nuestra función en el grupo. Hasta Diciembre no sabíamos lo que era el servicio (de servir), pero desde entonces duerme con nosotros. Sin comerlo ni beberlo tuvimos que tomar la responsabilidad de organizar un festival de Navidad y después un festival de la canción de Zona de Madrid, Lo hicimos lo mejor que pudimos y esperamos que les hayan gustado.

Todos estos esfuerzos se vieron compensados en Semana Santa con una ruta de 50 Km. Los elementos se aliaron contra nosotros. Nos Ilovió y nevó continuamente durante 24 horas. Buscamos refugio en el apartamento de nuestro jefe. Y, en el tercer piso, envueltos en mantas y helados de frío, hicimos la "solemne" ceremonia de investidura de escuderos. El clan Iba cogiendo forma y se creaba así la comunidad de escuderos. Para celebrarlo nos tocó limpiar y ordenar las catorce tiendas en las que nuestra manada y tropa casi se ahogan ("y es que el material está en muy malas condiciones").

Pero, como después de la tempestad viene la calma, los días 23 y 24 de Abril participamos en un maravilloso San Jorge. Allí convivimos con los grupos del sector Wontolla y en particular con sus clanes.

Esta es la pequeña historia de la unidad más joven, compuesta por los más viejos. Sólo nos queda decirles que estamos a su servicio.

Atentamente,

CLAN SHERWOOD

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LA TRIBU

Por motivos que desconozco, el ambiente fantástico de los Indios Americanos, siempre fue muy ligado al movimiento Scout. Un ejemplo de ello era la tradición (cada vez menos arraigada) de los Grupos Scouts por tener una “ente” (rodeado de misterio y algo de secreto) denominado “La Tribu”. 

Hace años que el Kimball no disfruta de su Tribu Shunkawakan (“Caballo” en la lengua de los Sioux). Pero durante algunos años, sirvió para ambientar fuegos de campamento (de aquellos con fuego de verdad) y para sentir otra manera de disfrutar los juegos, la naturaleza y el compañerismo.

Aquí os dejo los relatos que dos de sus miembros escribieron allá por el 1997 para conmemorar, a la manera india, el X aniversario.

HISTORIA DE UNA TRIBU

La primera vez que oí hablar de la tribu, fue en un campamento de verano con el antiguo 110, en la sierra de Gredos.

Recuerdo que era subguía de la patrulla Zorros y que en aquel enigmático grupito sólo tenían cabida gente m ayor (como rovers y scouters).

Cierta mañana observé, a Suso, el Jefe de Grupo, muy atareado tallando un basto pedazo de madera con un martillo y un formón, cerca de la plaza central. Intrigado, le pregunté en qué se convertiría aquel tronco y la respuesta fue: “en un tótem".

La verdad es que me quedé como estaba e intentando no ser latoso con preguntas que a lo mejor no tendrían respuesta, me fui por donde vine.

Aquel día, había un ambiente distinto en el campamento. Los scouters lanzaban misteriosos mensajes en sus charlas, durante la comida, antes de empezar una actividad .. , hasta que mi guía, Mariano, se acercó a mi y me preguntó:, "¿quieres pasar las pruebas para ser de la tribu? Esta noche hay “totenmizaciones".

Sin tener ni idea de que iba esa historia, le contesté que si y tuve que poner manos a la obra para tallar sobre un pequeño tronco, mi deseo de entrar en ella y el nombre de un animal con el que luego se me reconocería

Terminada la cena, hubo fuego de campamento y recuerdo perfectamente que se contaron un montón de historias de miedo. Dadas las buenas noches, cada patrulla nos retiramos nuestras parcelas, hicimos la velada de rigor y nos metimos en el saco. Se me había advertido sobre la necesidad de mantener en secreto aquello de la tribu, de no hacer preguntas, con lo cual me dormí un poco decepcionado. Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando al cabo de una hora aproximadamente sentí como algo similar al ruido de un tambor, se dejaba escuchar lejos de la parcela; casi al instante la cremallera de la tienda se abrió y apareció ante mi el rostro de Mariano, pintado de colores y con unas plumas en la cabeza. Se me encogió el ombligo. Me llevó a la plaza central donde aún brillaban las brasas del fuego y encontré a los miembros de la tribu sentados alrededor con el tótem ya perfectamente terminado, presidiendo el semicírculo.

Con un gesto, me mandaron sentar al lado de otros aspirantes, a los que le temblaban ligeramente las manos y la cabeza (no se si por nervios o por frío) y permanecíamos en silencio hasta que llegaron las presentaciones. Primero el Jefe de la Tribu, después el hechicero, los guerreros. Todos iban ataviados con ponchos y con mantas, las caras pintadas y algunas plumas sujetas por cintas.

Los más aguerridos ante las inclemencias de la noche, iban con un simple pantalón corto a modo de taparrabos: A parte del tótem, había una cazuela con el "liquido sagrado" y la pipa sagrada o calumet. A continuación, se nos fue ofreciendo el manjar que recordaba en su sabor a algunos restos líquidos de la cena, mezclado con algo parecido a yema de huevo, aceite, vinagre y vino dulce. Lo tomamos en un pequeño recipiente alojado en la cabeza del tótem.

Por último fumamos la pipa sagrada. Las reglas fueron sencillas: los aspirantes debíamos explicar brevemente por que motivo habíamos escogido ese animal y tras ello, realizaríamos diez pruebas excluyentes sin posibilidad de error o ejecutarlas fuera de tiempo. El que no pasara alguna de ellas, iba directamente de regreso al saco. Las pruebas eran de resistencia, destreza, valor y conocimientos. El que pasaba favorablemente las nueve primeras, le esperaba una final aun más difícil que cualquiera de las anteriores; consistiría en una persecución durante el resto de la noche. Vestido con lo puesto, pero con opción de llevar el saco de dormir, deberíamos abandonar el recinto de campamento y evitar el encuentro con los feroces guerreros de la tribu, quienes tenían órdenes explícitas de purificar en las aguas del río, a cualquier aspirante que capturasen. Si la prueba de supervivencia se llevaba a buen término, luego la tribu te pondría un apellido en función de tu comportamiento, el cual, por supuesto, es solamente conocido por sus miembros.

Desaparecido el antiguo 110, la tribu, junto con el resto de las tradiciones, pasó a mejor vida. Ya en el Kimball, se me ocurrió la idea de recuperar las actividades relacionadas con la tribu. Era obvio que había un sector dentro del grupo que respondía favorablemente a los juegos y a otros aspectos marcados por el ambiente indio. 

Por otro lado, casi todos conocíamos las "tribus” de los grupos scouts y sus posibles complicaciones (siempre hubo mucha controversia con esto de las tribus. Al no estar reconocido dentro del Método Scout como instrumento de formación, únicamente responde a una tradición con la cual en cada grupo se comporta de una forma distinta aunque en esencia sea lo mismo. Su envoltorio secreto y a veces sectario, hizo que se ganase-muchos detractores, y su mala fama fue siempre provocada por miembros de tribus, extremistas o violentos en su comportamiento), por ello hubo que hilar muy fino a la hora de plantear la creación de una tribu en el grupo.

Tras varias reuniones de consejo de grupo, se dio por fin el visto bueno' para su puesta en marcha. Se' aprobó el proyecto de creación con el carácter de "órgano de animación de grupo" y con ello, llegaron las primeras totemnizaciones en el-campamento de Peralejos de las Truchas, Guadalajara, en el verano de 1992.

Desde entonces hasta hoy, el bagaje de actividades de la tribu ha sido más bien escaso. Normalmente hay que esperar a reuniones en las que esté junto todo el grupo para poder realizar algo, como por ejemplo en los campamentos de verano, y esto es, en verdad, un serio contratiempo, ya que de unas veces a otras se pierde algo de interés en favor de distintas actuaciones de grupo.

En la actualidad se han elaborado unos nuevos estatutos que están a la espera de aprobación por parte del consejo de grupo y que tratan de impulsar y revitalizar este órgano creado para dar un enfoque distinto a la vida scout, con un poco de pintura en el rostro y unas plumas en la cabeza.

Espero algún día volver a disfrutar conversaciones intensas y emotivas corno las que nos envolvieron cierta noche en una cabaña y con motivo de un campamento de Semana Santa, a la hermana caballo, al hermano Halcón y a mí.

ALCE C. - 1997

 

HACE MUCHAS LUNAS

Hace muchas lunas que se creó la Tribu Shunkawakan en el grupo, como un proyecto educativo paralelo a las enseñanzas del escultismo.

Soy el Hermano Halcón, mi ingreso en la tribu se produjo dos años después de que se creara y parte de su vida no la pude compartir.

Durante esos dos años albergaba el deseo de entrar a formar parte de ella. Entonces era rover y no lo llegaba a entender como un proyecto educativo sino como una forma de conocer cosas nuevas, satisfacer mis conocimientos en el campo de la destreza y también quizás encontrar algunas respuestas a mi búsqueda de lo trascendente, que entonces anhelaba.

El paso del tiempo me hizo comprender que la tribu era todo esto y mucho más. Podía tener ante mí una filosofía de vida que compartir, un respeto a la Naturaleza en conjunción con ella, entendiendo cada, sonido, cada movimiento, cada respuesta a mis inquietudes ...

Las actividades principales de la tribu se desarrollaron en los campamentos de verano, haciendo el indio en el sentido más lúdico y también en el más trascendente de la palabra. Se realizaban juegos entre sus miembros, talleres manuales, debates sobre nuestra bibliografía …

La actividad principal era la admisión de nuevos miembros. El joven (o no tan joven) aspirante a guerrero de la tribu el día anterior a su admisión o totemnización habría de estar en silencio. Esto marcaba la intención de entrar a formar parte de la Tribu Shunkawakan. En este tiempo habría de tallar con sus propias manos la figura del animal con el que se identificaba .. este sería su tótem. Esa noche u otra cualquiera recibiría una llamada de la tribu, los tambores sonarían en el silencio de la noche y el futuro guerrero saldría de su Tipi, y marcharía con la tribu para realizar el resto de su totemnización. El resto de la noche forma parte de la historia de la tribu y jamás será contada.

Muchos fueron los hermanos que formaron parte de la tribu y que le otorgaron las mas diversas cualidades: Tenacidad, silencio, locura; parsimonia,. pereza, velocidad .. sabiduría ..... Cada atributo forma parte de la personalidad de cada hermano que está o estuvo con nosotros y nos dejo sus enseñanzas. Así me gustaría recordar a todos y espero que no deje a ninguno: Búfalo, Alce, Puma, Lince, Perro, Unicornio, Caballo, Koala, Castor, Mapache, Delfín, Gavilán, Oso, Halcón, Gato, Surikata, Águila, Huskie, Lobo, Gacela y Ardilla.  

En el campamento de Vinuesa' 94 (Soria) la asistencia de los scouters fue limitada y con ello se redujo sensiblemente el número de miembros de la tribu en dicho campamento. Las actividades fueron pocas y el trabajo de campamento mucho, lo que hizo perder fuerza a este bonito proyecto (a mi entender). Esto produjo la aparición de un revulsivo, El Séptimo de Caballería (como comprenderéis, el Séptimo de Caballería y lo indios no tenían mucho que ver).

Se intentó que el surgimiento de los "vaqueros" fuera un acicate para la tribu y otro elemento de apoyo para la animación de la vida en el grupo, pero no fue así. Poco a poco las actividades de la tribu fueron cesando y los hermanos de la tribu fueron a buscar otras zonas de caza y nuevas praderas.

Quizá las actividades se acabaron, pero no así el espíritu y la forma de vivir que comprendimos juntos. Entendimos que lo que nos sonaba tan extraño como la Hermana Tierra, la Hermana Agua, el Hermano Pájaro; tenía sentido. En cada detalle de la Naturaleza podíamos ver algo amable, algo de lo que aprender, algo con lo que soñar.

Esta es mi visión del paso por la tribu del Grupo Scout Kimball 110, la Tribu Shunkawakan. No sé por cuantos será compartida pero sé que formó parte de mi vida y me aportó cosas positivas. Espero que siempre mantenga el espíritu de vivir que aprendí vaya donde vaya y acampe donde acampe.

Buena Caza.

HALCON P.

