LA DUALIDAD

Estudio sobre el Yin-Yang

 

ÍNDICE

PRESENTACIÓN

TEMA 1)  LA DUALIDAD COMO MODELO DEL FUNCIONAMIENTO UNIVERSAL -Definición, análisis, características, ejemplos-.

TEMA 2)  EL CÍRCULO DE LA CREATIVIDAD -Diagrama práctico para ordenar los procesos creativos. Aplicación cosmológica-.

TEMA 3)  EL CÍRCULO DE LA CREATIVIDAD -Aplicación al ser-.

tTEMA 4)  LOS CUATRO MODELOS BÁSICOS DE COMPORTAMIENTOS -Relaciones políticas, sociales e individuales-.

TEMA 5)  LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA TRADICIÓN Y EL YIN-YANG  -Comportamiento interno y social del individuo bajo la visión Yin-Yang.

TEMA 6)  LOS AMANTES: EL ALMA Y EL ESPÍRITU  -Una nueva perspectiva del potencial interno-.                                                       

TEMA 7)  PROCESO DE FERTILIZACIÓN DE LA TIERRA Y LOS 4 ELEMENTOS -Aplicación al desarrollo del espacio interno-.

TEMA 8)  PATRONES NATURALES Y CULTURALES -Matriarcado y patriarcado-.

TEMA 9)  ARQUETIPOS RELIGIOSOS DEL YIN-YANG  -La Diosa y el Dios-.

TEMA 10) RESURGIMIENTO DEL YIN Y EQUILIBRIO  CON EL YANG –Un repaso a la actualidad-.

 

 

PRESENTACIÓN

Este libro es un estudio basado en la dualidad como modelo universal de funcionamiento de todo lo que existe. Aunque pueda parecer una expresión un tanto exagerada, el lector podrá ir comprobando cómo en la realidad en la que vivimos, la dualidad lo impregna todo. No solo forma parte de nuestra constitución física como seres humanos, sino también cómo la vida en sí misma se debe al continuo juego interactivo de este modelo universal, compuesto de dos partes opuestas pero complementarias. Podremos ver este arquetipo dual actuando en la creación del universo, en los procesos de la materia, en la fisiología corporal, en los aspectos psicológicos y por consiguiente, en nuestro comportamiento personal, marcando el mundo de las relaciones y de la política. Veremos, también, cómo las culturas han estado coloreadas por dicho patrón, véase: Matriarcado y Patriarcado. Sabremos cómo dichas culturas han influido en nuestras costumbres y en la percepción que hemos tenido y seguimos teniendo de la vida, habiendo, incluso, proyectado diosas y dioses, que a su vez, han marcado la dirección de nuestros valores y el sentido de la trascendencia.

La Dualidad universal es un conocimiento que nos viene heredado desde la antigüedad a través de los siete principios herméticos atribuidos a Hermes Trismegisto, un personaje legendario cuya existencia se estima en el antiguo Egipto.

De dichos principios vamos a destacar como base del estudio que se emprende en esta obra los correspondientes a tres de ellos: Polaridad, Generación y Correspondencia, extraídos del libro El Kybalión. (Los tres  Iniciados)  donde estas leyes herméticas son expuestas. Resumidamente dice así.

Polaridad. Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.

Generación. El género existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos. En el plano físico es la sexualidad.

Correspondencia. Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba. Afirma que este principio se manifiesta en los tres Grandes Planos: El Físico, El Mental y El Espiritual.

Toda esta sabiduría hermética sigue en plena actualidad. Por ejemplo el Principio de Correspondencia está hoy día corroborado por lo que se llama Geometría Fractal, la cual aporta una visión de la dinámica espacial bastante interesante. Por ejemplo, una de sus características es que es reiterativa, en el sentido de que las partes de una estructura repiten las formas de la estructura completa. Saco a colación dicha Geometría Fractal porque como acabo de exponer en el párrafo anterior; el modelo de la Dualidad Universal se comporta reiterativamente, repitiéndose una y otra vez en todos los ámbitos de la vida.

He escogido como punto referencial de la Dualidad Universal el símbolo chino del Yin-Yang proveniente de la tradición taoísta, por ser un símbolo muy antiguo y que más claramente expresa la Dualidad Universal. El símbolo del Yin-Yang es posiblemente el que más se ha extendido en la actualidad, transmitiendo con su sencilla imagen una filosofía milenaria china repleta de gran significado.

Al final de cada tema se plantean unos ejercicios prácticos, dándole así la posibilidad al lector de ejercitar la mente desde una perspectiva global y analógica. La analogía es una facultad del Hemisferio Derecho del cerebro, el cual ha estado un tanto silenciado y abandonado por la  primacía  y dirección que ha marcado el pensamiento científico, ordenado y lineal del Hemisferio Izquierdo, altamente desarrollado en nuestra cultura actual. Con el ejercicio de nuestra olvidada facultad mental, veremos, y por tanto, comprenderemos, cosas que antes se nos escapaban porque no le hallábamos su relación con el conjunto. Es como estar en posesión de una clave que nos abre las puertas a una lectura mucho mas sabia y profunda de la existencia, en donde lo que hasta entonces nos parecía inconexo adquiere una nueva dimensión y pasa a formar parte de una trama, de una urdimbre que es la propia vida; con el consiguiente beneficio que este aporte de unidad, nos produce en la ampliación de la conciencia.

Para que los conceptos que se vierten en este trabajo se hagan más comprensibles se hace uso de un modelo de diagrama llamado  “Círculo de la Creatividad”, basado en los mismos principios del Yin-Yang, pero con más posibilidades didácticas a la hora de ubicar y ordenar la información. Será como una especie de fórmula comodín aplicable a todos los procesos creativos de la Dualidad Universal y, por consiguiente, el lector podrá apoyarse en él para la comprensión conceptual,  y si se anima, para la ejecución en la práctica de los ejercicios.

 

 

Tema 1) YIN-YANG.  LA DUALIDAD COMO MODELO DE FUNCIONAMIENTO UNIVERSAL.-

Vivimos en un mundo infinitamente múltiple y complejo, pero si nos paramos a observar esa incontable diversidad, descubriremos que dicha pluralidad se puede simplificar en dos grandes grupos dependiendo de la función que cada parte ejerza con respecto a la otra. Es decir, cada elemento perteneciente al grupo A adoptaría unas características parecidas en su interacción con elementos del grupo B, y viceversa. Esta dualidad básica de la vida viene reflejada en las antiguas tradiciones del conocimiento universal. El símbolo del Caduceo atribuido a Hermes, es un ejemplo de ello. Pero en este trabajo vamos a focalizarnos en el símbolo del Yin-Yang.

Definición.-  “El uno engendra al dos. En el principio de los tiempos, el Ki del universo se diferenció en dos fuerzas: YIN –YANG. El YANG  era más enrarecido, inmaterial y vasto, de modo que flotó hasta las alturas y formó el cielo. El YIN era mas condensado y material; se hundió y creó la tierra”.

“El sentido original del Yin era “el lado oscuro de la colina” relacionado con la oscuridad, el frío, la quietud, y el reposo y el Yang con “el lado soleado de la colina”, o sea, con la luz, calor, movimiento y actividad”

Esta explicación de la generación del mundo por la antigua filosofía china, nos va a servir de punto de partida para  ir comprendiendo toda la complejidad y derivaciones a las cuales nos lleva este enunciado. Ha marcado tendencias culturales, modelos sociales, creencias y la base de las religiones como a continuación iremos analizando.

Definimos entonces, la Dualidad Universal (Yin-Yang) como el juego de dos fuerzas con características diferentes pero complementarias. Es conveniente puntualizar que la dualidad nunca está escindida ni tiene fisura, sino que es una continuidad que se diferencia por contrastes o grados dentro de su propia naturaleza. De la continua interacción entres sus diferencias se va generando una dinámica que viene a producir un resultado, siendo éste el fruto del juego de dicha dualidad. No hay pues, nada que se haya creado en el universo sin la intervención del juego amoroso de los complementos, lo cual es verificable en cualquier nivel de la realidad en el que el observador se sitúe. Esta dualidad es inversamente proporcional, o sea, si una de las partes crece, la otra disminuye. Ejemplo: a más calor, menos frío. Nunca una de las partes tiene existencia por sí misma si no es con su referente contrario. Es decir, si existe el frío es por referencia al calor, o el día con respecto a la noche, etc.

 El Yin está asociado tradicionalmente con un modelo energético femenino y el Yang con un modelo energéticamente masculino. Veremos el por qué de dicha adjudicación, pero hay que aclarar -y esto es muy importante para no crear malentendidos-, que cuando en este estudio se hace referencias a modelos de energías Yin o Yang aplicados el comportamiento humano, no se está hablando de hombres y mujeres, sino que son manifestaciones de  arquetipos universales. Por lo cual, cuando lleguemos en este estudio al terreno de lo personal, veremos que todo es mucho más complejo. En el nivel humano cada persona es un compuesto de diferentes niveles de realidades en donde en cada nivel se produce la interacción Yin-Yang. Distinguiremos en este estudio las tendencias naturales y las mediatizadas por la cultura y la educación, ya que un hombre puede tener desarrollado su potencial Yin sin menoscabo de su parte Yang; y lo mismo ocurre con la mujer, que puede tener desarrollado su potencial Yang sin pagar el precio de su feminidad Yin. En los dos casos, son personas que han actualizado ambas cualidades energéticas de su potencial Yin-Yang, siendo generalmente, mucho más creativas y con más recursos que las que no han llegado a despertar todas las posibilidades que traemos como seres humanos. Pero, puede ocurrir que por imperativos de los valores que rigen una determinada cultura, ambos sexos hayan sido limitados y restringidos a funcionar con el rol que socialmente se les ha asignado.

Análisis.-

Tomando como punto de referencia el símbolo del Yin-Yang, haremos en primer lugar un análisis de éste, continuando seguidamente a ampliar la información, la cual se irá derivando hacia otros campos de la vida.

a) El 1 unidad-. Contemplamos el círculo completo del Yin-Yang como un potencial çunico e ndivisible y, por tanto, completo en sí mismo.

b) El 2 dualidad.- Está representado por la línea curva en forma de S que divide en dos lados al círculo: uno negro y otro blanco.

c) El 3 como movimiento creativo.- Las formas que adoptan ambas partes dentro del círculo sugiere una dinámica, un movimiento en interacción continua en donde el Yang se transforma en Yin y viceversa.

d) Ni el Yin ni el Yang son absolutamente puros.- Cada parte contiene un porcentaje de la otra (círculo pequeño). Es precisamente por esa falta de absolutismo entre ellos, por lo que cada parte se puede transformar o surgir de su contraparte. Por ejemplo, el día sucede a la noche y el verano al invierno.

e) En el Yin-Yang no hay un elemento superior al otro.- Ambos cumplen una función diferente y complementaria –necesarias por igual- para la creación de un objeto o sistema y el mantenimiento del mismo.

f) El Yin y el Yang pueden, a su vez, subdividirse indefinidamente en nuevos Yin y Yang.

g) Si una de las partes aumenta es a costa de su complemento que mengua.- Para que esto no ocurra, debe darse una interacción o equilibrio dinámico que origine en la dualidad un movimiento creativo y armonioso. Si se produce un desequilibrio entre las partes, porque una prevalezca sobre la otra, el sistema se empobrece y puede acabar degenerándose. Aunque el desequilibrio no es sino algo circunstancial, ya que cuando uno crece en exceso fuerza al otro a contraerse, lo que a la larga provoca una nueva reacción y transformación de la situación dada o del sistema en cuestió

h) Cada nuevo nivel que emerge integra a los niveles anteriores.- En la escala de la evolución universal que funciona en una trayectoria que va desde estructuras simples a complejas, cada estructura que emerge en una nueva fase evolutiva, tiene integrada en sí misma todas las anteriores dualidades generadoras de las estructuras que la precedieron.

 

Características.-

En este curso se va a trabajar con algunos conceptos Yin y Yang, de modo que vamos a ver una lista de cualidades propias de cada elemento de la dualidad. Comenzaremos con las definiciones que se han descrito sobre el Yin-Yang  al comienzo de este primer tema,         

 

      YIN                                                                          YANG

Condensación ……………………………………………Fluidez
Tierra …………………………………………………. Cielo
Oscuro …………………………………………………Luminoso
Adentro ………………………………………………  Afuera
Frío…………………………………………………… Calor
Quietud…………………………………………………Movimiento
Materia …………………………………………………Energía
Fuerza de Gravedad, contracción……………………… Fuerza de Expansión
Fuerza Centrípeta……………………………………….Fuerza centrífuga
Fuerza de resistencia/receptividad……………………..  Fuerza de Empuje, incidencia
Espacio………………………………………………    Tiempo*
Partícula……………………………............................. Onda
Magnetismo…………………………………………      Electricidad
Forma …………………………………………………  Informe
Sincronicidad…………………………………………   Causa-efecto
Visión global…………………………………………     Análisis
Mística, Filosofía……………………………………     Ciencia
Intuición………………………………………………    Razón
Pensamiento analógico………………………………      Lógico
Sabiduría. ……………………………………………     Inteligencia
Sensibilidad……………………………………………   Intelecto
Indiferenciación, Integración . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Diferenciación, separación
Hemisferio Derecho……………………………………  Hemisferio Izquierdo
Estar……………………………………………………  Hacer
Enraizamiento…………………………………………    Descubrimiento
Conservación…………………………………………    Conquista
Sentido grupal………………………………………….  Individualidad
Horizontalidad…………………………………………  Verticalidad
Alma…………………………………………………     Espíritu
Elementos: Tierra, Agua………………………….. …    Aire, Fuego

 *El tiempo a su vez, se subdivide en Yin o tiempo cíclico y en Yang que es un tiempo lineal.

Ejemplos.-

En donde primeramente encontramos el juego de la creatividad entre el Yin-Yang es, precisamente en la generación del universo. Distinguimos, dos fuerzas principales: la fuerza de Expansión Universal o Fuerza de Empuje (Yang), y la fuerza de atracción o Fuerza de la Gravedad (Yin). La primera se dirige hacia afuera, a la conquista de nuevos espacios, pero también, hacia la dispersión, mientras que la gravedad actúa hacia adentro, o mejor dicho, hacia el centro, siendo la responsable de aglutinar a la materia para la formación de objetos espaciales. En las expresiones antiguas y en el caso de la mujer embarazada se decía de ella que estaba en estado de “gravidez”, por su función en la formación de los diferentes órganos que componen el cuerpo humano. Mientras la gravedad crea unidad de espacios e interrelaciones grupales, la fuerza de expansión tiende a la fracción de la unidad espacial y a su particularización en unidades separadas. Veremos más adelante cómo estos aspectos básicos de la dualidad universal han marcado dos tipos de tendencias culturales: la matriarcal con un sentido de pertenencia a una colectividad y la patriarcal en donde se desarrolla el sentido de la individualidad y de la conquista continua de nuevos espacios.

Si a partir de la explosión primigenia (Big-bang), no se hubiese dado una fuerza opuesta de contracción como es la Gravedad, que contrarrestase y aglutinase a la energía para la condensación de las primeras partículas elementales y, posteriormente, con la evolución en el tiempo, de objetos espaciales; se hubiese producido una gran diáspora de energía, pero sin resultado tangible alguno. Galaxias, estrellas, planetas y demás cuerpos celestes de los infinitos que pueblan el universo no hubiesen existido, ya que la energía se habría dispersado hacia un espacio indefinido, al no haber una fuerza que hiciese una función de aglomerante. Si por el contrario, la fuerza de la Gravedad hubiese sido mucho más fuerte que la de la Expansión, el universo estaría ahogado, colapsado por una sola masa informe, sin contrastes, variedad ni riqueza de contenidos, por lo que tampoco se podría haber creado galaxias, estrellas, etc… Es, gracias al equilibrio dinámico entre los dos potenciales Yin-Yang y en las proporciones de su mutua interacción, por lo que hoy día podemos disfrutar, contemplar y vivir en la inmensa variedad de las estructuras universales que contemplamos; compuesta por  la riqueza de los objetos celestes que destacan sobre el espacio vacío, aunque el universo siga en su expansión.

Este modelo del mutuo juego entre la dualidad universal va a seguir repitiéndose incesantemente durante toda la trayectoria de la creación, ya que es la fórmula para todas las posteriores formaciones de estructuras locales, como son, por ejemplo, el nacimiento y función de una estrella. Ésta mantiene su estabilidad o equilibrio dinámico debido a dos causas principales: la combustión nuclear que ocurre en las capas internas  -irradia luz y calor-, lo cual posibilita que la estrella emita sus radiaciones luminosas hacia el exterior -Yang-, pero ésta sigue mantiene su forma estelar debido a la presión que ejerce las capas superiores hacia el núcleo o centro –Yin-. Esto permite que la estrella irradie y al mismo tiempo mantenga una cohesión en su estructura.  El colapso y muerte de una estrella se produce cuando estas dos fuerzas fundamentales –expansión, Yang, contracción, Yin-, se desequilibran. Es decir, cuando la combustión en el núcleo se hace tan débil que no puede hacer frente a la presión hacia el centro que ejercen las capas externas, por lo cual, la estrella colapsa, o sea, se derrumba sobre sí misma y se convierte en un agujero negro con una densidad tremenda. Esta implosión (Yin), va acompañada también de una explosión (Yang), pues parte de las capas externas son lanzadas al espacio y sirven de semillas para nuevas generaciones de estrellas, y  entonces, nuevamente la gravedad se encarga de aglutinar esos deshechos para la formación de embriones, de futuros objetos espaciales. Encontramos, pues, que la misión de la fuerza de la gravedad, es la de crear lazos entre los diferentes elementos de la materia para la formación de cuerpos, mientras que la expansión intenta conquistar nuevos espacios para llevar su semilla en todas las direcciones posibles. No cabe duda de que este funcionamiento universal nos tiene que resultar bastante familiar.

La expansión/atracción es una manera en que la dualidad interactúa para la creación de algo, pero existen otras muchas diferentes actuaciones de la dualidad, con sus respectivos resultados.

Dejamos el macrocosmos y nos trasladamos al microcosmos. Si en un canasto vamos echando manzanas, el resultado será la suma de las manzanas que hemos echado. En esa suma no se produce el fenómeno de atracción ni de rechazo entre sus elementos; las manzanas no reaccionan entre ellas, nada se transforma, simplemente el canasto estará más lleno. Pero si cogemos un protón y lo juntamos con un electrón no estamos haciendo una suma de dos unidades, sino que ocurre un fenómeno de interacción entre dichas unidades ya poseen cargas opuestas. El protón/Yin), cargado positivamente atrae al electrón/Yang, con carga negativa y lo mantiene girando alrededor de si mismo. Por lo que gracias a la interacción de la dualidad el resultado es la creación de un  nuevo cuerpo: el átomo de hidrógeno que emerge en una nueva realidad estructural: la atómica, la cual posee cualidades propias que antes no poseían el electrón y el protón por separados. Si no ocurriese este fenómeno de mutua interacción entre la dualidad, los electrones seguirían viajando indefinidamente por el espacio, pero sin formar  ningún tipo de relación o enlace con otras partículas subatómicas. No se habrían creados los átomos que son la base de las infinitas estructuras materiales. En este nivel microcósmico, el juego de la dualidad universal se la reconoce como Fuerzas Electromagnéticas, que es la unión de dos fuerzas inseparables: una eléctrica (Yang) y otra magnética (Yin).

Las Leyes de La Mecánica se fundamentan en La Fuerza de Empuje –Yang- La Fuerza de Resistencia –Yin, y el Movimiento –neutralidad-, que se produce de la interacción de ambas fuerzas, produciéndose todo tipo de fenómenos. Las corrientes atmosféricas como las oceánicas se producen gracias a la diferencia de temperatura entre lo caliente que tiende a subir hacia arriba, y como consecuencia, lo frío se mueve hacia abajo. Hay veces que la dualidad se va alternando. Por ejemplo el día/Yang se sucede a la noche/Yin, produciéndose como resultado un continuo ciclo de 24 horas.

Si entramos en la  fisiología del cuerpo humano podemos ver una buena muestra de esos dos principios universales interactuando entre sí. He aquí algunos ejemplos:

 

Cualidad  Yin                           Cualidad  Yang                       Función o resultado

Inhalación  ……………………….Exhalación…………………Respiración                    
Sístole ……………………………Diástole……………………Circulación sanguínea
Músculos flexores………………  Músculos extensores ………Movimiento muscular
Hemisferio Derecho …………… Hemisferio Izquierdo……….Sistema nervioso central
Nervios sensitivos ………………Nervios motores ………........Sistema nervioso periférico
Sistema parasimpático………… Sistema simpático……………Sist. nervioso autónomo
Dendritas……………………….Axones……………………….Sinapsis neuronales
Neuroreceptores………………..Neurotransmisores…………..       “              “
Estrógenos……………………..Andrógenos……………………Sistema glandular

Y por último, llegando al reino vegetal y animal nos encontramos con una familiarización de la dualidad universal en los términos de género: “macho” y “hembra”, interactuando para la creación y reproducción de las especies.

 

Ejercicio.-
Exponer 10  ejemplos del funcionamiento del la Dualidad tomados de  cualquier campo de la vida y puntualizando a qué tipo de interacción pertenecen. Ejemplo: por carga positiva/negativa, por alternancia, por empuje/resistencia, por incidencia/receptividad, por expansión/contracción. Por otras diferentes.

 

 

Tema 2)  EL CÍRCULO DE LA CREATIVIDAD.
Diagrama práctico para ordenar los procesos creativos. Aplicación Cosmológica

 Vamos a iniciar este estudio sobre la Dualidad Universal proyectándolo a nivel cosmológico y obtendremos una visión analógica de la generación del universo y de su dinámica. Lo que realmente vamos a poner en funcionamiento en este trabajo son nuestras propias capacidades mentales, utilizando para ello las cualidades de nuestros dos hemisferios cerebrales. Esta dualidad mental como es la lógica  -propiedad Yang del Hemisferio Izquierdo-, y como es la analogía –propiedad Yin del Hemisferio Derecho-,  trabajando mutuamente van a crear unos resultados de una inmensa profundidad y sabiduría. Los resultados del modelo cosmológico que se va a ir desarrollando en los temas 1 y 2,  podrán pareceros sorprendentes, pero en ningún momento nos alejaremos en nuestro estudio y análisis de los fundamentos antes expuestos: los principios herméticos de dualidad, género y correspondencia.

* Un estudio mucho más ampliado sobre este modelo cosmológico se podrá leer en el libro  “El Universo Matriz”. 

El modelo Yin integra al Yang, mientras que el modelo Yang no integra al Yin, pues es el que marca las diferencias. En primer lugar veamos como este enunciado se cumple en las propias leyes de la biología, y más adelante lo constataremos en la evolución del género humano y en el desarrollo de la persona. Y cómo aplicado a la cosmología da resultados bastante interesantes y coherentes con la forma  de trabajo que vamos a llevar.

Empecemos por las mitocondrias. Éstas son moléculas –orgánulos- que están flotando en el citoplasma de la célula, siendo las encargadas de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular. Las mitocondrias poseen su propio ADN que es diferente al ADN del núcleo de la célula. Mientras que el ADN nuclear es una combinación genética heredada por vía materna y paterna las mitocondrias, sin embargo, solamente se heredan por vía materna y para ambos sexos. Se ha investigado la cadena mitocondrial de la especie humana y  todas coinciden en la que han llamado la Eva mitocondrial; una mujer africana que vivió entre unos 150.000 años a 200.000 años. Las demás mujeres murieron sin poder transmitir hasta hoy día su genética mitocondrial. Toda la humanidad descendemos de la Eva africana.

Resulta muy significativo que los cromosomas que tenemos por herencia genética son de base X, a excepción  de una sola Y que marca la diferenciación,  en caso de ser un varón lo que fuera a nacer. El cromosoma Y es una herencia genética que solamente se transmite de hombre a hombre, siendo el Adán cromosómico -que vivió hace unos 70.000 años-; muy posterior a la Eva mitocondrial, el padre común de todos los hombres que pueblan actualmente el planeta

Aunque el óvulo haya sido fecundado y contenga un cromosoma Y, es decir que nacerá un niño, el cerebro y los órganos genitales del feto permanecen femeninos hasta las 8 semanas que es cuando se segregan las suficientes testosteronas que lo va a diferenciar del “todo femenino”. La madre es un elemento unificador que puede dar la vida tanto a mujeres como a hombres.

Esta cualidad integradora es compartida por las “células madres” que son las células “comodines” y unificadoras de la biología. Poseen la base común que puede ser transformada para fabricar cualquier tejido del cuerpo humano.

Con estos ejemplos expuestos, más lo que hemos visto en el tema anterior acerca de la Fuerza de la Gravedad como función aglutinante e integradora de la materia, al contrario de lo Yang, que tiende hacia la diferenciación y hacia la particularización, podemos aventurarnos a hacer algunos planteamientos de cómo podrían haber ocurrido las cosas en el génesis cósmico. Lo Yin como un estado integrador y lo Yang como un principio diferenciador. Si a lo dicho lo reforzamos con el axioma hermético de: “Cómo es arriba es abajo” o “Cómo en lo grande es en lo pequeño” nos encontraremos ante un claro modelo analógico. Por si fuese poco, también en nuestra cosmogonía religiosa se nos ha enseñado que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. También esta visión trascendental responde sin ninguna duda al principio de Correspondencia hermético. Por tanto, y teniendo en cuenta todo lo expuesto, vamos a proyectar los modelos de funcionamiento Yin-Yang conocidos de nuestro nivel de la realidad, hacia niveles desconocidos y cosmológicos para así poderlos -aunque sea mínimamente-, llegar a intuirlos y vislumbrarlos.

Para tal fin, se va a utilizar un sencillo esquema basado en el símbolo del Yin.Yang, pero algo más explícito. Se trata de un círculo numerado que nos va a servir de comodín en donde ir ubicando los diferentes modelos funcionales que participan en cualquier acto y proceso creativo. Abarca desde la generación de un universo hasta la creación de un suculento plato de cocina, pasando por la concepción de un bebé. Los números no solamente nos van a servir para ordenar el proceso de la creatividad sino, que también, van a tener su significado particular en el desempeño de una función específica dentro de dicho proceso.

                                  

Comenzamos con el 0 que sabemos que a la izquierda no tiene ningún valor práctico, pero matemáticamente se le tiene siempre presente como concepto de lo potencial. Pues bien, el 0 simboliza el vacío, la no-existencia de la que habla el Tao como estado previo a la existencia o manifestación de la vida y del mundo de las formas. Corresponde a la “nada” que señala el Génesis, previo al acto de la creación. El vacío es un potencial sin expresar que permanece latente e inmutable en su propio estado de reposo y de perfecto equilibrio. Es un estado atemporal en relación a cualquier movimiento que dimana de él y que entraría entonces en los dominios del tiempo. Por consiguiente el vacío del 0 es el fundamento desde el cual se origina la generación de un universo.

No obstante, definimos ese estado como atemporal y como vacío desde nuestra perspectiva temporal y desde la manifestación de los múltiples fenómenos y objetos que componen el universo. Pero, en sí mismo, el vacío sería un lleno absoluto y lo vamos a contemplar como una sustancia/espacio o sea, el espacio sería infinito y sustancial, previo a la materia. También le vamos a llamar sustancia/madre. ¿Por qué ese término femenino?  Desde los  antiguos mitos nos vienen referencias a ese estado de la “nada” en términos de: las aguas primordiales o aguas abismales desde donde surge la vida. También hay alusión a la infinita profundidad como la “fuente” de origen de todas las cosas del universo. La diosa sumeria Nammu se la identifica con un criptograma que representaba a las Aguas Primordiales.

Ese estado fundamental relacionado con la fuente de donde mana el agua de la vida es una cualidad del elemento Agua o Yin -como veremos más adelante cuando estudiemos los 4 elementos de la Tradición. También lo Yin asociado al elemento Tierra que es el otro elemento femenino, nos da el sentido de lo sustancial-material-espacial. Y en lo relativo al término madre, es evidente su connotación de dadora de la vida. Por consiguiente, la sustancia/madre -que no puede ser detectada por los instrumentos científicos, aunque si podría ser intuida-,  lo ocuparía todo, no existiendo nada fuera de ella, ni huecos posibles dentro de ella. La sustancia/madre sería pues, un espacio adimensional puesto que no poseería ninguno de los puntos de referencias: ancho, alto y profundo de las formas y objetos espaciales que conocemos, con lo cual no podría ser medida ni calculada. La infinitud de esta “nada” se escapa a toda mensurabilidad. La sustancia/madre es la atemporalidad de la existencia en sí misma, lo que subyace y sostiene a toda creación, desarrollo y extinción de los fenómenos temporales que surgen en el espacio, a partir de que es perturbada por un estímulo –Yang- que es inmanente a ella y, gracias a lo cual, emana toda la creación desde la “fuente primordial” de la existencia. Al conjunto de todos los fenómenos espacio/temporales emergentes de la sustancia/madre que hasta ahora más o menos se ha detectado y calculado, le llamamos universo.

Cuando se habla de la sustancia/madre no hay más remedio que incurrir en la paradoja. Por ejemplo, tenemos el concepto: vacío/lleno; la sustancia/madre la podemos concebir como un vacío si la contemplamos en relación a los objetos que pertenecen al universo, sin embargo, en sí misma sería un lleno absoluto, un todo potencial sin  huecos posible en su existencia. Lo ocuparía todo, sin embargo no tiene dimensión. Sería el espacio en sí mismo, no obstante, no es el espacio estructurado que conocemos. y que surge de ella. Es atemporal, pero sus perturbaciones son temporales. Se ha resuelto la paradoja.

¿Cómo podría ser perturbada la sustancia/madre o sustancia/espacio? La sustancia/madre es un todo homogéneo e indiferenciado pero, es alterada cuando se despierta parte de su potencial infinito. Este potencial se activa cíclicamente por propio impulso vital inherente a la sustancia/madre, que lo podemos reconocer como un principio activador Yang. Este impulso vital funciona por ciclos naturales de actividad y descanso. La tradición hindú apunta a estos ciclos como los días y las noches de Bhrama. Pero lo podemos comprender fácilmente con la analogía del ser humano que cíclicamente su impulso vital le hace salir de su estado de reposo e iniciar una jornada de actividad. Por muy drogado que esté, haya sido hipnotizado o anestesiado, el activador vital se despierta inevitablemente en la persona porque forma parte intrínseca de su propia naturaleza cíclica.

  De modo, que el potencial de la sustancia/madre cuando se activa, cuando su perfecto estado de equilibrio y reposo atemporal es perturbado, comienza la fase de su particularización en infinitos puntos de su propia sustancia. Es pues, con el despertar o aparición de la fuerza de empuje y de expansión de lo Yang cuando se despliega lo que permanecía plegado o en estado latente en la misma sustancia/madre. Cada punto que se despliega y se particulariza de la sustancia/madre sería una partícula/madre. Si la nombramos como sustancia/espacial cada punto sustancial sería una partícula/espacio. Cuando una partícula/espacio o partícula/madre se abre o se despliega, muestra una diferenciación de su contenido en una nueva modalidad Yin/Yang, iniciándose así los primeros juegos de dualidades complementarias en la que una de las partes es atraída por su contraparte de la partícula colindante para formar un lazo energético. Es decir, cada parte Yin de una partícula/espacio entraría en una relación con la parte Yang de la partícula/espacio vecina y formarían la primera relación de la cadena de enlaces estructurales que continuarían produciéndose en las siguientes fases evolutivas de la materia. Gracias a este nuevo juego de los contrarios Yin-Yang en esta fase cosmológica, es lo que permite que las partículas/madres creen una riqueza de entidades diferenciadas en la de gestación del entretejido universal. Dicho de otra manera: las partículas/espacio o partículas/madres dependiendo del juego que formaran los diferentes lazos  energéticos entre ellas mismas, permitirían la formación de las partículas de fuerzas como es por ejemplo el fotón –aspecto Yang o energético del universo-, o bien, de las partículas subatómicas –aspecto Yin universal- que componen la materia, como es por ejemplo, el quark. En este nuevo paso cosmológico las partículas/madre son la base de todas las futuras partículas elementales que van a intervenir en el juego de roles entre el Yin-Yang y que van a tener su propia identidad en el escenario universal, gracias al impulso inicial o motor de arranque Yang, que posibilita el que la sustancia/madre se ponga en movimiento particularizándose en incontables puntos de su infinita sustancia. Pero, veámoslo paso a paso mediante el Círculo de la Creatividad.

La posición del 1 marca una tensión creciente en el potencial dormido de la sustancia/espacio hasta que dicho potencial se arranca como motor que estimula la apertura de incontables partículas/madres para la apariciónn de las numerosas partículas de energía/materia en el plano de la manifestación cósmica.

Dicha fuerza de empuje 1 entra dentro del modelo Yang, y sería un elemento diferenciador del estado anterior del potencial Yin en reposo. Asimismo, la sustancia/madre Yin, posee un estado de existencia atemporal o de eterno vacío o no-existencia según el Tao-, en relación con la temporalidad cíclica del impulso vital iniciador de los ciclos de actividad, entrando el tiempo a formar parte del génesis cósmico. Esta atemporalidad del estado femenino lo recoge intuitivamente la sabiduría popular cuando se refieren al “eterno femenino”, no utilizando dicho adjetivo para lo masculino que es el factor de inicio o comienzo –temporalidad-, de la historia universal

Este umbral de la creación lo podemos comprender por medio del símbolo del infinito en la imagen de dos círculos ovalados y enrecruzados en posición horizontal. El primer círculo representaría  lo inmanifestado  y el segundo círculo a la manifestación, pero el punto central en donde ambos círculos se tocan correspondería con la posición del número 1 en nuestro modelo del Círculo de la Creatividad. Entonces el 1, aunque ya se haya diferenciado de la sustancia/madre integradora del primer círculo del ocho, con respecto al segundo círculo iniciaría su periplo como principio indiferenciado y unificador. El es el umbral en tensión entre la no-existencia y la existencia, entre un universo replegado y un universo desplegado, entre el estado potencial y el acto creador situado éste en el punto 3, del Círculo de la Creatividad.

Resumiéndolo. En la base de nuestro modelo cosmológico no existe un principio Yin, porque como indica el propio sentido del concepto, todo lo que principia está relacionado con el tiempo; sino lo que existe es un estado Yin atemporal, e integrador que llamamos sustancia/espacio o sustancia/madre. Pero sí existe un principio Yang diferenciador de la indefinida sustancia espacial que se activa cíclicamente, iniciando así, un nuevo ciclo universal. Estas características cosmológicas las podemos encontrar también en las cualidades que muestran los dos hemisferios del cerebro. Mientras que el izquierdo/Yang es responsable del tiempo y contempla la vida desde la fracción e individualidad de la conciencia del ego-mente, el derecho/Yin, es atemporal, tiene que ver con el sentido espacial, y con la visión integradora de las cosas.

Vamos al siguiente paso. De la acción de la Fuerza de Empuje del 1 se contrapone una doble reacción la cual está representada por el concepto de dualidad que contiene el número 2. Llegado a este punto hay que hacer una pequeña aclaración. Hemos dicho que la Fuerza de Empuje que se despierta de la propia sustancia/espacio la altera, pero la altera de dos maneras diferentes: Mientras una parte de la sustancia/espacio se particulariza en infinitos puntos que se despliegan expresando su contenido vital, por contraparte, se produce un fenómeno de contracción de la sustancia/espacio que no ha sido desplegada.

La lógica que sustenta dicha visión es que cuando se excita y se despliega una partícula/espacio, ocupa el doble de espacio que el que le corresponde cuando está relajada o plegada. Entonces, la sustancia/madre o sustancia /espacio se contrae para ceder parte de su espacio a las ingentes partículas/madre que se abren. Nos encontramos con una paradoja. Aunque la sustancia/espacio es infinita y ocupa toda la existencia, si se produce un aumento de volumen dentro de ella, es a costa de otra parte de sí misma que se contrae porque no hay más sitio a donde ir.

 De esta manera la sustancia/madre contraída sirve de sostenimiento para que las estructuras que se crean en su seno mantengan su forma y no se deshagan. Podríamos contemplarla como la base del fenómeno de la Fuerza de la Gravedad.

Esta doble reacción del 2 aunque tiene una misma naturaleza –la sustancia/madre- la podemos denominar básicamente como Resistencia y como Receptividad.  La primera  origina una contracción del espacio sustancial, es decir se comporta según un modelo Yin. Y la segunda es causa de la apertura y expresión de la fuerza vital y, por tanto, podemos hablar de una expansión o modelo Yang de funcionamiento. En resumen: si  una parte de la sustancia/espacio se expande es porque otra parte de ella misma se contrae. Este mismo modelo funcional nos lo encontramos en el organismo con el juego entre el diafragma y los pulmones y entre los músculos que se expanden porque otros se contraen. La dualidad continuaría su juego interactivo en otro nivel de la creación, puesto que las partículas/espacio al abrirse irían a mostrar, como ya se ha dicho, diferenciación de su contenido o polaridad. Serían ambos como una representación previa y  modélica de lo que en el siguiente escalón de la creación universal se considera como energía y como materia propiamente dicha, aunque ya sabemos que la materia es energía condensada.

Por consiguiente, hay que entender a la dualidad del 2, no como dos elementos separados, sino como una continuidad que posee un mismo origen potencial pero que muestran sus contrastes, gracias a lo cual se pueden producir todo tipo de fenómenos. Un ejemplo claro lo tenemos en la semilla de una planta. Como semilla es una unidad sin distinción aparente. Pero si la semilla se planta, se altera, e inicia su ciclo vital. Al   poco tiempo muestra su diferenciación entre las raicillas que permanecen enterradas en la oscuridad de la tierra –Yin- y el tallo que emerge hacia fuera –Yang. Al igual que no podemos decir que la planta está escindida en dos partes, sino que es un continuo desde las raíces hasta las hojas, la misma visión debemos tener para el mundo de la dualidad en cualquier terreno que se manifieste en el universo. Porque gracias a los contrastes o desequilibrio entre la dualidad es como se puede producir el movimiento generador.

                    

                                            

En esta representación de la dualidad que va gradualmente del blanco al negro pasando por las tonalidades de grises intermedios, podemos también ubicar la mutua prolongación entre el binomio luz/oscuridad,  día/noche o energía/materia. En el ejemplo anterior de la planta, ésta forma un cuerpo en continuidad entre las raíces, el tallo, hojas flores y frutos.

En cada extremo, la dualidad se percibe visual y conceptualmente como opuesta, pero ningún extremo de la dualidad puede tener existencia propia sino es con su referente contrario y, asimismo, cada punto de la franja posee su propia identidad con respecto a los puntos contiguos, o sea, cada punto es más o menos claro u oscuro con respecto a las posiciones que le suceden en una u otra dirección, por lo que siempre habrá diferencia o dualidad en cualquier lugar de la franja.

La posición 3 del Círculo de la Creatividad viene a representar el movimiento interactivo entre dualidad complementaria. En realidad, cuando el potencial del punto 1 se despierta y pone en actividad a los contrastes de su contenido, ya estamos situados en el punto 3, que es la acción en sí. La posición  del  2, solamente sirve para darnos a conocer, distinguir, diferenciar y nombrar los elementos de la dualidad que están operando en la dinámica del 3. Por consiguiente, el  potencial del 1 se expresa y se hace patente en el 3, en infinitas unidades discretas, es decir, estamos hablamos del mundo cuántico, ya que las microestructuras simples son anteriores en la escala del tiempo universal a las estructuras complejas. Dicha complejidad estructural se irá formando progresivamente en la medida que el universo evoluciona y, con ello, creando nuevos cuerpos productos de la integración de incontables subpartículas. Posteriormente, las partículas irán interaccionando desde sus respectivas diferencias; surgiendo con ello,  nuevos niveles de realidades de la materia. Por ejemplo, el ser humano es una unidad corporal en donde interactúan diferentes sistemas: respiratorio, sanguíneo, nervioso, digestivo, muscular, etc…. formado por diferentes órganos, que a su vez están hechos de tejidos, y éstos compuestos por células. A su vez las células están formadas de moléculas complejas y éstas, de moléculas simples; las moléculas simples de átomos, y los átomos de partículas subatómicas. Entramos ya en el mundo cuántico.

El punto 3 es un continuo generador de unidades espacios/tiempos, pues cada unidad de materia que se expresa es una estructura que ocupa un espacio y un tiempo relativo dentro del  proceso de la formación, del mantenimiento y de la destrucción universal; pues no es lo mismo el tiempo de vida de una célula que la de un ser humano o de una estrella. Pero todos estos múltiples niveles de estructuras espacio/temporales desde el cuántico hasta el humano y el astronómico, viven y actúan paralelamente e integrados unos en otros.

Al respecto, introduzco una transcripción que me resultó impresionante y conmovedora por su tremenda profundidad. Está sacada del libro “Paciencia en el Azul del Cielo” del astrofísico Hubert Reeves. Dice así:

“Una mujer reposa sobre una cama deshecha. Todo respira calma y tranquilidad. Pero otra escena se desarrolla en su seno. Es el tumulto, el caos, la lucha sin piedad. Miles de millones de espermatozoides suben al asalto del único óvulo que les asegurará la supervivencia. La competición es inexorable; todos los combatientes, salvo uno (o quizás dos), perecerán dentro de pocos minutos en la terrible hecatombe. Bajo la membrana de cada uno de esos espermatozoides, existe aún otra cosa. Las reacciones químicas de producción de proteínas prosiguen a su ritmo. Los átomos se reúnen o se disocian, inconscientes del tumulto que reina en el piso de encima, así como de la voluptuosidad pacífica que hay más arriba aún. Los nucleones asisten como espectadores pasivos a los jugueteos de los electrones que realizan las combinaciones moleculares, al igual que los quarks, potentemente unidos en el corazón de los núcleos.”

“Todos los niveles del mundo real, en el pasado, el presente y el futuro, intervienen en esta escena de la vida cotidiana. Los quarks se unieron en nucleones en el puré inicial de los primeros microsegundos del universo.  Los nucleones se reunieron en núcleos hace miles de millones de años, en la fertilidad de los corazones de las estrellas. El código genético, inscrito en las células sexuales, se edificó en  la sopa oceánica primitiva. Hoy en día, la acción se perpetúa al nivel de la química, de la actividad celular y en el plano de la vida sentimental de los amantes. Lleva la promesa de su propia prolongación en el futuro. La “vida” está presente en todos estos niveles; el acto más sencillo tiene sus orígenes en el principio del tiempo”

Pero toda esta riqueza y diversidad de formas, colores, y sonidos que pueblan la vida en general y todos los objetos espaciales y los numerosos fenómenos que ocurren en el universo, tienen su origen en las infinitas partículas/espacio jugando al juego de la concepción universal. En este nivel cosmológico, cada  partícula/madre que se despliega de la sustancia madre es una unidad de fuerza, un vórtice vibratorio que hace contraste con el medio en reposo del cual emana. Una partícula/espacio no se puede desplazar por la sustancia espacial, porque no hay ningún sitio libre a dónde ir. Una partícula/madre es inamovible. Su función consiste en desplegarse, expresar su potencial y volverse a replegar, pero, mientras, ha emitido su estímulo a las partículas colindantes que hacen la misma operación, y así sucesivamente. El resultado son ondas o perturbaciones formadas de consecutivas pulsiones de vida, desplazándose por la oscura y vacía sustancia/espacio. Ésta sirve de telón de fondo y de sostenimiento en contraste con los vórtices de energía de las partículas/espacio emitiendo sus pulsiones vitales. Si imaginamos incontables partículas/espacio emergiendo dentro de la sustancia madre, podemos entender que dicha sustancia está siendo perturbada por innumerables ondas que se producen en su seno. Lo que conocemos como materia y sus procesos serían las interacciones de múltiples campos ondulatorios integrados unos dentro de otros,  niveles cada vez más complejos, producidos por las particularidades emergentes de la sustancia madre.

Estas pulsiones de vida del tejido espacial es analógicamente el mismo modelo que rige tanto el funcionamiento del cerebro como el de un ordenador. En ambos casos es la información la que se desplaza y se transmite a través de un medio neuronal o bien de los transistores, en el caso del ordenador. Pero ni las células ni los transistores se mueven del espacio que ocupan. Su misión consiste en la de interceptar, -resistencia-, o la de permitir –receptividad-, pasar la información. El hombre posiblemente no inventa modelos nuevos, sino que reproduce en su propia realidad los modelos universales ya existentes.

Otra forma de comprenderlo es poniendo el ejemplo de los anuncios luminosos, hechos de bombillas (partículas/espacios), las cuales a través de su encendido y apagado forman un dibujo animado. Conforme se van encendiendo correlativamente dichas bombillas, la imagen lumínica representada, se desplaza. Es pura ilusión óptica, nada se mueve de su sitio, sólo existen bombillas en un continuo parpadeo. Trasladándolo a la sustancia espacial o sustancia madre, serían pulsiones de fuerza vital lo que perturbaría a dicha sustancia. Dichas pulsiones vitales se van desplazando correlativamente  por la sustancia/espacio formando ondas o, también, podrían emerger simultáneas y paralelamente en incontables puntos de la sustancia espacial, encontrándose e interaccionando con otras ondas viajeras y creando campos vibratorios en creciente complejidad. La noción oriental de que el mundo de la materia es ilusión –Maya- se puede entender perfectamente bajo la visión pulsante de la sustancia/madre. Todo el universo y por supuesto el ser humano, seríamos información viajando por dicha sustancia espacial.

Otro planteamiento que nos lleva este funcionamiento dual y analógico del universo, es que estamos continuamente emergiendo del vacío. El movimiento que observamos no es continuo sino discontinuo ya que es otra ilusión de nuestro espacio/tiempo. En el nivel de las partículas/espacio el movimiento es cuántico, o sea hecho de unidades de movimiento. Por ejemplo, cada partícula/espacio que se abriera, emitiría su potencial energético en milésimas de segundos y se volvería a cerrar. La parte puntual de información que le corresponde a cada partícula/espacio dentro de una estructura determinada como puede ser la de un átomo, la pasa a su partícula vecina que la recoge y vuelve a repetir la operación. Por esta misma razón y llevándolo a nuestra dimensión física, nuestros cuerpos no son más que ondas de información viajando por el vacío, del cual estamos constantemente emergiendo y desapareciendo.

La posición del 4 representa los resultados de las incontables interacciones del juego creativo de la dualidad Yin-Yang. Son las formas acabadas, que a su vez originan nuevas formas. Todos los niveles de estructuras se gestionan en el 3 y nacen en el punto 4, los cuales se van ordenando por estratos que va de lo simple a lo complejo. Es la memoria del proceso de la creación que queda registrada en todos los niveles de la materia. Resumiéndolo: el 4 es en donde se manifiesta el fruto del proceso de gestación que se ha estado llevando a cabo en la dinámica interactiva del 3, compuesta por la dualidad complementaria del 2, la cual es una doble reacción –resistencia, receptividad- al impulso del 1, que es una fuerza vital que se activa desde el vacío, el potencial en reposo del 0.

 

Ejercicios.- 

 -¿En donde se situaría –posición numérica-, al Big-Bang en el Círculo de la Creatividad? ¿En dónde está representado el espacio y en dónde el tiempo? ¿Y una estrella?  Ubicar en el Círculo de la Creatividad el proceso del nacimiento de un bebé.

 

                                                                                       

Tema 3)  CÍRCULO DE LA CREATIVIDAD  
Aplicación al Ser.

Hemos estado hablando de la creación y procesos del universo a niveles de fuerzas físicas y de estructuras materiales. Pero como podemos evidenciar, el universo muestra también aspectos sensibles e inteligentes; el ser humano es un ejemplo de ello. La cuestión es que si el universo ha creado seres con capacidades pensantes y sensibles, podemos entender que dichas cualidades estaban implícitas, o sea, en estado potencial    -0- del Círculo de la Creatividad- las cuales han ido explicitándose y desarrollándose progresivamente  y en la medida que los procesos de la materia han ido adquiriendo mayor complejidad. Lo mismo podemos decir acerca de la conciencia puesto que cada escalón de elaboración de la materia mostraría un tipo de conciencia relativa.

Dichas cualidades son, por tanto, inherentes al propio universo y en un principio necesitarían para su expresión del soporte de la sustancia cosmológica (partículas/espacio desplegadas), y posteriormente se expresarían a través de la evolución de la materia del universo físico. Dichas facultades universales vamos a englobarlas en una sola palabra: ser”.  El planteamiento es que ser es la existencia en sí misma. Tanto en el universo manifiesto y físico como en lo inmanifestado o estado potencial; no hay nada que no sea  ser. Es la esencia y sustancia de la vida y de la no-vida en la visión taoísta.  El ser sería la totalidad del gran ciclo del símbolo del infinito. El ser humano es una particularización o “aparente” fracción del ser universal, pero a su vez, el ser humano estaría compuesto de infinitas unidades de ser pertenecientes a los niveles cuánticos de la energía/materia. Cada unidad cuántica muestra su propia particularidad espacial. Por consiguiente, la conciencia del ser universal se focaliza en un punto o, mejor dicho, en los infinitos puntos que conforman el universo. Unidades de conciencias que experimentan cada una su especialización o particularidad existiendo en los diferentes niveles de espacios/tiempos del universo físico. Una analogía entre el ser infinito y el ser individual o particular es la gota de agua con respecto al mar. En ambos casos poseerían iguales propiedades independientemente del alcance de su volumen; puesto que la humedad tanto de la gota como la del mar es la misma y el componente químico también. Es decir, tanto la gota como el mar comparten una información fundamental, pero, cada gota posee su propio sello de identificación.

Si a lo anterior le añadimos que el ser humano visto bajo la perspectiva del Sistema Holográfico y, considerando que el universo es un sistema que funciona holográficamente, podemos afirmar que la información de la totalidad está en cada una de las partes del sistema, al igual que la gota con respecto al mar. Por consiguiente, el ser humano posee y comparte la información del ser universal, o sea, de la totalidad del universo, por lo que la sensación que experimentamos de separación no es real. Si nada más que existe el ser como totalidad, no hay nada pues, fuera de la existencia; al igual que una gota de mar no se podría aislar del mismo si éste ocupase la totalidad de la existencia. Por tanto, la sensación que sentimos como ser individual y único es cuestión de enfoque de la conciencia, la cual, cuando se focaliza en un punto determinado de la totalidad, crea una visión o sensación de ”partícula o ser particular”, puesto que cada punto del universo tiene su propia y única particularidad espacial. Según el Principio de Exclusión de Pauli, dos partículas de materia fundamental (fermiones), no pueden ocupar el mismo lugar, al mismo tiempo y con la misma orientación. Resumiéndolo: somos únicos (particularidad) en la dimensión espacio temporal en donde nos movemos dentro del campo unitario (totalidad) que somos. Pero, al mismo tiempo nuestro ser físico está compuesto de unidades cada vez más pequeñas que son también piezas únicas en el universo. Entonces, es la propiedad elástica que posee la conciencia de ampliarse hacia el infinito o totalidad o bien de focalizarse en un punto del espacio/temporal, la que produce ambas sensaciones: separación o unión. Una analogía la podemos ver cuando miramos por el objetivo de una cámara fotográfica. Podemos obtener la perspectiva de un paisaje completo, aunque sin entrar en el detalle, o bien enfocarnos en el detalle, por ejemplo, el pétalo de una flor, y aunque casi la totalidad del paisaje quede fuera del objetivo, esto no indica que en la realidad el paisaje no esté presente.

 Hemos aplicado al Círculo de la Creatividad el proceso cosmológico de la materia/energía, y ahora vamos a aplicarle esta otra dimensión universal del ser, y viéndolo no como algo separado o superior a la propia materia y a sus procesos, sino como cualidad inherente de la propia materia. Con esto se quiere indicar que no es la mente (Yang), la que crea a la materia (Yin), ni tampoco es la materia, la que crea a la mente, sino que ambas surgen al unísono como aspectos complementarios y diferenciados de la dualidad del ser en el mundo de la manifestación espacio/temporal. Esta reflexión nos conduce a concienciar que la materia posee intrínsecamente cualidades sensibles e inteligentes o dicho de otra manera: que la inteligencia  y la sensibilidad son subyacentes a la naturaleza material, la cual va expresándose en diferentes grados de desarrollo; dependiendo, naturalmente, de la complejidad de las estructuras materiales que posibilitan la expresión de dichas facultades. Por ejemplo: pensamos, sentimos y percibimos porque poseemos un cerebro preparado para tal fin. No obstante, aunque no podemos ver un pensamiento o tocar un sentimiento, sin embargo, se puede observar la neurofisiología de las redes neuronales, analizar y constatar la química que se pone en marcha en dichos procesos mentales. Es decir, toda actividad mental (sensación-emoción-sentimiento-pensamiento), tiene su forma o identidad sustancial. Son las dos caras de la moneda. Las cualidades de dicha actividad mental -aunque en diferentes grados- serían facultades intrínsecas y compartidas tanto por el ser infinito como por el ser particular. Veámoslo a través del Círculo de la Creatividad.

                                            En el  0,  o Vacío podemos entender al ser en su aspecto replegado, un potencial en estado latente o dormido por hacer una analogía con el ser humano. Personalmente me gusta nombrar ese estado del ser como: el ser en sí mismo o el ser ensimismado. En este estado de ensimismamiento el ser no es consciente de si mismo, porque la toma de la autoconciencia lleva implícito un movimiento específico de la mente, y cuando se produce dicho movimiento ya no se está en el vacío mental puesto que la autoconciencia del “yo soy” cuando emerge de su ensimismamiento establece un principio diferenciador.

El estado de la no-conciencia de sí o de vacío es bastante natural y frecuente en el ser humano, porque realmente forma parte de nuestra naturaleza más profunda.  Normalmente ese estado suele pasar desapercibido puesto que no va acompañado de “efectos especiales”, como puede suceder con otros niveles alterados de la conciencia, o simplemente, como en el estado de vigilia normal donde la mente está siempre activada por sensaciones y pensamientos. La persona entra en ese estado no solamente en el sueño profundo sin sueño, cuando las constantes del cerebro en un electroencefalograma son casi planas. También puede entrar en el estado de vacío artificialmente,  por el efecto de la anestesia. Pero, incluso, en estado de vigilia se tienen momentos o lapsus de ensimismamiento, del cual la persona se da cuenta que ha estado sumergida en dicho vacío justamente cuando ha salido de él, es decir, cuando toma conciencia de ello es porque ya ha surgido de dicho estado y puede establecer una relación o distinción entre ambos. Cuando la persona emerge a la autoconciencia procedente del vacío, ya sea por anestesia, sueño profundo sin sueños, lapsus de ensimismamiento y también en la meditación, no puede explicar nada porque en el vacío no hay nada que acontezca, por tanto, no se guarda memoria de nada. En dicho estado de vacuidad mental no ha transcurrido el tiempo puesto que éste es un fenómeno más en el proceso de la manifestación. Es el vacío atemporal sin más, aunque en el recuerdo inmediatamente posterior al despertar o de regresar al nivel de la autoconciencia, se guarde la sensación de que uno surge de un profundo estado de bienestar. Dicho de otra manera: la profunda placidez del estado inconsciente se produce cuando el yo mental e individual desaparece y lo que “es” queda  fundido en el abrazo amoroso y eterno de la Gran Madre. Pero cuando el yo aparece y se autoconciencia de haber salido de ese estado indefinido y, por otro lado, con una sensación de profundo y sereno bienestar, es cuando pasa del estado 0, a la conciencia del “Yo soy” o principio universal y diferenciador del 1. Esta explicación es válida tanto para el Yo Soy universal como para el yo soy particular.

No obstante, sin llegar al estado de vacío, se puede tener la experiencia de la disolución del yo particular y la identificación y unión  con el ser universal o Yo Soy del punto 1.  Es la experiencia mística en la que interviene naturalmente la conciencia de la totalidad, y en donde se pierde la identidad individual. Aunque, parece que hay veces en que pueden estar las dos consciencia del ser -la universal y la individual-, actuando paralelamente. En todo caso, estamos hablando de la consciencia de unidad del 1. Pero la no-conciencia o vacío del 0 es otra cuestión.

Si en el  0, se culmina el proceso del ser de “vuelta a casa” después de un ciclo universal, en el 1 se inicia el proceso de “salida del hogar” del ser para una creación universal. En el 1 se despierta el impulso vital, el motor que va a poner en marcha todas las propiedades inherentes al ser que estaban en estado latente. Esta fuerza que se activa es de la misma naturaleza que la fuerza que impulsa al ser humano en su despertar diario. Por muy dormido, drogado o hipnotizado que estemos, llegado un momento el motor de la vida nos hace despertarnos. El potencial del ser empieza por tomar autoconciencia, el “yo soy” se va  tensionando para la actividad física y mental, ya sea para la creación de una nueva jornada universal o para la jornada laboral cotidiana. Pero en los primeros segundos del despertar aún la mente no está totalmente despejada. Es una conciencia difusa aunque se autodiferencia cuando emerge del ensimismamiento del  estado 0. Pero, por otro lado, es una conciencia que aún se muestra indefinida en relación al proyecto del “día”, ya que en la unidad del 1, el ser no muestra aún una diferenciación explícita de su contenido mental, puesto que es todavía una unidad integradora e indiferenciada con respecto al proceso de manifestación, del paso al juego creativo que surgirá de sí mismo, de su propia dualidad Yin-Yang.

En el 2, es cuando podemos distinguir las propiedades del ser, gracias a las diferencias que adopta en su manifestación: como son las cualidades sensibles y pensantes de la mente. En el ser humano no existe un pensamiento sin su respectiva sensación, emoción o sentimiento. Esta dualidad se muestra inversamente proporcional en su mutua relación. Está científicamente comprobado en el estudio del cerebro y por la propia experiencia de la vida que, a más emoción la capacidad del pensamiento mengua, y a más capacidad del pensamiento la emoción desciende. Vemos como de nuevo se repite el modelo cosmológico universal de: “Cuando algo se expande en alguna parte del universo es porque algo se contrae en otra parte.” Esta visión viene a corroborar que la naturaleza de la mente pensante y la mente emocional, aunque nos parezcan muy diferentes en sus efectos, comparten una única y misma naturaleza.

En el 3,  tenemos la dinámica y el continuo fluir de la vida siendo la continua expresión del ser en infinitas unidades de mente/materia. Estamos ante un nivel cuántico de la realidad. Una partícula elemental no es solamente una unidad de materia, sino también una unidad de pensamiento, de sensibilidad y de conciencia/luz. La luz es sinónimo de conciencia porque con la luz podemos ver y darnos cuenta de lo que nos rodea, pues en la oscuridad no podemos distinguir los objetos. En el modelo cosmológico que se está exponiendo, el estado sustancial del espacio o sustancia/madre, es de oscuridad y, por eso mismo, en relación con un estado de no-conciencia como contrario a lo que es la luz de la conciencia. Mientras que la luz física es un fenómeno que surge astronómicamente a partir del Big-Bang, y éste a su vez, del vacío, la luz de la conciencia surge paralelamente de las profundidades del inconsciente universal o sustancia/madre. Pero para que se produzca un resultado efectivo e inteligible de la conciencia universal, se hace necesaria la participación de grupos ingentes de unidades de mente/materia o lo que es igual de partículas/espacio. Por analogía, una sola neurona en el cerebro no es suficiente para producir información coherente, sino que dicha coherencia o inteligibilidad se produce gracias a la interacción de miles de millones de ellas. El mismo proceso ocurre con el sistema informático: un bit es una unidad de información que por sí mismo no expresa nada, pero del juego entre ellos se crea todo tipo de información. También podemos comprobarlo con las letras del alfabeto, una sólo carácter no da suficiente información, se necesita la combinación de todas las letras para crear un lenguaje inteligible y coherente, Es con el juego de enlaces que forman las unidades como surge un resultado útil, inteligible y congruente.

En el Circulo de la Creatividad  podemos ver que la dualidad mente/materia se subdivide a su vez: el aspecto sutil o mental en una dualidad compuesta de cualidades sensibles (Yin), y cualidades pensantes  (Yang),  El aspecto denso o sustancial también adopta la dualidad de: materia (Yin), y energía (Yang).

En el 4, se obtiene el resultado de todo el proceso de manifestación en un universo que posee propiedades físicas, sensibles, e inteligentes en diferentes niveles de expresión, gracias a las pulsiones de vida que posibilitan la generación y el juego entre las múltiples y, cada vez más complejas interacciones de la dualidad Yin/Yang.

En resumen: 0 potencial del ser, el ser replegado, el ser en sí mismo o ensimismado.  1, el ser autoobservándose o en tensión. Conciencia de “Yo soy”. 2, el ser diferenciado en una dualidad universal. 3, el ser actuando desde sus propias diferencias o dualidad. 4, el ser plasmado en la infinita variedad de formas de la vida, que son a su vez, niveles sensibles, inteligentes y de conciencia actuando en toda la materia universal.

 

Ejercicios.-

-A continuación se dan todas las posibilidades y aspectos sobre los procesos de la conciencia, pero no de forma ordenada. Hay que saberlos ubicar correctamente en el Círculo de la Creatividad, según los parámetros vistos sobre el ser. Se dan más de un concepto para algunos puntos del círculo.

Conciencia despertándose. Inconsciente. Acto consciente. Conciencia potencial. Unidades de  conciencia. Conciencia registrada o memoria. No conciencia. Consciente. Pre-conciencia. Conciencia focalizada y estructurada. El ser con conciencia de sí, o de su propio potencial.

 

                                                                           

TEMA 4)  LOS CUATRO  MODELOS BÁSICOS DE COMPORTAMIENTOS
-Relaciones políticas, sociales e individuales-

Distinguimos, entonces lo Yang como una fuerza de empuje, de expansión,  tendiendo a la conquista de nuevos horizontes. También lo podemos contemplar como fuerza centrífuga o de dispersión.

Como contraparte, lo Yin se caracteriza por ser una energía centrípeta: su dirección es hacia dentro, o hacia el centro, tendiendo, por tanto, a aglutinar los elementos para la formación de estructuras. Es una energía formativa y de conservación.

Por otra parte, tenemos que lo Yin reacciona a la fuerza de empuje o de incidencia Yang, básicamente con un doble juego:

a)  Con receptividad.

b)  Con resistencia.

Tanto la receptividad como la resistencia son inversamente proporcionales: a más resistencia menos receptividad y viceversa, ya que ambas forman parte de una continuidad. Pero, ahí no termina la cuestión, porque tanto la receptividad como la resistencia pueden contener, a su vez, dos vertientes como respuesta a algún tipo de incidencia. Estas son: activa y pasiva. Lo vemos graficado de la siguiente manera:

Cuando se produce una incidencia de un objeto emisor A sobre un objeto receptor B, éste último puede reaccionar de cuatro maneras básicas posibles tal como nos lo indica el orden del esquema. Cuando la respuesta es de resistencia, indica que el objeto B no está abierto a dicha fuerza emisora y puede responder defendiéndose y atacando al emisor A, identificado como un modelo de resistencia activa. Cuando el objeto B no ataca pero se defiende de la incidencia del A, no respondiendo y cerrándose a toda comunicación y trato con el objeto A, nos encontramos con un modelo de resistencia pasiva. Cuando el objeto B no sólo está abierto a la incidencia del objeto A, sino que además participa y ayuda activamente en los planes del emisor A, estamos ante un modelo de receptividad activa. Y finalmente cuando el receptor B auque está abierto a la influencia del emisor A, pero no responde activamente, sino que deja hacer al emisor A sin poner resistencia, tenemos el caso de receptividad pasiva

Ejemplos.-

Las relaciones humanas tanto las colectivas como las individuales están enmarcadas dentro de estos cuatros patrones básicos. Veamos una muestra a nivel de relaciones internacionales.