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ANÉCDOTAS DE LA PREHISTORIA

No están todas aun (y difícil lo veo), pero voy con las primeras. Siento que alguna sea tan escatológica, pero son de las buenas.

 

¿INOKIM ó INOQUIM?

Hoy en día, todos los miembros del Grupo, cuando van a utilizar las letrinas en un campamento, dicen: “- Voy al INOKIM”.

Supongo que piensan que es la abreviatura de “Inodoro Kimball” y perfectamente podría ser así. Pero la verdad es que el origen es muy diferente.

Nuestras letrinas son, desde hace años, un estupendo ejercicio de ingeniería higiénico-sanitaria que resuelve a las mil maravillas el engorroso asunto de prestar este servicio básico en nuestros campamentos. Disponemos de unos inodoros (casi, casi .. como los de casa) conectados por tuberías a una fosa cubierta y protegidos por una estructura de madera, con puerta de lona. La cisterna es un cubo de agua que se rellena en unas piscinas de plástico, alimentadas por los motores que extraen el agua del río. Todo ello muy artesanal, pero profundamente eficiente.

Esto ha sido, desde siempre, un quebradero de cabeza para los Grupos que gustamos de hacer los campamentos de verano en lugares sin instalaciones fijas. Para el Kimball también lo fue en sus primeros años.

En el campamento de 1987 (Berlanga de Duero) no tuvimos ese problema, porque Alex ya lo tenía reservado (lo había utilizado en el año 1986 con el F13) y contaba con unos servicios de obra, que nos evitaron el engorro ese primer año.

En 1988 (Covaleda) y 1989 (Tragacete), el lugar de campamento era tan grande y con tantos “alrededores deshabitados” que, pese a haber construido unas letrinas tradicionales (lonas, agujero en el suelo y tablas), casi todos utilizábamos el sistema de … (perdón) “la Cagada libre”. Y, azada en mano, nos alejábamos del campamento a plantar pinos entre los pinos. Cuando se hacía en compañía ... se solía denominar "acto comunitario". Ciertamente... no era el mejor sistema.

En 1990 (Huérmeces del Cerro), no íbamos a tener tanta suerte con el sitio y necesitábamos una infraestructura mejor. La solución la encontramos mientras algunos scouters estábamos en la verbena de san Antonio de la Florida. Allí vimos por primera vez (era un invento reciente) las cabinas de WC-químico que ahora podemos encontrar en muchas fiestas, conciertos, obras, …. Pensamos que eso podía ser una solución innovadora y … divertida (nos íbamos a encargar del mantenimiento).

Así que … apunté el teléfono de la empresa y fui a contratar un par de cabinas para nuestro campamento. Estas cabinas se alquilaron durante bastantes años (En 1995 aun se seguían utilizando, aunque desconozco en que año se dejó de contar con este sistema)

La empresa en cuestión se llamaba INOQUIM (Abreviatura de Inodoro Químico). De ahí el nombre que, desde entonces, le damos a las letrinas del Kimball.

Y, aprovechando esta anécdota, me muero por contaros una de las más divertidas que recuerdo y que tienen que ver, precisamente, con esos primeros Inoquim del Kimball.

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VACIANDO EL INOQUIM

Cuando fui a contratar el alquiler de las cabinas que antes os he contado, descubrí que aquello no era precisamente barato. En especial el transporte, la retirada y, sobre todo, el mantenimiento (tenían que ir cada pocos días a vaciar el depósito con un camión cisterna, limpiar y rellenar los líquidos químicos). En el Kimball siempre hemos sido muy austeros, así que decidimos que todo eso lo haríamos nosotros (entonces te lo permitían, ahora creo que no. Afortunadamente).

Las cabinas las recogía, en el almacén de la empresa INOQUIM, el camionero que nos llevaba el resto del material al campamento. Las montaba al fondo del camión y luego cargábamos las tiendas y el resto del material. Luego, él mismo las devolvía. Primer problema solucionado.

En cuanto a la renovación de líquidos, compramos varias garrafas de aquella cosa azul y viscosa (nunca eran suficientes y siempre había que pedir más a los que subían a vernos al campa) que luego se mezclaba con agua para rellenar el gigantesco depósito del WC.

Para el vaciado periódico (mucho más periódico de lo que creíamos en un principio), aquellos inexpertos “ingenieros” pensaron en un barreño, unos guantes de plástico y la inclinación necesaria para que la ley de la gravedad hiciera el resto una vez desenroscado el gran tapón inferior de la cabina. De esa manera y cerrando de vez en cuando el tapón, se podría (en teoría) ir depositando “aquello” en una fosa cercana que luego se taparía convenientemente, hasta el vaciado total. Vamos …. como si fuera un cambio de aceite al coche.

Madre mía ….que difícil es contar esto!!!.

Campamento de verano en Huérmeces del Cerro (1990). Colocamos la cabina en un pequeño saliente del terreno para que nuestro Scouter más valiente (insensato, diría yo), Israel, se colocara por debajo del tapón, en cuclillas, perfectamente protegido por sus guantes de plástico y su mascarilla (todo un poema), agarrando un barreño de plástico (lila, creo) y dispuesto a recibir la descarga fatal. Mientras alguien iba desenroscando lentamente el enorme tapón que le separaba de su destino, él iba sintiendo que algo terrible estaba a punto de suceder. Aquello pintaba mal. Por las primeras fisuras salía un líquido maloliente que no presagiaba nada bueno. De repente, el tapón cedió su última vuelta y salió despedido. No podéis imaginar la fuerza con la que salió “aquello”. Era como si una enorme manguera a presión disparara (en un precioso tono azulado) el contenido de una alcantarilla saturada. Ni que decir tiene que Israel soltó, en cuanto pudo, aquel barreño inútil (ridículo, más bien) que solo le había servido para salpicarle mucho más intensamente todo el contenido de la cabina. El resto de los presentes, simplemente se tiraban por el suelo retorcidos de la risa, mientras el pobre (y mojado) Israel trataba de superar sus espasmos para no vomitar, maldiciendo a todos los dioses del Olimpo.

Visto que este no era el sistema. Decidimos que, a partir de entonces, la solución sería trasladar las cabinas hasta el borde de una fosa y allí vaciarlas, para luego devolverlas a su lugar de origen. Imaginaos el espectáculo de varios Rovers y Scouters llevando en volandas un WC gigante (lleno) por el campo (hay una foto de esto, que no tiene “desperdicio”). En años siguientes ya se optó por un sistema de tuberías, que fue el precursor de las actuales letrinas con inodoro que utiliza el Grupo.

Mi homenaje más sincero a Israel, por hacerme pasar tan buen rato recordando aquel momento.

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TRIVIAL ESCULTA

La anécdota va enteramente dedicada a uno de los primeros escultas del Grupo (y hoy reconocido arquitecto de fama mundial): Javier Sanjuán.

Creo que fue en el segundo campamento del Grupo, allá por 1988 en Covaleda. Una noche, los escultas estábamos en el comedor, jugando a un Trivial por equipos.

Era el turno de Javier y la pregunta era sobre música clásica y cuestionaba acerca del apellido de un músico español autor de determinada obra que ahora no recuerdo.

Javier puso cara de póker, mientras hacía como que pensaba.

A su lado, un miembro del equipo (Mario) le soplaba por lo bajo: “- Falla”. Pero Javier le ignoraba.

El compañero volvió a susurrarle: “- Falla”. Javier le dijo:; “- ¡Que me dejes en paz!”

Insistente, el compañero dijo por tercera vez: “- Falla, joer… Falla”.

Javier no pudo más, se levantó enfadado y le contestó a voz en grito: “- ¡Ya vale, tío! ¿Para que quieres que falle?”. Después hubo muchos minutos de despelote general.

Con esto y otras muchas “ocurrencias” producidas durante la Ruta en Galicia, Javier consiguió el título oficial de “Gayofa”, con el que aun firma algún comentario que otro en el libro de visitas.

Mi mejor abrazo para él.

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LAS NATILLAS DE LAURA

Espero que si, algún día, Laura lee esto (anda algo desaparecida) sepa perdonarnos. Nunca llegó a enterarse.

De nuevo estamos en el campamento de Covaleda de 1988.

Esther (la que hoy es mi mujer), miembro del grupo Scout 126 de Zaragoza, vino a echarnos una mano como cocinera. Un día hizo unas natillas para postre que estaban de rechupete y que sobraron para que todo el mundo pudiera repetir. Después de comer, estábamos en la cocina Esther, el padre Alex y yo. Habían quedado unas pocas natillas y ya nadie quería más. Así que las pusimos en un recipiente y las dejamos en el suelo para que Shere-Kan (el perro de Esther) se las comiera con profundas lametadas, mientras nosotros tres contemplábamos la escena.

El animal tardó poco en saborear aquellas natillas, pero no pudo con todas y se marchó. Así que subimos el recipiente a un mostrador de la cocina.

Al minuto, llegó Laura (una de las Scouters de la Tropa) y, viendo las natillas sobrantes, nos dijo: “ – Mmmmm, natillas, ¿Han sobrado? ¿Puedo comérmelas?”.

Ni Esther ni yo tuvimos tiempo para reaccionar. Alex contestó rápidamente: “- Sí hija, sí. Cómetelas”

La chavala cogió una cuchara y acabó con las natillas (y las babas de Shere-Kan), rebañando con verdadera ansia.

Alex, mientras, apoyado en un pino, no paraba de reírse silenciosamente. Esther y yo aguantamos como pudimos.

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TOLDO GRIS - PABELLÓN NARANJA

Hoy en día el grupo disfruta en los campamentos de verano de dos grandes tiendas. Una azul destinada desde hace pocos años para ubicar el comedor y otra (la más antigua, de color naranja) sin un uso predeterminado (se usa para actividades varias, talleres, etc…) pero que fue, durante 20 años, el pabellón de comedor.

No siempre las cosas fueron tan cómodas.

En el primer campamento (Berlanga de Duero), no recuerdo que utilizábamos como comedor. Creo que nada, directamente se comía al aire libre.

En 1988 preparábamos nuestro segundo campamento con muchas ganas. En un lugar estupendo y dispuestos a darle un carácter mucho más auténtico. Pero seguíamos sin tener nada que cubriera las mesas del comedor del sol o en caso de lluvia (y esta vez anunciaban tormentas para los primeros días). Mesas y borriquetas que Timoteo y Enrique planificaron, consiguiendo los tablones a través de uno de sus clientes y las borriquetas… ni recuerdo.

Así que…. el día antes de salir de campamento, llamé a Fernando (Jefe de Clan y amigo) y le expuse mi preocupación por aquel “olvido”. Decidimos ponerle remedio. Pero con unas horas de plazo, la cosa era difícil. Aún así encontramos una tienda de plásticos cerca de la plaza mayor y compramos uno gris gigantesco con la intención de usarlo de tejado, tensándolo con cuerdas a los árboles. La chapuza estaba servida.

Pronto entendimos que aquello no era suficiente. Así que nos fuimos a comprar unos ojales metálicos para, esa misma tarde en el colegio, implantarlos en los laterales del plástico y así poder enganchar mejor las cuerdas sin peligro de que se rasgara.

Y menos mal que hicimos todo aquello. El campamento de Covaleda 1988 ha sido, sin duda, el primer campamento submarino del Kimball. Luego han venido otros con lluvias y hasta con desalojos por tormentas. Pero aquel …, aquel fue el diluvio hecho campamento scout. Durante 6 interminables días (los primeros 6) estuvo lloviendo sin parar y con mucha intensidad. El ayuntamiento nos propuso el desalojo al tercer o cuarto día (lo rechazamos, por supuesto) y en el pueblo se cruzaban apuestas para ver cuanto resistiríamos.

Aquella gran lona gris fue la salvación del Campamento. Tuvimos muchos problemas de ropa mojada, tiendas inundadas, coches enfangados, barro, barro y más barro… pero el comedor del Grupo se mantuvo a salvo. Suficiente para poder comer a resguardo, hacer actividades, etc … Pero sobre todo sirvió para que nadie nunca haya podido olvidar el sentimiento de Grupo que se creaba allí dentro. En especial por las noches, cuando todo el grupo se reunía a cantar y el espíritu scout crecía y crecía bajo aquel plástico gris.