Si un país A, invade a otro país B, reconocemos fácilmente la fuerza de incidencia Yang del país invasor sobre el pueblo invadido. La reacción normal a la que la historia nos tiene acostumbrado es que el país B se defienda, y a su vez, contraataque a las fuerzas invasoras del país A. Esta forma de actuación del pueblo invadido correspondería exactamente al modelo de resistencia activa. Evidentemente este ejemplo de comportamiento también lo podemos calificar como el aspecto “Yang  de lo Yin”; o mejor dicho, en este caso el Yin receptor se ha transformado en Yang emisor. Se produce pues, una resistencia que se defiende, a su vez, contraatacando. De hecho, a los soldados y guerrilleros que llevan a cabo dicha misión en un país invadido se les llaman justamente, “la resistencia”.

¿Qué ejemplo tenemos de un país invadido por otro y que en vez de reaccionar con resistencia activa haya utilizado la resistencia pasiva.? Tenemos la estrategia que Ghandi llevó a cabo en la India para liberarla del dominio del Imperio Británico. Esta segunda opción de resistencia pasiva no responde a una reacción impulsiva e instintiva de defensa, sino que es producto de una reflexión y templanza. Es una opción más inteligente y evolucionada por cuanto consigue un resultado óptimo, ahorrándose con dicha actitud cantidades de energía, de vidas y de sufrimiento humano. Gandhi  consiguió guiar con esta estrategia al pueblo hindú hacia la independencia de la India. Indudablemente, el pueblo estaba receptivamente activo a la tremenda influencia espiritual de su líder y colaboró con él en la no cooperación con los ingleses. Pero una vez lograda la independencia y muerto ya Ghandi, el país se vio envuelto en una guerra civil, ya que al faltarle el personaje carismático que les mantenía cohesionados en una causa común, la fuerza del pueblo se derivó, por inercia, hacia la línea de menor resistencia, o sea, hacia la explosión del odio y de la agresión que habían tenido contenida.

Pasamos al modelo receptividad activa. Hay que descartar la posibilidad de que el país invasor entre directamente atacando y arrasando por la fuerza de las arma al país invadido. Debe darse, entonces, una situación muy diferente, una incidencia mucho más suave e incluso novedosa. Como ejemplo, la conquista de América por Cristóbal Colón puede encajar en este modelo energético. Cuando Cristóbal Colón desembarcó por primera vez, los indios que esperaban la vuelta de su dios Quetzalcoalt, ingenuamente creyeron que era el enviado divino. Y como tal, lo recibieron, lo atendieron y se entregaron incondicionalmente. Luego, conforme la cruda realidad de los conquistadores fue imponiéndose, la receptividad activa del pueblo indígena fue cambiando hacia una resistencia cada vez más activa.

El modelo de receptividad pasiva se puede observar cuando dos países pactan algún tipo de acuerdo político. Es decir, el país A, le pide al país B, que le conceda temporal o indefinidamente parte de su territorio a cambio de otras ventajas. Las bases militares de un país en otro país extranjero pueden servir de ejemplo. La cesión de Gibraltar por el Tratado de Utrecht también puede entrar en este apartado de receptividad pasiva. Se ven  como acuerdos por intereses políticos de ambas partes. El país receptor no pone obstáculos a la ocupación de su terreno por el país extranjero, y aunque no haya una entrega ideológica ni una ayuda incondicional, cada país se compromete a respetar los derechos y acuerdos con el otro, manteniendo cada uno su propia independencia.

Este mismo esquema de comportamiento lo podemos aplicar al mundo de las ideologías. De una u otra manera, a través de personas u otros medios, las ideas de los demás nos llegan e inciden en nuestra mente. Ante un pensamiento o ideología determinada vamos a reaccionar con los mismos modelos de comportamiento que hemos visto para las relaciones internacionales. En el primer caso, si a una persona no le van ciertas estructuras de pensamiento como puede ser determinada ideología o creencia, puede reaccionar con resistencia activa; ésta puede ir desde una simple discusión en donde se ataca a la nueva idea que pretende implantarse, hasta una actitud mucho más agresiva e incluso acompañada de violencia física. La historia la tenemos repleta de luchas y de guerras políticas ideológicas y religiosas por la que un grupo determinado A, intenta imponer su visión a otro grupo B y lo único que se consigue son situaciones de enormes conflictos.

La segunda modalidad de resistencia pasiva como reacción a las ideas que se pretenden implantar se puede resumir en tres palabras: “hacer oídos sordos”. No hay más sordo que el que no quiere escuchar y esa es la actitud de la persona que reacciona, pasivamente, pero con la intención de no oír ni atender lo que se le quiere inculcar por parte de segundas personas, o de una ideología determinada.

En el caso de la receptividad activa nos lo encontramos cuando alguien se identifica y, por tanto, apoya y colabora con las ideas de otro. Las asimila como si fueran propias. En el caso de los líderes políticos y religiosos está muy claro. Recaban una gran cantidad de energía y también de ayuda económica para sus proyectos de la identificación que reciben de sus incondicionales. Gracias al aporte energético del medio humano es cómo se mantienen las ideologías y sus líderes.

En la última modalidad de receptividad pasiva, existen ideas a las cuales no nos cerramos; las podemos admirar y, sin embargo, no nos estimulan lo suficiente como para trabajar en dicha dirección. Las dejamos estar, sin mayor compromiso.

Ejercicio.-

Hacer el mismo tipo de ejercicio de las 4 modalidades de respuesta Yin, ante lo Yang, pero esta vez, aplicado a las relaciones afectivas y amorosas.

 

Tema 5)  LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA TRADICIÓN Y EL YIN-YANG

Dando un salto de nivel, nos adentramos en las antiguas tradiciones y constatamos con una fuente de sabiduría que entronca con el Yin-Yang. Es la simbología de los “cuatro elementos” que aún hoy día sigue totalmente vigente en ciertos campos, los cuales utilizan dichos símbolos como instrumento de conocimiento interno.

Los antiguos contemplaban la existencia de cuatro elementos como base de la vida: Estos son: Tierra, Agua, Aire, Fuego. Con ello querían indicar que la materia puede manifestarse de cuatro maneras diferentes. Bajo el aspecto Tierra: en su estado sólido; Bajo la forma de Agua: en su aspecto líquido; Como Aire: en su estado gaseoso; y el Fuego: relacionado con el plasma, considerado como el cuarto estado de la materia El plasma es extremadamente caliente y un buen ejemplo de ello es el Sol.         

Actualmente se da la confusión de identificar La Tabla Periódica de los Elementos, que alcanzan ya la cifra de 118, con los cuatro elementos de la tradición, descalificando a estos últimos por considerarlos superados con creces, con lo que se comete un craso error, puesto que los antiguos sabios se referían a estos elementos como las diferentes formas que van de lo sutil a lo denso en la que podemos encontrar a la materia en la naturaleza y no a los componentes de la misma. Pero también, se interpretaba como los diferentes elementos internos que el ser humano posee en analogía a los elementos externos.

Pues bien, una vez aclarado esto, los cuatro elementos están clasificados en géneros, siendo los masculinos: el Fuego y el Aire o aspectos Yang, y los femeninos: el Agua y la Tierra o aspectos Yin. Remitiéndonos al enunciado de la antigua filosofía china que encabeza este curso, leímos: que al principio de los tiempos el Yang era más inmaterial y sutil yéndose hacia arriba y, que el Yin, más denso, se fue hacia abajo. Esta definición la podemos entender ahora perfectamente a través del funcionamiento de las moléculas que forman los diferentes estados de la materia.

Estado sólido: Interacción fuerte. Los estados sólidos de la materia se dan cuando la fuerza de atracción entre sus moléculas es más fuerte que la energía que causa que se separen. Dicha solidaridad molecular debido a lazos que las unen da como resultado estructuras fijas, formas densas y bien definidas. Sus moléculas no se desplazan, el movimiento es por vibración. Para cambiar su estructura hay que aplicarle fuerzas, algunas veces, considerable. En el comportamiento humano produce enraizamiento, fijeza, conservadurismo, sentido grupal, solidaridad, seguridad y practicidad. Representa en el cuerpo humano su parte más sólida como son los huesos, etc... Está representado en la sabiduría tradicional por el elemento Tierra y es de naturaleza Yin.

Estado líquido: Interacción media. Las moléculas carecen de un tipo de ligadura para mantener una posición concreta y fija como ocurre con la materia sólida. Sus moléculas circulan libremente, pero permaneciendo cerca las unas de las otras. El líquido posee un volumen definido pero carece de forma propia ya que por su naturaleza adaptable se acopla al recipiente que lo contiene. En el comportamiento humano simboliza las emociones y los sentimientos. Da receptividad, sensibilidad, adaptabilidad, volubilidad. En el cuerpo humano representa el agua y la sangre. En la sabiduría tradicional corresponde al elemento Agua, siendo de naturaleza Yin.

Estado gaseoso: Ninguna interacción o muy débil. Sus moléculas tienden a alejarse y a separarse las unas de las otras por lo que tienden a expandirse por todo el espacio posible en el que se hallen. Poseen movimientos rápidos y son independientes o casi independientes entre sí. El estado gaseoso no tiene forma ni volumen propio, es etéreo, fluye y se expande lo más lejos posible lo que hace que sea invisible a simple vista por la falta de acercamiento y contacto entre sus moléculas. A nivel físico representa al aire y todo el proceso de oxigenación. En el comportamiento humano produce individualismo, independencia, espíritu de llegar lo más lejos posible y la conquista de nuevos espacios. Simboliza el mundo de la mente, de las ideas y por tanto de la información y de la comunicación. En la sabiduría tradicional corresponde al Elemento Aire de naturaleza Yang

Cambio de estado: Es el proceso en el que un estado de la materia cambia a otro, o sea, de lo sólido a líquido y de lo líquido al gaseoso y viceversa. La temperatura y el grado de su aumento o disminución es la que posibilita la transición de un estado a otro. A nivel físico representa la temperatura corporal y todo el proceso de combustión llevado a cabo para la digestión y asimilación de los alimentos. En el comportamiento humano queda reflejado por la capacidad de acción, de lucha y de pasión que muestra la persona ante la vida. También es la capacidad para transformarse. En la sabiduría tradicional corresponde al elemento Fuego representado por el Sol, siendo su naturaleza Yang.

Posiciones que adoptan los elementos entre ellos.- En la naturaleza nos encontramos que el Aire –atmósfera-, al ser el estado más etéreo –por contener menos moléculas- fluye y se posiciona por encima de la tierra y del agua que son elementos más densos y por lo tanto más pesados. Por dicho principio, el modelo Yin adopta una posición horizontal y permanece en la parte baja con respecto a la verticalidad y altura del principio Yang, situado por encima. Estas direcciones de lo que está arriba y de lo que está por debajo, van a tener una vital importancia cuando lleguemos, posteriormente al tema de las religiones y de los modelos culturales de la madre –horizontalidad-y del padre –verticalidad-. Lo que en el terreno de la física estas direcciones de arriba y abajo no dejan de ser unas básicas leyes naturales en el funcionamiento de los diferentes estados de la materia, sin más connotaciones ideológicas, adquiere unas proporciones descabelladas en la cultura patriarcal, por cuanto se la proyecta a otras dimensiones de la vida, supervalorando lo de arriba, Yang e infravalorando lo de abajo, Yin.

Pero vayamos por parte. El aire no sólo no tiene forma, sino que ni siquiera se puede ver ni tocar. No podríamos distinguir con la vista una botella al vacío, de otra que no lo está. El Fuego es dinámica pura, y no tiene sustancia propia como los demás elementos, pues cuando observamos el Fuego es porque algo sólido, líquido o gaseoso está en combustión. Por tanto, el Fuego representa el factor ígneo aplicado a los otros tres elementos en su función de transformarlos de un estado a otro.

Ampliemos cómo se traduce toda esta información de los diferentes  comportamientos moleculares de la materia aplicada a la realidad humana. En primer lugar encontramos estos cuatro elementos en la propia constitución física. Veamos: el esqueleto, la musculatura  y demás partes sólidas del cuerpo está representada por la Tierra. La sangre, unida al alto porcentaje del agua corporal, es el elemento Agua. El Aire está asociado al propio aire que respiramos y a la oxigenación de todo el sistema; y el Fuego, al calor del cuerpo y su propia dinámica de procesos, cambios y transformaciones vitales.

En el comportamiento humano encontramos de nuevo los cuatro elementos, o sea: la Tierra  significa  el aspecto práctico de la persona, su capacidad de realismo y de concreción, su sentido de seguridad, pero también de posesión. Necesidad de arraigar. El Agua representa todo el espectro de la sensibilidad y afectividad humana: emociones, deseos, y sentimientos. Es un buen receptor. El Aire simboliza las capacidades pensantes e intelectuales junto con la expresión y comunicación de las mismas, por medio del leguaje y de la escritura. Asimismo, representa el intercambio no solamente de ideas, sino de cosas. Se le relaciona, por tanto, con el comercio. Y por último, el Fuego muestra el aspecto dinámico de la propia persona, su capacidad de arrojo y acción, de aventura y de apasionarse por las cosas. También su capacidad de transformación.

Con estos cuatro elementos se pueden hacer diferentes combinaciones de caracteres y temperamentos psicológicos como para escribir todo un tratado del .comportamiento humano. No obstante, con el ejemplo que se va a exponer a continuación, podremos tener una idea de cómo interactúan los cuatro elementos en la implantación de la educación, de las normas sociales, y de las creencias políticas y religiosas que conforman el tejido cultural de los pueblos.

Al respecto, resulta muy interesante darse cuenta del “valor emotivo de una idea”, es decir, cómo una idea –Aire-, si no nos llega a nuestra sensibilidad –Agua-, difícilmente nos motivará a la acción –Fuego-, y cómo una vez arraigada y estructurada –Tierra-, se cristaliza volviéndose como de naturaleza propia.  Veámoslo:

El Aire representante del pensamiento, del mundo de las ideas y de la comunicación de las mismas y, el Fuego, como la pasión y la fuerza de expresión que acompaña a las ideas en su incidencia sobre un elemento receptor, con la intención de producir un cambio y un desencadenante para la acción, trátese de una persona o de un grupo receptor.  Influye mucho un ambiente adecuado y el propio carisma de la persona exponente. Por tanto, estos dos elementos Yang son: uno de naturaleza expansiva y el otro transformadora, y la tendencia es ir hacia la conquista de nuevos espacios e incidir en la –Tierra-, en donde sembrar las nuevas ideas/semillas que se pretenden implantar.

En el otro lado tenemos al Agua y la Tierra, ambas de naturaleza Yin, siendo el Agua, el factor receptivo, es decir, el componente sensible que abre paso a la idea/semilla. A continuación, la Tierra es la encargada de afianzar las ideas/semillas para que echen raíces y den sus frutos. Por lo que la doble función de lo Yin es la de dar primeramente acogida y, luego, estabilidad y arraigo a lo que penetra en la mente de la persona, formándose así una estructura mental, o sea, un cuerpo de creencias o una determinada ideología, viniendo con ello, a engrosar y alimentar la fuente de su procedencia.

Ahora bien, para que una idea  pueda ser acogida por una persona; ésta, no sólo tiene que ser comprendida y razonada, sino que además, para ser aceptada y para que estimule a la acción debe ser sentida anímicamente y cotejada positivamente con la información ya existente en el almacén de datos de la persona. De modo, que tiene que darse una cierta empatía entre la disponibilidad y apertura de la entidad receptora con la emisora y una resonancia con los valores, creencias o ideologías que se exponen, pues ya hemos visto que, de no haber una cierta identificación con la idea/semilla, la receptividad se convierte en su contraria: o sea, en una resistencia, que apuntamos, era la otra reacción de la fuerza Yin a la incidencia o fuerza de empuje Yang. De ser éste el caso, la idea/semilla que pretende incidir es contrarrestada generalmente con un planteamiento opuesto, y la siembra no se puede llevar a cabo, sino que el resultado puede desembocar en una discusión inútil que a ningún punto conduce. En la peor de los casos,  la situación se erosiona en una lucha dialéctica vana, la energía se degrada porque pierde eficacia, desgastándose en forma de calor originado por la fricción entre sus componentes; a veces, puede ser causa, incluso, de violencia física. Es el aspecto destructivo del elemento Fuego, unido al Aire y al Agua, es decir: ideologías, sensibilidades y acaloramientos sin resultados constructivos. No se produce la cohesión que daría el elemento Tierra.

No siempre una idea o cuerpo de creencias es aceptada por identificación, empatía y razonamiento, sino que es impuesta a una persona o a un grupo de ellas por presión, violencia y miedo ante la amenaza de un castigo que puede llegar hasta la misma muerte -la historia está abarrotada de hechos de este tipo-, con lo cual, es toda una violación anímica que no puede crear armonía ni solidaridad en las relaciones humanas, sino que más tarde o más temprano, lo violado terminará rebelándose y enfrentándose  contra su violador. Lo Yin se vuelve Yang.

En el caso de la educación infantil, la instrucción se realiza cuando las capacidades intelectuales de discernimiento y raciocinio apenas si se tienen desarrolladas –Aire-, por lo que la respuesta del niño/a va a ser siempre por identificación y empatía –receptividad del Agua-, con la persona mayor sean padres o educadores en quienes confía y les produce seguridad –Tierra-.  Por esta razón, resulta tan difícil, a veces, que lo que ha penetrado como un cuerpo de creencias doctrinales y de normas sociales y educacionales en la vida infantil, sea cuestionado de mayor por el propio sujeto, ya que han tomado fuertemente tierra en su plano emocional, creando una estructura mental y anímica que le da un suelo firme para poder moverse con cierta seguridad en la vida –Tierra-. Pero como nada es perfecto, ya que por todo hay que pagar un precio, las creencias del individuo también son sus propias limitaciones. Es la rigidez que como cárceles mentales nos impiden abrirnos a nuevas ideas/semillas que pueden ser más ricas, inteligentes, universales y sabias que las que fueron sembradas en su día. Así que el valor emotivo y sentimental de una idea implantada ejerce un gran poder sobre la psiquis de la persona. La desestructuración de las barreras mentales, y emocionales conlleva crisis de crecimiento y de identidad que no todo el mundo está dispuesto a vivirla por miedo o comodidad. La razón es que el instinto de conservación del nivel mental y anímico –Tierra-, es más fuerte y pone una gran resistencia a las energías renovadoras, pero que al mismo tiempo, actúan como desestabilizadora de las antiguas estructuras –Fuego-. Para entrar a un nuevo orden hay que pasar antes por la puerta del desorden. Pero esto ya es otra cuestión que nos alejaría del tema principal  que estamos analizando.

Ejercicio.-

Exponer uno o más ejemplos de situaciones en el comportamiento del ser humano a través de la perspectiva de los cuatro elementos.

                    

 Tema 6)  LOS AMANTES: EL ALMA Y EL ESPÍRITU                   

En nuestra cultura religiosa nos encontramos con unos factores fundamentales que son los componentes de todo ser humano, a saber: Cuerpo, Alma y Espíritu, versión cristiana de la tríada clásica griega: Soma, Psique y Nous. La pregunta es la siguiente: ¿Están claramente definidos estos espacios en el individuo?

Exceptuando al cuerpo que, para todos, su presencia queda muy evidente, las definiciones entre los otros dos componentes, parece ser, se hallan un tanto confusas y no solamente para el hombre de la calle, sino incluso -y esto es más grave-, se suele dar dentro del mismo ámbito religioso la indefinición y confusión entre el Alma y el Espíritu.

Para distinguir estos dos conceptos hay que delimitar sus territorios, y lo vamos a hacer de una manera muy entendible porque ya tenemos las bases puestas. Al alma le corresponde los elementos Agua/Tierra, y al Espíritu, Aire/Fuego.

Recordemos que el Agua es el mundo de las emociones y sentimientos. Es el elemento sensible y receptor del medio, mientras que la Tierra es la encargada de elaborar las vivencias que penetran a través de nuestra parte sensible y crea  nexos, estructuras, enraizamiento, fijación y seguridad. También crea resistencia si la vivencia es vivida como negativa. El Aire, sin embargo, representa el aspecto intelectual y comunicativo y el Fuego el elemento de la fuerza y de la pasión que ponemos en la transmisión de nuestro potencial, sea de la índole que sea, es decir, a través de la expresión de nuestro cuerpo, de nuestros sentimientos o de la comunicación verbal. También es el elemento de la tranformación.

Sabiduría popular.- Alma/Agua.- El saber popular es el exponente de una sabiduría intuitiva que está más allá del mero convencionalismo y, si prestamos atención a sus dichos, éstos nos van a dar pistas bastante claras de cómo los atributos que le adjudican al Alma y al Espíritu están enmarcados claramente por los aspectos Yin y Yang de los cuatro elementos. Por ejemplo, cuando nos referimos a los diferentes sentimientos de una persona, utilizamos la palabra “alma” pues decimos que queremos o amamos con toda nuestra alma, pero también se odia con ella y no aludimos en ningún caso al espíritu. La que se parte, se rompe o se destroza ante el dolor y el sufrimiento es el alma y no el espíritu. La devoción y entrega de alguien hacia algo, se define más bien como: la entrega en cuerpo y alma. Cuando una persona no tiene sentimientos, decimos que es una “desalmada” o sea, que no tiene alma, y cuando se llega al sentimiento de alguien, se dice que:”le han tocado el alma” o bien que le han llegado al corazón, que es lugar de nuestro cuerpo en donde ubicamos los sentimientos. Asimismo, le corresponde al alma o ánima de la persona estar contenta o decaída con la expresión “animada” o “desanimada”.  Hay una relación entre el alma y la sangre que es la parte líquida de nuestro cuerpo. El pacto de sangre es un pacto entre almas. Tener mala sangre alude a una persona cuyas acciones están gobernadas por un resentimiento u odio. El abanico de la sensibilidad, como estamos viendo, le corresponde al Alma/Agua,

Alma/Tierra.- pero también el Alma posee su cualidad magnética o de atracción como Alma/Tierra en su labor de aglutinar diferentes elementos y formar lazos y estructuras. Por ejemplo: se define como el “alma del grupo”, a la persona que hace de figura central o núcleo para el resto de los componentes; véase una estructura familiar en donde generalmente la madre sirve de punto de atracción y de cohesión de los demás elementos de la familia, o bien en una celebración o fiesta, cuando una persona se dice de ella que es el centro de atracción o Alma de dicha reunión. Una persona no solamente posee poder de atracción por su belleza física –Tierra-, también, por el magnetismo que posee. Como vemos, estamos hablando de las propiedades de la Fuerza de la Gravedad –Yin-, en su labor de atracción para crear cuerpos espaciales. Aludimos en el primer tema, como a una mujer embarazada se le dice que se encuentra en “estado de gravidez” porque en su interior se está llevando a cabo una función, aunque en otro nivel, parecida a la gravedad: la de crear una estructura orgánica. Como comprobamos, este principio universal no solamente afecta a la materia, sino que está presente en la base de nuestras relaciones. El ser humano tiene la tendencia natural a unirse y crear estructuras como son: las familiares, sociales, políticas, religiosas, comerciales, culturales, hermandades  y deportivas.

 Espíritu/Aire.- El Espíritu/Aire, tiene que ver con las capacidades del intelecto. Tener un espíritu inquieto es cuestionarse las cosas, es indagar y hacerse planteamientos que van más allá del sistema de pensamiento establecido. Igualmente,  poseer un espíritu libre y abierto nos habla de la persona que no está condicionada por estructuras mentales que le impidan ver la vida desde distintos ángulos.

Espíritu/Fuego.- Por otro lado, nos referimos al Espíritu/Fuego cuando decimos de una persona que tiene un espíritu luchador, valiente, aguerrido, rebelde o conquistador; resultando chocante si empleamos dichos adjetivos para referirnos al Alma, o sea, referirse a una persona como que tiene un alma aguerrida o alma luchadora nos resulta inusual e incluso suena chocante. Cuando la persona carece de dicha fuerza Yang, y es apocada, o sea, “no es echada para adelante”, decimos de ella, que tiene poco espíritu o que es pobre de espíritu. En general, de una persona muy apasionada decimos de ella que tiene mucho fuego.

Fuerza de Expansión.- De la misma manera que la gravedad Yin estimula a crear lazos entre las personas, la fuerza de expansión Yang también está influyendo en nuestro comportamiento. “Todos queremos más” decía un estribillo de una antigua canción popular. Esta es una frase que se puede aplicar a casi todo ser humano. Deseamos más dinero, más confort, más libertad, más amor, más poder, más inteligencia, más conciencia, etc, correspondiendo todo ello al modelo expansivo del Yang. Lo único que nos hace diferente en nuestro comportamiento Yang es el nivel en donde situemos a nuestro objeto del deseo.

Diferencia de desarrollo.-No necesariamente las facultades del espíritu están desarrolladas por igual en las personas; se puede ser muy arrojado y falto de inteligencia, o muy inteligente y ser poco arrojado. Lo mismo ocurre con los elementos Yin del Agua y la Tierra ya que la persona puede ser muy sensible pero, poco práctica. O demasiado práctica a costa de la sensibilidad.

Necesidad de equilibrio interno Yin-Yang.- Ni que decir tiene, que tanto el alma como el espíritu  humano deben caminar de la mano, como ya hemos apuntado anteriormente. Porque poseer las facultades del espíritu muy desarrolladas sin la participación de las del alma, puede conducir a un comportamiento demasiado individualista, egoísta, a carecer de sensibilidad hacia el otro, a una competitividad brutal, a una acción bárbara. Asimismo produce un tipo de mente fría que puede llegar hasta la crueldad, dependiendo de que aspecto del espíritu esté más desarrollado. En el caso contrario, es decir, el alma sin la colaboración del espíritu, produce un tipo de persona con tendencia acomodaticia. Si impera más la Tierra el resultado es un tipo de persona demasiado estructurada, excesivamente conservadora, muy apegada a sus cosas y a los intereses materiales, Tienen una gran necesidad de seguridad, con lo cual, las posibilidades evolutivas son casi imposible. Si impera el aspecto anímico del Agua en una persona, puede dar un perfil psicológico sumergido en un mundo puramente emocional y sin mucha capacidad de razonamiento. Muy vulnerable a su medio.

En su aspecto más dramático y nocivo el arraigo del Alma/tierra produce el encadenamiento o condenación –hoy día se dice “enganche”-, de diferentes índoles: de una relación emocional enfermiza, de adicción a las  drogas, al juego y a cualquier ideología que limita y castra la libertad y la dignidad humana. Esto puede explicar por qué los varones jóvenes, en relación a las chicas, son los que caen en mayor proporción bajo la adicción de la droga. Su Fuego -Yang-, les hace arriesgarse a la aventura y probar nuevas experiencias y, en su reto, se sobrevaloran considerándose más fuerte que la misma droga a la que creen dominar. Después, el uso continuado produce la adicción o arraigo -Tierra-, la cual ya es muy difícil de desarraigar porque la misma droga les anula la capacidad de lucidez, de voluntad, de lucha y coraje del propio Espíritu, el cual se necesita y en gran medida para salir de tan deplorable situación. Sin embargo, la incursión de la mujer en la droga, viene, en muchos casos, dada por una cuestión sentimental ya sea por seguir, acompañar o salvar a su pareja de la situación en que se encuentra, como también, y posiblemente, por emular al hombre, más que por el propio reto a la misma droga.

La unión del Alma y del Espíritu,- La unión de la Amada con su Amado, está reflejada en algunos textos de la poesía y de la mística: S. Juan de la Cruz, Santa Teresa, El Cantar de los Cantares, Las Bodas Alquímicas de Christian Rosenkreutz. También las leyendas y cuentos sobre princesas y doncellas cautivas que están en poder de un dragón o cualquier otro monstruo nos quieren indicar la relación necesaria entre el Alma y el Espíritu.

Veamos: el monstruo representa las emociones autodestructivas de la psique de cualquier índole que sean y que tienen apresada al Alma cuando ésta se encuentra a merced de sus efectos degenerativos. En dicha situación el Alma responde mayormente a las influencias del cerebro límbico, sin las posibilidades y recursos liberadores que ofrece el neocortex; basados en comportamientos reflexivos, maduros y en donde interviene el factor de la autoconsciencia. El Alma/doncella del cuento suele ser salvada de las  garras del monstruo o bien despertada de un profundo sueño -en el caso de la Bella Durmiente– de las garras del inconsciente en la que se encuentra sumergida-. Suele ser salvada por un príncipe o héroe. Este “príncipe azul” de los cuentos es el “principio celestial” –Yang-, como podemos comprender.  Es la parte espiritual del ser humano que toma conciencia, evalúa la situación y actúa con discernimiento para superar la situación y trascenderla. El espíritu debe poseer la voluntad o fuerza suficiente como para rescatar a su otra mitad, de todo un mundo de cautiverio, degradación, dolor y sufrimiento. De hecho, en el lenguaje simbólico de la religión católica, la que se condena -véase cadenas o cristalizaciones- es el Alma y no el Espíritu. Es el Alma la que tiene que sufrir un proceso de  purificación en el Purgatorio, o sea, es sometida a una transformación de su encadenamiento mediante el efecto desestructurador del elemento Fuego. Sin embargo, no habréis oído mencionar que al Espíritu se le condena porque por propia naturaleza se mueve libremente. Al Espíritu se le puede tener más o menos fuerte o mucho o poco desarrollado, pero no crea enganches o lazos estructurales, porque sigue el mismo comportamiento de libertad de movimiento que las moléculas del estado gaseoso de la materia. Pero como contrapartida si el Espíritu está débil en la persona ésta no tiene capacidad para salir por ella misma de una situación problemática o enfermiza y necesita de una ayuda especializada para salir de la situación insana que la mantiene encadenada. Y entonces aparece en su ayuda el príncipe azul en forma de la persona idónea que la guía para poderla sacar de su cautiverio.

Cuentos, mitos y leyendas.- Como se acaba de comentar, desde la antigüedad nos vienen en forma de alegorías, cuentos, leyendas, poemas y mitos, lo referente a la relación íntima entre la parte Yin y Yang de todo ser humano, por lo que gracias a su mutua y armoniosa interacción se desarrolla el potencial creativo de la persona, o sea, la realización plena del ser.

Ejemplo de este tipo de proceso interno lo tenemos en los personajes de los mitos. Los protagonistas suelen ser dioses como arquetipo celestial de la fuerza Yang los cuales conquistan a mujeres o doncellas que representan el modelo terrenal de lo Yin. Las doncellas quedaban embarazadas de dicha unión y daban a luz a héroes o semidioses. Estos héroes tenían que llevar a cabo una misión muy especial, generalmente consistía en enfrentarse a un monstruo o animal peligroso simbolizando con ello el trabajo interno que debe hacer la persona enfrentándose a los fantasmas y monstruos que ha creado y alberga en el lado oscuro de su psique o “sombra”. La concepción de La Virgen María por el Altísimo es una versión del mismo arquetipo adaptada al catolicismo. Le vamos a dedicar un apartado al Misterio de la Encarnación.

Interpretación externa.- Pero como suele ocurrir a menudo, interpretamos los símbolos de forma literal y en los casos mencionados de los cuentos de príncipes que se casan con una bella doncella, se suele traducir como la unión ideal y externa entre un hombre y una mujer. Por lo que la noción de un príncipe azul que va a llegar un día a la vida de una mujer, ha marcado y sigue marcando a muchísimas mujeres a un condicionamiento idealista e ilusorio de las relaciones de género, con sus consiguientes desengaños y frustraciones. La mujer sigue soñando con el príncipe azul o “principio celestial” que ningún hombre le puede dar plenamente, puesto que es una realidad interna, un potencial que ella lleva incorporado dentro de su naturaleza y tiene que reconocerlo y actualizarlo. Lo mismo les ocurre en parecida medida a los hombres que fantasean con salvar de un peligro a la mujer de sus sueños. No sospechan que lo que sienten es la llamada de su propia Alma para que la libere de las cadenas del monstruo de la represión, rechazo e ignorancia a la que ha estado sometida por tanto tiempo por una visión machista y patológica de la vida. A los hombres se les ha exigido mostrarse duros, fuertes y controladores de los sentimientos, ya que mostrar vulnerabilidad, ternura y sensibilidad en una cultura patriarcal, nunca ha sido bien visto y el Alma en los hombres reclama su sitio.