El mantenimiento era constante: vaciados de acumulación de agua, tensar vientos, crear canales en la tierra, etc… etc.. Pero aguantó.

Tanto teníamos que agradecerle, que al año siguiente (Tragacete 1989) repetimos la experiencia. Eso sí …, sin tormentas de importancia.

Para el año posterior, Huérmeces del Cerro 1989, nos preparamos mejor y decidimos gastar los pocos ahorros del Kimball (creo que ese año quedó mucho margen con la pedrea de la lotería de Navidad) en comprar un pabellón de esos que llevaban otros grupos.

Le encargamos a nuestra amiga Esther (la de Zaragoza) que hablara con una empresa que los fabricaba en Aragón. El pabellón llegó a tiempo de estrenarlo. La factura …. bueno… la factura….nunca llegó (incluso la llegamos a reclamar una vez, creo). 300.000 pts de aquellos años (1803 euros) que jamás llegaron a salir de nuestras arcas. El tesorero de Grupo (servidor de ustedes) optó al cabo de unos meses por apuntar aquello como ingreso extraordinario y no volver a hablar del asunto. Sí … no era muy honrado …. pero una cosa es ser una entidad sin animo de lucro y otra muy distinta no aprovechar las generosas donaciones que la vida te presenta.

Así que …ya sabéis los orígenes de ese viejo y maltrecho pabellón naranja. Sirvió al Grupo bien y muchos hemos pasado buenos ratos de campamento bajo su sombra anaranjada. Pero …, dejadme que yo me quede con el recuerdo de aquel cutre plástico gris y de las noches de guitarras y canciones combatiendo a la lluvia, donde el Kimball fortaleció para siempre su identidad como Grupo.

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TESTIMONIOS ANTIGUOS

A continuación se recogen fragmentos, a modo de testimonios personales, de un libro que nunca se terminó y que iba formar parte de las celebraciones del X aniversario del Grupo. Ahora, más que nunca, son testimonios muy valiosos.

ALEX

El Padre Alex, miembro de la comunidad religiosa de “Los Padres Reparadores” que gestiona la enseñanza en el Colegio Fray Luis de León donde él mismo daba clases, fue el primer Jefe de Grupo desde 1987 (2 años antes, si contamos la etapa en el F13) hasta 1992. Escribió estas líneas con motivo del primer aniversario de Grupo en 1988.

Amigos:

Sucedió en el Otoño del año 84. Unos cuantos chicos de Segundo de BUP me pidieron que les acompañara en la creación de un grupo (ellos no sabían qué pretendían y yo estaba a la expectativa intentando comprender sus pretensiones). Nos juntamos varios sábados para dialogar sobre las posibilidades, Un día Javier García Bernaldez (antiguo alumno del colegio), me propuso hacer un grupo scout. Solicité el ingreso como grupo en formación en la Asociación de Padres de Alumnos. El camino estaba abierto.

Nuestro primer gran campamento con aire scout lo hicimos en Almorox con el grupo 119. Era Semana Santa y como es lógico fue pasado por agua. Llevamos dos tiendas cuya procedencia solamente conocen algunos amigos. El campamento de verano fue en Olmedilla de Alarcón (Cuenca) con el grupo 119 también. El segundo día tuvimos que suprimir el campamento por causas por todos conocidas. Como no habíamos tenido campamento de verano, en Septiembre, fuimos a Collado Villalba Lo pasamos bien, El grupo de chicos mayores se sintió tan feliz con el 119 que me comunicaron su decisión de quedarse con ellos. Casi había que volver a empezar. Creo que cuando uno busca el interés de los chicos, más tarde o más temprano, el sol sale por algún sitio.

Empieza el curso 85/86. José María y José Luis, dos religiosos de la Comunidad se embarcan también en esta aventura. Hacemos algunas salidas. Campamentos de Collado Villalba y Alba de Tormes (Salamanca). Al campamento de Verano de Berlanga de Duero (Soria), asistimos José María Y. yo con la colaboración de Mario, Luis Y Antonio para atender a unos cuarenta chicos; vinieron contentos.

Empezamos el curso 86/87. Las perspectivas son un poco oscuras. José María y José Luis por asuntos de trabajo no pueden seguir. Mario. Luis y Javier se encargan de la manada y vamos como podemos. En el puente de San José tuvimos una acampada en Becerril de la Sierra; un grupo de scouters del 110 asistieron para ver sobre el terreno el "material" que teníamos; previamente había dialogado con Fernando, Pachi, Israel, Antonio Javier, Miryam y Carlos y empezamos "a trabajar juntos. Hicimos nuestro campamento de Semana Santa en el Hornillo (Ávila) con el 119. Nosotros todavía seguíamos como grupo en formación, el F-13. Fernando hizo las gestiones para conseguir el reconocimiento y fusión del F-13 y el 110. Creo que este es el momento del feliz acontecimiento del nacimiento como grupo.

Somos unos cien y el horizonte es limpio y claro para ser lo que nosotros queramos . Con nuestras mochilas cargadas de ilusiones y Dios en el corazón no nos asustarán las dificultades.

Buena caza.

P. Alex 1988

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CARLOS GORDILLO

En el borrador del libro del X aniversario, nunca publicado, encontré algo que escribí. Contaba la historia de los comienzos del Grupo y mi propia historia personal tras esos comienzos.

De la creación del Grupo ya he escrito bastante, así que os dejo la segunda parte aquí, donde hablo de mis vivencias tal y como las sentía hace 15 años. La verdad es que casi puedo firmar de nuevo todo lo dicho. 

De todas formas, perdonad el rollo, porque la verdad es que es un poco tostoncillo. 

Al poco de la creación del Kimball-110 y durante los siguientes 4 años realicé la labor más gratificante de mi vida Scout, ser Scouter de la Unidad Esculta“AZIMUT”. La verdad es que no resultó difícil, los chavales con los que trabajamos eran en su gran mayoría fuera de serie. Además, mi compenetración con Myriam (compañera de fatigas en la Manada del antiguo 110, desde 1985) fue excelente y asumimos papeles complementarios que enriquecían bastante todo lo que hacíamos de cara a la Unidad. 

Los primeros escultas a los que quiero recordar con mucho cariño y que fueron fundadores de la Unidad fueron: Javier, Luis, Antonio, Manolo, Juan Agustín, Mario, Nacho, Almudena, Alfredo, Jose, Arancha, Oscar, Jesús y Curro. Con ellos empezó todo, las tradiciones, las canciones, la pachanga, los informes, las misiones, las dinámicas y las empresas. Recuerdo bien nuestro primer Campamento de Verano (Berlanga del Duero-87), las primeras misiones, en especial la de Nacho y su misticismo y la de Mario en un calabozo. ¡Con qué poco hicimos un buen Campamento! , estábamos llenos de ilusión. 

La ronda siguiente entró gente nueva en la Unidad: Chema, Cesar, Oscar II, Esther, Dani, Carlos, Elena, David. Y otros nos dejaron para formar el primer Clan Rover del Grupo (cosa que hicieron tan bien como de ellos se esperaba). 

El festival de Navidad de ese año contó con la estupenda participación de la Unidad Esculta representando “La Asamblea de los Animales”, fue sensacional. Lo pasé estupendamente, no olvidaré nunca a Antonio haciendo de burro, a Elena de Pantera Rosa, a Javier de caballo, ni, por supuesto, a Carlos Sánchez haciendo de perro. Los escultas de esa época eran estupendos, sin desprestigiar a los demás. Creo que ese año brilló como nunca la Unidad. O yo por lo menos lo recuerdo como algo fuera de serie. En verano, el Campamento de Covaleda-88 supuso, a mi entender, alcanzar la más alta cota que una Unidad Esculta se pueda plantear, la UNIDAD era total y aparecen las primeras Insignias del Bosque (Luis, Juan Agustín, Elena, Chema, etc...).

Galicia-88 fue la primera empresa, lo pasamos bien, recorrimos 110 Kms. por las rías gallegas en busca de templarios y leyendas que no llegamos a encontrar del todo, pero a cambio encontramos buen humor, compañerismo, aventura y ampollas.

Sigue pasando el tiempo y se suceden actividades, talleres y reuniones en el local (“el submarino” lo llamábamos, porque se bajaba a la sala desde el piso de arriba por una escalerilla. Ahora es el aula de música del colegio), acampadas (Valleenmedio, Gudillos, La Tejera, ....).

De nuevo, vuelven a irse escultas al Clan (cada vez soporto peor separarme de cierta gente), pero a cambio aparece sangre nueva con la que la ronda vuelve a tomar fuerza (Chus, Tintín, Mabel y Mumin). Los procesos de integración y creación de Unidad son un reto para Myriam y para mí, pero a la vez resulta divertido y gratificante por el resultado. A destacar la obra musical “Whisky y Cadáveres” que hicimos en Navidad y en la que bailaba hasta Cesar (no muy allá, por cierto). En el Campamento de Tragacete-89 se vive a tope, una vez más, la Unidad Esculta.

Y se culmina la ronda en la Empresade Valleenmedio. Consistió en el arreglo de un refugio, pero para mí significó mucho más. Transformamos algo sucio y estropeado en un lugar limpio y habitable, y es posible que también cambiáramos el aire de aquel sitio, no pudo haber mejor ambiente; todos salimos algo distintos de allí.. Valleenmedio era, antes de aquello, algo muy especial para mí, creo que contagié a todos el amor por aquel lugar.

Pero esta ronda también se acabó y hubo que despedir a demasiada buena gente. Decir adiós a escultas como Elena, Chema, David o Carlos, entre otros, era ya demasiado. También se fue Myriam y eso suponía una gran ruptura en la vida de esta Unidad. Yo me quedé, pese a mis primeras intenciones de dejarlo, por necesidades del Consejo de Grupo que hacían necesario que quien iba a sustituirme como Scouter (Israel) se quedase en Tropa un año más. Es una larga historia, a contar en un libro que hable de las enrevesadas y divertidas maquinaciones que algunos scouters planeaban (o planeábamos) en los descansos de los Consejos de Grupo.

Así que empecé el curso con una nueva compañera de fatigas, Arancha (uno de los primeros escultas de esta unidad). La verdad es que yo ya estaba un poco cansado de mi trabajo en unidades, pero asumí el reto con coraje. Pese a todo, creo que esto, unido a la falta de tiempo de Arancha, hizo que las cosas no fueran tan buenas como en años pasados. Los escultas no fueron totalmente conscientes de este bajón, ya que la Unidadsiguió con sus habituales actividades. 

En esa ronda apareció mucha gente nueva, eran: Álvaro, Carmen, Eduardo, Sergio, Noemí, Miguel Ángel, Mª Jesús, Ana, Javier, Alberto, Mumin y Amaya. Recuerdo gratamente el festival de Navidad (“Historia de una Cereza”), el Campamento de Semana Santa en Griébal con otras 4 unidades escultas del sector a las que convencimos de que vinieran y que resultó salir muy bien, y el Campamento de Huérmeces del Cerro-1990, al que viene Israel como scouter (Arancha ya había dejado la Unidad) y con el que, pese a mis pocas fuerzas, conseguimos sacar adelante y con buena nota otro de esos Campamentos que no se olvidan fácilmente.

Ese año no hubo Empresa Esculta. Habíamos trabajado sobre un proyecto de teatro de títeres ambulante por pueblos y Campamentos de Castilla-León, pero no salió adelante. Los escultas no estuvieron demasiado motivados. Tal vez la culpa fue mía. Al no contar con Arancha para este proyecto y al no ser yo el primer motivado lo dejé caer hasta que era evidente que ya no había solución y lo abandonamos. Ahí me di cuenta de que tenía que dejar la Unidad. Habíallegado la hora de que otros scouters tomaran las riendas e imprimieran su propio estilo. Así que Israel y Teresa cogieron el relevo y yo me dediqué a tareas de Grupo.

Desde la creación del Grupo asumí el papel de Tesorero de Grupo, así que lo mantuve y a ello dediqué mi tiempo junto a las tareas habituales de scouter del Consejo durante el siguiente año (Ronda 90/91). En el Campamento de Verano “Peralejos-91”ejercí como Jefe de Campamento. Lo cual, pese a mis muchos Campamentos a la espalda, supone una experiencia que me marca bastante. Era mi primer Campamento sin Unidad y, aunque se echaba de menos, lo pasé bastante bien a pesar del montón de problemas que se sucedían (como el del agua), preparando, organizando y dirigiendo algo tan divertido como es un Campamento Scout.

A principios de la Rondasiguiente (91/92) me propongo dejar el Grupo porque considero que somos demasiados los scouters de cierta edad (yo tenía ya 27 años) que deberíamos ir dejando paso a nuevas generaciones en el Consejo de Grupo. Por aquel entonces ya había bastantes scouters que me habían sufrido de Jefe de escultas. A pesar de ello y por “necesidades de Grupo” (léase con toda la coña posible), me incorporé al equipo de Clan en el que estaba mi amiga Cruz (a pesar de nuestra supuesta incompatibilidad, creo que nos teníamos cierto cariño).

Fue otra experiencia interesante. En esa Unidad estaban muchos de mis antiguos escultas, pero ahora eran adultos y la facilidad y la complejidad se daban la mano. Intenté, aunque sin demasiado éxito, que el Clan funcionara como yo lo entendía. Participé poco, por cuestiones de trabajo, en el Campamento de Navidad de Granada. Hicimos una acampada bastante buena en la sierra madrileña (sentí que no viniera Cruz), algunas reuniones y poco más. A mediados de ronda lo dejo porque pienso que no es bueno para el Clan que existan divergencias de trabajo en un equipo de scouters y no me siento con las suficientes ganas de convencer de mis formas y criterios.

Vuelvo así a mis labores de Grupo y tesorero y de nuevo dirijo el Campamento de Verano, esta vez en Plan (Huesca) (aunque por sus relaciones con el Gobierno de Aragón es Esther la que figura, como tal, oficialmente). Por muchas razones tengo que hacer un inciso de agradecimiento a Esther; gracias a ella se agilizaron muchos trámites del Campamento, fue una intendente magnífica, y además se casó conmigo al año siguiente, pero esa es otra feliz historia.

En ese Campamento sucedió algo que marca de forma definitiva la historia de este Grupo: Álex, nuestro queridísimo Jefe de Grupo se marcha del Kimball para ir a las misiones en Venezuela. Fue un Jefe de Grupo muy especial, quizás en ciertos momentos y en determinados aspectos pecara, para mí, de cierta dejadez y falta de autoridad. Era su forma de hacer. Con el paso del tiempo uno descubre que esa era una de sus virtudes: dejar hacer, dejar que nosotros mismos nos dinamizáramos y trabajáramos con independencia. El sabía aportar la palabra justa, la calma y una estupenda labor, callada tal vez, de armonizar tendencias y actitudes. Era Álex, sólo él ha sabido dirigir bien un Grupo sin que aparentemente se le necesitara. Discrepé de su labor en muchas ocasiones, pero hoy reconozco que era insustituible y que ... gracias a él, el Grupo salía adelante.

En la Ronda 92/93 Fernando asume la jefatura de Grupo con Israel y yo mismo de ayudantes. Es un curso extraño para mí, cada vez veo más claro que debo dejar el Grupo y dado que mi labor como ayudante no es indispensable y que sigo pensando que hay que ir dejando paso a nuevas generaciones. A mediados de ronda digo adiós.

Mi nueva situación personal (me casé en septiembre del 93) hace que me sea bastante fácil (o por lo menos, no sufrir demasiado) dejar el escultismo activo para siempre. Aunque esto no impidió que en verano del 95 y ante la petición que el Grupo nos hace, en boca de Antonio (entonces Jefe de Grupo), Esther y yo acudiéramos muy ilusionados al Campamento de Villayandre en calidad de Intendente y Director de Campamento respectivamente. Ha sido mi último Campamento y lo recuerdo gratamente. Quizás fui algo puntilloso y estricto, pero no quería que mi último trabajo para el 110 resultara un desastre. Estoy convencido de que lo hicimos bien y os juro que no lo olvidaré.

Después de esto han quedado muchas cosas para el recuerdo personal. Tengo grandes amigos que están o han estado en el Grupo conmigo. Tengo, eso espero al menos, el cariño de muchos de los que fueron escultas, rovers y scouters durante mi paso por allí

Es muy difícil olvidar el Mavi, el colegio, los Consejos de Grupo, la búsqueda de campamentos, los juegos, las acampadas y a un montón de personas. Me gustaría, desde aquí mandar un recuerdo muy especial para: Álex, Antonio, Chema, Almudena, Fernando, Pachi, Enrique, Ángeles, Mabel, Elena, Amaya, Juan Agustín, Julio, Myriam, Javier, Nacho, Arancha, Manolo, Israel, Esther, Miguel Ángel, etc... La verdad es que me pongo a escribir nombres y veo que es algo injusto no nombrar a todos. La lista sería interminable, así que daros todos por nombrados.

No quiero terminar sin pedir perdón a aquellos a los que he olvidado nombrar. Perdonad también las posibles imprecisiones o errores, han pasado muchos años y mi memoria nunca ha sido muy buena.

Puedo comprobar, aunque no tan a menudo como me lo pide el cuerpo, que algo de rastro he dejado en el Grupo. Me llena de emoción comprobar que muchas de mis canciones (entre ellas el Himno de Grupo) se siguen cantando. Me gratifica muchísimo ver que algunos de “mis” escultas desempeñan, hoy día, labores de scouter en el Consejo, y sobre todo sé que, por mucho tiempo que pase, el Kimball 110 será mi Grupo Scout, y tal vez algún día mis hijos puedan sentir lo que yo sentí vistiendo la pañoleta que un día diseñó su padre junto con aquellos primeros scouters de los que os he hablado.

Os deseo toda la suerte del mundo, que nunca olvidéis vuestra historia, pero que miréis siempre con ilusión al futuro. Recordad lo que B.P. dijo sobre dejar el mundo mejor de lo que lo encontramos y aplicarlo al Kimball, solo así os sentiréis tan satisfechos como lo estoy yo de haber pasado por el mejor Grupo Scout del mundo: el vuestro.

Buena Caza.

Carlos Gordillo - 1997


(Cuando escribía esto, no sabía aún que muchos años después me encontraría de nuevo en el Kimball como padre de un esculta y de un lobato. Mi hijo Ignacio se incorporó en la ronda 2004/2005 y, desde entonces hasta hoy he podido seguir en el grupo en una segunda etapa tan o más gratificante. Mis aportaciones son menores, pero me llenan bastante, así que GRACIAS por hacerlo posible.)

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CURRO GARCÍA

Curro fue uno de los primeros escultas y uno de los fundadores del Clan, que años más tarde (1992 a 1995) coordinaría como Scouter.

Incansable, motivador, trabajador, alegre, … En resumen: pieza imprescindible en donde fuera que le tocara estar.

Aquí quedan las hermosas palabras que escribió para el X aniversario:

DIEZ AÑOS Y UNA ENCRUCIJADA

La vida pasa volando. Parece que fue ayer cuando hicimos nuestro primer campamento de verano en Berlanga de Duero. Y en diez años me ha dado tiempo a terminar; el bachillerato, la universidad, la mili, y a estar harto de trabajar.

En la vida de las personas, diez años son mucho tiempo y aunque uno no cambie en su esencia y en sus, rasgos fundamentales, las circunstancias de alrededor varían enormemente. Un grupo scout experimenta un proceso semejante, la esencia de lo que somos no cambia. Parafraseando a Baden Powell: somos un instrumento para enseñar a los jóvenes a ser útiles a la sociedad.

Pero las circunstancias de alrededor de nuestro grupo, del escultismo en general, han cambiado mucho en estos años. En esta aldea global en que se ha convertido el mundo, las diferencias entre ricos y pobres se han agrandado. La importancia de los medios de comunicación ha crecido, los problemas de otros pueblos entran todos los días en nuestras casas por múltiples vías.

La gente querría ayudar, hacer algo, siente que ahora es posible. Ya no podemos educar para vivir y servir solo en esta sociedad. Tenemos que formar personas que se comprometan con sociedades y realidades que antes nos eran muy lejanas.

Hoy han aparecido múltiples 0NGs que ofrecen a los jóvenes vías atractivas de hacer servicio. En el seno de las organizaciones scouts se vive este reto. Se conoce la potencia de nuestro método de educación en la naturaleza y se quisiera poner al servicio de este nuevo mundo.

Los sesenta mil scouts de España estamos llamados a aportar nuestra experiencia de trabajo en equipo e imaginación. Nuestra principal aportación es y seguir sabiendo educar a miles de chiquillos para servir a esta sociedad, la de aquí. Pero ha llegado la hora de que empujemos a nuestros escultas y rovers a trabajar por ideales más globales, más duros y más bellos.

BUENA RUTA KIMBALL

Francisco García (Curro)- 1997

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FERNANDO ROCAFULL

 

Fernando fue uno de los “padres” del Grupo, como ya hemos visto en otros apartados de esta web. Jefe de tropa en los inicios, Jefe de Clan durante los primeros años y Jefe de Grupo en la ronda 92/93. Amigo personal y compañero Scout desde nuestros tiempos en el 217 y el 110 Nª Sª de las Nieves, fue uno de los pilares del Grupo en sus inicios y sin él es muy difícil entender lo que fue, lo que ha sido y lo que será el Kimball.


Escribió estas palabras en 1997 y aquí quedan para enriquecimiento de nuestra historia común:

El 30 de diciembre de 1983, hay ciertas fechas que no se olvidan, decidí abandonar el escultismo activo y colgar el pañuelo amarillo y marrón del Grupo 217 Matterhorn en el que había ingresado como lobato en mayo de 1969. Casi catorce años de actividad scout me habían permitido pasar por todas las unidades, como chaval y como scouter. Dejé el Grupo cuando desarrollaba las funciones de jefe de Grupo.

Pensé que merecería la pena descansar .... , pero fue por poco tiempo.

El relato, inevitablemente, se desarrollará en clave personal, siempre he dicho que los grupos scouts son un “ente vivo” porque lo forman personas vivas, cada una con sus circunstancias, sus vivencias y sus historias.

Enero de 1985 reaparece en mi vida Carlos Gordillo. Yo a Carlos le había dejado en el 217 como scouter de manada. Nos vemos en el local de la Asociación (Zona, calle Luchana), hablamos, me comenta que dejó nuestro Grupo y ahora esta llevando una manada en el 110....Ntra Sra de las Nieves, me habla de Myriam, me propone colaborar en la tropa scout, y al final, una vez consultada mi mujer (entonces mi novia), que como siempre y con bastante mejor criterio que el mío me aconseja (como me sigue aconsejando en ámbitos laborales, políticos, etc .. ) que me este quietecito y que ¡¡ni se me ocurra!!, me incorporo al Grupo.

Lo que ocurrió en el 110 Ntra. Sra de las Nieves entre febrero de 1985 y febrero de 1987 lo contaré otro año, cuando tenga más ganas, más tiempo y más papel. Por resumir, en enero de 1987 el 110 Ntra Sra. de las Nieves era unas cuantas tiendas de campaña depositadas en una oficina particular, un manojo de scouters (Carlos, Myriam, Antonio-Javier, Pachi, Laura y yo) y un Rover (Israel) y un plazo que terminaba el 30 de junio para funcionar o disolvernos, perder el número y todos los males y pestes correspondientes.

Para ayudarnos en la adversidad de haber perdido el local, los niños y casi el sentido, se nos unieron otros nómadas que venían de un sitio !para nosotros rarísimo!: ¡¡La Ventilla!!, eran Timoteo, Enrique, Pedro, Mercedes y Ángeles.

Recuerdo que casi conseguimos un local en el Alto de Extremadura, pero nos ganaron por la mano, o por las influencias. De todos es conocido que para que las cosas se arreglen, primero se tienen que poner muy mal. Estábamos en esa fase cuando Carlos, creo recordar que fue Carlos, nos comentó en uno de los Consejos de Grupo (porque hacíamos Consejos de Grupo y todo), decía que nos comentó que en la Asociación le habían hablado de un grupo en formación que estaba en un colegio y que necesitaba ayuda, lo llevaba casi a solas un sacerdote, la verdad que nos dijeron un cura, pero conviene cuidar un poco el lenguaje.