Pero, no sólo el príncipe salva a la princesa que está cautiva de manos de un dragón ya que ella es la que está a merced de las cárceles de sus emociones negativas. Hay otros cuentos en los que acontece lo contrario: una doncella libre es la que gracias a su amor transforma al monstruo de “La bella y la bestia”, que pasa de ser un hombre sin la capacidad de sentir y amar a un hombre tierno y amoroso.

Asimismo, detrás de un sapo o una rana puede estar latiendo un príncipe encantado que se transforma en un ser encantador. El beso de la doncella le puede liberar de su estado hipnótico y abrirle los ojos, dándose cuenta de que se ha metido en el papel de un batracio, cuando en realidad no lo es. El Yang sin la sensibilidad de lo Yin puede degenerar en una persona monstruosa tanto por egoísmo, frialdad, como por su crueldad.

Evolución del rol femenino.- La mujer, a diferencia del hombre ha dado un gran paso en la dirección  de complementarse a sí misma desarrollando su aspecto Yang. Por un lado, se ha intelectualizado y, por otro, se ha echado a la calle a luchar por un puesto laboral. También se ha introducido en el ámbito de lo social y de la política. Su necesidad de subsistencia la deposita cada vez menos bajo la responsabilidad de un hombre; por consiguiente, se ha hecho fuerte e independiente con respecto a éste último y, sobre todo, con respecto a la forma de dirigir su propia vida.

Pues incluso así, estando la mujer ya emancipada económicamente de su pareja, existen aún bastantes casos en donde ésta continúa supeditada psicológicamente a su autoridad, cuando no a su menosprecio e incluso, a malos tratos.  El sentimiento de miedo también le impide a la mujer rebelarse y ponerse en su sitio ante una situación de vejación e injusticia. El  programa que sufre aún la mujer en su inconsciente colectivo acerca de su supeditación y necesidad de reconocimiento por parte del hombre está fuertemente grabado a nivel celular. Es también muy llamativo  y curioso el sentimiento de culpa que siente la mujer cuando intenta liberarse del yugo impuesto por una cultura patriarcal que por milenios la ha mantenido en una posición castrante de sumisión. Es el perfil común que presentan las mujeres maltratadas: miedo por un lado a la posible reacción de su pareja –cerebro reptiliano-, y sentimiento de culpa y de supeditación -memoria límbica inconsciente- que les impide tomar una decisión consciente, inteligente y liberadora. Cuando la luz del propio espíritu se hace fuerte en ellas, es cuando tienen la posibilidad de salir adelante del infierno en las que viven condenadas. Porque, incluso, en caso de ayuda exterior -que es muy necesaria si ellas no liberan dentro de sí el aspecto Yang-, el resultado de la ayuda externa es en muchos casos inútil. Esto se explica por todo el daño moral que durante milenios se ha estado ejerciendo sobre las mujeres, permaneciendo esta memoria en el inconsciente colectivo femenino, e influyéndola en la poca autoestima que aún muchas sufren en relación con el sexo masculino. Esta memoria colectiva también ejerce su poder hipnótico en la necesidad de muchas mujeres de tener a un hombre a su lado para sentirse “alguien”, puesto que la vida de la mujer tenía que girar alrededor del hombre. A pesar de todos esos lastres psicológicos que venimos arrastrando, la transformación interna y social de la mujer es un fenómeno que va aumentando conforme pasan los años.

Evolución del rol masculino.- No está ocurriendo en la misma proporción la transformación del hombre que, ante el gran cambio que está experimentando el sexo femenino, tiene los papeles perdidos. De ahí tantos casos de maltratos y agresiones mortales a las mujeres que han decidido rebelarse y separarse de sus parejas. Esta conducta tan terriblemente irracional del hombre, se debe en parte a que la mujer ha desempeñado el rol del Alma en la relación de pareja. Con su entrega al marido le ha proporcionado la base afectiva –Agua-, y la responsabilidad del sostenimiento  práctico del hogar –Tierra-, un espacio en donde éste puede sentirse atendido, seguro y arraigado. La separación de su pareja le quita el suelo firme en donde se asentaba y, es como encontrarse ante un vacío, con sus raíces cercenadas  y en un mundo sin Alma. Pero de sentirse el “rey de la creación” a  tener que compartir  su territorio con ella, no es tarea que les resulte muy estimulante a la mayoría de los hombres, a menos que él se encuentre ya sensibilizado y asuma su parte de responsabilidad ante las cuestiones del hogar y cree vínculos estables con sus hijos atendiéndoles en sus necesidades. En este caso, nos encontraríamos con una persona que ha desarrollado su parte Yin, el cual se ha enriquecido sin menoscabo de las capacidades masculinas de su parte Yang.

Dificultades y ventajas en ambos sexos.- No obstante, habría que distinguir que aunque la lucha de la mujer por la adquisición de un puesto de trabajo y de un reconocimiento social haya sido y siga siendo una tarea dura, el espíritu que las anima es la de conquistar valores externos; o sea, cotizaciones “bien vistas” en un dominio androcrático que, a su vez, ha hecho el rol de  resistencia –Yin-, dificultando y obstaculizando el empuje –Yang- de la mujer. No ocurriendo lo mismo en el caso del hombre, ya que tiene la tarea de desarrollar su parte Yin, y esto significa abrirse a  un mundo interno de sensibilidad, vulnerabilidad, ternura y delicadeza; valores que no han estado cotizados en una sociedad de prepotencia masculina por tratarse de rasgos del sexo débil, y esto les dificulta, naturalmente, su transformación. Siendo así, el hombre tiene que esforzarse de otra manera que la mujer para conquistar y penetrar en espacios nuevos; no en una dirección hacia fuera o social como ha estado haciendo hasta ahora, sino hacia dentro de sí mismo; es una labor que tiene por delante si desea  alcanzar la plena actualización de sus capacidades humanas. El hombre y la mujer puramente “macho” y “hembra” son modelos para una concepción biológica, pero inoperantes para una sociedad que evoluciona polifacéticamente hacia otros ámbitos de la vida y exige personas con el desarrollo completo de su potencial humano

ESQUEMA BÁSICO DEL SER HUMANO.- Hablando en términos generales, podríamos decir que en la naturaleza todo responde fundamentalmente a tres niveles de realidad, encajando cualquier tipo de manifestación natural en uno de esos apartados pudiéndose dar derivaciones y combinaciones entre esas tres medidas fundamentales.

El esquema que viene a continuación es otro intento de ordenar para comprende mejor dichos tres niveles o núcleos del ser humano que ya hemos visto anteriormente, o sea, Cuerpo, Alma y Espíritu. Estos núcleos son relativamente independientes pues cada uno posee su propio campo de frecuencia, su propia especialidad, sin embargo, están integrados unos dentro de otros y en continua e íntima interrelación, formando una sola estructura aunque con sus diferentes apartados.

Otras divisiones.- Hay escuelas y corrientes de pensamientos sobre todo las orientales en dónde se hacen más divisiones de la naturaleza humana. Estas son: cuerpo físico, etérico, astral, mente inferior o concreta, mente superior o abstracta, cuerpo búdico y atmico equivalentes estos dos últimos al alma y al Espíritu. Este modelo que vamos a tratar aunque parece estar reducido a tres componentes, no es así, ya que cada núcleo o cuerpo tiene tres variantes, sumando en total 9 aspectos.

 

Todo contiene todo.- Lo que queda muy evidente para los sentidos físicos, es que existen casi infinitas diferencias en las formas de la materia que va desde un mineral a la complejidad del cuerpo humano. Y aunque no tengamos esa misma apreciación  en lo tocante al nivel sensible y al inteligente en otros reinos de la naturaleza, sin embargo, pueden seguir una misma pauta fundamental desarrollando su manifestación gradualmente en el tiempo. Hasta hace no muy poco pensábamos que los animales no tenían sensibilidad, e incluso, hoy día, el trato que le damos algunas veces, parece afirmarlo. Lo que si queda de manifiesto en el mal trato a los animales es la poca o atrofiada sensibilidad humana. Está comprobado que las plantas reaccionan positivamente a las vibraciones amorosas y a la música. Y si nos referimos a lo inanimado, un trozo de madera por ejemplo, muestra su sensibilidad a los agentes externos, se encoge, se dilata, se humedece y se deteriora con el paso del tiempo. Es una forma rudimentaria de sensibilidad si la comparamos con la inmensa capacidad y especialidad de los cinco sentidos humanos para poder captar su entorno.  relacionarse y responder a su medio. Y de la inteligencia ¿podemos decir lo mismo? Pues si, existe una inteligencia instintiva fácilmente reconocible en los animales, pero también en una planta cuando va buscando el Sol y espacio para expandir sus raíces y una pared por donde trepar. Es más difícil comprobar la inteligencia en el reino inanimado. Aún así, cualquier tipo de materia esta compuesta de un mundo bastante complejo y sumamente ordenado de diferentes niveles de unidades como son las moléculas, átomos y partículas subatómica que interaccionan entre sí, para mantener una forma determinada. Hay por tanto, una inteligencia natural en toda materia que traspasa nuestro sentido de la percepción y capacidades  humanas.

Forma de relación entre las dimensiones del ser humano.- El potencial del 1º recuadro de arriba es común a los tres de abajo englobando en una unidad los tres aspectos del ser que ya vimos: materia, sensibilidad e intelecto que, traducido al ser humano lo definiremos como Cuerpo Físico, Cuerpo Anímico y Cuerpo Espiritual. Estos tres cuerpos comparten cada uno las tres cualidades aunque en proporciones diferentes, que es precisamente lo que los hace diferenciarse unos de otros.

El Alma.- como elemento femenino mediador, magnético e integrador que es, ocupa el cuerpo central y partiendo desde esa base su sensibilidad se va densificando –frecuencia lenta- llegando a crearse un espacio material en donde despliega el gran abanico de lo sensible. Es la sensibilidad de los 5 sentidos más todas las emociones, deseos y sentimientos que posee cada persona en dicho plano Físico. En sentido contrario hacia el nivel del Espíritu, su sensibilidad –frecuencia rápida- se expande aportando la capacidad para percibir y sentir el ser universal. El amor universal sería el producto de la unión del Alma con el del Espíritu. En la religión católica, se dice que María –el símbolo del Alma- es la que hace de mediadora entre el hombre y Dios.

El Espíritu.- También lo podemos enfocar desde la perspectiva del Espíritu y sigue siendo también una visión correcta. El Espíritu en su capacidad inteligente y de visión cósmica va gradualmente densificando su radiación hacia los dominios del Alma, la atraviesa aportando sus cualidades y llega hasta la máxima densificación en el mundo Físico. De la mente universal y global se pasa a la mente concreta y racional.

El Fisico.- Por la misma razón, podemos decir que la materia sirve como base sustentadora y sostenedora para que las cualidades sensibles e inteligentes del ser puedan expresarse, cualidades que las podemos interpretar como inherentes a la propia materia. En el nivel del Alma la materia que la sustenta y sostiene pertenece a una dimensión más sutil, conocida en algunas tradiciones como materia astral alcanzando su máxima sutilidad material al llegar a los dominios del Espíritu convirtiéndose finalmente en la sustancia/madre o sustancia/espacio, (lo veremos más adelante) la que sostiene y sustenta a todo el universo para que éste pueda manifestarse. Tenemos, pues, un ciclo que se completa y que permite comprender la integración de los tres cuerpos del ser humano, en donde cada cuerpo cumple con su cometido, lo que posibilita la expresión del ser personal y del ser cósmico.

Comentarios.- El hombre común nace y normalmente desarrolla las facultades del 1º cuerpo físico, que para su desenvolvimiento en la vida normal, es suficiente. Pero en la medida que su crecimiento interno se va dando, van emergiendo las propiedades del 2º y del 3º cuerpo, conteniendo éstos las mismas facultades básicas (material, sensible e inteligente) que la primera estructura, pero expresadas en otro campo, es otra realidad puesto que en cada nueva conformación se aumenta la capacidad y la calidad sensible e inteligente, mientras que la base material se va sutilizando. Esto permite un mayor radio de acción que posibilita una visión más amplia e inteligente de la vida, una capacidad de hacer y un aumento de la libertad individual. Es decir, las capacidad inteligente de la persona se adecua a cada nivel de manifestación. Si tiene desarrollado solamente el 1º nivel, en vez de una visión universal y de poseer una Razón pura y objetiva de la realidad, su capacidad inteligente y racional para interpretar la vida y los acontecimientos, como también, la lectura que pueda hacer de sí mismo y de los demás, será muy pobre, poco objetiva y condicionada por múltiples influencias educacionales y vivenciales recibidas a partir de la infancia y de su entorno. Mirará la vida por un agujerito.

La energía.- Hay un cuarto aspecto de la realidad, común a todos los demás; el energético o vital: todo funciona en base a la energía, más aún, todo es energía en diferentes estados de condensación. La energía es la que subyace detrás de toda manifestación, siendo como los hilos que mueven los procesos creativos, de transformación, y con ello, las diferentes cualidades sensibles e inteligentes que va emergiendo de la misma materia en la medida que ésta se va elaborando.

El Arquetipo Yin en el judaísmo.- En la religión judía encontramos el arquetipo Yin en La Shekinah o sustancia espiritual, el lado femenino de la divinidad. También, en La Cábala y concretamente en El Árbol de La Vida,  podemos ver una estructura que contiene tres pilares: el lado Masculino, el Femenino y el del medio llamado pilar del Equilibrio pues es el que va contrabalanceando las dos fuerzas Yin y Yang de las columnas laterales.

En el Catolicismo.- las bases del cristianismo encontramos claras referencias a los valores Yin, como apuntamos antes. Lo vimos en las enseñanzas de Jesús y, seguramente en la propia organización y relación de igualdad de los primeros cristianos. También, en el papel preponderante que tuvo María Magdalena según los manuscritos gnósticos y que no ha sido reconocido por los evangelios oficiales.

La figura de María en el catolicismo ha venido a subsanar la falta del aspecto Yin en La Triada divina. Aunque sin pertenecer a la Trinidad, no es una diosa que comparta el cielo con un dios, sin embargo, ha sido de tal forma realzada, que la figura de María fue creciendo con el paso de los años, tanto, que una gran mayoría de las catedrales, basílicas, santuarios, iglesias y ermitas están dedicadas a ella. Igual hombres como mujeres han necesitado del modelo entrañable de lo femenino, del arquetipo del Alma que le habían arrancado, del contacto con una entidad más física, con forma humana y, de poder reencontrar sus raíces en la figura de la Madre. Un Dios abstracto no puede llenar las necesidades anímicas de las personas; es muy difícil amar lo que no se conoce y tan siquiera se comprende. Por esta razón, María, el arquetipo del Alma y de la Madre, de nuestra naturaleza más ancestral profunda, vital y sagrada, enciende pasiones entre la gente porque cubre nuestras necesidades amorosas y de protección. Y si la virgen, además,  es negra -color de lo Yin-, despierta una atracción difícil de explicar, a menos que sea, porque en nuestro interior algo rememora el misterio de la fecundidad, de lo vital, del mundo de lo insondable y, de la magia de la vida. ¿Es acaso una añoranza inconsciente de lo que representaba la antigua Diosa, de la Tierra? El reconocimiento del Alma.

En el Islam.- Cuando intentamos buscar el rastro de la Diosa o del Alma del Mundo, en la religión musulmana, vemos que está velado, al igual que el velo que cubre a sus mujeres. Reconocen a la figura de Maria o Miryam como madre de Jesús, al igual que reconocen a los antiguos patriarcas y profetas bíblicos, pero en su cuerpo doctrinal el arquetipo femenino brilla por su ausencia. Sin embargo, resulta bastante paradójico que en su prohibición de venerar cualquier imagen o representación de Dios, ya que de la Diosa ni siquieran la contemplan, se dirijan inconscientemente hacia un símbolo Yin: la piedra negra -elemento  Tierra-, que se encuentra dentro de la Kaaba -que significa cubo-, y que la resguarda. El cubo es igualmente símbolo de la materia, como asimismo, el color negro de la piedra y de la Kaaba –color Yin-. El punto de culto y concentración es mirando hacia la Meca -dirección horizontal, no vertical-. Por último, postran su frente hasta tocar el suelo. -Tierra-. Es muy significativo que el modelo Yin que excluyen en su concepción de lo divino, es el que les proporciona el estimulo para su peregrinación a la Meca, siendo en torno a la piedra sagrada -como centro magnético-, en donde ellos se impregnan, se supone que de manera inconsciente, de la fuerza Yin.

Bárbara Walker declara en la Enciclopedia de La Mujer de Mitos y Secretos.

La tardía masculinización islámica de la Diosa árabe, Al-Lat o Al-Ilat - la Allatu de los babilónicos - anteriormente se le rendía culto en la Kaaba en La Meca. Se ha mostrado que 'el Alá del Islam' es una transformación masculina de 'la primitiva deidad lunar de Arabia.' Su antiguo símbolo de la luna creciente todavía aparece en las banderas islámicas, aunque los Musulmanes modernos ya no admiten ningún simbolismo femenino conectado con el total patriarca, Alá".

      "La urna de la sagrada piedra en La Meca, anteriormente dedicada a la pre-islámica Triple Diosa Manat, Al-Lat (Alá), y Al-Uzza, la 'Anciana' a quien los hombres de la tribu de Mahoma, los Koreshitas, le rendían culto. La piedra también fue llamada Kubaba, Kuba, o Kube, y ha sido vinculada con el nombre de Cybila (Kybela), la Gran Madre de los Dioses. La piedra llevaba el emblema del yoni, como la Piedra Negra a la cual los votarios de Artemio le rendían culto.

 

  EL MISTERIO DE LA ENCARNACIÓN

 Al sexto mes, el ángel Gabriel fué enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una joven prometida en matrimonio a un varón, de nombre José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando donde ella estaba, le dijo: “Salve, llena de gracia; el Señor es contigo”. Al oír estas palabras, se turbó y se preguntaba qué podría significar este saludo. Más el ángel le dijo “No temas María, porque has hallado gracia cerca de Dios. He aquí que vas a concebir en tu seno, y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado el Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre, y reinará sobre la casa de Jacob por los siglos, y su reinado no tendrá fin”. Entonces María preguntó al ángel “¿Cómo será eso, pues no conozco varón?” El ángel le respondió y dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá; por eso el santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios. Y he aquí que tu parienta Isabel, en su vejez también ha concebido un hijo, y está en su sexto mes la que era llamada estéril: porque no hay nada imposible para Dios”. Entonces María dijo: “He aquí la esclava del Señor. Séame hecho según tu palabra”. Y el ángel la dejó. (Lucas 1: 26,38)

Este acontecimiento bíblico narra la concepción de un dios solar. En los mitos, y las leyendas los dioses solares son el fruto de la unión entre un potencial celeste o Yang (Espíritu), y otro terrestre o Yin (Alma). El factor masculino aporta su semilla divina y fertilizante, depositándola sobre una tierra virgen y receptiva, la cual irá gestando un ser que nacerá con las dos cualidades de sus progenitores: humana y divina. Son los hijos de los dioses y héroes de las leyendas, los cuales vienen a la vida para realizar una gran misión o hazaña.

El factor masculino del espíritu está representado por personajes divinos. En la mitología griega, Zeus, que tenía ganado una buena fama de mujeriego, es un buen ejemplo de cómo se enamoraba de mujeres terrenales y las dejaba embarazadas. Estas a su vez, daban a luz a los héroes o semidioses, también llamados dioses solares.

El alma o factor femenino está representada por doncellas e incluso por mujeres casadas, pero en éstas últimas y en la concepción un dios solar no existía la participación del marido terrestre. Eran embarazos todos en circunstancias extrañas y fantásticas.

Ejemplos de esta inseminación divina la tenemos en el mito de Hércules. Su madre, Alkeme, estaba esperando que su marido Amfitrión volviese de la guerra, pero Zeus se adelantó y haciéndose pasar por su esposo, yació con ella. De ese encuentro nació Hércules

Otro héroe mitológico es Perseo hijo de Zeus y Danae. El padre de Danae Akrisio, rey de Argos, al enterarse por el oráculo de Delfos que moriría a manos de un nieto suyo, mandó encerrar a  Danae e una cámara subterránea para que no la sedujese ningún hombre. Pero Zeus pudo penetrar llegando hasta ella en forma de lluvia de oro a través del respiradero que había en el tejado de la prisión.

El nacimiento del príncipe Gautama (Buda), también está rodeado de circunstancias extrañas, más cercanas al mito que a la realidad. Su madre, Maya, tuvo un sueño en el que un elefante la penetraba por el costado derecho -Ganesa, el elefante sagrado-. Los brahamanes interpretan el sueño´como que Maya tendrá un hijo que llegará a ser Buda. Llegado el momento del nacimiento el niño sale de la cadera derecha de la madre sin herirla.

Vamos a tratar de analizar a través de estas representaciones simbólicas lo que son las bodas entre el Alma y el Espíritu, entre una virgen y su divino esposo y, según diría  S. Juan de la Cruz entre la amada y el amado. Es decir, la unión de los aspectos de la inteligencia transformadora del individuo, junto con una cualidad de pureza de su plano anímico. Como consecuencia de esta interacción surge una nueva conciencia. Este nuevo estado de ser que nace en el individuo es todavía débil, aún niño, por lo cual debe seguir alimentándose y creciendo hasta llegar a desarrollarse y conseguir lo que en el lenguaje espiritual se reconoce como una conciencia de tipo crístico o búdico. Vemos, tanto en la leyenda de Jesús como en la del príncipe Gautama, que ambos llegaron a realizar dichos estados espirituales a lo largo de sus vidas. No obstante, de la forma en que fueron concebidos traían la impronta, el potencial para realizarse según estaban destinados.

Nos centraremos, entonces, en el Misterio de la Encarnación, la leyenda que culturalmente nos es más familiar, e intentaremos analizarlo a través de los elementos simbólicos que conforman la trama del relato.

Maria, el arquetipo del Alma. Etimología.- El nombre de María con el que se denomina a la madre de Jesús no es casual ya que forma un nombre genérico junto con Maia o Maya que fueron asimismo madres de Bhuda, Thot y de Mercurio. Maia proviene de la raíz ma y entre los griego vino a significar nodriza y madre.  En sánscrito el vocablo MA significa el Agua y en el idioma egipcio MA es la naturaleza y la madre eterna. Muchas lenguas del mundo contienen la palabra mamá para designar a la madre. Posiblemente porque el sonido ma, ma sea el primero que emite el bebé.

Si nos reducimos solamente a la letra m, tenemos que es una de las tres letras madres del alfabeto hebreo y significa Agua, el agua de mar y mar es el prefijo de María. Pero no solamente en el hebreo, también en varias lenguas más como en la egipcia, fenicia o griega, la letra m significa asimismo el agua o el movimiento del agua y en todas ellas se la representa gráficamente de una forma muy parecida, es decir como la conocemos en nuestro idioma, como las olas del mar.

Por tanto, tenemos que el nombre de María posee la raíz de madre y está relacionado paralelamente con el el elemento Agua, como origen de la vida. Ya tenemos la primera asociación con el aspecto femenino del Alma/Agua .

La Tierra es el otro componente del Alma. ¿En dónde podemos encontrar, entonces, la relación con el elemento Tierra? En la palabra virgen. Dicha palabra que  proviene del latín Virgo significa doncella y hace alusión a la constelación que lleva su mismo nombre. El símbolo de Virgo guarda mucha similitud con la letra  m. Virgo es un signo de Tierra y está regido por Mercurio -la madre de Mercurio recordemos que era Maia.-. Ya tenemos la combinación de los elementos Agua/Tierra que corresponden al Alma.

Virgen y madre.- Si interpretamos las claves que se esconden detrás de la figura de la Virgen María podemos encontrar un significado muy profundo y bastante coherente con lo que es el proceso interno del ser humano y el papel fundamental del Alma en dicho proceso. Nos han dicho que la Virgen María es virgen y madre al mismo tiempo. ¿Cómo asimilar tamaña incongruencia? Si lo intentamos comprender  desde la visión literal de la biología del cuerpo de una mujer, nunca llegaremos a  entender lo que lleva encerrado dicho mensaje. Las personas creyentes lo aceptan sin más, por un acto de fe y obediencia al dogma. Pero si al Misterio de la Encarnación  se le interpreta desde la perspectiva de María como arquetipo que es del Alma, entonces, se le puede encontrar un explicación muy interesante y coherente y el misterio deja de ser tal para darle paso a una enseñanza muy profunda sobre la naturaleza de todo ser humano.

El significado de Virgo y asociado al elemento Tierra, nos lleva al concepto de una tierra virgen, sin hollar o sin contaminar, y si le añadimos el significado de María nos puede esclarecer lo que encierra este sagrado nombre. Estamos hablando pues, de un espacio interno o sustancia anímica depurada, es decir, que no está atrapada ni encadenada por estructuras erróneas y enfermizas (la doncella no está presa de ningún monstruo emocional), que impidan que el Alma/Tierra produzca los frutos sanos y deseados que debe dar. De esta manera, la figura de la Virgen María simboliza el Alma de la persona que ha hecho su proceso de depuración de las viejas estructuras que la ocupaban y está receptiva y disponible para la siembra de nuevas ideas/semillas. Ideas renovadora y universales que la liberan de su antigua cárcel y la transforma posibilitándola a renacer en un nuevo nivel de sensibilidad, de amor, de sabiduría y de plenitud. Dicho de otra manera, la sustancia anímica de la persona está lo suficientemente sensible y dúctil como para poder recibir y reaccionar positivamente a la incidencia plena del Espíritu y fusionarse con él, o sea: ser cubierta por la virtud del Altísimo

Sobre las vírgenes.- Al respecto podemos traer a la memoria la parábola del Evangelio de las diez vírgenes (Mateo: 25, 1-13). Cuenta que en la noche hallábanse diez vírgenes esperando la venida del esposo. Todas ellas portaban sendas lámparas de aceite. Pero así como cinco de ellas fueron prudentes y supieron llevar el suficiente aceite para mantener sus lámparas encendidas, las de las otras cinco se apagaron por falta de combustible. Cuando llegó el esposo, solamente pudieron ir a su encuentro y celebrar las nupcias, las que portaban las lámparas encendidas mientras que las llamadas necias, el esposo no las reconoció.

Esta sencilla y bonita alegoría nos muestra que el Alma  aunque todavía está en la oscuridad (noche), ha elaborado cierta cantidad de conciencia (luz), producto de las incidencias del propio Espíritu sobre ella. Son destellos de inteligencia y conciencia que tenemos para guiar y conducir nuestro plano sentimental emocional. Pero el Alma debe seguir alimentando la luz de la conciencia (aceite de la lámpara), hasta su total integración con el Espíritu (esposo). Acción que se produce en el 3º nivel del esquema (celebración de las nupcias). La luz de la conciencia debe ser alimentada y mantenida hasta que se consolide en nosotros y se haga una Luz de naturaleza continua, real. Mientras que la conciencia del Espíritu no se cristalize en nosotros (estado crístico) el Alma puede perder la luz y sentirse de nuevo sin poder ver, a merced de los sentimientos encadenantes y de las pasiones destructivas.

Gabriel.- En principio, el ángel anunciador del acontecimiento tanto en el caso de María como en el de Isabel, su prima, es Gabriel. Este ángel aparece también en la Biblia en Daniel; 8:15, 9:21. Le expresa concretamente a Daniel que ha ido a darle inteligencia para hacerle comprender una visión que aquél había tenido. De todo ello podemos deducir que Gabriel pertenece al elemento Aire. Ángel significa mensajero, siendo entonces,  el agente mediador que trae y lleva mensajes.  Dicho de otra manera Gabriel simboliza el medio por el cual la mente humana puede volverse receptiva a una mente universal, de la cual puede ir extrayendo una gran riqueza de conocimiento. En la mitología era Mercurio el dios alado -Aire-, el encargado de llevar los mensajes de los dioses a los humanos de la tierra, es decir de la mente universal a la individual. La mente universal hoy día está reconocida como los campos mórficos -teoria del científico Rupert Sheldrake-, siendo estos bancos de información interactivos con la mente humana.

El escenario.- la cueva del Belén están representados todos los elementos que han compuesto las diferentes fases evolutivas del Alma, y no obstante, estando todos eso símbolos integrados en una totalidad escénica y armoniosa, el foco de atención recae en la culminación del nuevo ser que nace. El niño Jesús. El orden representativo es el siguiente: El alma animal en su doble aspecto femenino/masculino están en las figuras de la mula y el buey. El siguiente nivel del Alma o Alma humana, viene representado por las imágenes del Maria y San José, que es su aspecto masculino.

Lo masculino o parte racional de nuestra psiquis no puede en un momento dado comprender el proceso que está ocurriendo dentro de uno mismo y podemos tender a estar perdidos, planteamos y tenemos dudas hacia adónde realmente nos dirigimos, somos propenso a la desconfianza. Cuando estamos verdaderamente capacitados para comprender una experiencia en su totalidad, es cuando la hemos vivido. Es desde la perspectiva cuando realmente la podemos asimilar por completo, analizarla y explicarla. Mientras, podemos tener chispas de intuición, de revelación, de conexión con algún plano de sabiduría más allá de nuestra mente racional. Es lo que el relato cuenta que le ocurrió a San José. Un ángel se le apareció en sueños, lo tranquilizó y le dijo que el hijo que nacería de María sería fruto del Espíritu Santo.

Por lo tanto, Jesús, no es sólo hijo del Espíritu sino que también lo es de José, como polaridad masculina que es de María. Es más, gracias a que el plano del Espíritu incide sobre el Alma es por lo que ambos aspectos: masculino/femenino de    ésta última pueden unirse para crear algo nuevo en otra dimensión, porque están enriquecidos con la energía, los valores y la información del plano espiritual.

Finalmente, vamos a puntualizar el párrafo en el cual el ángel le dice a María:”El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá”.  Hay que distinguir dos aspectos de esta concepción; primero: la unión que se va a dar entre el Alma receptora y la fuerza emisora del Altísimo –Espíritu-, y en segunda lugar: lo que es el acto en sí de la cobertura: la acción del Espíritu Santo tercer elemento de la Trinidad, la fuerza vital y creadora que se genera de la unión de los contrarios, por lo cual la sustancia madre del Alma, recibe en su seno la semilla celestial iniciándose una gestación que dará un fruto. El que será llamado el Hijo de Dios, Jesús el Cristo, el tercer cuerpo del Arcano XXII, El Loco. El que su reinado no tendrá fin. La materia del Alma mortal se ha cubierto de inmortalidad.

Ejercicio.-- Buscar algún texto en donde aparezcan los términos Alma o Espíritu y analizarlos bajo las perspectivas dadas en este tema.

Nota: Existe un trabajo más completo enfocado sobre el proceso y desarrollo de la relación entre el Alma y el Espíritu en el ibro: “De la mano de El Loco”

Tema 7)  PROCESO DE FERTLIZACIÓN DE LA TIERRA  Y LOS 4 ELEMENTOS

Otra manera de comprender la función e interrelación de los 4 elementos de la Tradición es a través de la observación del proceso de fertilización de la tierra. En la oscuridad de sus entrañas es en donde se va a producir el fenómeno de la gestación de los frutos que ésta va a dar. Pero la tierra para llevar a cabo sus facultades fecundadoras necesita de la humedad del agua y ésta no puede mojar la tierra a menos que caiga en forma de lluvia. Es cierto que por medios artificiales mediante canales y riegos de otros tipos en donde interviene la técnica, se pueden regar las tierras para que produzcan sus cosechas. Pero en esta breve exposición, nos vamos a limitar a la vía natural o propia de los cuatro elementos sin intervención de los mecanismos  y tecnologías hechas por el hombre.

Veamos: el agua sobre la corteza terrestre se encuentra casi al mismo nivel de la tierra, e incluso, a veces, más profunda que ésta, por lo cual, tiene muy pocas posibilidades de fertilizarla a menos que se produzca su evaporación mediante el calor del Sol, y ascienda a través de la atmósfera, a una determinada altura en donde se condensa en forma de nube, volviendo a caer sobre la tierra para humedecerla y así, ésta pueda realizar su labor fecundadora.

Ejercicio.-

Conociendo como ya debemos conocer el significado interno de los 4 elementos, extrapolar el proceso de fertilización de la tierra a la naturaleza interna del ser humano. Utilizar la mente analógica y explicar cómo se produce la articulación de su autodesarrollo por medio del juego de dichos elementos. Por ejemplo: ¿Qué significa internamente la relación que se establece en la naturaleza entre el Aire y el Agua? ¿Qué misión lleva a cabo el Fuego con respeto al Agua? ¿Qué medio utiliza para ello?  Etc...

Tema 8)  PATRONES NATURALES Y CULTURALES - Matriarcado y patriarcado.
 

Diferencias biológicas de género.-

Hombres y mujeres compartimos prácticamente la misma genética, pues de los 23 pares de cromosomas que tenemos en común, solamente el par que marca la identidad sexual (X X para la mujer y X Y para el hombre),  establece esa desigualdad que, comparada con la estructura física y orgánica del cuerpo, puede ser menos de un 10%; pero, no obstante, se transforma en algo tremendamente visible y patente en dicha realidad física.

No solamente nuestras anatomías como género son asimétricas sino que también ocurre algo similar en las proporciones de nuestras sustancias químicas. Tanto mujeres  como hombres poseemos los mismos tipos de hormonas, pero la diferencia está en la proporción de dichas cantidades. Por ejemplo, la mujer posee más cantidad de estrógenos, la llamada hormona femenina, mientras que la hormona masculina de la tetosterona abunda mucho más en el hombre. Estas diferencias imprimen unas tendencias de carácter y comportamiento que nos marcan y nos distinguen genéricamente.

En su reciente publicación: “El cerebro femenino”, la autora y científica Louann Brizendine hace una exposición de nuestras diferencias biológicas que esclarecen muchos modelos de conducta entre hombres y mujeres. No solamente somos afectados por las proporciones hormonales, las cuales nos otorgan respuestas y reacciones distintas ante la vida, sino que la anatomía del cerebro también difiere. Veamos: mientras la zona cerebral relacionada con los vínculos afectivos –Agua-, es mayor en las mujeres; la zona que tienen que ver con la conducta sexual y la tendencia hacia la agresividad  y la competitividad (Fuego), es mucho más amplia en los hombres.

No tiene validez querer argumentar, como suele hacerse, de que hay muchas mujeres agresivas y hombres muy sensibles; indudablemente que los hay, pero la proporción que se da de dichas características entre ambos géneros marca la gran diferencia. Suponiendo que estadísticamente haya un 25% de mujeres con la fuerza física y la agresividad notablemente desarrollada, que ya es un porcentaje bastante alto, el otro 75% mostraría en su conducta un patrón Yin. Ocurre estadísticamente lo mismo en cuanto a la sensibilidad del hombre.

Existen planteamientos acerca de los orígenes de nuestras desemejanzas a partir de cuando éramos una sociedad recolectora-cazadora, en la que los hombres tenían que salir de caza para matar y procurar alimento desarrollando con ello, las cualidades idóneas para tal fin: fuerza física y violencia. Pero con ello, se bloqueaba la zona sensible del cerebro, para poder así desvincularse afectivamente de las presas que mataba. En cambio, las mujeres se quedaban para la cría y cuidado de los hijos, como para la recolección de raíces y plantas. Eran otros  parámetros de conducta y de hacer laborioso que irían, con el paso del tiempo, adecuando nuestros cerebros a esos quehaceres. Hay que aclarar que estos repartos en el trabajo no estaban asociados a valoraciones de género.

Resulta curioso, al respecto, como los nervios ópticos se han especializado de distinta manera tanto en el hombre como en la mujer. Ésta tiene más desarrollada la visión periférica o global. Los bastones son conjunto de células repartidas uniformemente por toda la periferia de la retina, lo cual permite una visión abierta o de conjunto, puesto que la mujer tenía que vigilar varias cosas al mismo tiempo: los hijos, buscar alimentos por el entorno y la protección de la vivienda ante posibles peligros. Por lo contrario, el hombre tiene más desarrollada una visión concéntrica, en forma de células llamadas conos que se concentran en un pequeño punto de la parte central de la retina. Esto le permitía poder focalizar su mirada en la presa, distinguirla a largas distancias, no perderla de vista y, como consecuencia,  su visión se agudizaba en una sola dirección, supeditando la visión periférica para que ésta no le distrajese de su cometido. Las funciones contrapuestas de los bastones y conos se corresponden con la especialización de los lados derecho e izquierdo del cerebro.

¿Entonces viene nuestra conducta determinada desde el útero o es producto de una socialización?

En el año 2008, la doctora Gerianne M. Alexander de la Universidad de Texas realizó un experimento en el que sometía a niños de un año a dos estímulos visuales: un camión de juguete y una muñeca. Los niños se estimularon ante la vista de un camión y las niñas ante la imagen de una muñeca.

En experimentos parecidos, los niños prefieren juguetes que pueden ser lanzados al espacio y que promueve juegos duros y móviles y las niñas se inclinan por juguetes propios de niñas.

Existen objeciones que dicen que ya a esa edad los niños pueden haber sido estimulados con juguetes según su sexo, por los propios padres y haberlos condicionado posteriormente en sus preferencias.

Aún así y todo y para salir de dudas unas investigadoras del City University en Londres y de Texas A&M University, presentaron a unos monos del género Cercopitecos una selección de juguetes, incluyendo muñecas de trapo, pailas, pelotas, y camiones. Los machos jugaron con las pelotas y los camiones, las hembras con las muñecas.

La conclusión a la que llegaron los investigadores es que se sale del útero con algunas diferencias cognitivas ya construidas según sexo y no es el producto de una determinada socialización. Esta tendencia natural no excluye para que una determinada educación pueda afianzar  dichas tendencias naturales o bien abrirse en el aprendizaje de otras opciones diferentes. Esa es la gran ventaja del ser humano en su flexibilidad para enriquecerse y ampliar sus posibilidades. Las diferencias Yin-Yang tienen, entonces, un porcentaje natural y proveniente de un nivel de realidad más allá de lo humano, emergiendo de una génesis universal.

Desde una perspectiva integral tenemos que plantearnos que todo está en todo aunque no en la misma proporción. Si nos remitimos a la naturaleza, el oxigeno, por ejemplo,  no es solamente patrimonio del elemento aire, está presente también en el agua y en la misma tierra, pero en donde encuentra más su identidad es en su propio nivel como elemento aire o gas en la atmósfera. Por otro lado aunque el mundo de lo sólido, de las formas y de las estructuras son muy evidentes en el elemento tierra, también es el elemento tierra como estructura molecular la base de las moléculas del aire, pero no es lo que se evidencia a simple vista.

Por consiguiente, si aplicamos esta observación del funcionamiento de la naturaleza a culturas especializadas en un modelo Yin matriarcal o en un modelo Yang patriarcal, llegamos a la conclusión de que ninguna de las dos tendencias culturales nos tiene que indicar, necesariamente, la ausencia de su elemento complementario. Pero puede ocurrir dos cosas: que dentro de un sistema cultural todos los elementos estén presentes pero no en la misma proporción, con lo cual el sistema muestra una tendencia a funcionar con los elementos que les son más propicios ya sean estos Yin o Yang; tiñendo a dicha cultura de las características propias de los elementos dominantes. Pero también se puede dar las circunstancias de que los cuatro elementos existan en proporciones parecidas en un modelo cultural, sin embargo, la función de algunos de sus elementos no es valorada o destacada en la misma medida que las de su complementario y con esto nos metemos de lleno en las valoraciones hechas por la mente humana. Es el caso del modelo patriarcal que para imponerse sobre su complementario Yin ha tenido que desvalorizarlo, ridiculizarlo e incluso demonizarlo.

Hemos visto cómo el universo se ha ido especializando en comportamientos Yin y Yang en cualquier nivel emergente dentro de su recorrido evolutivo. Consecuentemente el ser humano no puede ser una excepción, siendo éste la máxima complejidad estructural que hasta ahora conocemos que el universo haya creado. De modo, que la dualidad universal adquiere en el nivel humano una gran riqueza de matices y comportamientos, frutos todos ellos, de los niveles que le precedieron en la evolución. En principio, cada persona posee un potencial que se expresa fundamentalmente por medio de dos cualidades que son complementarias y con las cuales interacciona para su desarrollo y realización. Estas cualidades representadas en los elementos de la tradición, ya hemos visto que son –simplificándolas-, de naturaleza sensible (Yin), y pensantes (Yang), siendo el cuerpo físico el que posibilita la expresión de dichos potenciales a través de todo un sistema nervioso de sinapsis y redes neuronales. Tan es así, que se podría decir que cada pensamiento o sentimiento tiene su propia identidad química, yendo inevitablemente unidos como las dos caras de una moneda, por lo que cada pensamiento lleva asociado bien una sensación, emoción o sentimiento y viceversa. Ahora bien, hay personas sin distinciones de sexo que tienden por naturaleza a vivir en un mundo de sensaciones físicas y de desarrollo corporal como es la danza y el atletismo; otras suelen desarrollar más las relaciones afectivas y sentimentales. Hay quienes viven más en su parte mental e intelectual y se llenan de datos, y a otras, les gusta vivir en el mundo de la acción, la conquista y la aventura. Todo ello es natural siempre que sea por propia tendencia y elección de la persona y, también, mientras no se descuiden -para el propio desarrollo y enriquecimiento- los otros aspectos que se deben naturalmente actualizar en la proporción adecuada del potencial que traemos de nacimiento. Los sabios chinos creían que las personas pasaban durante su vida por etapas, tanto Yin como Yang; por consiguiente, adjudicarle un papel limitado a las personas en base a su sexo, es producto de una cultura rígida, limitada  y de muy poca sabiduría.

Las diferencias de género Yin-Yang son, por lo tanto, naturales y provenientes de un nivel de realidad más allá de lo humano, emergiendo de una génesis universal.  Ahora bien, es importante tener un cierto conocimiento que nos posibilite una perspectiva más amplia y comprensible de lo que ha sido la trayectoria humana y su evolución a lo largo de milenios y, conocer, por ejemplo, cómo la civilización patriarcal ha contribuido a que ciertos patrones de conducta Yang, hayan sido supervalorados,  e incluso magnificados a costa de los valores complementarios Yin.  Estos últimos, han sido ignorados en el mejor de los casos, y en el peor, han sido subvalorados y despreciados. Por consiguiente, se ha ido creando un desequilibrio de la dualidad, de la que todos, tanto mujeres como hombres, estamos pagando las consecuencias. Las diferencias entre género que son necesarias y enriquecedoras para las relaciones humanas no significa una preferencia y desigualdad entre las partes, en cuanto al reconocimiento social, en el aspecto económico, en el trato hombre-mujer y en los derechos ante la ley.

El intento, pues, de este tema, es saber distinguir lo que le es propio al ser humano en sus diferencias naturales de género Yin-Yang, y lo que son unas estructuras desequilibradoras que crea situaciones patológicas en una determinada cultura por el dominio de una de las partes y sumisión de la otra. Recordemos el punto F del análisis del símbolo yin-yang del Tema 1, que dice lo siguiente:

 Si una de las partes aumenta es a costa de su complemento que mengua. Para que esto no ocurra, debe darse una interacción o equilibrio dinámico que  origine en la dualidad un movimiento creativo y armonioso. Si se produce un desequilibrio entre las partes, porque una prevalezca sobre la otra, el sistema se empobrece y puede  acabar degenerándose. Aunque el desequilibrio no es sino algo circunstancial, ya que cuando uno crece en exceso fuerza al otro a concentrarse, lo que a la larga provoca una nueva reacción y transformación.

 

CICLOS NATURALES

Veámos el paralelismo existente entre la historia personal y la historia colectiva o de la humanidad

 

            YIN                                                         YANG                                                      YIN/YAN

MODELO MADRE                                MODELO PADRE                                MODELO COMPLETO

Bebé-niño                                                 Juventud                                                   Madurez
Protección hogar                                      Salida del hogar                                         Retorno al hogar
1º aprendizaje                                           Aprendizaje en la vida                                Sabiduría    
Pre-personal                                             Personal mente/ego                                   Transpersonal

Cultura Matriarcal                                 Cultura Patriarcal                                  Integración cultural

Las raíces, sentido pertenencia grupal       Pérdida de las raíces, individualismo          Reconocimiento de las raíces
Integración inconsciente                           Consciencia del yo - Diferenciación            Integración consciente con la totatalidad                                                                                                 

¿Por qué es antes el modelo madre? Porque biológicamente es el estado básico e integrador de la vida de dónde surge, posteriormente, la diferenciación y especializaciones a través de lo Yang.  Ejemplos:

1) El cromosoma X es de base femenina mientras que el cromosoma Y produce una alteración y diferenciación de dicha base femenina, potenciándose las características masculinas. Si el feto es de un niño su diferenciación comienza hacia las ocho semanas de embarazo con la primera afluencia de la testosterona en el futuro sexo del bebé. Mientras no se produzca dicha influencia hormonal, el cerebro y los genitales poseen la configuración común del todo femenino, o sea, no se diferencia del feto de una niña.

2) El Hemisferio derecho considerado preferentemente como femenino en relación al izquierdo como masculino, siendo el primero como el hermano mayo de éste último. En el feto humano cuando el hemisferio derecho  está en proceso de maduración, el lado izquierdo, empieza a desarrollarse. Tiene su razón ya que el lado femenino está en relación con las necesidades e instintos derivados de las primera etapas de la evolución.

3) Las células del ojo llamada bastones son más abundantes en las mujeres que en los hombes, estando especializadas para la visión nocturna y periférica. Requieren muy poca luz para trabajar, pero no son capaces de proporcionar una visión detallada y de color. Los conos con más profusión en los hombres sólo están estimulados por la luz muy brillante. Sin embargo, son responsables de la visión en color y de la riqueza del detalle. Los bastones se desarrollan antes en el bebé que los conos de desarrollo posterior.

4) Las mitocondrias es una genética puramente femenina independiente de la genética del núcleo de la célula ya que posee su propio ADN  mitocondrial el cual se reproduce por sí mismo. Las mitocondrias son orgánulos celulares que se encuentran flotando en el citoplasma de la célula. Son las encargadas de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular. Es decir, cumplen la función maternal de nutrir energéticamente al cuerpo celular. Cuando una célula se divide, las mitocondrias se reproducen con independencia del núcleo. Las dos células hijas formadas después de la división reciben cada una la mitad de las mitocondrias. Cuando el espermatozoide fecunda al óvulo, sus mitocondrias quedan fuera del huevo. El cigoto fecundado hereda sólo las mitocondrias de la madre. Esta herencia materna crea un árbol familiar que no se ve afectado por la recombinación de genes que tiene lugar entre el padre y la madre. .

5)  La mujer da la vida y nutre sin distinciones lo mismo a hijos que a hijas.

Etapa Bebé: Nacemos en los dominios naturales de la Gran Madre como especie humana y de la madre/mujer como bebé. En los primeros meses de vida del bebé, éste no tiene consciencia de “ser” separado de su madre. Todo es madre, al igual que la humanidad en sus inicios. Influencia del hemisferio derecho.

Niñez:  Aunque el niño-a vive en el mundo emocional de la madre no ha roto el cordón umbilical con ella pero la autoconciencia como ser separado va deviniendo en la medida en que va reconociendo los objetos como algo independiente de si mismo. Influencia del Hemisferio Izquierdo.

Etapa verbal: Posteriormente con el uso de la razón sobre los 7 años, el niño-a entra en el aprendizaje de la lectura y escritura – más desarrollo del hemisferio izquierdo-, y así, el niño-a va poco a poco alejándose de los dominios maternos y entrando en el desarrollo de su personalidad o mente-ego, que es de dominio del padre o Yang.. Inicio del proceso de individualidad. La necesidad de un padre impulsor en la vida.

Pubertad: Necesidad de autoafirmación Se aleja y se rebela de los patrones familiares para establecer su propia identidad e individualidad independiente  de la de sus padres. Odio/amor hacia la madre. Inicia el proceso de su individualización y necesidad de reconocimiento como ser distinto al resto de los humanos y de sus propios padres en la edad de la pubertad.

Adultez:  Experiencia de la maternidad y paternidad. Reconocimiento y agradecimiento de la madre y del padre como dadores de lo que en su día presente ha llegado a ser.

Madurez-Vejez: La experiencia y la sabiduría de la vida. Las máscaras del ego se van resquebrajando. El abuelo y la abuela En lo que respecta al hombre éste va perdiendo testosteronas y se vuelve más tierno, más comprensivo y compasivo. En las tradiciones chamánicas el consejo de los anciano-as son los que asesoran, tutelan  y resuelven los problemas de la comunidad. Corresponde a la etapa de integración de los dos hemisferios.

En esta última etapa si la persona ha seguido un proceso de maduración interna, entonces logrará reunir suficiente consciencia para darse cuenta de la realidad integradora de la que forma parte -unión de su parte Yin con su parte Yang-, del paso del ser individual al ser universal. Será una persona iluminada porque entra conscientemente  en el estado  de la 3ª etapa.

Pero si la persona no se ha desarrollado internamente y no ha hecho un trabajo de integración de su potencial Yin/Yang, si no ha integrado lo individual con lo universal irá envejeciendo preguntándose ¿quien soy, de dónde vengo y hacia donde voy? Esa pregunta se la hace quien no ha retornado a sus raíces y se halla perdido en la vida. Este tipo de persona y en la medida en que va perdiendo, por la edad, la fuerza de la máscara del ego, reaparece de nuevo el niño-a que dejó aparcado y que nunca dejó de ser, ya que no desarrolló una madurez interna, Se puede producir, entonces, una regresión y su comportamiento no difiere mucho de la niñez. En un estado más avanzado de deterioro, se puede entrar en una demencia senil. Dichas  personas al final de sus días desean retornar inconscientemente a los dominios maternales, pues es frecuente que pidan con insistencia volver a su “casa”, al hogar que les vio nacer y reclamen una y otra vez la presencia de su madre.

 

Los 4 elementos de la naturaleza, funciones moleculares y estructuras sociales
En el esquema que viene a continuación y en primer lugar se presenta las características de los 4 elementos de la tradición, su equivalencia con los diferentes estados de la materia y con el comportamiento molecular de la misma. A continuación estas funciones básicas de la materia se extrapola a la realidad humana y como se puede comprobar resulta muy notable las posibilidades de comprensión que se dan del comportamiento humano y social cuando lo interpretamos bajo esta visión de las leyes físicas y de la sabiduría tradicional.

Es necesario volver a repetir que en dichos patrones de la naturaleza no existe un elemento superior o inferior en un sentido cualitativo, sino funciones especializadas y todas necesaria que intervienen e interactúan para el equilibrio y buen funcionamiento del sistema, sea de la propia naturaleza, de la fisiología humana, del comportamiento individual,  de relaciones  y del colectivo o social.

Otra cuestión muy distinta es la sobre valoración que se haya dado a las funciones Yin como Yang en una determinada cultura, debida a las influencias cíclicas de la época sea Yin o Yang. Es posible que cuando se vean las diferentes especializaciones de los elementos, algo se nos mueva por dentro debido a las influencias tan partidarias, tan poco objetivas e integradoras a la que hemos estado expuestos como seres humanos, durante milenios. Pero ahora son tiempos de integración,  ese es el reto.

 

 

 

                                                            YIN                                REALIDAD MOLECULAR                     YANG

                                 TIERRA                           AGUA                                                               AIRE                             FUEGO

                               Estado sólido              Estado líquido                                                      Estado gaseoso               Materia ígnea-Sol
                               Interacción fuerte        Interacción media                                                   No interacción *             Transformación

                                                           YIN                                    REALIDAD HUMANA                           YANG

                            Estructuras Físicas        Relaciones empáticas                                                 Transmisión ideas            Desestructurador*   
                            Realidad tangible*         Realidad sensible                                                        Realidad pensante           La acción                     
                            Objetos y cosas            La adaptabilidad                                                         Conceptos/ideologías       La  pasión
                            Resistencia/Conserv.     Receptividad                                                                   Empuje /conquista de nuevos espacios

                                                           YIN                 CARACTERISTICAS GENERALES                       YANG

                           Estructuras horizontales. Igualdad*                                                                    Estructuras verticales. Jerarquía
                           La naturaleza, lo inmanente                                                                                Lo Trascendente
                           Procreación, sustento/nutrición                                                                          El guardián/protección/defensor
                           Raíces /sostenimiento, crecimiento interno.                                                        Crecimiento hacia afuera, lo que se ve             
                           Fuerza gravedad, atracción, el centro, lo íntimo                                                  Fuerza expansión, la periferia, lo públic
                           Lo de abajo, mundo de las formas                                                                     Lo de arriba, mundo de la abstracción          
                           La magia, lo lúdico y sensual                                                                             Los conceptos e ideologías                                          
                           El espacio, las imágenes                                                                                    El tiempo: lineal y cíclico*

 

COMENTARIOS.-

* La no interacción de las moléculas presentes en el aire viene por su tendencia a expandirse lo máximo, a ir hacia fuera y ocupar todo el espacio posible. Lo mismo ocurre con el Fuego, como tendencia Yang. La Tierra, sin embargo, se amplia atrayendo hacía si, hacia el centro, formando enlaces con otras partículas. Es integradora en relación al movimiento individualista de expansión de las moléculas del aire.

Realidad tangible.  Así como la realidad física la podemos tocar, medir y pesar, nadie puede tocar una idea, tampoco un sentimiento, pero se percibe más claramente el sentimiento pues lo podemos detectar en los gestos y expresiones cuando una persona se enfada o está alegre. Pero el pensamiento en sí es tan indetectable a primera vista como el aire en un recipiente.

* Estructuración/desestructuración.- Es nuestro potencial en plena activación. Representa la pasión, la fuerza y  el ímpetu que ponemos en las cosas. La lucha y la vehemencia por la consecución de algo. El poder arrasador y destructor. El Fuego con su aliado el aire es expansivo al máximo. Lo puede destrozar todo, Sin embargo el agua y la tierra lo apaga. En su aspecto más trascendente es el elemento transformador y purificador de lo que ya no sirve, de las formas caducas para  una regeneración de las mismas.

* Estructuras horizontales y verticales.- Resulta muy aclarador la definición que se hace al respecto en el Seminario de Teoría Administrativa de la Universidad de Colombiana

Las relaciones horizontales son aquellas cuyas funciones no son esencialmente las de pasar órdenes a los niveles bajos o pasar información a los de arriba y cuya naturaleza y característica no están principalmente determinadas por el hecho de que un elemento es superior al otro en la estructura de la organización.
La función de las relaciones horizontales es facilitar la solución de los problemas que surgen de la división de trabajo. Su naturaleza y las características están determinadas por los participantes que tienen subojetivos organizacionales diferentes, pero actividades interdependientes que necesitan entremezclarse.

La mayor parte de los organismos son elaborados para subrayar la jerarquía vertical y las relaciones superior y subordinado. Muy pocos de ellos indican interacciones horizontales, unidades e individuos aproximadamente en el mismo nivel.

 Ejemplo de ellos son las redes neuronales y la información en la red Internet

Posiblemente una estructura jerarquizada de poder y mando como suelen ser  las religiones, los sistemas militares, la política y en general las empresas públicas, posiblemente se tenga que imponer dicha disciplina para contrarrestar el excesivo individualismo de un sistema patriarcal que al no tener tan desarrollada las capacidades sensibles de relación, capacidad de ayuda y solidaridad con el otro,  necesita de una autoridad que imponga las normas de convivencia. E incluso en el hogar existe el cabeza de familia como autoridad suprema de la familia. El modelo horizontal a menos que se halle sometido o adaptado a un modelo patriarcal, su naturaleza es la de funcionar en red y no jerárquicamente. Esta forma de orden puede resultar un tanto caótica y desorganizada a los ojos de una estructura jerarquizada.

Pero este análisis no sería objetivo si no mencionara un funcionamiento piramidal en la propia naturaleza. El ejemplo es la organización del propio cuerpo humano y del universo. No obstante eso no indica una jerarquización de superior/inferior ni de mando/sumisión propio de las estructuras jerárquicas patriarcales. Es, al contrario, un modelo de especialización y de sinergia para el buen funcionamiento del sistema en general. Cada célula del cuerpo tiene su propio orden de funcionamiento e interactúa con el conjunto del cuerpo.

El tiempo lineal y cíclico.-  Del paso del tiempo es responsable nuestro Hemisferio Izquierdo –Yang. Sin embargo, y a su vez el tiempo se subdivide en Yin o tiempo cíclico o circular y en Yang, tiempo direccional o secuencial. Aunque se repitan las estaciones o los días y noches, siempre avanzamos en una dirección temporal. El tiempo es historia.

 

Cultura Yin o el sentir matriarcal de la vida.-

Antes de echar un vistazo a las formas y costumbres de los antiguos pueblos matriarcales es conveniente aclarar que con el término “matriarcal” no se designa a una sociedad en donde la mujer es el sujeto dominante y el hombre el sujeto dominado, como ha venido ocurriendo con los modelos de sociedades patriarcales. Con el término matriarcal se pretende señalar una forma de convivencia, cuya organización, prioridades, valores y simbologías eran bastante diferentes a los que conocemos como civilización jerárquica y androcéntrica. En el Paleolítico, bajo la influencia de la Gran Madre, las tribus de cazadores-recolectores se organizaban bajo un sistema de igualdad, es decir, en base a relaciones horizontales. La persona que dirigía al grupo podía ser indistintamente de cualquier sexo ya que tanto los hombres como las mujeres contribuían con su aportación de alimento para la comunidad, aunque para el recabo de dicho alimento utilizasen medios y formas diferentes, lo cual, no sentaba ninguna discriminación entre sexos. La cuestión es que no se daban distinciones jerárquicas entre género. Además, en el sistema matriarcal, tanto los hijos como las hijas eran bienes comunes, siendo la propia comunidad la responsable de los niños. Posteriormente, en el Neolítico, (8.000 a 3.500 a.c.) y de los datos que se tienen de los asentamientos matrilineales (línea de sucesión por vía materna), que existieron en la antigua Europa y Oriente Medio, los tipos de sociedades eran igualmente igualitarias, siendo su máxima expresión cosmogónica la Gran Diosa.

Esto se debe a que el arquetipo Yin estaba establecido como base de una forma  de percibir la vida que marcaba unas pautas de convivencia igualitaria tanto para hombres como para mujeres. Sabemos que el modelo Yin, posee características de identificación con el grupo (Tema 1). Es la facultad para crear lazos con el entorno y esto se traduce como que el sentir de esos pueblos remotos era la de pertenencia a una entidad común, ya que todavía no se había desarrollado el sentido individual o autoconciencia separada del entorno que es propia del ego-mente. Esto vendrá  posteriormente con el modelo patriarcal. Este sentir de pertenencia llevado a un nivel  trascendente, implicaba la integración con la naturaleza cuyo símbolo supremo era la Gran Madre, principio biológico y sustentador de la vida. La Madre Tierra como una proyección universal de la fertilidad a imagen y semejanza de la mujer y de la fecundidad de la misma tierra. Es decir, se crea en el imaginario colectivo que da origen al mito y a la deidad, una entidad que recoge y simboliza toda una forma de funcionamiento y de sentir de aquellas antiguas culturas.

Ken Wilber en su libro “Después del Edén” hace una distinción entre la Gran Madre Tierra y una evolución de ésta, en la figura de la Gran Diosa. La primera pertenecería a una etapa más temprana o paleolítica, donde la vida rondaba en torno al abastecimiento de las necesidades primarias del día a día y, en donde la mujer estaba ligada a la tierra por su labor en la recolección de raíces, plantas y frutos. Gracias a ese contacto continuo en el rastreo de alimentos, se le debe -a la mujer-, el descubrimiento de la agricultura (8.000 a.c.), lo cual supuso un cambio decisivo y revolucionario en la organización de la vida social. Entramos, entonces, en el Neolítico junto con el culto a la Gran Diosa. Se establece definitivamente el sedentarismo en las tierras fértiles y con ello la construcción de poblados y asentamientos matrifocaless. Estos poseían sus propios sistemas de almacenamiento de alimentos, cuyos excedentes lo utilizaban para el intercambio y el comercio, junto con los objetos y piezas de artesanía. La Madre Tierra representaba a la vida biológica y a la naturaleza en sus necesidades más primarias, la cual como una nodriza alimentaba a su prole. Sin embargo, la Gran Diosa del Neolítico suponía un paso más avanzado en la evolución humana, una cultura más trascendente en cuanto a su proyección del espacio, del tiempo y de la materia. Una Diosa de donde surgía toda la creación y la  vida en el universo.

Los pueblos mediterráneos del Neolítico y del Medio Oriente, no eran pueblos guerreros La explicación está en que una cultura eminentemente agrícola y sedentaria basada según un modelo Yin de funcionamiento –Agua Tierra-, se desarrollaba en base a la producción, conservación, socialización y repartición equitativa de los bienes. Asimismo la capacidad de fecundidad femenina era asimismo reconocida y exaltada en grado supremo, como lo muestran los hallazgos en toda esas zonas de miles y miles de estatuillas de mujeres con vientres, pechos y genitales prominentes, siendo, por tanto, el culto a la fertilidad uno de los máximos valores de aquellos pueblos matrilineales. Esta valoración del cuerpo como fuente de creación iba paralela con el sentir de la sensualidad de la vida y el goce de los sentidos. En aquellos tiempos, el sexo no era un tema tabú como lo ha estado y sigue estando en las sociedades androcéntricas. Es comprensible, por consiguiente, que el sentido de la guerra sistematizada como ocurrió con la llegada del patriarcado, motivada por el afán de expansión y conquista de nuevos territorios y el dominio sobre los pueblos invadidos, no era una cuestión de primera necesidad, ni siquiera de interés para aquellos habitantes del Neolítico. Se demuestra por estudios arqueológicos, el hecho de que las poblaciones no estuvieran amuralladas y que no contasen con ejércitos organizados como ha venido ocurriendo y sigue ocurriendo con el patriarcado. Por ejemplo, en el  Museo de Heraclio en Creta* cuenta con más de una veintena de salas dedicadas a los hallazgos arqueológicos encontrados en los territorios en donde la cultura minoica floreció. Están abarrotadas de todas clases de utensilios para las faenas agrícolas y la vida doméstica, como también, bellos y refinados objetos de artesanía destinados a la decoración del hogar y al culto a la Diosa. No hay indicios, pues, de que en esa esplendorosa y refinada civilización cretense hubiese instrumentos bélicos o algún tipo de signo que delatara a un pueblo eminentemente guerrero. Como, asimismo, resulta sorprendente que los principales motivos en las pinturas murales de los palacios minoicos, fuesen rituales, ofrendas de frutos y de juegos, como el salto del toro, protagonizados tanto por hombres como por mujeres, ornamentaciones con temas florales y de animales.

 

   

                                                      

La naturaleza, la tierra, la producción, la reproducción, la horizontalidad como igualdad, la identidad grupal, la repartición del trabajo y de los bienes, la paridad de sexos, la sensualidad de la vida, la sexualidad, el tiempo cíclico, la fertilidad, son todos ellos valores de la cultura matriarcal.