Entonces hice mi primera llamada telefónica al Colegio Fray Luis de León, pregunté por el Padre Alex y quedamos para hablar un sábado por la mañana en una cafetería de la calle Evaristo San Miguel, se llamaba Mavi, me parece recordar.

Aquello paso de ser "una cita a ciegas” a convertirse en un “amor a primera vista”. Estaba muy cerca el puente de San José, 19 de marzo, Alex nos invitó a conocer a los chavales en una acampada que tenía organizada en Becerril de la Sierra, en los jardines de una casa-residencia-convento.

El sábado por la mañana nos fuimos todos a Becerril. Para alguno de nosotros la sensación era extraña, suponía volver a la actividad y de alguna forma ver una luz al final de un túnel. Alex nos sorprendió a todos, a mi personalmente no se me podrá olvidar jamás la imagen de verle preparando tortillas a la francesa, cerca de treinta, él solo y una a una. Allí había grandes dosis de espíritu scout, aunque Alex no supiera todavía bien que era eso.

Primeros Consejos de Grupo, un ajuste por aquí, otro por allí, algún pequeño trámite administrativo; nuestros más y nuestros menos con la Asociación; pequeñas cesiones (y pasiones) para dar color y sentido a un pañuelo, nos quedamos con el número y ganamos un nombre "KIMBALL". Y más o menos así, nos fuimos a un campamento de Semana Santa buscando hacer un "ajuste fino". Y se hizo.

Por fin, el 9 de mayo de 1987, sábado, fue el día elegido paro la gran presentación, nacía el Grupo Scout 110-Kimball. Una manada, una tropa scout y una unidad esculta. Con emoción asistimos a la Promesa Scout de Alex, todos nosotros renovamos nuestro compromiso. Con mucho cariño regalé a Alex un distintivo, 'blanco y verde, el de Jefe de Grupo; que hasta el momento de la unión de ambos grupos había llevado yo mismo. Pasado el tiempo, en octubre de 1992, tuvo el gran detalle de devolverme el regalo, el mismo distintivo en lo material, pero engrandecido en lo personal y en lo humano.

El campamento en Berlanga fue una especie de rodaje, todos nos dimos cuenta que teníamos que hacer más ajustes, pero el Grupo podía funcionar.

La Ronda 87-88, ya casi nadie utiliza estos términos tan scouts de Ronda Solar en lugar de Curso, decía que la Ronda 87-88 fue, en muchos sentidos muy interesante, en lo general, para el Grupo marcó el camino de arranque, de ir sentando bases firmes, de aprender a convivir en un Consejo variopinto, de generar espíritu de Grupo. En lo particular hay dos momentos que, en distintas dimensiones, fueron muy importantes para mi. En la acampada de Zarzalejo (octubre del 87) se funda el Clan Rover y en agosto del 88 me caso con mi novia de toda la vida. Por no ser pesado ahorro todo el rollo de mi boda, etc.,etc.. y, centrándome en el Grupo cuento algo sobre el Clan. .

En la Ronda 1975-76, perdón que vuelva un momentito hacia atrás, participé en un proyecto para crear un grupo scout en la UVA del Pan Bendito, en esa época era un barrio bastante marginal y con muchos problemas. Este proyecto se apoyó desde el Clan del Grupo Scout King de Getafe (PP. Escolapios), yo procedía de la Unidad Esculta del 217 (PP. Escolapios del Colegio de San Antón) y de alguna forma actuaba como Rover en servicio del Grupo de Getafe. El proyecto fracasó a los dos años pero, en lo que pudimos, sentamos bases para el desarrollo de actividades infantiles y juveniles desde el movimiento vecinal. Esta fue toda mi experiencia como Rover.

En diciembre de 1977 volví al 217 como scouter de manada. Claro, esto explica que en octubre de 1987 tuviera una especie de transmutación, entonces fue cuando me volví Rover Scout de verdad, la oportunidad fue estupenda y, a mi juicio irrepetible, el equipo, Antonio Javier, y yo mismo, tenía edad suficiente, preparación, capacidad y motivación; el material humano era de una calidad excelente: Arancha, Almudena, José, Nacho, Mario, Curro, recuperamos del antiguo 110 a Cruz, sumamos las incorporaciones de Andrea, Rubén, Alberto, bueno es posible, y tiene su riesgo, que olvide nombres, pero con toda seguridad no se me podrán olvidar nunca los momentos. Y ahora, por si alguno de los interesados, por casualidad, llegara a leer este apunte de memoria, me gustaría recordar algún momento crucial. Recordáis la elección del nombre "Sherwood" en nuestro local-cuarto de material, y el Campamento de Navidad en Jaca, y el día de los inocentes, y la acampada de Riofrío, de Riaza, y la Ruta de Semana Santa en Cadalso, y el Primer Aniversario, recordáis aquello de Ruta, Comunidad y Servicio. Y la ruta de Patones, con alguna jara por el camino y las "situaciones límite".

El campamento de Covaleda, cierra un ciclo de nacimiento y señala el principio de la consolidación de un Grupo que, en poco tiempo, empieza a tener mucho peso y mucha importancia En la Ronda 88-89 culminamos el proceso de reconstitución del Sector Scout, que es la agrupación de los Grupos Scouts del distrito de Moncloa, asumimos la Coordinación del Sector, participamos como Consejeros de Área; por dos años consecutivos recibimos el encargo de organizar el Festival de la Canción de Área (Regional); nuestros scouters y rovers participan en los programas de formación de la escuela "Insignia de Madera".

Internamente el Grupo se asienta y se organiza, iniciamos el primer tratamiento informático de ficheros Y, dentro del Consejo, se constituye (sin constituirse) una especie de área de Gestión que controla todos los aspectos administrativos y económicos del funcionamiento, obligatoriamente tengo, que destacar el papel de Carlos Gordillo, excelente scouter de la Unidad Esculta, Tesorero de Grupo y, además, amigo.

El Clan se nutre y enriquece con nuevos fichajes, Javier, Antonio, Luis, Cecilia, Juan Agustín, y alguno má que como siempre se me olvida. ¡¡No!l, Alfredo no se me olvida.

De alguna forma se me amontonan. los datos y los nombres, me gustaría poder fijar ciertas escenas, ciertos sitios, unirlos con nombres y fechas. No puedo dejar de acordarme de Manolo, de Gloria, de Rafa;· de Cadalso y su Parroquia, Tragacete, Luarca, las Navas del Marques; San Bartolomé de Pinares, Navacerrada, Candeleda,. Huérmeces, las HOCES del Duratón, tantos sitios, tantos recuerdos ...

Aproximadamente 12 ó 13 de agosto de 1991, ocho rovers dormitamos en un departamento de 20 en el expreso Gijón-Madrid. A mi lado, como siempre, cerca, Cruz. Se que tengo los días contados en el Clan, es ley de vida El próximo octubre se cumplirán cuatro años de la fundación del Clan, cuatro generaciones de personas que te dejan huella, que, inevitablemente, te marcan en lo personal.

Fue una ceremonia larga que comencé en la cena de campamento de Peralejos y que cerré en el inicio de la Ronda 91-92.

El 91-92 fue un año en la reserva, actuando como Ayudante del Jefe de Grupo, y quizá, un poco en la sombra.

La marcha de Alex no nos resulto fácil a ninguno. De alguna forma nos rompía un equilibrio consolidado, una forma de entender el funcionamiento del Grupo y abría un debate nuevo para todos los que formábamos el Consejo.

Ser Coordinador del Grupo durante esos nueve meses, no fue, por cierto, una circunstancia que, por esperada, me resultara demasiado ilusionante, me pilló, como muchas veces pasa en la vida, tarde y a trasmano. Bueno, parece que me pongo un poco negativo, tampoco es para tanto. Eran tiempos de cambio, también en aspectos laborales de mi vida Hicimos una Ronda que, seguro, no pasara a la historia ni servirá para incorporarla al Escultismo para Muchachos, pero, como siempre, conseguimos el objetivo: "Ejercimos nuestra acción pedagógica sobre nuestros educandos, buscando la formación integral de las personas, utilizando la naturaleza y el trabajo en equipo como medios, e intentando ofrecer a la sociedad futuras generaciones de ciudadanos objetivos, independientes y comprometidos." Esto, por si a alguien se le olvida, es lo fundamental, muchas veces lo demás es el envoltorio.

En Julio de 1993, en Astorga, poco antes del ultimo fuego de campamento, la casualidad o la suerte quiso que por mi hachazo, el mástil del campamento del Grupo Scout KímbaIl 110 cayera al suelo de la plaza central. Llevaba veinticuatro años viendo caer mástiles, a mi nunca me habla tocado culmiar su calda, dar el último golpe. Es una forma como otro cualquier de terminar, era el mástil veinticinco.

Epilogo:

A veces las cosas se terminan un día y, sin embargo, la mente impulsa al cuerpo para seguir un día más. Eso nos ha ocurrido a muchos que, siendo niños, adoptamos el escultismo como una forma de pasar por nuestra infancia y juventud.

Siempre he admirado a los que han sabido marcharse a tiempo, porque, entre otras cosas, han entendido el verdadero objetivo del Escultismo, prepararnos para trabajar mejor por la sociedad, pero desde fuera del movimiento Scout.

Espero que los Rovers, especialmente Nacho, que durante estos últimos meses, me han perseguido para que escribiera este pequeño artículo; entiendan que no era fácil. Me suponía contar una parte de mi vida y, casi siempre, escribir resulta complicado.

Quiero dar ahora las gracias a todas la personas que, a lo largo de todo este tiempo, han colaborado en llevar adelante nuestro Grupo. Muy especialmente a todos lo que no he citado, la lista sería muy larga, con toda seguridad.

También quiero aprovechar para dejar escrito, al menos por una vez, el agradecimiento a mis padres, que pese a las dificultades de toda Índole,· entendieron que, "un día", su hijo optara por vivir su juventud de una forma distinta.

Hoy, el reto de educar a nuestros hijos es cada vez más complicado, No obstante, yo sigo creyendo que el objetivo puede ser cercano al siguiente perfil:

• que personal y profesionalmente sepan conseguir sus objetivos;

• que sean miembros de provecho para la sociedad en la que les toque vivir

• que sean solidarios y justos

• que vivan con sentido su religiosidad

• que amen la naturaleza

• que sean leales

• que tengan espíritu de servicio y sepan dar sin esperar nada a cambio;

• que puedan trabajar en equipo y sepan, en lo que les corresponda, desarrollar su liderazgo.

• que respeten a los más débiles y se hagan respetar;

• que no rechacen a los diferentes

y, sobre todo, que sepan elegir ..

Yo, con mis limitaciones, aprendí todo esto en los SCOUTS.

Estoy seguro que hay otros caminos. Confucio decía, hace bastantes siglos: "Tu hijo no es tu hijo, es hijo de su, tiempo", A mi hija Belén, al menos, intentaré comprarle un reloj y una buena brújula, para que camine por su tiempo, Y, también, le regalaré, si se deja, una FLOR DE LIS. . .

Fernando Rocafull - 1997.

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ISRAEL DORADO

Israel perteneció también a ese primer Consejo de Grupo que, con ilusión y experiencia, sacaron adelante un proyecto fantástico. Scout de los de antes, de los de siempre, aportó grandes dosis de serenidad, de tradición y, sobre todo, de saber hacer en la Tropa Scout, su medio natural. Fue Scouter de Tropa, Scouter de Escultas y Jefe de Grupo. Hoy en día, sus hijos, siguen viviendo el escultismo del Kimball, ese que su padre ayudó a construir.

Estas son sus palabras en el X aniversario del Grupo:

Al tratar de recordar mi experiencia con la tropa scout, la primera palabra que viene a la memoria es satisfacción. Tras una breve etapa como RS en la tropa Everest del antiguo 110 me incorporé de lleno en la formación de la tropa Atlas. Cuánta ilusión.

Recuerdo que cierto sábado por la mañana,. me llamó Fernando para preguntarme sí quería conocer un grupo scout en formación del barrio de Moncloa y que pertenecía a un colegio de curas. Le dije que dónde había que fírmar y nos fuimos los dos en su Fura 127 a conocer esa misma mañana al responsable de dicho grupo.