Se suele asociar a la mujer con la naturaleza y como contraste al hombre con la cultura, refiriéndonos en este caso a la cultura meramente intelectual. Esta comparación no es del todo correcta pues, aunque las mujeres por el hecho de serlo están preparadas biológicamente para ser madres, así como los hombres su constitución corporal les hace físicamente más fuertes que a las mujeres; sin embargo, no podemos afirmar que el hombre por su propia naturaleza posea innato el don de la cultura y de la intelectualidad. La cultura es algo que se va adquiriendo a través de la educación y no es una cuestión de género. La posee quien ha tenido la posibilidad de tener acceso a ella, séase hombre o mujer y, es evidente, que la sociedad patriarcal ha vetado el paso a ésta última a la formación y al desarrollo del intelecto, hasta hace bien poco. Por lo tanto, asociar la cultura con el hombre, por lo menos, hoy día, es una incongruencia. Entonces, detectamos fácilmente una diferencia entre los atributos naturales y los adquiridos por una formación posterior, dentro de un determinado modelo de sociedad. En todo caso, hay que distinguir tanto a la mujer y al hombre como sujeto, de lo que es una simbología matriarcal o patriarcal que trasciende lo personal, y que afectaba y sigue afectando a todo el grupo social. Las dos modalidades culturales han ejercido su influencia tanto en los hombres como en las mujeres, aunque al género femenino -en una estructura jerárquica y patriarcal-, le haya tocado el rol del sometimiento y, por consiguiente, su sensibilidad y su concepción del mundo se haya tenido que condicionar a través del modelo dominante androcéntrico. Entonces, podemos decir, que en el matriarcado la unión con la naturaleza era algo sagrado y que con el advenimiento del patriarcado, la naturaleza pasó a un segundo lugar e incluso desvalorizada como algo inferior en pro del incremento del intelecto, de la razón, y de la mente abstracta.

 

Sentido Yin y Yang del tiempo.-

El sentir del tiempo de los pueblos matriarcales tuvo que ser muy diferente a como lo vivimos en la civilización patriarcal. Era un tiempo redondo o cíclico, es decir, un tiempo recurrente y aunque la naturaleza moría y renacía cíclicamente, el tiempo en sí era indefinido. Supuestamente, no se tendría que vivir con la sensación de que había que llegar a algún sitio, no existiría la visión de futuro en el sentido de la preocupación de tener que llegar a alcanzar alguna meta o conseguir algo para los tiempos venideros. Seguramente vivían más centrados en un continuo presente.

Sin embargo, la perspectiva Yang del tiempo es lineal, nos da la sensación de que avanzamos en él, de que viajamos en el tiempo y de que hay metas que alcanzar. Es una capacidad adquirida por la mente que nos da la capacidad imaginativa de proyectarla hacia el futuro o hacia el pasado, aunque lo único real siga siendo el presente. El tiempo lineal está ligado a la Historia; la historia que comenzó con el descubrimiento de la escritura y coincidente con el advenimiento del patriarcado. Este hito marcó un punto de partida de la narración civilizada. Y como todas las narraciones cuentan con un principio, también, deben tener un final. Nuestro imaginario colectivo y mítico religioso nos habla de la creación universal y de un final de los tiempos. En el terreno científico existe un Big-Bang y un posible Big-Crunch. Aún así, en esta línea direccional del tiempo que conlleva principio y fin, podemos incluir también al tiempo cíclico, el cual va girando y girando alrededor del tiempo direccional, puesto que las estaciones siguen sucediéndose unas a las otras, y las culturas aparecen en el escenario de la vida y, desaparecen posteriormente, para dar pasos a otras. Los dos tipos de tiempos Yin-Yang, se entremezclan creativamente originando una realidad cíclica, como la imagen de una espiral en el que su recorrido es siempre nuevo y diferente.

 

Cultura Yang:   el individualismo y abstracción del patriarcado.-

En su interesante libro “El Alfabeto contra La Diosa”, el científico Leonard Shlain hace un trabajo de investigación histórica y demuestra que con la invención del alfabeto, y consiguientemente, de la escritura, se produjo una reconfiguración del cerebro humano reforzándose el Hemisferio Izquierdo -hemisferio masculino-, a costa del Hemisferio Derecho o femenino; cuyas cualidades espaciales y visuales –las representaciones de imágenes por medio de la pintura y la escultura son anteriores a la escritura-, no sólo perdieron valor, sino que incluso fueron rechazadas y prohibidas.  Este hecho en contra de toda imagen, se ha venido produciendo en las religiones monoteístas en donde el modelo patriarcal está más consistentemente establecido y se expresa más puramente. Pero no solamente se infravaloró las funciones del hemisferio femenino, sino que paralelamente, la mujer misma perdió su posición social y el mundo se masculinizó: se sacrificó a la diosa por un dios, las mujeres dejaron de ser las sacerdotisas de dichos cultos y pasaron a ser los sacerdotes los intermediarios entre la divinidad y el pueblo. La herencia empezó a transmitirse por línea paterna y, desde que se instauró el patriarcado, la misoginia ha estado prevaleciendo en la mayoría de los pueblos hasta el día de hoy.

Conviene en este punto pararse para fijarnos cuales son las características Yin y Yang de los dos Hemisferios. El Hemisferio Izquierdo posee las cualidades propias del intelecto, como es el raciocinio y el análisis.                                                                                 

El pensamiento es lineal y secuencial, llevando una dirección. La capacidad para la escritura, el análisis, la lógica, el pensamiento matemático, la expresión por medio del lenguaje, está todo ello relacionado con dicho Hemisferio. También es responsable del sentido lineal del tiempo. Mientras que el Hemisferio Derecho, se caracteriza por tener una visión de conjunto o visión simultánea, el pensamiento es analógico y se le debe la intuición. Gobierna  las imágenes espaciales, colores, formas y lugar, habilidades sonoras como la música. Especializado en sensaciones y sentimientos. Ni que decir tiene que el primero fácilmente se le identifica con las cualidades Yang y el segundo con las  Yin

 

 Hemisferio Derecho                                                           Hemisferio izquierdo

Visión global – ojos bastones                                 Visión puntual – ojos conos                                                                                          Simultaneidad                                                                            Progresión lineal
La imagen                                                                                  La  escritura
Objetos, cosas                                                                           Conceptos, abstracción
Síntesis                                                                                      Análisis
El espacio                                                                                  El tiempo
Analógica                                                                                   Lógica
La música y el sonido                                                                 Articulación  musica-sonido
Lenguaje facial y corporal                                                            Lenguaje verbal                                                                  
Sensibilidad, intuición                                                                  Racionalidad

 

Es de esta manera, como Shlain argumenta el paso del matriarcado al patriarcado, o sea con la aparición de la escritura y más tarde del alfabeto. Pero también hay explicaciones de otros órdenes, que también aportan su visión y, que no tienen por qué resultar excluyentes entre sí. Todo lo contrario, cuando un fenómeno histórico de tal calibre ocurre, más de un factor contribuye para posibilitar dicho cambio.

 En su no menos interesante libro  “El Cáliz y la Espada” de la antropóloga Riane Eisler, que  toma como punto de referencia los datos e investigaciones de la muy reconocida arqueóloga Maritja Gimbutas explica: cómo los asentamientos matrifocales del Neolítico que se extendían por Europa y Oriente Medio, fueron sucumbiendo lenta y progresivamente a lo largo de varios milenios por oleadas de pastores esteparios o “Kurgos” que asolaron la Europa prehistórica, motivados por las fértiles tierras de los asentamientos matrifocales. Con la palabra “kurgo”, designa a los pueblos trashumantes de origen ario –más tarde, indoeuroperos-, que vinieron de las zonas desérticas del norte de Europa, aunque milenios más tarde, otros invasores nómadas –pueblos semíticos o hebreos-, llegaron de los desiertos del sur hacia las tierras de Canaán. Todos ellos entraron guerreando, conquistando y devastando los poblados matriarcales, imponiendo un modelo de organización social en donde las estructuras jerárquicas y el ejercicio del poder y de la violencia masculina eran la norma. En cuanto a la mujer, pasaba a ser posesión y objeto de comercio del hombre. Por entonces, ya se había descubierto que éste era también protagonista en la reproducción de los hijos, con lo cual, la mujer perdió el poder misterioso que se le había atribuido en su labor como única  fecundadora de la progenie. Por consiguiente, este hecho también contribuyó en el cambio de la relaciones de género, por cuanto el hombre exigió su derecho sobre los hijos-as y así controlar la vida de la mujer que, pasó desde entonces, a ser de su propiedad.

Estos pueblos guerreros proyectaron en su imaginario colectivo -igualmente que lo habían hecho sus antecesores prehistóricos-, una deidad, con atributos, ésta vez de tipología masculina: eran los dioses de la guerra iracundos y ávidos de sangre, como nos cuenta Riane Eisler, y no hace falta más que coger el Antiguo Testamento y verificar las despiadadas órdenes que Jahvé daba a su pueblo. Pero sí es interesante destacar que en el Nuevo Testamento y concretamente en los Evangelios, las enseñanzas de Jesús son diametralmente opuestas al dios de los israelitas, en el sentido de que es una doctrina de amor,  solidaria, de paz y de perdón y, por supuesto, de máximo respeto hacia la mujer. Cuesta trabajo creer que el Dios Padre al que se refiere Jesús, tuviese algo en común con la identidad llamada Jahvé de los pueblos semitas. La doctrina de Jesús fue totalmente revolucionaria para una época en donde las normas imperantes eran: “ojo por ojo y diente por diente”  transformadas en  ofrecer la otra mejilla si alguien te daba  una bofetada y, en perdonar setenta veces siete al que te ofendía.

¿Vino Jesús a enseñar una visión más suave y amorosa de la vida y de las relaciones humanas para recuperar y, con ello, equilibrar el desajuste que se había producido en la balanza entre el Yin-Yang?. Valores Yin que se habían perdido después de varios milenos de tanta dureza y barbarie humana. Evidentemente, eso parece; sus enseñanzas están basadas en el amor y el respeto, estando totalmente vigentes en el mundo de hoy, donde aún, y por desgracia, no acabamos de superar la violencia, el odio  y el sufrimiento que originan las creencias en las distintas religiones monoteístas.

Ken Wilber en  “Después del Edén” contempla el cambio de cultura de lo matriarcal a lo patriarcal desde una perspectiva interna de la evolución humana, a la cual llama La Cadena del Ser. Expone como el self -ser-, ha ido pasando por diferentes etapas de estadios evolutivos que van de la etapa pre-personal, personal, y suprapersonal o tranpersonal, correspondiéndose la primera a la etapa matriarcal, -Yin-, la segunda a la patriarcal –Yang-, y la tercera aún por venir para la inmensa mayoría de las personas,  se trataría de la integración entre el Yin-Yang, originando un nueva conciencia de ser.

Estas tres perspectivas explicativas del paso del matriarcado al patriarcado, o sea, la invasión territorial de los indoeuropeos y posteriormente de los semitas, la reestructuración del cerebro con la aparición de la escritura, y las fases evolutivas del ser, son perfectamente compatibles y, como tal, nos ofrecen una amplia panorámica del sentido que ha llevado la marcha de la humanidad y la posible perspectiva de su trayectoria futura en la integración del Yin-Yang, de los dos hemisferios cerebrales, no solamente en lo personal, sino en nuevos modelos sociales, culturales y científicos

Es desde esta amplia visión como se puede entender la aparición del héroe junto con el inicio del patriarcado, porque en una etapa pre-individualista o matriarcal, la figura de que alguien destacase por encima de los demás no tenía mucha probabilidad de que sucediese, ya que la conciencia no estaba tan definida hacia la particularización del ego-mente diferenciándose sobre lo grupal. Como contraparte, las sociedades androcéntricas que conllevan unas estructuras dominantes de fuerza física, de poder, y de máxima individualidad, la figura del héroe sobresaliendo del resto, siempre fue y sigue siendo un símbolo con el cual se identifican la mayoría de los hombres.

Transcribo un párrafo del libro Matria: el horizonte de lo posible, de la filósofa Victoria Sendónen , acerca de la aparición del héroe en la antigüedad.

“En los primeros libros de la nueva civilización siempre encontramos la misma escenografía: una gran batalla la que las diosas son vencidas por héroes o dioses invasores. En el Poema de Gilgamesh (2700 a.C.) es Gilgamesh de Uruk el que se enfrenta a Ishtar, la gran diosa de los pueblos ribereños del Éufrates y el Tigres. Y en el Enuma elis (1750 a.C.), quien destrona a Tiamat será Marduck, un dios menor que no “descansó hasta ver su cadáver”. En Grecia, los héroes pasan de ser los consagrados a la Diosa Hera a ser “matadores de monstruos”, que no son más que las divinidades vencidas”.

La imagen del héroe, sigue hoy día impregnando la literatura y la imaginación tanto de niños como de mayores, y en términos generales, el héroe siempre ha estado y sigue estando ligado a la prepotencia física y al enfrentamiento con un enemigo al que siempre vence y mata. El héroe de las películas del Oeste es el que está más capacitado para desenfundar su revólver antes que los demás y, por consiguiente, es el que más muertos tiene a sus espaldas. Los héroes de guerra siguen idénticas pautas; las condecoraciones militares y la mayoría de los títulos nobiliarios se han venido concediendo como reconocimiento al derramamiento de la sangre enemiga.

La historia del patriarcado se podría resumir en una carrera llena de competitividad no exenta de sangre para llegar a ser el primero de la lista. Influencias muy marcadas del Aire y del Fuego. La carrera competitiva hacia el primer puesto de la lista la sigue engrosando poderosos, campeones y ases de todo tipo.

¿Es necesario, acaso, que una nueva cultura nazca de la sangre de los pueblos sacrificados?  ¿Es inevitable que ocurra un ensañamiento y degradación tan cruel de los símbolos anteriores? Necesariamente no, aunque la historia esté llena de casos de invasiones bárbaras y de guerras religiosas que fueron destruyendo todo lo que iban encontrando a su paso a través de los territorios invadidos. Posiblemente sea la manera  más burda y dura de funcionamiento del estilo patriarcal, pero, que aún y por desgracia  sigue hoy día imperando, puesto que países muy poderosos como son los Estados Unidos se creen con el derecho de imponer por la fuerza “su democracia”, invadiendo y destruyendo a otros países. La característica arrasadora del elemento Fuego –Yang-, cuando prescinde de la sensibilidad Yin, podría servir de explicación subyacente de toda la barbarie llevada a cabo durante estos milenios que llevamos de dominación patriarcal. Pero, por suerte, también  tenemos constancia de pueblos que se han expandido –principio Yang- y han creado colonias y nuevas riquezas en otros países a través de la vía comercial o elemento Aire –Yang-. Tal es el caso de la expansión de los fenicios por el Mediterráneo, seguida en segundo lugar por los enclaves de los pueblos griegos.

Por otro lado, y es cierto que no podemos tener constancia de lo contrario, es decir, conocemos la tremenda y dramática transición de un matriarcado a un patriarcado, ya que la humanidad de la que tenemos algunas referencias empezó siendo un modelo femenino, por tanto, no hubo nada que transformar de lo anterior.

Ejercicio. Buscar en los mitos, leyendas y cuentos; personajes de monstruos, brujas, demonios etc. y explicar que pueden simbolizar y que podían haber significado bajo una concepción matriarcal de la vida.

                

Tema 9)  ARQUETIPOS RELIGIOSOS  YIN - YANG

Al final de la prehistoria y en la historia temprana se tiene constancia de que el arquetipo de la diosa es sustituido por el arquetipo de un dios. Esto supone que las estructuras mentales y psíquicas junto con los valores de los pueblos pertenecientes a uno u a otro modelo religioso, sea Yin o sea Yang  van a percibir la vida coloreada por el arquetipo imperante,  No hay refrán mas sabio que el que dice: “Nada es verdad ni es mentira, pues todo depende del color del cristal con que se mira”. Hay que ir pues,  más allá de un determinado color y comprender al gran espectro de la luz de la vida. Saber que existen infinitas posibilidades de juegos y de combinaciones en donde toda la gama de colores es igualmente válida y posible. Esto nos hace mentalmente más libres porque ya no miraremos la vida por un agujerito, y no nos dejaremos arrastrar por la corriente imperante de la sociedad, sino, que conseguiremos una visión panorámica y contemplaremos las múltiples formas que adopta el juego dual de la vida en sus armoniosas y creativas interacciones, pero, también, en sus terribles desequilibrios.

Como llevamos algunos milenios viviendo dentro de una cultura que se mueve según un modelo patriarcal, lógicamente la visión de la vida, con sus conceptos, sus valores y sus creencias van a estar coloreadas por dicho patrón. Analizaremos a continuación, como hemos sido afectados en nuestras estructuras mentales y, por consiguiente, en nuestra visión de la vida bajo el arquetipo Yang, porque lo Yin quedó como se ha dicho, bastante postergado, cuando no mal visto y demonizado. El fenómeno religioso refleja perfectamente esta cuestión, pues nada mejor que conocer el dios al que un pueblo le rinde culto, para saber cuales son los valores que imperan en dicho pueblo.
Por consiguiente, vamos a ir a la raíz de la cuestión y comencemos por saber qué significa la tan traída y llevada palabra dios.

 

Etimología de la palabra dios. Dios Padre viene del sánscrito Dyaus Pitar que significa: padre del día, del cielo, sol brillante y, como vemos, estamos ante una cualidad puramente Yang. Dyaus Pitar pasó al griego como Dseus Pater y luego  como Zeus Pater. Al latín como Deus Pater y al castellano como Dios Padre. En el panteón romano pasa a ser Iu piter que en castellano es Júpiter el dios supremo del Olimpo tanto del griego como del romano.

Sabemos que la forma del lenguaje nos influye, la mayoría de las veces a nivel inconsciente y queda evidente que el término dios representa a una naturaleza y a una fuerza puramente Yang. En esta concepción celestial no existe alusión a la noche, a la oscuridad, a lo profundo a la Luna, que son cualidades Yin. Esto nos indica que el término dios no es integrador al contemplar nada más que la mitad o una parte de la realidad de la vida y del universo. Por consiguiente, dicha expresión no puede ser omniabarcante, ni es índice de totalidad como son las propiedades que solemos atribuirle a un dios, cuanto más a los dioses monoteísta que no admiten diosas con las que compartir su espacio celestial.

 Etimológicamente la palabra diosa no posee identidad propia sino que es simplemente una feminización de la palabra dios que sí  la tiene como acabamos de ver. Esta forma de mencionar al modelo Yin en lo trascendente hace que éste no exprese su propio contenido sino que quede incluido en el modelo Yang, llevando éste la voz cantante. Este hecho ocurre igualmente cuando utilizamos el término  hombre para designar a la humanidad o a las personas de ambos sexos. También el término hijo o niño se suele aplicar también cuando, por ejemplo, preguntamos a una persona cuanto hijos o niños tiene

Esta priorización del modelo Yang en el lenguaje para abarcar o querer integrar la parte que le corresponde a lo Yin sucede también cuando englobamos con la palabra día las 24 horas de un ciclo que está compuesto tanto de horas diurnas como nocturnas. Son hechos que ocurren cotidianamente y no solemos reparar en ello, por la fuerza de la costumbre del lenguaje.

Por tanto es razonable que nos tengamos que hacer el planteamiento siguiente:

¿Qué términos podrían haberse utilizados para hablar de lo sagrado y lo venerado en las culturas de los pueblos matriarcales, cuando posiblemente el concepto de dios no existía y si existía no era preponderante? Lo más certero es que fuesen alusiones que tuviesen que ver con la Madre Tierra, con la Madre Naturaleza, o con la Gran Madre como arquetipo de inspiración trascendente y omniabarcante pues ya hemos visto que el modelo Yin es integrador como contraparte al modelo Yang que es diferenciador.

Posiblemente ni la noción de un dios estuviese aún desarrollada en las culturas tempranas del paleolítico. Es más, y según opinan algunos estudiosos del tema, se tienen dudas de que en aquellos tiempos existiese realmente el reconocimiento de la aportación del hombre en la concepción de un hijo. Por consiguiente, si se ignoraba dicha participación, la idea del padre físico tampoco podría existir y, consecuentemente tampoco se pudo proyectar en el imaginario colectivo el concepto de un Dios Padre. Esta concepción tuvo que ir surgiendo posterior y paulatinamente. De manera que a medida de que el rol y el poder del padre se hubiese ido  instalando y tomando fuerza en la sociedad del neolítico, la influencia de la madre se iría perdiendo o pasando a un segundo plano. Y este hecho se va plasmando en la mitología de la época. Por esa misma razón, los templos dedicados a la veneración de un arquetipo o fuerza femenina, fueron en los albores de la historia, sustituyéndose y transformándose en templos dedicados a los dioses Entonces, a partir de la irrupción del patriarcado es lógico pensar que el término diosa se fuese instalando como la parte femenina de un dios, e incluso que en el Olimpo las diosas ocupasen su espacio y el reconocimiento y veneración del pueblo, pero siempre al mando del dios supremo Zeus/Júpiter de nuestra cultura mediterránea.

No obstante si nos vamos a la cosmogonía de Hesíodo, éste no hace alusión a ningún dios ni diosa como origen del universo. He utilizado la palabra cosmogonía en vez de teogonía porque la primera alude al origen del cosmos y la otra al origen de dios.

“Antes que todas las cosas fue Caos; y después Gea la de amplio seno, asiento siempre sólido de todos los Inmortales que habitan las cumbres del nevado Olimpo y él Tártaro sombrío enclavado en las profundidades de la tierra espaciosa”...

En primer lugar comprobamos que la Gran Madre al contrario del Dios Padre es omniabarcante ya que la muestran como asiento sólido tanto para el Olimpo -arriba- como para el Tártaro –abajo-. Por otro lado, Hesíodo parte de un Caos primitivo. La palabra Caos viene del griego Chaos          significando “espacio que se abre”, “abismo oscuro”, y en el pensamiento filosófico se define como “masa de materia sin forma.” Estos términos, como veremos, concuerdan perfectamente con el modelo cosmológico de la sustancia/espacio/madre en su fase plegada y desplegándose, que se expuso en el Tema 2, El Círculo de la Creatividad.

“Y primero parió Gea a su igual en grandeza, al Urano estrellado, con el fin de que la cubriese por entero y fuese una morada segura para los Dioses dichosos.”

Este párrafo nos dice claramente que lo masculino surge de lo femenino. En la vida cotidiana es cierto que el vientre materno lo mismo pare a niños como a niñas. Pero es cierto que el cromosoma Y es implantado por el padre y también parte de la genética. Pero hay que saber que en el universo manifestado lo masculino y femenino están distinguidos y aparentemente separados. En la unidad primordial el factor masculino está integrado en la totalidad de la sustancia/espacio/madre, no hay nada que se le pueda implantar desde fuera de sí misma, porque no existe ni fuera ni dentro, ni niguna dimensiona espacial más allá de la propia sustancialidad.

 Gea o Gaia  representa pues, la cualidad de la sustancia madre como sustentadora y sostenedora de todo lo que nace de sus entrañas. E incluso Urano estrellado, es una manera de definir al factor luminoso que de ella también surge. O sea la luz que brota de la oscuridad sustancial cuando se abren o se despiertan sus partículas/espacio. Es curioso, o mejor dicho, coincidente que la misma palabra Chaos tenga también el significado de bostezo.

Reconocemos pues, en la siguiente etapa cosmológica a la dualidad universal  Yin-yang especializándose en las figuras de Gea, aspecto tierra/materia y a Urano aspecto celestial/energético. La pareja primigenia inicia la etapa de generaciones de dioses y diosas. Pero, y esto es importante tenerlo en cuenta, ya entramos sin duda en una etapa temprana de concepción patriarcal de lo divino con sus religiones politeístas compuestas de dioses y diosas. Las religiones politeístas mediterráneas aunque sean patriarcales, sin embargo conservan aún el reconocimiento del poder femenino a niveles trascendentes, porque en lo social y familiar la mujer había perdido sus derechos.

En el primer parto de Gaia no hay intervención de lo masculino porque la aparición de éste (que muy bien lo podríamos llamar como la “masculinizacion de lo femenino” lo contrario que nos han hecho creer con  la idea de Eva surgiendo a partir de Adán), es posterior a la fuente de la madre o a la sustancia madre en reposo pero que contiene el potencial para autofecundarse pues ella lleva implícita lo Yang que cuando se actualiza de sus entrañas aparece como Urano. A partir de ahí el Cielo y la Tierra ya unidos en su expresión externa, empiezan a parir sucesivas generaciones de dioses y diosas en un universo que empieza a manifestarse y a especializarse en cada parto.

Esto puede explicar el porqué algunas diosas posteriores y siguiendo el mismo modelo establecido en el principio por Gaia -que parió a Urano y se emparejó con él-, aunque tengan hijos por la intervención de su pareja es decir, de un dios, se unen con  sus hijos para seguir fecundando.

 

Dioses guerreros del fuego y de la montaña.- Como ya sabemos que el elemento fuego es Yang, podemos constatar la relevancia que toma este elemento y sus variantes como rayo y trueno entre los dioses de algunas tradiciones, lo que corrobora
El rayo utilizado como arma de fuego para arrasar todo lo que el dios consideraba que había que destruir es muy frecuente verlo por ejemplo:  

Zeus-Jùpiter y el rayo en la mitología griega y romana,
Thor, dios del rayo y del trueno en los mitos nórdicos
Indra, dios de la guerra y el trueno en los Vedas
Agni, dios del fuego en los Vedas
Lei Tsu, dios del trueno chino
Huitzilopochtli,  dios azteca de la guerra, del fuego y del sol
Illapa, dios inca del rayo y del trueno
Catequil, dios andino del rayo y del trueno
Jehová, dios hebreo. En el monte Sinaí se le presenta a Moisés en una zarza ardiendo que no se consume y una voz que dice: Yo soy el que soy. Soy el dios de tu padre, el dios de Abraham, el dios de  Isaac y el dios de Jacob. De los patriarcas.

Cuando se habla del elemento Fuego no solamente se hace referencia al estado ígneo de la materia, sino que esto conlleva una transformación de los estados de la misma  materia. Por consiguiente el Fuego es el elemento transformado por excelencia.
A nivel interno es el fuego un elemento purificador en el sentido de transformar las estructuras que no sirven en energía aplicable y útil. La religión católica recoge esta idea con las almas purificándose en el fuego del purgatorio.
La cuestión es que el fuego es un elemento muy útil si se sabe aplicar y controlar para fines determinados porque si no es totalmente arrasador y destruye todo lo que encuentra a su paso, sirva o no sirva.
Arquetipo y comportamiento van generándose paralelamente y se retroalimentan mutuamente, según las referencias de cómo funcionan los campos morfológicos de  Rupert Sheldrake.

Viene al caso porque en los pueblos patriarcales, como influencia de sus arquetipos y a su vez los arquetipos alimentándose por el imaginario colectivo de sus pueblos se ha distinguido por una excesiva aplicación del elemento fuego sin ningún control. Las guerras y la destrucción como consecuencia de ello es la muestra de todo lo que hemos estado viviendo hasta el día de hoy. Y no necesariamente tiene que existir armas de fuego para que dicho elemento esté presente. A nivel interno el fuego representa  la pasión y si ésta no tiene un cierto control en el ser humano puede conducir a acciones sumamente violentas. La ira, el odio, el rencor, la venganza y la exaltación ciega y fanática que produce un sentido exacerbado de lo patriótico, de una raza sobre otra, y de una religión determinada sobre todas las demás, son claros exponentes del dominio de dicho elemento. En general de la lucha por el poder mismo en cualquier contexto humano.

 

Referencias bíblicas. Tomemos la Biblia como punto de referencia de nuestro estudio sobre los arquetipos religiosos. Aunque la realidad es de que disponemos, naturalmente, de muchos más datos de las religiones patriarcales que de los tiempos en donde prevalecía el arquetipo de la Gran Madre. No obstante nos ubicamos en el tiempo, exactamente en el Antiguo Testamento. Éste es una recopilación de diferentes textos escritos a lo largo de siglos atribuyéndosele a Moisés (siglo XIII a.C) los más antiguos, aunque versiones arqueológicas mucho más recientes los sitúan sobre el siglo VII al VIII  a.C. Lo cierto es que está inspirado en la historia de los patriarcas y su relación con un dios monoteísta (Yahvé), en un mundo que bullía hacia milenios identificado con una concepción androcéntrica y de poder del más fuerte. Es, desde esta perspectiva, como se puede comprender el testamento que nos legaron las tribus judías y que es el tronco en donde se asienta el cristianismo y, consecuentemente, de nuestra cultura religiosa occidental.

Veamos el ejemplo de Moisés y de Mahoma como fundadores de religiones monoteístas. Tanto el uno como el otro tienen experiencias en el que una voz divina  les dicta una serie de normas y adoctrinamientos como base del movimiento religioso que de ello va a surgir. Sin entrar a investigar con qué espacio mental realmente conectan cada uno, (hoy día las canalizaciones están por doquier) y qué identidad les dicta dicho cuerpo religioso, la cuestión es que son normas impuestas al pueblo bajo pena de castigo y de condenación si no se acatan y, llegado el caso, incluso la muerte por herejía. Las religiones monoteístas devienen de concepciones mentales -Aire-, que se implantan jerárquicamente desde lo “alto” y externo al propio ser humano; y no precisamente con amor y sabiduría, sino con el rigor justiciero de la fuerza y de la violencia –Fuego-.

¿Se le podría llamar respeto y libertad a esa forma de transmitir una doctrina? Nada más alejado de algo natural, genuino y sagrado al propio ser humano. Llegado aquí hay que aclarar, distinguir y separar el concepto de espiritualidad con el de religión. El espíritu -inteligencia-, como el alma –sensibilidad-, son innatos al ser humano, y ambos se van desarrollando de forma natural por la propia experiencia de la vida, de la convivencia, de la sabiduría del propio ser, y de la armonía con la naturaleza. La espiritualidad es transcultural y no entra en conflicto con ninguna expresión cultural. No siendo así las religiones, sobre todo las monoteístas, que han sido fuente de conflictos, de división, de odio, de violencia y han causado un gran derramamiento de sangre, conllevando todo ello un enorme dolor y sufrimiento humano.

 

Diferencia Cosmogónica matriarcal y patriarcal.-

En el Génesis bíblico, se contempla la creación del universo desde una perspectiva Yang, porque son tiempos patriarcales y consecuentemente su visión debe de ir en dicha dirección. O sea, no es una Gran Madre como las antiguas diosas que generaban a todo un universo de sus propias entrañas, sino que es sustituído por un Dios/El y una extensión suya en plural como los dioses o Elohimm. En la versión católica es el Verbo/Dios dando órdenes para que los elementos vayan surgiendo de la nada, y se vayan organizando por fases. Esta forma tan aséptica y distante de creación, tan distinta a la generación desde el propio cuerpo, desde adentro de sí misma, contiene todos los ingredientes de un modelo Yang y sus características están en relación con el hemisferio izquierdo.

Veamos: “En el principio era el Verbo” En su momento vimos que el arquetipo Yang está relacionado con el tiempo mientras que lo Yin es un estado atemporal y está asociado con el espacio. Todo lo que principia nos habla claramente de que algo se inicia y se entra, naturalmente, en el tiempo –hemisferio izquierdo. Por otra parte el término verbo parece que tiene dos acepciones: Una de ellas como “palabra” o voz, lo cual nos sigue apuntando al hemisferio izquierdo y al elemento Aire o la comunicación (Yang). Verbo significa también “acción” perteneciendo a la cualidad del elemento Fuego (Yang). Traducido, esto nos indica que el poder de acción de la palabra como voz o sonido, estimula a la “nada” –sustancia/espacio/madre-, a una actividad transformadora que es la naturaleza propia del elemento Fuego.