Habíamos quedado en un bar de los alrededores llamado Mavi. Allí conocí por primera vez a Alex. Nos explicó la situación en que se encontraba el grupo: dos unidades (manada y tropa) y algunos monitores no titulados que la ayudaban a sacar adelante bastantes niños. No había que preocuparse por local o por otro sitio de reunión, el colegio nos cedía un cuarto donde guardar el material y el patio y algunas clases para reunirnos con los muchachos. Le pregunté cuando podría conocer en persona a los chicos de la tropa y me contestó que esa misma tarde, si lo deseaba, podía hacerlo.

El primer contacto lo tuve en el gimnasio. Alex me condujo hasta allí, abrí la puerta y me dijo: "suerte chaval. Todos tuyos". Había un revuelto interesante; chicos con edad de estar en escultas, chicos con edad de estar aún en la manada, incluso alguno con aspecto de rover.

Impresionado ante tantísimo crío, primero propuse que hiciésemos una ronda de presentaciones y ,tras ella, comencé a explicar que era lo segundo que debíamos hacer: organizar las patrullas. Propuse buscar nombres, gritos, lemas, cargos, etc.

Luego, con el ir conociéndonos poco a poco, estableceríamos el consejo de guías.

Aquellas primeras semanas fueron intensas pero algo difíciles, ya que en el equipo sólo estábamos Antonio Javier y yo y; éste se encontraba un poco descolgado pues estaba a punto de formar parte del equipo de clan que se estaba vislumbrando. Así que, como Dios me dio a entender, me fui con la unidad de campamento de Semana Santa con el resto del grupo y junto con el Kanatta 119, al Hornillo (Avila). Salió francamente bien.

Todavía con la resaca de este Campamento, nos metimos con la renovación de nuestras promesas en el patio del colegio y con las de los muchachos en una ceremonia que duró más que un día sin pan, y si no, que se lo pregunten a los scouters de la manada. Alex renovó su promesa de manos de Pepe, el que entonces era jefe de grupo del 119; hubo fotos, palomitas y remojones .. , fuimos felices y comimos perdices.

Aquel trimestre salió fenomenal. Fue medir las fuerzas ante una situación nueva para mi. Además los, chicos parecían entender la situación: año cero, punto de partida, todos a arrimar el hombro.

Y descubrí entonces, en el papel de "educador” y no en el de "educando", cuanta razón tenia mi jefe de tropa cuando nos metía con calzador la teoría del consejo de guías. Intenté trasladar mis experiencias a aquel momento y poco a poco la tropa iba tomando forma y consistencia.

Y tras un breve paso por la manada se incorporaron al equipo, Enrique y Ángeles. Luego llegaría Laura

Fue un año muy bonito. Sin quererlo, cada uno teníamos perfectamente asumido su papel dentro de la unidad y el trabajo con los chicos era muy gratificante. Existía un ambiente muy majo entre nosotros y si bien es cierto que, a menudo, el protagonismo nos lo repartíamos entre Enrique y yo, Ángeles y Laura no se quedaban a la zaga.

De los años posteriores, podría estar escribiendo a lo largo de muchas páginas pero voy a centrarme en dos hechos que creo son hoy en día, de los más recordados por todos aquellos que lo vivimos. Me refiero al campamento de Covaleda y a la división de la tropa scout.

En ese campamento viví mi época scout más intensa. Nos habíamos trabajado el programa a la perfección y disfrutábamos como enanos en todas las actividades que se planteaban y que salían espontáneamente (sin olvidar algunas anécdotas), por ejemplo: la parcela de la tropa, el campo de voley, el taller de pesca, la lluvia, el raid de tropa, el hachazo en la pierna de Pedro-Akela, el río donde pasábamos las especialidades de nadador, las charlas en el consejo de guías, el toldo que cubría el comedor, los cocineros Mariano y Esther, las letrinas y el pozo de grasas, el piñazo en el ojo de Carlos, la guitarra de Laura, los cabreos de Alvaro (el hermano de Arancha y Pedro-Chil), la charla de Timoteo a los guías, el taller de nudos y amarres, los atascos de los coches en el río el día de padres, la recogida de papeles higiénicos (sucios, claro) el último día bajo la atenta mirada del guarda forestal, el entrecot a la pimienta de la cena de scouters .. , lo que se dice, un gran campamento.

La ronda siguiente, fuimos de. campamento de verano a Tragacete (del cual guardo gratos recuerdos: estrenamos por primera vez la piscina que se usó como depósito de agua, y que sirvió además, como lugar de esparcimiento y relax a algunos scouters (yo entre ellos) para dar buena cuenta de una pata de jamón que estaba ya en las últimas, el día en que las unidades andaban de raids, las "visitas alienígenas" (verdad, Esther, Teresa); la destreza taurina de Alex y Quini; la cuesta de subida al campamento; el mástil -qué pedazo de mástil-; las correrías nocturnas de las patrullas ...

Y, en octubre de ese año, al comenzar el nuevo curso sucedió uno dé los hechos que más controversia ha causado en la historia de este grupo. Contábamos por aquel entonces con aproximadamente cuarenta y cinco chicos y chicas en la tropa. El equipo de scouters lo formábamos cuatro scouters y un rover en servicio y arrastrábamos fallos de coordinación desde la ronda anterior. Con este planteamiento, decidimos en el consejo de grupo y a petición del equipo de scouters, estudiar la opción de dividir la tropa en dos, de tal forna que existirían dos grupos de veinticinco chicos aproximadamente en cada una organizados en tres patrullas con tres scouters (incluidos RS).

Tras un pequeño periodo de reflexión, se llevo a cabo este "experimento' bajo la atenta mirada del consejo de grupo. Hubo que dar muchas explicaciones para que la decisión fuese bien entendida: a los padres, a los troperos en general, a los guías en particular,,,. Se llamaron Tropa Scout Mizar y Tropa Scout Baobab y tengo que decir. que tanto en el equipo que coordinaba Enrique, como en el que coordinaba yo, no se escatimaron esfuerzos ni imaginación para que los muchachos tratasen de comprender la nueva situación pero pesaba mucho algo que nosotros ( y creo que todos los jefes de tropa) siempre teníamos en la mente: el Espíritu de la Tropa había desaparecido y no parecía fácil salir adelante. Los chicos aunque participaban, lo hacían de forma, pasiva, asistían irregularmente a las reuniones, incluso, es posible que alguno causara baja.

Con los ánimos alterados y visto los resultados conseguidos con la escisión, el Consejo de grupo se reunió en el mes de abril de 1990 con el objeto de reconducir la situación. Se procedió entonces a la unificación que todo el mundo deseaba y volvió a existir una sola tropa. Se produjeron cambios en el equipo de scouters y la sexta patrulla se formó para dar más entidad. La Tropa Mízar, fue disuelta, pasando sus miembros a otras patrullas ya existentes.

De todo lo ocurrido no queda nada más que la experiencia, sin poder decir que no nos haya aportado nada, al contrario. Creo que de todo lo malo siempre sale algo bueno y aquello, aunque posiblemente no se vuelva a repetir, hay que tenerlo como referente para otras situaciones futuras.

Atrás quedan tres rondas, de scouter de tropa, con un montón de anécdotas y recuerdos,.y aunque la etapa que viví como scouter de unidad esculta me aportó muchas satisfacciones, los grandes momentos los he tenido como tropero del Kimball.

Siempre he oído, que para que un grupo tenga, éxito, la tropa debe funcionar muy bien. No se quien lo habrá dicho, pero creo que tiene toda la razón.

ISRAEL DORADO - 1997

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JULIO GARRIDO

Hablar de Julio en pocas palabras es difícil. Su paso por el Grupo fue breve, solo tres años. Pero pocos han dejado tanto recuerdo y han sentido tan intensamente los colores del Grupo. Llegó como padre y se fue como Scout. Nunca formó parte del Consejo de Grupo, pero fue una pieza importante como colaborador en muchas situaciones.

Mi ahijado scout comprendió como pocos eso que llaman “espíritu scout”. Largas Lunas nos contemplan amigo Julio, buena caza.

Aquí quedan sus reflexiones, escritas en el X aniversario del Grupo:

 

Un sábado por la mañana del mes de Marzo del año 1990 se presentaron en mi casa mis hijas Silvia y Cristina y nos dijeron a su madre y a mi: "Nos ha dicho un cura del Fray Luis de León (Alex), que si nos dejáis entrar en un grupo scout, que os paséis esta tarde por allí a las siete para explicaros “de que va eso". Así empezó mi experiencia con el Escultismo y el Kimball-110

El mes de Julio del año 90 me marché de campamento con el Grupo a Huérmeces del Cerro (Guadalajara). Fui a colaborar en la cocina, a hacer compras con Myriam, a por agua, a llevar la basura al vertedero, a colaborar en la limpieza de los "queridos” Inoquim, a dar un taller de escalada para los troperos, y otro para los escultas. A llevar a reparar las bomba de agua, a hacer de “Zorro” (por cierto, muy mal) y a todo lo que se me dijo que hiciera.

Recuerdo las sobremesas con el mus, los fuegos de campamento, las veladas en el comedor con las guitarras hasta las tantas y más hasta las tantas charlando con Carlos Gordillo, la Leyenda de la Mora, la rebelión de la Tropa, la Promesa de mi hija Cristina, las escapadas por la noche al pueblo a tomar un café con Alex, las cocineras y Teresa, la cara de Cecilia a la vuelta de su experiencia de soledad, el rebote de Manolo Faus cuando él Zorro le limpió el neceser y de mi destreza con el manejo del hacha.

Gracias a Carlos Gordillo y a Israel, que me invitaron a varias actividades con los escultas. Entre ellas, vimos la cueva de Las Majadillas y pude ver por primera vez una Velada de Investidura y al día siguiente la Investidura que se realizó en la sala del Tanque, dentro de la cueva en un marco incomparable-

Allí empezó a rondarme por el estómago el gusanillo del escultismo. Mi último día de campamento, la Esculta, me hizo el gran honor de concederme la Investidura Esculta Honorífica (todavía guardo el diploma). Fue algo muy emotivo para mí. Me enganchó la forma de ser de toda esta muchachada y comencé a sentir la necesidad de aprender de ellos todo lo que me podían enseñar (que seria mucho) y a enseñarles todo lo que yo les pudiera (que sería poco).

El año siguiente, 1991, volví de campamento otra vez, fue en Peralejos de la Truchas (Guadalajara). Otra vez las compras, los viajes a por agua (había sequía en el campamento), a por el pan, a llevar los víveres a las unidades que estaban fuera del camapamento, a acompañar a Carlos para visitar al Alcalde, al médico. Y con los famosos "Inoquim", a reparar las bombas del agua, volví a ver una cueva (La del Tornero) con los escultas. Durante el campamento hice mi Promesa. a la que Silvia no pudo entrar a la formación porque el zorro le secuestró la camisa del uniforme, apadrinado por mi Jefe de campamento Carlos Gordillo. Fue un acto muy impresionante para mi, que guardo en mi recuerdo con una gran alegría.

En este campamento se inauguró oficialmente en este grupo la "tribu India" con su día de silencio y las consabidas "Totemnizaciones" nocturnas y sus animaciones de los fuegos de campamento. También de forna extraoficial nació "La Contra Tribu". Este año compartimos el campamento con unos voraces tábanos que nos trajeron por la calle de la amargura y con unas vacas que nos rondaban por las noches, nos decoraban la Plaza Central y que una noche nos arrasaron la cocina. Rosita se me puso mala el Día de Padres y tuvimos que llevarla a Beteta al médico. También, este campamento, me sirvió a mi para tomar la decisión de plantear la posibilidad de crear una "unidad", para que los padres que quisieran, tuvieran oportunidad de integrarse en el grupo, colaborar con él y poder realizar actividades. Un año y pico después, no sin dificultades, negociaciones, charlas y algún que otro disgusto, nació el "Comité de Apoyo del Kimball 110", al que deseo un gran futuro y que vaya tomando entidad propia dentro del grupo.