Es una creación hecha desde un plano mental donde el poder creador no se  “pringa”, sino que a las órdenes dadas por su voz los elementos de la creación van apareciendo por etapas de siete fases y EL/Dios va separando y ordenando todo la creación, o sea,  típico funcionamiento del hemisferio izquierdo.

No obstante, se hace una escueta alusión a que el creador o creadores van haciendo su obra universal a partir de la “nada”, es decir, lo que realmente se da a entender sin explicitarlo, es que todo surge del potencial infinito de la sustancia/ espacio/madre. Pero ese dato pasa totalmente desapercibido, pues ¿qué se va a decir sobre la nada? Pues nada, se la ignora y se la olvida, sobre todo cuando el énfasis cultural de aquellos tiempos estaba puesto en la pura acción de lo Yang.

Sin embargo en la creación de Adán, la etapa correspondiente a la última fase de la creación -en donde la naturaleza que conocemos ya ha sido creada-, podemos verificar cómo quedan reflejados los 4 elementos tanto Yin como Yang. Para ello se utilizó el lodo, coincidiendo en esta mezcla o materia prima los elementos Tierra y  Agua que le confieren a Adán la forma física. No obstante se hubo modelado la obra Dios le insufló en la nariz su propio aliento, con lo que se puede dar a entender que le proyectó su propia naturaleza, es decir, la que le faltaba a los elementos Tierra/Agua, siendo la nariz la zona del cuerpo por donde aspiramos el Aire- Y Adán cobró  movimiento, o sea la capacidad de pensar, decidir y actuar, y con respecto al Fuego, lo podemos constatar en la realización en sí de la obra; es la acción y culminación de una operación que ha sido capaz de transformar la materia prima inorgánica en algo orgánico y vivo.

 

¿Adán anterior a Eva?- El que Adán consta en la creación como anterior a Eva, es antinatural, pero nos muestra la tendencia de la cosmología patriarcal a darle preferencia a lo Yang con respecto a lo Yin; cuando en la realidad biológica se tienen pruebas justamente de todo lo contrario. (Se analizó en el Tema 8)

Por lo que podríamos muy bien decir al respecto: que lo masculino aunque está potencialmente en lo femenino, hace su aparición en un momento dado como una alteración o evolución del estado femenino. Puede tener su explicación si interpretamos el génesis bíblico como que el Yang es la fuerza de empuje por la cual se inicia y se pone en marcha la dinámica creadora del universo. Pero no hay que confundir y, por tanto, hay que saber distinguir que aunque el principio Yang es el que marca el punto de partida de la acción universal, sea únicamente dicho factor el  protagonista absoluto del surgimiento del universo, dejando de lado la causa Yin. Es algo totalmente antinatural, como también el hecho de que el Yin devenga  de lo Yang   -Eva como posterior a Adán-, como nos han hecho creer, - cuando la biología nos muestra justamente lo contrario. El principio Yang hace de detonante y de factor dinamizador para que la sustancia/espacio/madre empiece a elaborar, pero no es el creador de lo sustancial, sino que es un factor inherente a lo Yin que se actualiza para dinamizar y darle sentido a la creación. Los sentidos físicos las sensaciones y los sentimientos derivan todas del mismo término. El término sentido según el diccionario tiene varias interpretaciones pero una de ellas es la razón de ser y finalidad lógica de una cosa.

Como ya se apuntó anteriormente la sustancialidad es eterna e increada. La conciencia en general es la que se mueve en un eterno retorno de flujo y reflujo de su ser sustancial. De todas maneras, algo queda reflejado en el Génesis cuando se hace alusión a la “nada” preexistente a la creación. Aún así dicha nada pasa totalmente desapercibida ante la ignorancia de su significado y la tónica que ha marcado la cultura patriarcal ha consistido en la exclusión del arquetipo  femenino en la creación universal.

                                                                                                       

Sumisión de la Tierra. Sabiendo, entonces, que los diferentes escritos del Antiguo Testamento van surgiendo en una sociedad fuertemente patriarcal, podemos comprender en el Génesis por ejemplo, la orden dada por Yahvé a Adán de someter a la tierra y a todos los animales que en ella conviven. Ese sojuzgamiento de la tierra –Yin- como algo inferior que debe permanecer sumisa al hombre, dista mucho de la actitud de veneración y de respeto que las antiguas culturas matriarcales le rendían a la naturaleza, como, asimismo, dista mucho de la nueva concepción ecológica de hoy día que vuelve a reconocer y a tomar consciencia de lo que significa nuestra interacción y dependencia con Gaia, representada en nuestra dimensión espacio/tiempo por el planeta Tierra. Es cierto que el hombre ha dominado, a veces de forma brutal, a la naturaleza y, es por esta misma razón, que la naturaleza acaba rebelándosele ante el agotamiento de sus recursos, por la falta de sensibilidad en la explotación y manipulación de sus riquezas naturales. El cambio climático y la contaminación que estamos padeciendo es una respuesta a este desamor hacia Gaia. Y es que desde la perspectiva religiosa monoteísta todo lo que tiene que ver con los aspectos físicos de la vida, con la realidad de la materia -Yin-, no están valorados como objetos sagrados dignos de veneración y, por consiguiente, en inferior categoría a las cuestiones del espíritu, -Yang-. Éste es considerado muy por encima de lo terrenal, en un cielo etéreo en donde la materia no tiene lugar. Es más en esta situación excluyente, ésta última resulta un obstáculo para el desarrollo de lo espiritual. Podemos comprobar cómo el comportamiento de las moléculas de los diferentes estados de la materia se refleja perfectamente en estas valoraciones que hace una visión preferentemente Yang de la vida.
A continuación pasamos a analizar esta fenomenología religiosa y las consecuencias a la que nos han llevado dicha división y fraccionada visión de la existencia.

 

Características direccionales de la religiosidad de género. Vimos en el Tema 5, la posición que ocupan los cuatro elementos en el orden en que aparecen en la naturaleza,  la Tierra y el Agua –Yin-, que por su densidad se ordenan ambas por debajo de los elementos Yang que son más etéreos. Entonces, podremos comprender fácilmente las características direccionales de la religiosidad de género que nos han marcado muy profundamente como son: arriba y abajo, fuera y dentro.

El que los elementos Yang estén situados en la naturaleza por encima de los Yin,  no tiene por qué imprimirles un carácter cualitativo, en el sentido comparativo de: “mejor o peor”, “bueno o malo”, sino, que gracias a la interacción de todos los elementos y cada uno con su característica y especial función es por lo que se forma el entramado que produce la vida en el universo, la naturaleza humana y la fertilidad en nuestro planeta Tierra.

Por ejemplo, la sacralidad de los pueblos con una estructura matrista estaba marcada por una horizontalidad en lo que nada era superior o inferior en el sentido peyorativo de la palabra. Lo sagrado estaba no solamente “abajo” en la Tierra, sino que la concepción que produce la horizontalidad de la Gran Madre abarcaba toda la vida en general, estaba en la misma materia y la persona se ubicaba “dentro”, integrada en la propia naturaleza de la que no quedaba nada excluido, ni el firmamento ni  los objetos celestes pues la naturaleza Yin es por sí misma integradora. Los lugares de culto y rituales a la Gran madre se hacían, bien en un entorno natural o en íntimos aposentos, mientras que los grandiosos y suntuosos templos aparecen a partir de Grecia, siendo característicos de las religiones patriarcales.

 Pero, nos encontramos, que en una visión patriarcal en donde se establece una dirección vertical y jerárquica de valores, lo situado en la parte inferior de un sistema pasa a ser considerado “inferior” cualitativamente, y en algunos casos, incluso, maligno. Se hace una demonización de los atributos y de los valores que  existían en la cultura de la Gran Madre. Por consiguiente, la superioridad moral o la calidad de algo se deriva de su dirección en la zona superior o alta. Por ejemplo, en el ámbito religioso dios y el cielo están “arriba” y “afuera” del propio ser humano, mientras que el demonio y el infierno están abajo.

Pero, no es solamente en el terreno religioso en donde nos encontramos dichas valoraciones asociadas con el adjetivo bueno o malo según su posición o lugar que ocupe el objeto, sino que el lenguaje cotidiano está totalmente marcado por conceptos similares como proyecciones que son del mismo arquetipo patriarcal. La sociedad se divide en clase alta y clase baja y, ni que decir tiene quien es considerada cualitativamente superior. La élite de unos pocos elegidos en la cúspide piramidal como contrapuesta a la “masa” de la densidad cuantitativa del pueblo. Las personas que destacan por sus valores morales son personas muy “elevadas”, mientras que las de poca moral, son personas que han caído muy “baja”. Las cosas en general se determinan por su baja o alta calidad e incluso en el terreno corporal, las personas altas están físicamente mejor valoradas que las personas bajas. Es algo en lo que estamos tan inconscientemente sumergidos por la fuerza del lenguaje que éste habría que revolucionarlo y, posiblemente, ayudaría a cambiar la concepción del mundo que tenemos imbuida de tantos milenios valorando la vida en la dirección alta. Este tema daría para escribir todo un tratado.

 

Abolición de la imagen e implantación de la escritura. Existe un especial énfasis en el monoteísmo de no querer hacer ninguna representación o imagen de Dios. De hecho, las imágenes están prohibidas por considerarse objetos de idolatría. De las tres religiones monoteístas la católica es la única que ha permitido imágenes en sus templos; pero tanto la Virgen María, Jesús, o figuras de santos son, en realidad, reproducciones de personas físicas que se da por hecho que han existido.

Pero, ¿cómo se podría plasmar el arquetipo de las ideas y de la mente abstracta simbolizado por el elemento Aire? Resulta un tanto difícil ya que entonces no se transmite la auténtica esencia del espíritu que es la “no forma”, aunque resulta curioso que el término “informe” nos hable tanta de algo que no tiene forma como de la información dentro de la forma. No obstante, el Dios Ra de los egipcios (primera concepción de un dios monoteísta), estaba representado por un sol radiante (Fuego). Asimismo el dios de los antiguos patriarcas del pueblo hebreo se presentó ante Moisés en forma de zarza ardiendo.

El Espíritu Santo ha sido representado por lenguas de fuego:

Después de la Ascensión de Jesús, se encontraban reunidos los apóstoles con la Madre de Jesús. Era el día de la fiesta de Pentecostés. Tenían miedo de salir a predicar. Repentinamente, se escuchó un fuerte viento y pequeñas lenguas de fuego se posaron sobre las cabezas de cada uno de ellos. Quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas desconocidas.                                        

¿Nos indica acaso el símbolo de las lenguas de fuego junto con el fuerte viento que le acompañó el poder transformador de la palabra en la comunicación de las enseñanzas?
Pero también el Espíritu Santo es representado en forma de paloma. Las aves son, precisamente, dentro del reino animal las que están asociadas al elemento Aire, al igual que los peces lo están con el Agua y los reptiles y mamíferos con la Tierra.

Como contraparte el mundo de las imágenes y de las formas más en consonancia con el mundo de la materia pertenece a la cultura Yin. Miles de estatuillas representando el poder fecundador femenino se han hallado en numerosos yacimientos arqueológicos pertenecientes a dicha época. Estatuillas de mujeres exaltando y poniendo en relieve las partes del cuerpo como son el vientre, los órganos sexuales y los pechos que nos hablan del poder fecundador y amamantador de la Madre como base sustentadora de la vida y de las formas que la misma vida  adopta   -elemento Tierra y Hemisferio Derecho-.  Espacio y sustancia

 

Forma de expansión de las religiones monoteístas. También es interesante observar que mientras las religiones patriarcales -aunque todavía politeístas- no tenían mayor problema en conservar, engrosar  y adaptar con otros nombres, los panteones de dioses y diosas de los pueblos que iban conquistando. Las religiones monoteístas rompieron con esa costumbre e instauraron una forma nueva de expandir y perpetuar sus creencias. El fundamento de las religiones monoteístas se establece por unas  escrituras sagradas: la palabra de Dios. La disciplina de la lectura reiterativa de sus textos es contemplada como una vía de acceso a la divinidad de la que todo hombre creyente está obligado. Se puede apreciar claramente el hincapié en el desarrollo del Hemisferio Izquierdo –Yang-. Asimismo, la expansión de la religión se hace llevando la palabra de Dios -las sagradas escrituras-, a otras regiones de la Tierra. También queda muy patente la escena del Espíritu Santo en forma de lengua de fuego posándose encima de la cabeza de los apóstoles, y concediéndoles el poder de difundir la palabra de Dios en varias  lenguas y por todo el mundo. Es una expansión lingüística netamente Yang. El problema se da cuando esta expansión doctrinal va acompañada del elemento Fuego violento y destructor.

 

El monoteísmo y el individualismo. Pero la cuestión se complica pues el mensaje de los dioses monoteísta no solo se transmite por la comunicación de la enseñanza de las escrituras sagradas –elemento Aire-, sino que lo que va a caracterizar a estas tres religiones en su actitud individualista es que no admiten otra divinidad celestial que la de su propia fe y, como consecuencia, entra el elemento Fuego en acción y en contienda. Son las guerras santas de las tres religiones monoteístas que tratan de imponer su único dios sobre los otros. Podemos evidenciar cómo el  imaginario colectivo patriarcal proyecta su modelo individualista y competitivo llevado a su más extrema “altura”: Jahvé denominado a sí mismo como el Dios de los Ejércitos a cuya orden los israelitas invaden las tierras de Canaán. También las guerras santas llevadas a cabo por el Profeta Mahoma y las Santas Cruzadas en nombre de la cristiandad, ponen de manifiesto y corroboran la importancia del aspecto impositivo y destructivo del Fuego –Yang-, que va acompañando la divulgación de los textos sagrados -Aire-, en la composición de las tres religiones patriarcales.

No obstante lo dicho, habría que aclarar que el sentido monoteísta de un solo Dios como fundamento de la creación en contraposición a los diferentes dioses y diosas instaurados en las religiones politeísta, nos estaría llevando al concepto de unidad indiferenciada de la posición del nº 1 del Círculo Creativo

Tendríamos que preguntarnos: ¿es correcta esta adjudicación de un Dios Padre en la posición 1 del Círculo del Ser? (Tema 3). Pues depende de cómo nos situemos. Si al vacío o punto 0 lo hemos identificado como: el estado en reposo de la sustancia/madre, es igualmente objetivo que a la fuerza de impulso que surge de ella, la identifiquemos como: el estímulo original del padre.

Ahora bien, si contemplamos al punto 1 desde la perspectiva del universo manifestado; el 1 es una interfase como unidad aún indiferenciada, en donde su potencial Yin-Yang está integrado y listo para la acción, la cual se produce en el punto 3 del Círculo de la Creatividad.  El punto 2 nos sirve para conocer y distinguir cuales son las características que están funcionando en el punto 3

 Por dicho motivo, es una incongruencia llamar a la unidad indiferenciada distinguiéndola como Padre o bien como Madre, pues en el momento que hacemos una diferenciación genérica entramos de lleno en la dualidad, cuyos conceptos vienen detallados en el punto 2 del Círculo Creativo del Ser. Es así de sencillo, son simples matemáticas, aunque, como concepto resulte un tanto difícil de entender por su   abstracción y sutilidad. Por ello, la idea de un Dios Padre monoteísta con exclusión de la Gran Madre contiene un error de concepto y de perspectiva bastante importante.

¿Pero, que ha ocurrido y aún sigue ocurriendo con esta concepción de unidad que tantas batallas y guerras ha causado, pues cada religión monoteísta reclama para si misma el patrimonio de origen de su propio dios rechazando otra versión del mismo, no ocurriendo así con las religiones politeístas que heredaban y compartían a sus diferentes divinidades.

 Sencillamente se ha confundido el sentido de la unidad primordial que abarca a toda la creación y a todo el género humano por el dios “unico que cada religión posee. El sentido individualista que la humanidad de la sociedad patriarcal le toca vivir y experimentar en lo que “todo está separado de todo”, se proyecta en la mente colectiva hacia su más extrema “altura” configurando cada religión a su dios ególatra que no quiere compartir su territorio celestial con otros dioses igualmente de ególatras. El plato de la competitividad de las religiones patriarcales está servido y la historia da sobradamente cuenta de ello.

 

Exaltación de la luz y demonización de la oscuridad. Otra cuestión a destacar es que lo Yang está en relación con la luz –Fuego-, mientras lo Yin está asociado a la oscuridad –Tierra-. La explicación estriba en el poder Yin fecundador que requiere de espacios sombríos para que se produzca el milagro de la vida. En el Génesis, la oscuridad es anterior a la luz, y el universo se gesta en el abismo profundo e insondable de la tiniebla existencial –sustancia/espacio/madre-. La fecundidad de la naturaleza se origina también en las entrañas de la tierra cuando la semilla es enterrada, arropada y protegida en el espacio sombrío y húmedo que la pueda hacer germinar, para, posteriormente,  sacarla a la luz del exterior -Yang-, en donde continúa su desarrollo pero siempre en contacto con las raíces Yin que la sustentan. Exactamente igual ocurre con la gestación de un nuevo ser en el acuoso y oscuro vientre materno, con el contraste del alumbramiento o de dar a luz; es decir, la criatura trasciende las paredes del vientre materno, un espacio interno, oscuro íntimo, lo inmanente -Yin-, a otro espacio externo y luminoso –Yang-. Se da el paso de lo inmanente a lo trascendente. Por ello, la noche es femenina, oculta, llena de misterio, teniendo a La Luna como símbolo reinante en el firmamento de toda esa magia del poder fecundador y cíclico de la energía universal del Yin.

Comprendiendo la belleza y sabiduría de cómo la vida se va gestando de un nivel interno y profundo a otro externo y visible, nos resulta chocante volvernos  a encontrar con la misma polarización de valores que acabamos de analizar con los conceptos: arriba y abajo. Hemos categorizado la luz creyendo que es la única opción válida posible. El error no consiste en la asociación espíritu/luz que es correcta puesto que ambos son aspectos Yang. El problema radica en que la inmensa mayoría de la humanidad no ha alcanzado aún una mente integradora como para concienciar la sabiduría que alberga el símbolo del Yin-Yang, y el cambio de mentalidad tan revolucionario que ello supondría, sino que andamos todavía utilizando una mente escindida en dos partes que se excluyen mutuamente, haciendo que los aspectos duales del Yin y del Yang  resulten, en muchos casos, enemigos irreconciliables. La forma racional, pero simplista y fraccionada del pensamiento que ha imperado y aún sigue imperando en la mayoría de las mentalidades ha sido como sigue: si la luz está asociada al espíritu y el espíritu es considerado nuestra parte más sublime y divina; entonces, la oscuridad, que es contemplada como su opuesta, -no como su complementaria-, necesariamente debe identificarse con el mal. Como resultado de esta visión, la oscuridad ha sido demonizada en esta cultura y pasa a ser el lugar en donde viven, supuestamente, las entidades malignas que entre ellas está todo lo relacionado con la cultura de la Gran Madre.

 

Los tres enemigos del ser humano. El mundo, el demonio y la carne como contrario al espíritu son causa de pecado y de perdición, según nos han contado. Tampoco se salva de este peculiar enfoque la sensibilidad Yin que es muestra de debilidad y, por tanto, de poca hombría, ya que los valores femeninos no cuentan o se ridiculizan. La sexualidad y todo lo relacionado con el mundo de la sensualidad y del cuerpo, ha sido considerada el  principal foco de la perversión humana, mientras que la violencia y las guerras han sido vistas como “normal”, cuando no exaltadas y cantadas como hazañas gloriosas llevadas a cabo por el héroe de turno, cuando no apoyadas y santificadas por el dios imperante. El tema principal y recurrente desde que comenzó la historia son: las intrigas, ambiciones, traiciones, crímenes, batallas, violencias, opresiones, explotaciones, destrucciones, guerras y muerte. En resumen: sufrimiento y más sufrimiento han llenado la mayoría de las páginas de los libros de historia y continúan ocupando las noticias de los telediarios.

Pero a las autoridades eclesiásticas parece ser que lo que más le preocupa es todo lo relacionado con el ámbito de la sexualidad como son las relaciones prematrimoniales, la homosexualidad o la libre elección  de la mujer a ser madre.

En mi niñez solíamos ir los domingos las niñas de mi colegio a otro colegio de niños dirigido por religiosos en donde se proyectaban películas generalmente del Oeste, en donde al indio, por aquella época, se le tenía considerado como al malo y el peligroso de la trama. Las escenas eran sucesiones de gran violencia, tiros a mansalva,  matanzas, venganzas, cortes de cabelleras y crueldad por doquier. Esas escenas eran vistas como algo normal, pero si en algún momento el protagonista le daba un casto beso a su amada, dicha escena era inmediatamente censurada, pues siempre intermediaba una mano religiosa que bloqueaba el proyector, para que no fueran los niños a escandalizarse de tamaña acción. Este sencillo ejemplo es suficiente para conocer los valores que nos han inculcado durante milenios.

 

Cómo nos ha marcado el verbo luchar. Tendríamos que recapacitar sobre cómo nos ha marcado la palabra luchar –Fuego-. Está introducida en casi todas las funciones de la vida; hay que luchar por todo y, por supuesto, si queremos conseguir algo como dinero, empleo, posición, o salvación. Si nos parásemos un poco y meditásemos realmente en la trampa en la que estamos de lleno metidos, quizá pudiéramos salir de esta hipnosis colectiva de la escalada desenfrenada y empezar a relajarnos. Hoy sabemos muchas cosas; tenemos información, aunque sea a “grosso modo”, de cómo actúa el cerebro. Sabemos que si segregamos más adrenalina de la cuenta entramos en una situación de ansiedad y de estrés, con el consiguiente envenenamiento del cuerpo y la somatización posterior de algún tipo de enfermedad que esta continua alteración conlleva, puesto que el sistema inmunológico se debilita. Pero, también, existen las sustancias del placer como son las “endorfinas” que cuando se segregan, hacen que el organismo funcione en un nivel óptimo y, como consecuencia, la sensación de bienestar y de relax internos se produce, aunque estemos ocupados en algún tipo de actividad; puesto que no es lo mismo actuar desde el bienestar, que desde la tensión innecesaria que tanto daño nos causa.

Como acabamos de ver, el sentido religioso e incluso el espiritual esta impregnado de esta visión ascendente hacia la salvación. Tiene su lógica por cuanto que estamos ante unos valores en donde el Espíritu es lo que únicamente está reconocido y valorado en la visión trascendente de la vida. La visión espiritual que existe está hecha por hombres y para hombres en donde no cuenta la realidad femenina del universo. La consecuencia de dicha razón ascensional nos induce a la actitud de tener que luchar para superarse, ser mejor, más perfecto, para imitar y seguir el camino del modelo de divinidad o de santidad establecido para llegar “arriba” y ganarse el cielo, fuente toda ella de tensiones y de frustraciones. Por ejemplo, una persona con tendencia a la irascibilidad no puede estar imponiéndose a sí misma dejar de serlo, ni que se le fuerce tampoco desde el exterior, porque originaría una tensión colateral traducida en aumento de la adrenalina, que se convierte, a su vez, en nueva fuente de irascibilidad, es decir, se entra en un circulo vicioso. En cambio, el permitirse aceptarse al igual que tenemos que aceptar a los demás por encima de todos los inconvenientes, provoca un aumento de las hormonas del bienestar –todo lo contrario de la frustración por no conseguir resultados-, y desde un estado amoroso no se puede ser irascible puesto que son funciones incompatibles; la química que entra en juego es diferente, tanto como las zonas del cerebro que se activan en cada caso.

Por tanto, más aceptación en vez de imposición, más comprensión y amor en vez de tanta exigencia. Y sobre todo, “saber estar” en uno mismo, actuar desde el centro, desde las raíces -el crecimiento del árbol depende de su buen enraizamiento-, para poder desarrollarnos como seres totales, en vez de tener que hacer méritos para conseguir la salvación proyectada hacia afuera y que alguna entidad “ahí arriba”, nos concede. La pregunta que surge a continuación es: ¿Salvarnos de qué? ¿Acaso de la desgracia de estar viviendo en un cuerpo y en un mundo hecho de materia  y, “abajo” en el planeta Tierra? Como veremos, son perspectivas espaciales muy diferentes. Una nos sitúa ante los propios recursos biológicos de nuestro cuerpo –Tierra-, y nos lleva hacia la propia madurez personal, mientras que la otra visión nos mantiene en dependencia con un poder externo a nosotros, el cual nos puede condenar o salvar según un baremo que viene determinado por una jerarquía cuyos valores son netamente patriarcales, lo cual nos conecta directamente con el sentimiento de culpa.

 

Mea culpa.- Cuando una persona actúa de una forma injusta y ejerce un daño a su alrededor, lo honesto, lo sano y lo coherente es que lo reconozca y se responsabilice de su acción; tienda a subsanar el error cometido, con lo cual le libera del peso moral contraído, equilibrando de nuevo la balanza ante su medio externo.

Pero el sentimiento de culpa que nos ha inculcado la religión y en el que el inconsciente colectivo vive sumergido es harina de otro costal.

Sabemos cómo los símbolos y las imágenes afectan a nuestras emociones y cómo quedan grabadas a nivel inconsciente. Es decir en nuestra religión en concreto la máxima representación divina la tenemos en la figura del crucifijo. Estamos acostumbrados a verlo, pero la verdad es que si lo contempláramos por primera vez; la imagen de un ser humano sufriendo, agonizando y clavado a una cruz, sería terriblemente impactante. Esta imagen se transmite desde muy temprana edad y queda en el inconsciente. Pero no acaba ahí la cuestión, porque al mismo tiempo nos cuentan que el Señor de la cruz sufrió y murió por nosotros, para redimir nuestros pecados y así podernos salvar, puesto que no nacimos libres y puros sino con la carga del pecado original. A cambio, y para pagar la deuda contraída debemos seguir su camino, coger la cruz y sufrir como él lo hizo. ¿Cómo podríamos hoy día calificar dicho adoctrinamiento?

En resumidas cuentas, un niño-a por el mero hecho de nacer viene en pecado y al ser bautizado en la religión contrae una deuda y pasa a ser desde niño una víctima inocente de todo un adoctrinamiento insano por no decir cruel, que le dejará huella durante el resto de su vida. Con un sentimiento de culpa impuesto que nos subyace como telón de fondo, somos mucho más manejables, sobre todo para un poder patriarcal y eclesiástico que se nombra a si mismo como representante de los valores del Espíritu.

Si esto lo aderezamos con que el sufrimiento te lo manda Dios y en el caso de que el sufrimiento sea muy grande, entonces pasas a ser un hijo-a predilecto-a. En cambio,  juventud, belleza, ganas de vivir y de disfrutar de la vida,  se obtiene si se vende el alma al demonio. Y en cierta forma tiene su lógica, ya que lo lúdico y la sensualidad placentera de la vida es algo que está demonizado por pertenecer al terreno de la cultura de la Madre.

Finalmente se remata con la guinda en forma de espada de Damócles de un Dios justiciero que a la hora de la muerte puede condenarte por los pecados cometidos. Con todos estos ingredientes es bastante difícil que un creyente y practicante honesto se sustraiga de una gran dosis de temor a Dios, de culpa y de miedo en el fondo de su corazón, que es justamente lo contrario de un estado amoroso, pleno y lleno de confianza ante la vida y la muerte.

 

La pregunta que surge es la siguiente: ¿Se daría en las culturas matristas algún tipo de búsqueda de lo sagrado, o bien, del bienestar y felicidad más allá del grupo y de la naturaleza? Si tenemos en cuenta que la búsqueda siempre implica algo que no se tiene, puesto que es evidente que nadie busca lo que tiene, sino lo que siente que le falta o ha perdido, entonces, es fácilmente suponer que los pueblos de la cultura de La Diosa, tuviesen sus necesidades afectivas cubiertas. Nada más tenemos que hacer un poco de ejercicio mental e imaginarnos la visión espacial y anímica tan diferente que se produce en el ser humano cuando éste vive con un sentido colectivo en vez de individual y en conexión con toda la creación, en vez de sentirse un elemento separado del resto del universo. Cuando vive su integración con la naturaleza y la acompaña en sus ciclos vitales; una naturaleza que es sagrada y que le sustenta. Cuando sus necesidades básicas de afecto, sexo, contacto corporal, sensualidad etc…. no son reprimidas y consideradas objeto de perversión, de pecado y, el castigo que se deriva de tan tremenda “caída”, posiblemente, la necesidad de búsqueda como algo que “falta”  no se daría en los pueblos matristas de la manera en que se ha venido dando en esta civilización patriarcal. La persona que se siente bien enraizada en su ser y con sus necesidades básicas y afectivas cubiertas, vive la vida sin necesidad de hacerse planteamientos existenciales o, por lo menos, no se los hace con la angustia vital que produce la carencia: la carencia de la persona que siente un enorme vacío dentro de sí misma. Se puede indagar y buscar lo nuevo y lo desconocido por principio de placer y por curiosidad nata, o sea, actuando desde el principio de expansión –Yang-,  pero esto es una situación muy diferente del buscador que siente una carencia de algo; un vacío íntimo y vital que no puede explicar, un anhelo de algo profundo que le impide estar pleno.

Al comienzo de la historia, la fuerza Yin de la vida, lo más vital y sagrado que los pueblos de la antigua Europa poseían en forma de amor a La Gran Madre y los lazos con la Tierra como símbolo del Alma del Mundo que, cada ser humano posee internamente, le fue arrancado, pisoteado y sojuzgado. La sociedad civilizada ha perdido la memoria de “estar” en su ser, de mantener y sostener el poder en su propio centro. Le han imbuido el mirar hacia arriba encontrándose en una desesperada escalada hacia lo externo en busca de lo que perdió, anhelando una salvación más allá de sí mismo. Se olvidó de la orientación interna, de sus raíces, y es posible que desde entonces haya venido preguntándose desde la angustia existencial del que se siente perdido y desarraigado: ¿Quién soy? ¿De donde vengo? y, ¿Hacia dónde voy?  Resulta que dicho planteamiento nos lo hacemos situándonos e inquiriendo en la línea del tiempo, es decir desde nuestro lado Yang, buscando algo que nunca nos podrá satisfacer plenamente porque lo que buscamos no pertenece al tiempo. Solamente sintiéndonos y siendo desde  la profundidad de nuestro ser –atemporalidad-, es como podemos conectar con nuestro hogar. 

 

La figura de Jesús.- Si se coge el Antiguo Testamento y se compara con el Nuevo se verá que existe una diferencia abismal entre Jahvé el Dios de los ejércitos iracundo y ávido de sangre, el cual daba órdenes despiadadas a su pueblo en la lucha contra otros pueblos que consideraba idólatras. Posiblemente pueblos que mantenían aún la memoria del antiguo matriarcado y veneraban su recuerdo en forma de estatuas.

Pero sí es interesante destacar que el Nuevo Testamento y concretamente en los Evangelios, las enseñanzas de Jesús son diametralmente opuestas al dios de los israelitas, en el sentido de que es una doctrina de amor,  solidaria, de paz y de perdón y, por supuesto, de máximo respeto hacia la mujer. Cuesta trabajo creer que el Dios Padre al que se refiere Jesús, tuviese algo en común con la identidad llamada Jahvé de los pueblos semitas. La doctrina de Jesús fue totalmente revolucionaria para una época en donde las normas imperantes eran: “ojo por ojo y diente por diente”  transformadas en  ofrecer la otra mejilla si alguien te daba  una bofetada y, en perdonar setenta veces siete al que te ofendía.
¿Vino Jesús a enseñar una visión más suave y amorosa de la vida y de las relaciones humanas para recuperar y, con ello, atenuar el desequilibrio que se había producido en la balanza entre el Yin-Yang? Valores Yin que se habían perdido después de varios milenos de tanta dureza y barbarie humana en donde se proyectaba el arquetipo de un dios igualmente bárbaro. Evidentemente, eso parece; sus enseñanzas fueron totalmente revolucionarias para aquellos tiempos. Basadas en el  amor y el respeto y en amar al prójimo como a uno mismo, dichas enseñanzas siguen estando totalmente vigentes en el mundo de hoy, pero por desgracia, aún no acabamos de superar la violencia, el odio y el sufrimiento que se sigue originando en general dentro del sistema patriarcal y, más concretamente, en las luchas originadas por las diferentes creencias de las religiones monoteístas unido a la enfermiza avidez de poseer el mundo.

           

Las dos caras de la Serpiente: diferente interpretación del mismo símbolo.-

Vamos a hacer un análisis comparativo entre unos mismos símbolos que han sido interpretados de muy diferentes maneras por dos culturas: la de los pueblos tartésicos de occidente y posteriormente, la del pueblo judío en la antigua Mesopotamia.

Empecemos con el símbolo de la serpiente: ésta muestra dos caras opuestas dependiendo del lugar desde donde se la sitúe. Por ejemplo, la tradición hindú al no tener una fijación religiosa monoteísta, no ha perdido su amplia y rica visión cosmogónica en donde la serpiente adquiere un papel preponderante ya que es la dadora de la sabiduría; mientras que en el monoteísmo religioso occidental se le adjudica el papel de engañadora en el Jardín del Edén. ¿Cómo conciliar esta tremenda contradicción. Intentaremos verlo.

En Oriente nos encontramos con un conocimiento al que denominan “Kundalini” o “fuego serpentino”, siendo una alusión a la energía vital que toda persona posee como potencial almacenado en la zona del Sacro o zona “sagrada”. Es decir, en la base de la columna vertebral yace alojada la serpiente enroscada. Este estado de reposo de la serpiente indica que el fuego serpentino, el potencial vital del individuo, permanece en cierta modo aletargado, indicando de esta manera a la persona que no ha despertado plenamente a la luz de la sabiduría y de la conciencia.

Ahora bien, cuando la serpiente se activa asciende a lo largo de la columna vertebral posiblemente por el Epéndimo (membrana que reviste el pequeño orificio en el centro de la médula espinal, el cual contiene líquido cefalorraquídeo). Si observamos anatómicamente el perfil de la columna vertebral podremos comprender fácilmente por qué le llaman el fuego serpentino cuando dicha fuerza asciende serpenteando a lo largo de su recorrido, hasta llegar a la glándula pineal. Cuando las dos zonas del cuerpo se encuentran: el Yin o potencial vital del ser humano situado en la zona baja y el Yang o aspecto luminoso situado arriba, surge la luz y con ello, la sabiduría. Hay que entenderlo como un proceso interno que lleva a cabo la persona a lo largo de su vida.

Pero, no solamente la serpiente es un símbolo sagrado en la India. El Caduceo, bastón atribuído a Thot-Hermes-Mercurio en el antiguo Egipto y en la antigua Grecia no es ni más ni menos, que la representación de dicho proceso interno. También los faraones y la familia real de Egipto llevaban el símbolo de la serpiente en la zona frontal de la cabeza dando a entender su naturaleza espiritual.

En las antiguas culturas matrifocales del Mediterráneo y de la antigua Europa la serpiente estaba asociada con la Diosa, pues ella era la que representaba el potencial vital situado en la zona del primer chackra que se corresponde con las raíces, con el sostenimiento y con la fuerza de la madre.


 

 

   

Como ejemplo, tanto en Creta como en los más antiguos pueblos de Grecia más cercanos en el tiempo a la cultura de la Gran Madre, a la diosa Hera, se la representaba con serpientes en su vestido. Era una deidad independiente muy poderosa y respetada. Posteriormente conforme los valores patriarcales se fueron imponiendo como fuerza cultural, a Hera se la despojó de su propia identidad y se la casó con Zeus, dios supremo del Olimpo, quedando así su papel relegado a esposa celosa que se dedicaba a competir con otras mujeres y a perseguir a todas las amantes de su marido.

Remontándonos al Jardín de las Hespérides, éste era el jardín que Gea -Tierra-, le regaló a Hera el día de su boda. El jardín estaba cuidado por tres hespérides o ninfas del atardecer, pero además se encontraba celosamente guardado por la gran serpiente Ladón de cien cabezas que nunca dormía y cuya misión consistía en proteger a las ninfas y al jardín para que nadie entrase a robar las manzanas de oro que producía el árbol o la arboleda de dicho lugar; ya que el que comiese una de aquellas manzanas doradas, conseguía la inmortalidad. Tanto el oro como el color dorado representan al Sol y éste simboliza al Espíritu que es lo equivalente de la Luz.

Siendo así, ¿por qué entonces la serpiente tiene tan mala fama en nuestra cultura religiosa occidental? Vamos a dar un salto abismal en el tiempo y sobre todo de cultura; nos encontramos, entonces, en plena influencia patriarcal con sus religiones monoteístas, las cuales, no admiten conceptos ni valores de la anterior cultura de la Gran Madre. Ha cambiado, pues, el escenario y estamos ante otro jardín llamado esta vez: el Jardín del Edén o Paraíso Terrenal. Ya no estamos dentro de un territorio femenino dedicado a la diosa Hera, y guardado por las hespérides, sino que nos encontramos en un terreno de dominio masculino como es el de Jehová. En el centro del jardín hay también otro manzano llamado de la Ciencia del Bien y del Mal, que significa el conocimiento de la Ley de la Dualidad Universal. Los protagonistas en esta nueva versión son una pareja: Adán y Eva y de nuevo aparece la serpiente relacionada con el árbol. Pero, ahora el guión ha cambiado totalmente. Se puede decir que le han dado la vuelta a la tortilla. La serpiente le dice a Eva que si comen del fruto prohibido se les abrirían los ojos –la luz de la consciencia- y serían inmortales como los dioses, que era lo que ocurría con las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides. Pero lo que en realidad ocurrió fue que al comer del fruto prohibido perdieron los privilegios que poseían y fueron expulsados del Paraíso.
Toda la hermosura y sabiduría de antaño ha sido enturbiada y distorsionada con una nueva interpretación de los antiguos símbolos. El árbol de la inmortalidad se vuelve maldito y su fruto venenoso, la serpiente es demonizada y se convierte en un astuto y engañoso animal y, Eva es declarada la culpable de todo lo ocurrido por lo que como castigo, es sometida al hombre. Resulta especialmente revelador que cuando Jehová descubre la desobediencia incrimina a la serpiente y le dice que pondrá enemistad entre ella y la mujer. Ante esto se deduce que anteriormente al percance ocurrido, se reconocía una estrecha relación entre el aspecto femenino Yin representado por Eva y la fuerza vital de la serpiente. Pero a Eva le cercenaron su poder.
Como vemos, así se escribe la historia, incluyendo los llamados textos “sagrados” que aparecen en los anales de la escritura como es el Génesis, o sea, escritos en pleno dominio cultural masculino.
Pienso que cuán poderoso fue el maleficio que Jehová le grabó al género femenino en contra de la serpiente, que aún hoy día cuando alguna mujer ve a una serpiente o a una culebra, es como si se encontrase con el mismísimo diablo. Pero en verdad, el rechazo que inconscientemente siente la mujer es hacia su más profundo poder y sagrada naturaleza. Un trabajo muy sutilmente urdido por el poder patriarcal y su actitud misógina hacia la mujer.

La negación y represión durante el patriarcado de nuestras funciones instintivas como la sexualidad y el juego de la sensualidad que le rodea, ha sido visto como algo vergonzoso y enemigo de la espiritualidad. Por lo cual ha influido en que nuestro comportamiento ante la sexualidad no sea sano, sino, que sea producto de una psiquis mórbida, mezclada con sentimientos de culpa, e incluso y a veces, acompañada de una patología en nuestra relación con el sexo. 

       

Un apartado para la manzana ¿miedo a lo femenino?
¿Por qué la fruta de la manzana adquiere tanto protagonismo en los mitos? ¿Y por qué se hace una interpretación tan opuesta en la versión antigua a diferencia de la interpretación posterior patriarcal? Veremos por qué. Si abrimos una manzana por la mitad nos recuerda a los glúteos del cuerpo femenino con sus órganos genitales. Luego, parece ser que en nuestro inconsciente colectivo tenemos asociada a la manzana con la sensualidad y sexualidad femenina. Hemos visto como la manzana en la mitología griega era considerada un objeto dador de un inmenso poder, el de la inmortalidad. Efectivamente, el modelo Yin que hemos estando analizando se corresponde con un estado atemporal, “el eterno femenino” que por cierto aún se tiene presente en nuestra sabiduría popular. La manzana del Jardín de las Hespérides es dorada porque está iluminada por el Sol –consciencia-, lo cual nos lleva a entender que la sensibilidad y los sentimientos cuando están iluminados por el espíritu/Sol adquieren la cualidad de eternos, ya que se trata de un amor inteligente sustentado por la compresión. Cuando comprendemos las situaciones y aceptamos a las personas esto produce estabilidad ya que no está sujeto a los vaivenes y a los caprichos de los sentimientos ciegos. 

Pero cuando llegamos a una cultura dominada por una moral y valores religiosos masculinos como son las monoteístas, la manzana no solamente cae en desgracia y es prohibida por su peligrosidad en el mito judío del Paraíso Terrenal, sino que es el vehículo envenenado por el cual Blancanieves cae en un estado mortal. También a Guillermo Tell le encantaba traspasarla con su flecha y, por algo sería. No obstante y por su correspondencia con lo femenino Newton descubrió La Fuerza de la Gravedad gracias a que una manzana le cayera en la cabeza mientras dormitaba bajo un manzano. Ya hemos visto que la Fuerza de la Gravedad es una cualidad representativa del modelo femenino.

Corsés, fajas, cinturón de castidad, velos… todos ellos controles a lo femenino que ha sido visto como algo caótico y peligroso para el yo que vive en el orden y en las normas jerárquicas establecidas. Lo Yin inspira miedo porque es donde podemos perder la identidad de la mente-ego que se ha conseguido conquistar durante el dominio de la influencia Yang. Es el miedo al misterio de lo femenino, el miedo a  la oscuridad de lo que no se ve, el miedo a verse sumergido en las aguas y turbulencias de las emociones, pasiones  y sentimientos que se escapan al control de la mente racional y ordenada. Es perder la propia identidad en las aguas abismales en donde las referencias del yo-ego se diluyen  en pro de la unidad indiferenciada. Es el miedo al vacío.

 Sin embargo, el inconsciente femenino o sustrato natural de la psiquis, aunque se le niegue, es imposible erradicarlo de nuestra biología y de la psiquis del ser humano. En la mujer está siempre presente por su propia naturaleza. Pero en el hombre, más alejado de lo Yin por su diferencia genética y, sobre todo, por la negación y represión a la que se ha visto sometido por la cultura patriarcal, busca a su ánima fuera de sí mismo,  como el prototipo de la mujer ideal y del eterno femenino que sueña encontrar en su vida. Sueña con ser el héroe que salva a la doncella de la fauces del monstruo, sin percatarse que dicha doncella es su propia alma o sensibilidad secuestrada por su mente-ego. El ánima aunque secuestrada, aparece en los momentos de crisis emocionales, y también es la musa con voz callada e inspiradora de la creatividad. Se presenta en nuestras vidas con el ropaje de Sophia, la sabiduría y la intuición que a veces nos guía en momentos que tenemos necesidad de respuesta ante las diferentes situaciones complejas de la vida. Nos envía mensajes mediante el sueño. Y está junto a nosotros en los momentos de retiro del yo, cuando la mente se silencia y captamos el misterioso palpitar del universo que lo envuelve todo. Es el ser en sí mismo o sea, ensimismado.

Ejercicios:
-
Pintar un Circulo de la Creatividad en donde ubicar los arquetipos Dios y Diosa, más los atributos de ambos.
- Explicar como sería el resultado de una cultura en donde los aspectos  Yin-Yang  estuviesen interaccionando equilibradamente.

 

 

 

 

 

 

Tema 10)  EL RESURGIMIENTO DEL YIN Y SU EQUILIBRIO CON EL YANG

En los albores de la historia hubo una sustitución del arquetipo de la Diosa Madre generadora de la vida o modelo Yin del universo, por el arquetipo de un Dios Padre creador o modelo Yang universal. ¿Qué pudo producir tan enorme vuelco en la humanidad como para cambiarle el sexo a la deidad y reedirigir el rumbo de los pueblos de aquella época temprana? Si partimos de la base de que la historia de la humanidad sigue una línea en desarrollo paralelo a otra escala menor que trata de la historia personal, podremos comprender con cierta perspectiva, y salvando las diferencias, la similitud de recorrido entre ambas líneas evolutivas: la colectiva y la individual.

En el esquema de los Ciclos Naturales vimos que en la primera etapa de su vida el niño-a vive sumergido en el mundo de la madre, y conforme se va desarrollando el hemisferio izquierdo su independencia materna se va efectuando, para ir entrando en la etapa paternal y social. Este mismo proceso, parece ser el llevado a cabo por la humanidad desde su etapa temprana de recolectora-cazadora hasta, incluso, los primeros milenios de la agricultura en la que, hasta entonces, imperaba una sociedad basada en una concepción de valores matriarcales.

Pero algo muy traumático tuvo que ocurrir para que de una sociedad pacífica y tolerante diera tan enorme vuelco en su actitud vital y en su relación con sus propios congéneres y con su entorno. Es cierto que el paso de la infancia del mundo maternal al paternal, se puede producir de una manera natural y sin problemas, o bien puede ser un tanto difícil y traumática. Hay suficientes datos para saber que el cambio de fase de nuestros antepasados por el ciclo vital se llevó a cabo de manera violenta, destructiva, con un gran coste de vidas humanas y de sufrimiento, del cual, por cierto, aún no hemos sido capaces de superar, aunque nos hayamos colgado el título de “civilizados”.

Según nos cuenta James DeMeo en su interesantísima investigación sobre lo que el engloba con el nombre de Saharasia, las sociedades dominates masculinas y con ello la cultura patrista se origina a partir  de 4.000 años a/C. Anteriormente a esta fecha los pueblos del planeta eran matristas. Pero debido a un fuerte y progresivo cambio climático que se desertizó la franja comprendida entre el norte de África, Asia Central hasta China, estos pueblos tuvieron que enfrentarse  a una vida en unas condiciones de extrema dureza lo cual fue poco a poco transformando el perfil psicológico de los pueblos saharasianos hacia la prevalencia del dominio de la fuerza masculina y del individualismo. Steve Taylor en su libro La Caida, y basándose en las investigaciones de DeMeo explica cómo a partir de 4.000 años a./C y ante esas condiciones de dureza climática. el ego explosionó en los pueblos saharasianos los cuales fueron creando una estructura social jerárquica y guerrera en donde la sensibilidad y la empatía que anteriormente caracterizaba y unía a las relaciones humanas se fueron perdiendo, quedando la mujer y los niños subordinados al dominio masculino.

Estos pueblos saharasianos fueron expandiéndose hacia diferentes direcciones e invadiendo en progresivas oleadas las tierras más húmedas y fértiles en donde existían asentamientos matrifocales o culturas matristas que no habían sufrido los cambios climáticos y, por tanto, no se habían visto abocados a una transformación psicológica y social por lo que pasaron los pueblos patristas. Es justamente de lo que nos informa Maritja Gimbutas, y coincidente en el tiempo de lo que ella llama las invasiones kurgas,  -los indoeuropeos y posteriormente los semitas- que fueron asolando los asentamientos agrícolas de Europa y Oriente Medio que es la zona en donde ella se centró en sus investigaciones arqueológicas.

Leonard Shlain en su exposición El alfabeto contra la" Diosa, atribuye el cambio de la sociedad matriarcal a la patriarcal a la introducción del alfabeto y, con ello, a la masculinizacion y predominio del hemisferio masculino sobre el femenino, por lo que la mujer perdió sus derechos, la naturaleza pasó de ser respetada a ser controlada y explotada y la diosa fue convertida en un dios. La aparición de la escritura con fines comerciales aparece sobre los 3.500 años a/C con lo que efectivamente, coincide en el tiempo con las invasiones de los pueblos saharasianos o kurgos de los cuales nos informa, DeMeo y Gimbutas.

Es de destacar que uno de los primeros manuscritos que aparecen con la introducción de la escritura se trate precisamente del enfretamiento y destronamiento de la diosa Isthar en El Canto de Gilgamesh de Uruk  (2700 a/c). Posteriormente en el Enuma Elish o canto de la creación. (1750 a/c) Marduck: que representa al orden patriarcal da muerte a la diosaTiamat: que para ellos representaba el caos.

No quiero dejar de señalar que el nuevo período patriarcal que puso fin a la etapa matriarcal está registrado en los ciclos hindues de los Yugas. El cuarto ciclo que corresponde al Kali-Yuga se inició en al año 3102 a/C) Según el Bhagavata-purana, Kali es un demonio hijo de Krodha -ira- y Jimsa -violencia- Tuvo dos hijos con su  hermana Durukti -calumnia-: Bhaia -miedo- y Mritiu -muerte-. Se le conoce como un período de obscuridad e ignorancia porque el ser humano pierde el contacto con su ser interior. Krisna profetizó que el período del Kali Yuga terminaría en 5.000 años, o sea, aproximadamente dentro de nuestro siglo.

No deja de ser sorprendente la sincronicidad existente entre el período de inicio y finalización del ciclo del Kali Yuga con el del conocido calendario Maya que comenzó en el año 3114, o sea 12 años despues del Kali Yuga hindú, dándose por terminado a finales del año 2012. En resumidas cuentas, tanto el ciclo hindú como el maya se están refiriendo a la etapa patriarcal que a la humanidad le ha tocado vivir en su experiencia de vivir separado y fraccionado de la unidad.

Pero, ¿se han mantenido, desde entonces, totalmente replegadas las influencias de la Gran Madre, o ella ha estado ejerciendo su acción de forma velada a lo largo de estos últimos milenios? Vamos a ver cómo a pesar del gran dominio patriarcal y del enorme rechazo a todo lo Yin, el Alma del Mundo nunca murió; ha estado sobreviviendo con diferentes disfraces, escondida bajo otros nombres y venerada con otros cultos y, sobre todo, latiendo en el corazón y en la sensibilidad de toda mujer y de todo hombre.

En el Medievo, aparece un movimiento muy peculiar que recorrió Europa. Fue el canto de los trovadores y el surgimiento del amor cortés que tenía como figura principal de inspiración, a la mujer. El amor platónico es una forma nueva de amar en donde el hombre se ennoblece y da lo mejor de sí mismo en nombre de su amada. ¿No es acaso, sino una proyección de lo que el caballero vislumbra dentro de su propia e íntima naturaleza? En definitiva: busca el amor sublime del Alma. Su amada sirve de detonante para que el caballero despierte y desarrolle su potencial Yin, aunque éste solamente lo reconozca en la mujer externa que le inspira tan bello, noble y profundo sentimiento.

Otro movimiento de la Edad Media estuvo relacionado con el Santo Grial. La leyenda nos cuenta que es el cáliz –símbolo del Agua-, de la última cena y en donde Jesús dio a beber vino a sus discípulos como símbolo de su sangre y, posteriormente, José de Arimatea lo utilizó para recoger la sangre que Jesús derramó en la cruz. De nuevo encontramos una alegoría de lo Yin, no solamente en el simbolismo del recipiente sino en el elemento líquido que éste puede contener. Existen escuelas iniciáticas de sabiduría que establecen una conexión entre la sangre y el Alma, siendo aquella, el asiento físico de ésta última. El dicho de “tener mala sangre” se hace en relación a una persona con malos sentimientos y en los “pactos de sangre” se establece un lazo anímico entre dos personas por el hecho de unir sus respectivas sangres. El ritual de la Sagrada Cena viene a simbolizar el vínculo anímico atemporal que, como despedida, ofrece el Maestro a sus discípulos.

El mito del Santo Grial se relaciona con las tradiciones Celtas, en donde el rey Arturo incita a sus caballeros hacia la búsqueda del cáliz sagrado. Estos caballeros parten hacia todas las direcciones en donde viven diversas aventuras; establecen  batallas con dragones y otras bestias. Se puede hacer una lectura como el enfrentamiento, lucha  y superación de los aspectos negativos de la psiquis; las sombras del alma como son los monstruos del odio, la envidia, los celos, la soberbia y, demás sentimientos y pasiones que nos atan a situaciones indignas y autodestructivas. Es una historia de salvación la que emprenden los caballeros del Rey Arturo, la aventura interna de la redención del alma en donde el héroe se transforma cuando conecta con el misterio del Cáliz; un misterioso tesoro aún sin descubrir cuando se le quiere hallar en algún punto geográfico, ya que el vaso sagrado hay que buscarlo dentro del corazón.

Está predicho que en esta nueva era que hemos entrado –Era de Acuario-, va a ser una época en donde el Yin  y lo Yang van a ir juntos de la mano. Esto supone que, previamente, el aspecto Yin  tiene que recuperar su lugar correspondiente para llegar a equilibrarse con su contraparte Yang, pues siendo el modelo que ha estado postergado, sus valores deben reconocerse hasta equipararse en la balanza con su complementario.

De entrada, esto implica una vuelta a la conciencia de que somos un colectivo humano compartiendo la misma Tierra, no de manera natural e intuitiva como los pueblos de antaño, sino como elección inteligente y consciente, sabiendo que es la única forma efectiva de entendernos y, de que el sistema funcione Es indispensable el respeto y la tolerancia que debemos tenernos y el cuidado al medio ambiente, el habitat que nos sostiene. Estos valores Yin, cada vez son más patente en la conciencia de la gente. Uno de los signos de que la diosa está volviendo con todo su poder, es el reconocimiento del planeta Tierra como un organismo vivo y no como un objeto mecánico como se pensaba que era hasta hace bien poco. La visión Gaia está penetrando incluso en las mentes científicas. Somos hijos de ella.

Otro signo de la vuelta de la diosa es la propensión de los  pueblos y de las naciones a unirse y crear entidades mayores. Esta tendencia a crear lazos estructurales siempre ha existido como ley universal que es, pero, nunca se ha dado en la proporción que se está dando en los últimos tiempos. El movimiento que culmina esta inclinación hacia la cohesión es la globalización a la que estamos asistiendo. En este movimiento podemos encontrar, tanto, elementos Yin como Yang. Los medios de comunicación, el mercado y el comercio -aspectos Yang-, están creando redes interdependientes -aspecto Yin. El problema radica en que está dirigido por mentalidades que no han transformado sus viejas estructuras personales; continúan con una ambición de poder y de intereses materiales sin límites, enfermizos. Entonces, el cambio que se está llevando a cabo, puede desembocar en una mayor desproporción de la que ya desgraciadamente existe: el poder cada vez más en manos de unos pocos, y la explotación y miseria de la inmensa mayoría.

La guerra de Irak produjo uno de los fenómenos mundiales más elocuentes como indicador del nuevo cambio de conciencia que se está produciendo en el mundo, y éste fue el movimiento que se produjo de rechazo a la guerra por una ciudadanía que, como una sola ola gigantesca reaccionó de forma sincronizada en una inmensa mayoría de países. Este evento ha marcado un hito en la historia del pacifismo. Las guerras han pasado a no estar bien consideradas como solución a los problemas de los países, a pesar de que el gobierno estadounidense insista en ellas poniendo como excusa la democracia y la libertad para invadir un país. Los auténticos fines de las guerras se han desenmascarados y, ya ninguna familia se siente orgullosa de enviar un hijo a la guerra como sucedía antaño. Gran cantidad de jóvenes se han sensibilizado y se han negado a ser utilizados para acabar con la vida de otros, ni para entregar sus vidas por la defensa de intereses pocos claros, de una minoría. De ahí la suspensión del servicio militar obligatorio y la total profesionalidad del ejército. Por otro lado, la conquista Yang por el territorio va siendo cada vez más rara, y ésta se ha ido transformando en la conquista de mercado. Su aspecto más duro: los países poderosos controlando las riquezas naturales y explotando la mano de obra barata de los países pobres. El aspecto más ambicioso de la expansión Yang se manifiesta con la llegada a la Luna  y con los proyectos espaciales dentro y fuera del sistema solar.

La imagen, especialidad del Hemisferio Derecho -Yin, ha resurgido con una fuerza inmensa y en una nueva dimensión como es a partir de la invención de la fotografía, del cine, de la televisión,  la holografía y demás sistemas de imágenes que nos aportan las nuevas tecnologías.

La ciencia enfocada hasta ahora en una visión tan estrictamente Yang está abriéndose y acercándose a los aspectos Yin de la misma. Ejemplo: la interpretación causal que se ha hecho de las leyes y de los fenómenos naturales tenían una causa-efecto o de secuencialidad, que es una especialidad que rige al Hemisferio Izquierdo. Sin embargo, esta visión tan lineal de las cosas está siendo ampliada por una visión paralela, de sincronicidad y de multiplicidad de los hechos. Es como decir que en el universo las cosas pueden resuenan al unísono que es una característica de cómo funciona el Hemisferio Derecho.

La Geometría Fractal es otra clara señal de que la influencia de la Diosa se está haciendo notar. Esta geometría es la opuesta pero complementaria a la Geometría Euclidiana, que hasta ahora nos ha hecho encasillar a los objetos en formas lineales, cuadriculares, triangulares etc…pero casi nada o más bien nada en la naturaleza responde a la geometría ordenada de Euclides. Las formas naturales son caprichosas como es el cauce de un río, una nube y un árbol. Ha llegado un momento que la ciencia no ha podido mirar hacia otro lado y ha tenido que reconocer la realidad de lo que se llama la Geometría Fractal. Esta sensual geometría de la naturaleza no puede estar encorsetada y ordenada por una lógica fría de líneas rectas y cuadriculas, sino, que es un ejemplo de sinuosidades y curvas aparentemente desordenadas, pero que tiene la particularidad de que las partes guardan semejanza con el todo. O sea, sus formas se van repitiendo en los diferentes niveles o dimensiones de la totalidad de la estructura.

Por otra parte, el mundo de la ciencia está investigando sobre la energía de fusión basada en la unión de átomos, aspecto integrador Yin, la cual promete ser una energía limpia como alternativa a la energía obtenida mediante la fisión –división del átomo o aspecto Yang-, la cual se ha estado utilizando hasta ahora y que tanto peligro entraña par el medio ambiente.

Será por causa del cambio de Era (entramos en Acuario), que hace ya un tiempo que se viene anunciando y que posibilita que algo nuevo se perciba en el ambiente o por reacción al sistema del poder androcéntrico que vemos que nos está conduciendo a una destrucción de los recursos de la Tierra; la cuestión es que el modelo patriarcal ha llegado a un nivel de saturación tal, que la misma sociedad sensibilizada demanda un cambio profundo. Desde hace tiempo han ido surgiendo movimientos y organizaciones que nunca hasta ahora habían existido como es: el pacifismo, el ecologismo, los derechos humanos, el movimiento feminista, las ONG y hasta el movimiento Hippy  con su lema: “Haz el amor y no la guerra”. Estos movimientos están impregnados de un principio de sensibilidad y de solidaridad, los cuales, vienen a equilibrar con su sentir humano los avances científicos y las conquistas en el terreno tecnológico; para que estos adelantos sepamos utilizarlos de una manera adecuada, en la medida justa y con la sabiduría suficiente para que los avances conseguidos no se vuelvan en contra nuestra.

En la vida de una persona, cuando ésta llega a la etapa adulta y alcanza su propia madurez, se responsabiliza de sí misma y no necesita de unos padres que la protejan y la guíen por la vida como cuando era pequeña. No se trata, pues, de reinstaurar un nuevo culto a la Diosa Madre para destronar al Dios Padre. En la nueva era que estamos entrando, la humanidad debería alcanzar tal nivel de madurez interna, como para no necesitar las figuras maternas y paternas en forma de diosas-es como puntos de referencias para su orientación interna y comportamiento en la vida externa. Nuestra propia biología y sensibilidad unida a nuestra inteligencia, es la que nos debe marcar nuestro camino como seres humanos maduros integrados en la naturaleza. Los últimos estudios sobre la mente y el cuerpo revelan que nuestro organismo tiende a funcionar en condiciones óptimas para proporcionarnos calidad de vida y bienestar. Pero cuando nuestras estructuras mentales no son las apropiadas y nuestra forma de vida no se mueve dentro de unos parámetros sanos, el cuerpo nos pasa la factura y enfermamos. Lo mismo ocurre con nuestra sensibilidad –Alma-. Cuando la negamos reprimiéndola, cuando la cargamos de excesivo peso, cuando vivimos sumergidos en la presión y en el miedo y, cuando no la cuidamos dándole el alimento que necesita; el alma nos grita para llamarnos la atención. Nos grita desesperadamente en forma de sufrimiento, depresión, estrés y angustia vital. El Alma se alimenta de lo bello. La belleza  tiene que ver internamente con la ética y externamente con la estética. La belleza interna nos viene dada por el amor, pero en líneas generales por el amor a la vida cuando se vive desde el propio centro, desde el ser. Es un estado amoroso en donde nuestro organismo segrega las sustancias idóneas que nos permite llevar una vida plena, sin carencias. En dicho estado, las relaciones con los demás parten de un intercambio sano, sin ataduras ni posesiones enfermizas. Pero, cuando nuestro potencial amoroso lo proyectamos en una identidad externa, séase un ser querido o un dios-a, nos hemos hipotecado como seres humanos, puesto que tiene la desventaja de que dependemos para nuestra felicidad de las normas, costumbres o exigencias que dicha identidad física o abstracta nos pide para el intercambio amoroso. Además, podemos perder la fe en la divinidad o podemos perder a la persona querida, lo cual es una fuente de enorme sufrimiento. Es incomparablemente diferente la vivencia que se obtiene cuando el centro de gravedad está situado dentro de uno mismo, cuando nos anclamos en nuestro ser. Es la forma óptima de poder amar sin pagar el precio de la libertad y el condicionamiento, a veces enfermizo.

Por cuanto a la belleza externa con la que alimentamos a nuestra Alma -que no hay que confundirla con el lujo-, se produce cuando debido a nuestro estado amoroso y receptivo descubrimos toda la belleza que hay a nuestro alrededor, un disfrute de los sentidos porque, en realidad, se vive sumiergido en la magia de la vida, sentimos su palpitar y la respiramos en el aire. Cuando esto ocurre, un inmenso gozo y un enorme agradecimiento invaden nuestro ser, sintiéndonos totalmente integrados en la vida y expandidos al infinito. Por tanto, cuando la persona ha hecho la integración entre su naturaleza Yin y Yang, el potencial creativo que se despliega es inmenso, una fuerza vital que se produce de estar arraigado en el propio ser. Y surge lo nuevo.

Ejercicios.-  
- ¿Como quedaría la Trinidad si le aplicamos el modelo del Círculo de la Creatividad?-
- Exponer otros cambios y transformaciones que haya observado en los últimos tiempos de emergencia del modelo Yin,  o bien, ejemplos en donde hayamos observado la integración entre el Yin-Yang.

                  

                      

BIBLIOGRAFIA

 

De la mano de El Loco………………………    Angela Contreras

Después del Edén …………………………….  Ken Wilber

Dioses y Diosas de la antigua Europa …………Marija Gimbutas

El alfabeto contra la Diosa............................... Leonard Shlain

El Cáliz y la Espada………………………….. Riane Eisler

El cerebro femenino………………………….  Louann Brizendine

El Kybalion………………………………….   Los Tres Iniciados

El Punto Crucial………………………………Fritjof Capra

El Universo Matriz ………………………….  Angela Contreras

En busca de Spinoza…………………………  Antonio Damasio

La biología de la creencia……………………. Dr. Bruce H. Lipton

La Caída........................................................ Steve Taylor

Matria, el horizonte de lo posible……………  Victoria Sendón

Paciencia en el azul del cielo………………… Hubert Reeves

Tao Te Ching………………………………….Lao Tsé