Mi siguiente experiencia fue en el año 1992; un campamento de Semana Santa que se hizo en el Cañón del Río Lobos (Soria). Fue con la Esculta (siempre la Esculta, mi querida Esculta). Me invitaron Israel, Cecilia y Enrique. Fueron tres días y medio de lo más intenso y maravilloso. No es lo mismo que un campamento de verano. Al no tener que estar realizando las funciones de intendente, sino al ir como colaborador, te permite participar más en las actividades, conocer a las personas mejor y hermanarte más con ellas. Hubo marchas, taller de rapel, dinámicas.. como no: visita a la cueva de La Galiana, sonrisas y lágrimas ..juegos .. frío, cansancio, Investiduras, Promesas, sueño .. todo esto regado con un cariño y buena camaradería.

Luego, año 93, vino mi último Campamento de verano en San Martín del Agostedo (León). De este, no puedo hablar casi de grandes recuerdos, es más, prefiero no recordarlo. El trabajo fue el de siempre y como siempre, pero esta vez realizado con una gran presión autoimpuesta por las circunstancias. Mi hija Silvia se volvió a Madrid el Día de Padres a causa de las presiones. Las únicas novedades con respecto a otros fue que por primera vez la cocina y la intendencia se realizó con personas pertenecientes al Comité de Apoyo del Kimball, que no hubo visita a cueva, que no limpié los Inoquim y que tomé en firme la decisión y así se lo comuniqué al Consejo de Grupo, de que en septiembre, al comienzo de la Ronda, abandonaría el Grupo para siempre, como así hice. Fue el campamento de la decepción .. pero también fue en el que comprobé hasta que punto pueden llegar el cariño, la comprensión y la solidaridad de algunas personas, y todo lo contrario por parte de algunas otras.

Durante ,el tiempo que colaboré y pertenecí en activo al Kimball, viví momentos muy buenos. Trabajé con todas mis ganas e ilusión y con toda mi lealtad para con el grupo. Tuve la oportunidad de conocer y convivir con mucha y buena gente. Viví experiencias muy bonitas e _intensas .. ,aprendí mucho .. mucho más de lo, que nunca habría imaginado. También tuve malas, experiencias, fueron pocas pero definitivas para que perdiera ilusión y las ganas de continuar, pero nunca mi Fé' en el Esc;ultismo, solo en algunas personas. Pero a pesar de los pesares, cuando llega el mes de Mayo .. me sigue entrando morriña, y me vienen a la memoria los ajetreados preparativos de menús, compras y revisiones del material para el campamento.

Como siempre que escribo algo para el grupo llego al capítulo de los agradecimientos. Y como siempre comienzo por mi mujer Rosa, que siempre aceptó, a veces sin mucha ilusión, que dedicara parte de las vacaciones que podíamos pasar juntos a los campamentos, que me dejó disfrutar todo lo que disfruté, y que en los momentos difíciles estuvo a mi lado. A mis hijas, por ilusionarme, apoyarme y comprenderme, y por las consecuencias que sufrieron por ser mis hijas. A todas esas personas del Consejo de Grupo que siempre me apoyaron y quisieron ser mis amigos y supieron entenderme. A todas las personas que prestaron servicio en la cocina y me “soportaron” urante los tres campamentos. A todos los miembros del Comité de Apoyo que han continuado con el proyecto que con toda la ilusión y ganas ideé, defendí y parí.

También quiero aprovechar para pedir perdón a todas las personas a las que, sin estar en mi ánimo haya podido ofender o molestar. Desear mucha suerte, salud, fortuna y alegrías en esta vida a todos los que quisieron y supieron ser mis amigos y a los que no lo supieron o no lo quisieron salud y suerte. Mucha suerte, toda clase de fortuna y una larga vida al Grupo Kimball 110, mi Grupo.

JULIO GARRIDO - 1997

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TROPEROS DE COVALEDA

Firman este texto cuatro destacados troperos de la Tropa Atlas, contando su visión del campamento de Covaleda de 1988. Los cuatro fueron de aquellos escultas con los que tuve el placer de convivir. Más tarde… grandes Rovers e indispensables Scouters del Kimball.

Son: Carmen Ganchegui (Patrulla Mapaches), Amaya Azcoaga (Mapaches), Mario Bravo “Mumin” (Mapaches) y Miguel Angel Orbaneja “Osito” (Miembro de la Patrulla Lobos y con quien grabé y destrocé alguna de esas canciones que están colgadas en esta web).

Está es una historia de unos intrépidos 'chavales que por circunstancias de la vida coincidieron en un "grupo Scout, y más aún pertenecían a la Tropa Atlas, es más, ese verano estaban de campamento en Covaleda, año del señor 1988; y de cómo posiblemente" ese" campamento marcaría sus vidas y conocerían a alguien que dicen que existe, aunque nadie lo ha visto, que se llama Espíritu Scout.

Por aquel entonces formaban parte de la Tropa Atlas, la cual participaba en su 2º campamento de verano como tal y estaba formada por cuatro patrullas: Cobras, cuyo guía era Sergio, Mapaches, cuyo guía era Mumin, Lobos cúyo guía era Osito y Chacales al mando de Tintín. De las cuatro patrullas dos eran mixtas, Mapaches y Chacales. Las relaciones entre ambos sexos eran muy peculiares, ya que había muy pocas chicas, siete para ser exactos, y para la mayoría de los chicos que allí se encontraban, era algo nuevo.

Habían conseguido una parcela de tropa bastante curiosa, la cual debía ser respetada por todos los miembros del grupo y como no por los mismos integrantes dicha tropa, motivo por el cual la puerta de parcela, muy lograda por supuesto, debía ser la única entrada y salida de la parcela Mumin y Tintín olvidando esta gran máxima dieron ejemplo al resto de los presentes de lo que pasaría si no se cumplía esto y estuvieron dando vueltas corriendo alrededor de la parcela, que no era pequeña, durante un buen rato.

Un buen día, la tropa cogió los macutos y se fue de marcha a las cuevas de tío Melitón donde se comenzó a gestar por parte de los subguías un terrible plan para realizar un asalto al poder de los guías, que culminaría con un consejo de guías donde se aclararon todos los puntos de enfrentamiento. Hay que decir, aunque los jefes de tropa lo negaran rotundamente (el scouter siempre tiene razón), que aquel maravilloso día de marcha, la Tropa Atlas estuvo perdida durante varias horas. Al final, ni cuevas ni nada, sólo unas enormes ampollas en los pies de Mumin y Osito, grandes instituciones; que llegaron al campamento hombro con hombro, maltrechos, pero con el buen humor que caracteriza al buen scout.

Cabe destacar también, la comentadísima ausencia de Carmen, causada por problemas intrínsecos de la mujer (que más tarde comprobamos), y también la ausencia de Amaya que, desinteresadamente, se prestó a escaquearse para 'atender a su inseparable amiga (iY ahora fíjate donde está!).

Uno de los fuegos de campamento fue ambientado en los personajes de Walt Disney, ante lo cual la maravillosa Tropa Atlas respondió perfectamente efectuando un derroche de imaginación y disfrazándose de la manera más original. Esta situación fue aprovechada por el consejo de guías para realizar una obra maestra de arte dramático, la cual no fue muy bien recibida por el equipo de scouters debido a su contenido poco edificante. Para los nostálgicos, la obra se tituló “El enano ab ... " (recuerdo para todos aquellos que estuvieron con nosotros y tengan el honor de leer estas líneas). Destacaremos también las obras de las patrullas Lobos y Mapaches respectivamente. La primera estuvo basada en un maravilloso guión de Dudu relacionado con la vida y milagros de Peter Pan y la segunda fue un estupendo recordatorio de la “mili" del ínclito pero nunca bien ponderado jefe de tropa Israel, en donde se puso en escena, se recreó fielmente, entre otras cosas, el corte de pelo y cejas que sufrió al incorporarse a filas.

Como estos chicos son unos grandes deportistas intentaron iniciarse en la pesca en el caudaloso río que pasaba por el lugar, luchando contra todas las evidencias que indicaban que la única forma de vida macroscópica eran unas hermosas y rollizas sanguijuelas que por otro lado ya habían sido objeto de deseo por algún miembro de la tropa que las coleccionaba en un bote de mermelada. ¿Te suena, Alberto? Como era de esperar, no se pescó nada, aunque Amaya haciendo un alarde de experta pescadora, pescó su propio pie (¡algo habla que pescar!), aunque rápidamente fue socorrida por la solícita pareja formada por Laura y Pedro (Chil), que cuando se cortó "la hemorragia", se quedaron muy amables colocando el botiquín.

Si por una cosa se destacó este campamento no fue por un agradable clima, cálido y soleado. Seis días, seis, estuvo lloviendo torrencialmente sobre el grupo Kimball 110, que con sus mamvillosas instalaciones intentaba no bucear. ¿ Quién no recuerda cierto plástico gris que tapaba el comedor, y que sin duda ha sido uno de los objetos que más ha unido a los miembros de este grupo y más espíritu scout ha encendido? Día tras día el agua iba acumulándose en los laterales del plástico, y día tras día había que vaciarlo, tensar vientos, evitar que se rasgara, .. , para que todos pudieran cobijarse debajo pare entonar bonitas canciones scout mientra el exterior parecía el fin del mundo. Por cierto en este campamento se presentó a la Tropa Atlas y al resto del grupo la Canción de la Tropa compuesta por Osito en un momento de gran inspiración musical influenciada claramente de espíritu scout (en otro momento pasaremos a relatar quien es D. Espíritu Scout).

Pues bien, en uno de esos mojados días de verano, la Tropa Atlas sufrió una pequeña broma por parte del equipo de scouters que decidió que era un buen momento para simular un raid de patrullas. El cielo no podía ser más negro, el suelo no podía estar más embarrado y allí formaban impecables todas las patrullas, delante de las tiendas dispuestos a enfrentarse a la GRAN AVENTURA (realmente es un momento difícil de explicar, sobre todo si se trata de la primera vez, Efectivamente era la primera vez para muchos de los presentes). Se entregaron dos sobres y estrictas instrucciones verbales y los aguerridos muchachos se alejaron del campamento bajo el mítico sonido de “chof, chof". El primer sobre indicaba la dirección en la que había que avanzar 1 Km. para allí abrir el segundo. Los únicos ingenuos que cumplieron fielmente las indicaciones (sometiendo a su patrulla a un calvario de humedad y pies fríos), fueron Osito y Mumin (aún nos preguntamos porqué a este último se le denegó la segunda clase por dos veces, ¿¡por qué Mumin, por qué!? Por otro lado, Sergio y Olmos (así llamábamos por entonces a Tintín), abrieron ambos, el segundo sobre en el cual se informaba que aquello era una falsa alarma y que había que volver al campamento ¡¡¡¡cagando virutas!!! Así que Chacales y Cobras buscaron cobijo seco para esperar un tiempo prudencial y no levantar sospechas.

De pronto, un buen día, pasó. Dejo de llover (torrencialmente), salió el sol y se pudo secar todo el vestuario. Entonces llegó la hora de la verdad y la Tropa Atlas se fue de Raid de patrullas. Mapaches comenzó mal desde él principio, ya que aunque siguieron estrictamente las instrucciones de los sobres, el cortafuegos necesario para iniciar la marcha y que venía en el mapa ¡¡¡no existía!!! Los pobres patrulleros encabezados por el sargento-guía Mumin daban vueltas en círculo y saltaban vallas muertos de sed ya que el agua de pronto había desaparecido completamente. Cuando por fin Mumín tuvo a bien parar y descansar, decidió que por si acaso era mejor racionar la comida; el menú constó de: dos únicas salchichas, Tras ingerir semejante cantidad de alimento y un tapón de leche (para que no se atragantaran las salchichas), continuó la marcha de nuevo. Exhaustos y sin saber por qué, aparecieron de pronto en el campamento. Enrique salió a recibirlos con cara de pocos amigos y, sin querer oir las atropelladas e inocentes explicaciones, los puso en la pista de su objetivo “La peña Cabeza Alta". Por el camino pasaron por el pueblo donde después de la sed que habían pasado por la mañana, cada patrullero se metió en la mochila dos botellas de agua mineral de litro y medio.

Emprendieron por fin la marcha hacia el objetivo que debían haber alcanzado cinco horas antes cuando una preciosa y empinada cuesta se presentó ante ellos, aunque después de las penurias pasadas, aquello no era nada y el peso del agua resultaba ligero como una pluma Claro está que la opinión cambió cuando tras varias horas de caminata la noche se acercaba y la cuesta no parecía acabar. De pronto, apareció en el camino una enorme fuente llamada “La Losa Mala" con un bonito mirador donde se desplomaron viendo manar un claro y abundante chorro de agua y fue entonces cuando notaron en las espaldas el enorme peso que habían llevado con las botellas.

Mientras tanto y no muy lejos de allí se encontraba la patrulla Lobos. Al igual que Mapaches su objetivo por la mañana era encontrar el cortafuegos, (Por cierto, es verdad que no existe), estuvieron campo a través subiendo y subiendo por un cerrado bosque en donde cada 100 metros tenían que parar para descansar de lo duro que se hacía, tan duro que tardaron toda una mañana en conseguir llegar a una carretera (en el camino también hubo racionamiento de comida), con tan buena fortuna que aparecieron justo en frente de la famosa fuente y del mirador.

La patrulla Lobos también tenía que llegar a la peña Cabeza Alta ya que desde allí debían hacer unas señales con banderas al campamento desde una torre de observación de lcona. Pues bien, subieron. Y había una torre. Y sí, hicieron las señales ... Cada vez que pienso en esto, me viene a la mente: ¡Cómo pudimos pensar que alguien nos iba a ver hacer las señales desde el campamento!, Pues sí, Osito banderas en mano y Dudu, haciendo lo propio con el código de señales, mantuvieron un monólogo con los pájaros.

Se les ocurrió hacer noche en la fuente y bajaron de la peña cuando cual fue su sorpresa al encontrarse a la patruIla Mapaches con 20 litros de agua mineral mirando el chorro de aquella maravillosa fuente. Una vez instalados en el mirador fuimos a buscar el precioso cortafuegos que en el mapa aparecía muy cerca de la fuente y efectivamente… allí no estaba. ¡Que no Enrique,¡ que no Israel, que no existe!

Con un poco de lluvia más, alguna que otra aventurilla, lío, canción., se llegó al final de campamento en el que posiblemente, y digo posiblemente muchos de estos chavales encontraron mucho más que un campamento ... Colorín colorado esta historia se ha acabado.

Este relato está basado en hechos reales, los personajes son reales, los nombres son reales, la lluvia es real, todo es real.., ¿todo, todo? No, el cortafuegos no existe.

Por último, decir que éste campamento significó tanto para nosotros que tuvimos la oportunidad de volver al mismo sitio pasados nueve años, y volvimos a ver las tiendas, la cocina, la casa colgante de Tintín, en definitiva algo tan especial y tan difícil de describir como quizás ese alguien que dicen que existe, aunque nadie le ha visto, que se llama Espíritu Scout.

Carmen, Amaya, Mumin, Miguel Angel – 1997

 

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UN PADRE DEL COMITÉ DE APOYO - CAK

Ahora es el turno de recuperar el texto que, para aquel X Aniversario nos escribió un miembros del CAK, un comité de padres y antiguos scouts con espíritu de servicio al grupo. Ya desaparecido, fue una experiencia bastante interesante y precursora de otras similares en este Grupo y en otros muchos.

Tras un cierto tiempo de debate y planteamiento, el Consejo de Grupo, por iniciativa de un grupo de scouters, proyectó el Comité de Apoyo al Kimballll0, dotándole de una estructura y de unos objetivos. Posteriormente .. en la Asamblea General de principio de la ronda 92/93, se propuso a los padres, pues en su participación de basaba, que se integrasen en aquel proyecto.

A la cita acudimos un grupo de padres con la exclusiva intención de ayudar al Consejo del Grupo a realizar su proyecto y del que los antiguos scouts y los padres constituirían su base de acción, tutelada por un scouter y regida por el propio Consejo de Grupo.

Sus objetivos se basaban en la creación de un soporte de apoyo en la infraestructura de grupo, realización de una serie de actividades para los miembros del CAK-ll0y, otras, para el resto de los padres no alineados, dentro del entorno del escultismo.

A partir de esta base se comenzó a trabajar. Lo primero fue, a petición del Consejo de Grupo, crear unos estatutos (trabajo feo y empalagoso que afrontamos con más resignación que gusto),luego un marco de trabajo en el que desarrollar más gratamente el esfuerzo (se crearon cuatro comisiones que realizarían su trabajo sobre cuatro áreas fundamentales para el desarrollo de los objetivos).

Gracias a éstas comisiones vieron luz una serie de actividades, fracasadas o exitosas, que nos costaron nuestro esfuerzo y en las que derrochamos ilusión. Algunas fueron visibles desde la perspectiva de los padres no alineados, quizás recordéis la labor de las cocineras, autocar "día de padres”, apoyo en el “día de padres", "concurso de carteles", "fuego de campamento en Vinuesa", “presencia en la fiesta de aniversario", "servicio en el Festival de Navidad 1995", etc

Otras quedan ocultas, bien porque tienen un fin administrativo, bien porque son restringidas a los miembros del CAK-110: creación de los estatutos, "El día del scouter", “Cena fin de ronda", "Taller de localización de campamentos", etc.

No sé si lo único que importa son los resultados. Pero si es así cabe decir que hemos notado que el índice de participación, la motivación y los resultados más satisfactorios, los encontramos del lado de aquellas actividades cuyo fin es el de apoyo al grupo en aquellas tareas independientes de los sistemas y metodología educativa scout. Por ejemplo: comprar provisiones para el campamento de verano, lotería de Navidad, intendencia de los campamentos de verano, apoyo al campamento de verano desde Madrid, etc.

Sin embargo yo creo que lo que realmente importa no son nuestros aciertos o nuestros fracasos. Pienso que por debajo de todos los posibles datos estadísticos subyace la realidad de estar hoy en condiciones de afirmar que existe una base, extraordinariamente estable, donde se está haciendo realidad el proyecto que un día tuvo el Consejo de Grupo; que el CAK-110 está en condiciones de abandonar su fase constitutiva para adentrarse en una fase ejecutiva cómoda y segura que le permitiría seguir su trayectoria sin ningún problema serio.

Finalmente, si me lo permitís, pues ya es a nivel personal, hemos conseguido una unidad y compenetración, entre los miembros del CAK-110, que ha desembocado en una amistad incuestionable y, sobre todo, en la sensación de que gracias al CAK-110 muy pronto también contaremos con tu amistad.

Fdo: Un miembro del CAK (1997).

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TIMOTEO

 

El alma de la Manada durante los primeros años del Grupo, hoy es un orgulloso padre de quien es Baloo en la Manada del 2012. Efectivamente…debe ser que, como él dice, esto se lleva en la sangre.

 

Amigo y compañero en aquellos inicios. No solo fue un Akela de los más grandes que conocí, si no una herramienta útil en la instauración de tradiciones e infraestructuras profundas del Grupo.

 

Veamos lo que nos contaba en 1997, para el X aniversario:

 

« YAOOOUUU.

Hermanos Lobos: a unos que fuisteis y a otros que sois. Me han animado a recordar la Manada y lo primero que me vino a la cabeza fue el saludo, aquel grito que ensordecía y molestaba a todo el grupo. Luego aquella llamada del Viejo Lobo: ¡Manada, Manada, Manada .. .I, y al unísono respondíamos, MANADA y tras el huuuuu y el nombre de la nuestra, con las manos entrelazadas y los brazos extendidos, quedábamos inmóviles formando un gran

círculo, expectantes a las palabras del Viejo Lobo. Después de aquello, El Gran Clamor, el Lema, la Ley, Las Máximas de Baloo, la Buena Acción, el saludo y el Libro de la Selva.

 

De ese libro y las historias fantásticas que sacábamos de él, aprendí mucho de lo que luego apliqué cuando fui un Viejo lobo: juegos, cambia nombres entre nosotros y los chicos, relatos para veladas, sacar similitudes con el mundo real y cuando era necesario, dar alguna reprimenda. Son mis mejores recuerdos y todavía conservo un viejo ejemplar que me regalaron allá por el año 74.

 

Aunque todo va evolucionando, compruebo que la Manada sigue siendo lo mismo y que los Viejos Lobos continúan con el mismo objetivo, que es al fin y al cabo, enseñar a unos chavales mediante el juego a compartir la alegría y la amistad, para entre todos aprender a defenderse en esta selva que es la sociedad.

 

El tiempo no pasa en vano. El que viene detrás, empuja y es grato recordar que lo que tú aprendiste siendo lobato, con uniforme gris y estrellas, se sabe transmitir hoy con uniforme totalmente azul y huellas en la piel.

 

Para terminar, quiero lanzar un cordial saludo y homenaje a todos los que tienen el valor de ser Viejos Lobos. Sabed que esto se mete en la sangre, igual que Akela fue sucedido por otro lobo al perder su fuerza, y nunca dejó de lado a la Manada hasta dar su vida en la gran lucha de los Perros Jaros.

 

Por eso, siempre podréis contar conmigo.

 

Buena caza

 

Tlmoteo Guzmán (1997)

 

 

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CARLOS CUADRADO

 

Un día llego al Grupo un nuevo Rover (que años atrás fue tropero en el F13) y, con el tiempo, se convirtió en todo un “clásico”. Su espíritu de servicio transcendió más allá de su etapa como Rover o Scouter (lo recuerdo especialmente bueno con los Castores) y nos regaló años de apoyo en todo lo que se necesitara (cocinero, intendente, chofer, etc…). Hoy es el Tesorero de Exploradores de Madrid y una de las personas a las que este Grupo más tiene que agradecer.

 

Esto es lo que escribió para el X Aniversario, recordando su etapa como Scouter de Castores:

 

Después de pasar casi cuatro años en castores, no podía dejar pasar esta oportunidad de escribir unas líneas sobre los más pequeñajos.

 

Los tres años y pico que pasé, en la colonia" te enriquecen como persona, como scout, y es desde luego la unidad más agradecida en cuanto al cariño de los chavales. En el fondo te sientes como un papi en dosis reducidas, pero tienes que formar a "monicacos" que tienen todo su egoísmo a flor de piel, e intentar inculcarles el COMPARTIR, es un trabajo que cuesta pero reconforta.

 

En estos cuatro años me ha pasado de todo, desde ser un W.C. andante hasta pasar la angustia de recorrer trece kilómetros hasta el puesto de socorro más cercano a nosotros porque media hora antes de salir de un campamento en el que todo había salido a la perfección, se le había abierto la rodilla a un chaval.

 

Pero también he pasado ratos muy buenos, no os creáis. En el campamento de verano en Vinuesa fueron mis mejores quince días de todo este tiempo, gracias a todos los castores de esa colonia y sobre todo a mis compañeros de equipo Amaya y Miguel Ángel.

 

Ese año fue bueno, pero la prueba de fuego la pasamos cuando éstos siendo R.A’s tuvieron que irse solos al campamento de Semana Santa con los niños: allí se convirtieron en verdaderos educadores de este grupo.

 

Gracias Teresa, por enseñarnos a llevar esta unidad tan complicada.

 

Carlos Cuadrado - 1997

 

 

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UN CASTOR - Alberto Sánchez

Conocí a Alberto siendo Scouter de Castores (dejó el grupo a finales del 2011). Por eso me resulta muy gratificante ver que en 1997, cuando era castor, ya “amaba” esa unidad. Disfrutad de este curioso relato de un castor en el X Aniversario:

Nosotros, los castores, vivimos en el estanque del bosque. Hacemos muchas salidas muy interesantes y divertidas, Como por ejemplo, al Museo de Ciencias, los bomberos y algunas salidas a la nieve.

Los castores somos niños y niñas que vivimos compartiendo. La familia Jones es un grupo de personas que desde se hicieron amigos de los castores, juegan y ayudan a los castores.

La primera acampada que tuve, nos gastaron una broma. Nacho, el antiguo Ojo de Halcón, se disfrazó de el hombre de la capa verde y menudo susto nos metió.

Este año, estamos muy contentos porque ha aumentado el número de castores.

El décimo aniversario de grupo se vive con mucha alegría en la colonia.

El año que viene pasaré a manada, pero siempre recordaré cuando fui un castor.

 

Alberto Sánchez Colomo

(Castor en 1997)

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